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Clima
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Bolivia posee una graduación de la temperatura que varía
desde las tierras bajas ecuatoriales hasta el frío ártico.
En los Andes, la temperatura y la lluvia varían fundamentalmente
con la altitud y los vientos fríos barren el Altiplano con
escasa variación entre el verano y el invierno. Las temperaturas
medias varían entre 7 y 11 ° C, pero las temperaturas
en invierno son inferiores a los 0 ° C, con noches frías
durante todo el año. Más al norte, el Lago Titicaca
tiene un importante efecto moderador sobre las temperaturas. La
lluvia es escasa y proveniente en su mayor parte de las tormentas
de verano que se producen entre diciembre y enero. La precipitación
anual media varía de 300 mm en el Altiplano Sur a 550 mm
en el Altiplano Norte.
En contraste con los cielos despejados y el ambiente claro del Altiplano,
las nubes húmedas procedentes de la Amazonia llenan los valles
de las Yungas a lo largo del año, dejando una atmósfera
húmeda. Las temperaturas medias en este área varían
entre los 16 y los 19 ° C; la precipitación media es
de 1 350 mm anuales, con más intensidad entre los meses de
diciembre y febrero. Los Valles del sur tienen menor precipitación
que las Yungas y temperaturas más cálidas.
En los bajos llanos del Oriente el clima es cálido (temperaturas
medias entre 23 y 25 ° C en el sur y 27 ° C en el norte).
Los vientos fríos ocasionales, llamados surazos soplan desde
el sur, cargados con arena y polvo, bajando las temperaturas de
una forma repentina. La precipitación media varía
de 1 000 a 1 750 mm del sur al norte respectivamente, con un marcado
máximo en los meses de diciembre y enero.
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Recursos
Hídricos
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La
precipitación media anual en Bolivia es de 1 124 mm, que
suponen un aporte de 1 235 km3/año. Los RHTR se estiman
en torno a los 628 km3/año. El sistema hidrográfico
de Bolivia se divide en tres grandes vertientes: Amazonas, río
de la Plata y la Cuenca cerrada del Altiplano, cuyas principales
características se detallan en la siguiente Tabla.
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Principales
vertientes hidrográficas de Bolivia
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Vertiente
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Principales ríos
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Superficie drenada(1) (km²)
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Escorrentía media anual (km³)
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Rendimiento específico (mm/año)
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Amazonas |
Madre de Dios, Orthon, Abuna, Beni, Grande, Mamoré e Itenez |
887 990 |
572 |
648 |
|
Plata |
Pilcomayo, Bermejo, San Juan y Paraguay |
234 648 |
47,5(2) |
202 |
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Altiplano |
Desaguadero, Lago Titicaca, Poopó, Salares de Uyuni y Coipasa |
191 293 |
14,7 |
77 |
| Total |
|
1
366 400 |
627,8(2) |
288 |
(1)
superficie de todas aquellas cuencas que comparte Bolivia. La
superficie en territorio boliviano es 1 098 580 km2
(2) De este caudal, aproximadamente 23,5 millones de m3
en la cuenca de la Plata y 2,5 millones de m3 en la
cuenca del Parapeti-Izozog se infiltran para recargar el río Paraguay.
La
cuenca amazónica de Bolivia, limitada en el norte por el
río Abuna en la frontera con Brasil, corresponde a la mitad
superior de la cuenca del río Madeira, una parte de la
cual pertenece a Perú (12%) y otra a Brasil (16%). El río
Madeira está formado por la confluencia de cuatro grandes
ríos: Madre de Dios, Beni, Mamoré e Itenez. El río
Parapeti, nacido en los Andes, desemboca en la depresión
de los Bañados de Izozog donde evapora gran parte de sus
aguas y comunica en época de grandes crecidas con el río
San Miguel, perteneciente a la cuenca del río Madeira.
Buena parte de este aporte se convierte en inflitración
que recarga la cuenca del río Paraguay.
La cuenca del río de la Plata en Bolivia puede ser dividida
en tres grandes subcuencas. La del río Paraguay, propiamente
dicha, se extiende en la llanura oriental en el sudeste de Bolivia,
donde la infiltración es alta. Dos afluentes importantes
del río se sitúan en el sudeste: el río Pilcomayo
y el río Bermejo, que comprende el río Grande de
Tarija.
Dos sistemas hidrológicos separados conforman la cuenca
endorreica del Altiplano: el lago Titicaca, que desagua en el
Lago Poopó por medio del río Desaguadero y se comunica
con el Salar de Coipasa en épocas excepcionales de crecidas
y el Salar de Uyuni.
Bolivia tiene cuencas compartidas con sus países limítrofes
en las tres vertientes, aunque los mayores aportes provienen de
la cuenca del río Madeira, principalmente por los ríos
Madre de Dios y Orthon procedentes de Perú, y los ríos
Itenez o Guaporé y Abuna, procedentes de Brasil. También
la cuenca endorreica del Lago Titicaca es compartida con Perú,
así como las cuencas de los ríos Bermejo y Pilcomayo
(Argentina y Paraguay) y Paraguay (Brasil), en la vertiente del
río de La Plata, aunque los aportes son mucho menores en
estas últimas cuencas.
En lo relativo a las aguas subterráneas, en la cuenca hidrogeológica
del Altiplano se localizan una serie de acuíferos con descarga
hacia el Lago Titicaca, el Lago Poopó y el Salar de Uyuni.
Los que descargan hacia el Lago Titicaca presentan mejores condiciones
hidrogeológicas y contienen volúmenes importantes
de agua de buena calidad química. Esta calidad empeora
en la región de Oruro y el Lago Poopó y en el área
de influencia del Salar de Uyuni. En los Valles Interandinos,
los acuíferos son de carácter libre en los aluviones
de los valles tributarios y confinados en los depósitos
lacustres y fluviolacustres. En los últimos años
se ha intensificado la perforación de pozos para riego.
Finalmente, en los Llanos y en el Chaco, el potencial subterráneo
es muy variable.
La recarga media anual, por medio de los ríos y quebradas
se estima entre 21 y 29 millones de m3 y las reservas de agua
subterránea estarían en torno a los 100 millones
de m3.
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Lagos
y embalses
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Dentro de la cuenca endorreica del Altiplano se encuentra el Sistema
Titicaca-Desaguadero-Poopó-Salar de Coipasa (Sistema TDPS),
compuesto por los Lagos Titicaca y Poopó, el río
Desaguadero que une los dos anteriores y el Salar de Coipasa.
Este último representa un sistema endorreico separado,
excepto en años húmedos que tiene conexión
con el Lago Poopó. El Lago Titicaca tiene una superficie
inundada de 8 400 km2, con un volumen embalsado de 932 km3 para
la cota media del lago (3 810 m). El lago presenta una oscilación
anual característica en torno a 1 m, con un máximo
en abril y mayo y mínimo en diciembre-enero. En lo que
respecta al Lago Poopó, para la cota 3 686 m ocupa una
superficie inundada de 1 723 km2.
Por otro lado, existen 5 grandes embalses en Bolivia, dedicados
fundamentalmente a la generación de energía eléctrica.
Figura
1: Extracción del agua en Bolivia.
Extracción total: 1 240 millones de m3 en 1987.
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Extracción
del agua
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En 1987 la extracción total del agua se estimaba en 1 240
millones de m3, de los cuales el 10% se dedicaba al uso doméstico,
el 5% a la industria y el 85% restante a la agricultura, tal y como
se muestra en la figura 1.
En 1992, el 40% de la población carecía del servicio
de abastecimiento de agua potable, siendo este porcentaje del 76%
en el sector rural (poblaciones de menos de 2 000 habitantes). En
el caso del saneamiento, estos mismos porcentajes eran del 57% y
82%, respectivamente. La baja cobertura en el saneamiento básico
y el abastecimiento de agua potable a la población, especialmente
en el caso de la población rural, ha provocado que las principales
enfermedades que sufre la población y la alta mortalidad
infantil estén relacionadas con el agua (diarreas, malaria,
fiebre tifoidea, cólera, etc.).
En las grandes ciudades, y como consecuencia del crecimiento demográfico
que ha experimentado Bolivia en estas dos últimas décadas,
existe una competencia importante entre el consumo doméstico
y el riego, ya que los primeros han conducido al abandono de sistemas
de riego al tener que emplearse sus aguas para el abastecimiento
de la población. De la misma forma, existen conflictos debidos
a la contaminación provocada por los relaves y vertidos procedentes
del sector minero e industrial y su posterior uso para abastecimiento
y agricultura.
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Desarrollo
del riego y el drenaje
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Con
la llegada a Bolivia de la denominada Misión Mexicana (Comisión
Nacional de Irrigación de México), a partir de 1938,
de forma conjunta a la organización de una sección
dependiente del Ministerio de Agricultura (Dirección General
de Riegos), se comenzaron a planificar las obras más necesarias
en el desarrollo del riego. Se construyeron en esta época
los dos únicos sistemas de riego públicos que hasta
ahora existen: La Angostura y Tacagua, finalizados en 1944 y 1961
respectivamente, de los que no se lograron concluir los sistemas
complementarios de drenaje, obras singulares y caminos.
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Vertiente |
Principales ríos |
Superficie drenada(1) (km²) |
Escorrentía media anual (km³) |
Rendimiento específico (mm/año) |
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Amazonas |
Madre de Dios, Orthon, Abuna, Beni, Grande, Mamoré e Itenez |
887 990 |
572 |
648 |
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Plata |
Pilcomayo, Bermejo, San Juan y Paraguay |
234 648 |
47,5(2) |
202 |
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Altiplano |
Desaguadero, Lago Titicaca, Poopó, Salares de Uyuni y Coipasa |
191 293 |
14,7 |
77 |
| Total |
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1
366 400 |
627,8(2) |
288 |
Producida
la Reforma Agraria en 1953, se iniciaron algunas pequeñas
obras de regadío. Posteriormente, en 1966 se creó
una unidad descentralizada, el Servicio Nacional de Desarrollo
de Comunidades, que se encargó de construir pequeñas
obras de riego con fondos provistos por el USAID, el Gobierno
y el aporte campesino con mano de obra y materiales de construcción
locales. Al mismo tiempo, se creó en el Ministerio de Agricultura
la División de Suelos, Riegos e Ingeniería, como
entidad promotora, reguladora, coordinadora y ejecutora de la
política de desarrollo rural del país. En 1975,
dicha sección pasó a denominarse Dirección
de Ingeniería Agrícola y en 1980 tomó la
denominación de Dirección Nacional de Cuencas Hidrográficas,
con departamentos técnicos de suelos, riegos e ingeniería
que prestaban asistencia técnica al sector público
agropecuario y a entidades privadas. Sin embargo, el desarrollo
mayor del riego en Bolivia ha tenido lugar en los proyectos de
riego a pequeña escala, también denominado localmente
micro riego.
La superficie potencial de riego en Bolivia, teniendo en cuenta
la aptitud del clima, suelos y recursos hídricos, se estima
en aproximadamente 2 millones de ha. Las principales limitaciones
al desarrollo del riego en Bolivia son de carácter técnico
(disponibilidad hídrica, fisiografía irregular y
topografía accidentada, altitud y clima), social (capacitación,
capacidad técnica y participación de los usuarios),
institucional (ausencia de una institución central de planificación
y normativa y ausencia de instituciones de formación de
técnicos) y económico-financiera. Según el
Inventario de los Sistemas de Riego del PRONARYD (Programa nacional
de Riego y Drenaje) en 1991, la superficie con aptitud para el
riego para rehabilitar o transformar a medio plazo, se estimaba
aproximadamente en 260 000 ha, de las cuales se considera que
sería necesario rehabilitar una superficie cercana a las
63 000 ha.
Se pueden distinguir tres tipos diferentes de riego en Bolivia:
públicos, mixtos y privados. Existen sólo dos sistemas
de riego públicos: La Angostura (Valle de Cochabamba),
con 5 500 ha) y Tacagua (Oruro), con 4 000 ha, en los cuales el
estado se encarga de las labores de operación y mantenimiento.
Ambos se riegan a partir de pequeñas presas y redes de
canales en tierra para el riego por superficie. El número
de usuarios se estima en 6 000 y 1 000 respectivamente y la eficiencia
total del riego se estima entre el 20 y 30% en el primero y menor
del 20% en el segundo.
La
superficie de los sistemas mixtos, en los que además de
los usuarios existen otras instituciones externas que comparten
los costos de operación y mantenimiento, se ha incrementado
notablemente en las últimas dos décadas, gracias
a la presencia de fondos externos de financiación. Los
sistemas más importantes han sido: Huarina en La Paz (3
800 ha), la rehabilitación de Punata-Tiraque en Cochabamba
(5 000 ha), Culpina en Chuquisaca (1 200 ha), Totora Khocha (3
500 ha) y Laka Laka (800 ha) en Cochabamba.
Ahora bien, la mayor superficie puesta en riego en Bolivia corresponde
al riego privado a pequeña escala, constituido generalmente
por simples derivaciones de una corriente superficial con sistemas
de distribución por canales y acequias en tierra. La mayor
parte de estos trabajos han consistido en la rehabilitación
y mejora de los sistemas tradicionales ya existentes a bajo coste
(una media de 500 $EE.UU./ha). Estas mejoras se han llevado a
cabo generalmente con una contribución aproximada del 50%
de los costes de la inversión por parte de las comunidades,
en trabajo y materiales locales. Los beneficiarios de estos sistemas
se han unido en Comités de Usuarios y toman la responsabilidad
en las operaciones.
Los
sistemas más típicos varían de 10 a 500 ha
con 0,5 a 1 ha regadas por familia. En estos sistemas, la eficiencia
es muy baja (entre el 10 y 20%) y las operaciones de operación
y mantenimiento se hacen generalmente a través de un Juez
de Aguas o una comunidad de usuarios. De las cerca de 129 00 ha
que se encuentran inventariadas en 1999 como superficie bajo riego
de verano en Bolivia, se estima que la mayor parte son regadas
a partir de aguas superficiales (presa de derivación o
toma directa), mientras que una pequeña parte se riega
a partir de aguas subterráneas (pozos y galerías
filtrantes), tal y como se muestra en la figura 2. Dentro de otro
tipo de captaciones se incluyen manantiales, obras sin toma, trincheras,
poteos, etc.

Figura
2: Origen del agua de riego en Bolivia. PRONAR, 1999.
En
cuanto a las técnicas de riego más utilizadas, se
puede decir que la utilización del riego por aspersión
y riego localizado es anecdótica y la práctica totalidad
del área puesta en riego se realiza por superficie, principalmente
por surcos e inundación.
Los principales cultivos en riego del Altiplano son patatas, coca,
quinúa y otros cereales; en los Valles se cultivan el maíz,
frutales, hortalizas, cereales, legumbres y patatas, mientras
que en Los Llanos se está desarrollando una agricultura
comercial con buenas perspectivas futuras (caña de azúcar,
algodón, soja, café, etc,), especialmente para cultivos
destinados a la exportación. Dada la dominancia de los
cultivos dedicados al autoabastecimiento, la producción
para la comercialización es muy baja obligando a la importación
de numerosos productos, especialmente de cereales.
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Tendencias
en la gestión de los recursos hídricos
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La
estrategia de desarrollo de los recursos hídricos contempla
como principales objetivos la actualización de las disposiciones
legales, el fortalecimiento de la estructura institucional, que
facilite la ejecución y coordinación de las actividades
relacionadas con los recursos hídricos, el establecimiento
de sistemas de operación y manejo en el ámbito de
las cuencas hidrográficas, la capacitación del personal
relacionado con el sector, así como la participación
de la población en el uso sustentable del recurso hídrico.
El mayor potencial para un desarrollo inmediato del riego se encuentra
en la mejora y expansión de los pequeños sistemas
de riego ya existentes. La mejora de los ingresos de las comunidades
deprimidas mediante la rehabilitación y ampliación
de los sistemas ya existentes, a partir de sistemas con un diseño
sencillo a bajo costo, constituye una de las alternativas de mayor
impacto social, con beneficio potencial a un número significativo
de la población. El Banco Mundial considera que en el Altiplano
las pérdidas por sequía justifican por sí solas
inversiones en riego del orden de 500 $EE.U./ha, sin tener en cuenta
el beneficio de la mayor productividad agrícola, apertura
de época de cosechas y ampliación de productos derivada
de la disponibilidad de agua.
También se considera rentable la construcción de pozos
profundos en las zonas de los Valles Interandinos. Además
se prevé que los rendimientos de los principales cultivos
del país pueden incrementarse significativamente con el riego
(papa en el Altiplano, maíz y hortalizas en Valles Interandinos
y maíz y soja en el Chaco).
En el Altiplano, sin tener en cuenta la disponibilidad de agua,
debido a las bajas temperaturas del resto del año, el cultivo
sólo puede tener lugar durante el verano. Por tanto, aunque
el riego no puede incrementar la intensificación de los cultivos,
su papel más importante es asegurar el crecimiento del cultivo
en años o períodos de sequía, además
de dar la posibilidad de regar pastos artificiales (fundamentalmente
alfalfa), reduciendo de esta forma los problemas derivados del sobrepastoreo
de los pastos tradicionales, y en ciertas áreas permite el
cultivo de productos con un mayor valor añadido, como es
el caso de la hortalizas. El riego en los Valles y Oriente, sin
embargo, tiene un potencial productivo mucho mayor ya que el riego
permanente permite una mayor intensificación de los cultivos
(dos y hasta tres cultivos por año), así como una
mayor flexibilidad para adaptar las épocas de cosecha.


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