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Clima
|
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Las
diferencias de latitud, el Océano Pacífico, la Corriente
de Humboldt, el Anticiclón del Pacífico Sur y la Cordillera
de Los Andes constituyen los factores que ejercen mayor control
sobre las condiciones climáticas del país, dando lugar
a una gran variedad de climas. En Chile se pueden distinguir tres
regiones climáticas: desértica en el norte, Mediterránea
y Templada en su zona central y húmeda-fría en la
región sur. Las principales características de dichas
Regiones se detallan en la siguiente tabla.
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Principales
regiones climáticas en Chile
|
| R.
Climática |
Población |
Temperatura
media anual (° C) |
Principales
características |
| Desértica |
Arica
Antofagasta
Copiapó |
18
16
15 |
Aridez.
Presencia de brumas en la costa (Garúa o Camanchaca). Gran oscilación
térmica diaria (de 0 a 28 ° C). En esta región climática, el
río Copiapó sirve de límite entre el clima desértico y el árido. |
Mediterránea
Templada-Marítima |
Valparaíso
Santiago
Concepción
Valdivia
Puerto Montt |
-
14
12
-
11 |
Clima
templado por la influencia marítima. Cuatro estaciones muy marcadas,
con inviernos fríos y húmedos y veranos cálidos y secos. |
| Húmedo-frío |
San
Pedro
P. Arenas |
-
6 |
Temperaturas
bajas y lluvias a lo largo de todo el año. |
La
precipitación está distribuida de una forma irregular
y aumenta, en líneas generales, de
norte a sur y de oeste a este, variando desde una precipitación
casi nula en el desierto de Acatama (Región II) a los cerca
de 3 000 mm que se registran en la Región XI.
|
 |
Recursos
Hídricos
|
 |
La
precipitación media anual de Chile es de 1 522 mm, que
suponen un volumen anual de 1 152 km3 en todo su territorio. De
este volumen total, 884 km3 se convierten en escorrentía
y 268 km3 vuelven a la atmósfera, bien como evaporación
directa de los lagos, lagunas naturales y embalses o evapotranspiración.
En la siguiente tabla se detallan las características de
cada Región.
Balance
Hídrico de Chile por Regiones
|
| Región |
Superficie
(km²) |
Principales
cursos hídricos |
Precipitación
media anual (mm/año) |
Escorrentía
media anual (mm/año)2 |
Disponibilidad
de agua (m3/hab.) |
| I |
58
698 |
Quebradas
de Azapa, Vítor y Camarones |
93,6 |
7,1 |
1
226 |
| II |
126
444 |
Río
Loa |
44,5 |
0,2 |
71 |
| III |
75
573 |
Quebrada
del Salado |
82,4 |
0,7 |
249 |
| IV |
40
656 |
Ríos
Elqui, Choapa y Limarí |
222 |
18 |
1
411 |
| V |
16
396 |
Ríos
Petroca, Ligua y Aconcagua |
434 |
84 |
995 |
| RM |
15
349 |
Río
Maipo |
650 |
200 |
584 |
| VI |
16
341 |
Ríos
Cachapoal, Claro y Tinguirrica |
898 |
362 |
8
495 |
| VII |
30
325 |
Mataquito
y Maule |
1377 |
784 |
28
434 |
| VIII |
36
929 |
Ríos
Itata y Bío Bío |
176 |
1173 |
24
977 |
| IX |
31
842 |
Ríos
Imperial y Toltén |
2058 |
1476 |
60
159 |
| X |
67
013 |
Ríos
Valdivia, Bueno, Maulín, Puelo, Yelcho y Palena |
2970 |
2423 |
171
133 |
| XI |
109
025 |
Ríos
Palena, Cisnes, Aisén, Baker, Bravo y Pascua |
3263 |
2818 |
3
816 505 |
| XII |
132
033 |
Ríos
Serrrano, Natales, Hollemberg, Gallegos, Chico y Azopardo |
2713 |
2338 |
2
155 709 |
| Total |
765
6211 |
.
|
1
522 |
922,3 |
63
064 |
La
superficie total no coincide con la cifra oficial del país
ya que los datos corresponden a referencias distintas. (2) Se
trata de la escorrentía media anual total, incluidos los
aportes procedentes de los países limítrofes.
Chile
comparte recursos hídricos en el extremo norte, entre paralelos
18° a 27° , con Argentina, Perú y Bolivia y en
la zona sur, entre los paralelos 40° y 55° , con Argentina.
Entre estas dos zonas, la Cordillera de Los Andes sirve como límite
entre Chile y Argentina y también como divisoria entre
las principales cuencas hidrográficas de ambos países.
En la zona norte, debido a las escasas precipitaciones, los caudales
de entrada y salida son muy bajos y se estiman en unos 0,06 y
0,25 km3/año respectivamente. En el sur, donde existe un
gran número de cuencas compartidas de ríos y lagos,
el aporte de entrada alcanza 38 km3/año y el de salida
3,15 km3/año. En la actualidad, no existen acuerdos en
las cuencas compartidas con Perú y Bolivia, mientras que
existe un Protocolo de Acuerdo con Argentina, como marco global
para la negociación de un acuerdo.
En cuanto a los recursos hídricos subterráneos,
las características morfológicas y geológicas
del país hacen que el potencial hidrogeológico no
sea muy elevado, por lo que hasta el momento su aprovechamiento
y los estudios realizados son mucho más limitados que en
el caso de los recursos hídricos superficiales.
|
 |
Lagos
y embalses
|
 |
El
país cuenta con una capacidad de regulación mediante
embalses artificiales de 4 665 millones de m3, perteneciendo 4
200 millones de m3 a los grandes embalses (aquellos cuya capacidad
de embalse supera los 130 millones de m3) y los casi 0,5 millones
de m3 restantes a obras menores de regulación. La distribución
de la capacidad de embalse (máxima y promedio histórico)
de estas grandes obras, por regiones, se detalla en la figura
1.

Figura
1. Distribución de la capacidad de embalse por regiones.
Por
otro lado, Chile tiene un gran número de lagunas naturales,
que sirven como elementos reguladores y que son aprovechadas,
como en el caso de Laguna del Maule (1 420 millones de m3) en
la VII Región, Lago Laja (5 600 millones de m3) en la VIII
Región en la VIII y Laguna Huasco (14 millones de m3) en
la I Región. En total, la capacidad de embalse de estas
lagunas es cercana a los 7 km3. Desde la Región de Los
Lagos (Región X) hasta la Región XII, existen numerosos
lagos y lagunas, algunos de ellos compartidos con Argentina, que
almacenan un volumen importante de agua pero que presentan un
bajo grado de aprovechamiento ya que la demanda no es muy elevada
en esta región.
|
 |
Extracción
del agua
|
 |
|
El
crecimiento económico, el desarrollo social y el aumento
de la población han provocado una demanda creciente de recursos
hídricos en Chile, incrementado los conflictos entre los
usuarios. En efecto, la extracción media consuntiva en 1998
en Chile alcanzaba los 1 850 m3/hab año, mientras que la
disponibilidad en el norte del país (Regiones I a V y RM)
es inferior a 1 500 m3/hab año. En 1992 la extracción
total del agua en el país era de 63 km3 anuales, de los cuales
un 67,8 por ciento se utilizaba en la generación hidroeléctrica
y un 32,2 por ciento en extracciones para usos consuntivos. El sector
riego representaba el 84,6 por ciento de dichas extracciones, frente
al 4,4 por ciento del consumo doméstico, 6,5 por ciento del
industrial y 4,5 por ciento de la minería (ver figura 2).

Figura
2. Extracción del agua para usos consuntivos por sectores
en porcentaje (1992). Extracción total en 1992: 20 289 millones
de m3.
El
riego es la actividad que tiene una mayor demanda en las regiones
I, IV, V, VI, VII, VIII, IX y RM, mientras que en las regiones II,
III y X a XII, los sectores más demandantes son el minero
e industrial.
En 1995, el 98,6 por ciento de la población urbana tenía
acceso al agua potable, siendo este porcentaje del 81,6 por ciento
en las áreas rurales "concentradas" y del 13,8
por ciento en las zonas rurales "aisladas". En cuanto
al sistema de alcantarillado, el porcentaje de población
urbana servida en ese mismo año era del 89,4 por ciento.
Los recursos hídricos que se utilizan en Chile son básicamente
superficiales y de hecho la mayor parte de los ríos del país
están agotados desde el punto de vista de los derechos de
aprovechamientos permanentes que otorga la Dirección General
de Aguas (DGA), y de los cuales no se hace un uso efectivo necesariamente.
El uso de aguas subterráneas es notablemente inferior. En
la Tabla siguiente se detalla la extracción de recursos subterráneos
de las principales cuencas del país.
|
Extracción
de los recursos hídricos
subterráneos de Chile
|
|
Cuenca |
Año |
Extracción (km3/año) |
|
Lluta |
1998 |
0,013 |
|
Azapa |
1996 |
0,030 |
|
Pampa Tamarugal |
1998 |
0,065 |
|
Copiapó |
1995 |
0,126 |
|
Pan de Azucar |
1997 |
0,019 |
|
Aconcagua |
1996 |
0,208 |
|
Maipo |
1998 |
0,780 |
|
Mataquito |
1998 |
0,069 |
|
Maule |
1998/99 |
0,145 |
|
Total1 |
|
1,455 |
1.
La cifra total sirve sólo como referencia ya que los valores corresponden
a diferentes años.
|
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Desarrollo
del riego y el drenaje
|
 |
Hasta
1930, el principal desarrollo de las obras de riego fue producto
del esfuerzo del sector privado. A partir de 1914 el Estado, a
través del Ministerio de Obras Públicas (MOP), comenzó
a participar en este sector llegando a los años 60 como
el principal agente inversionista en riego. Producto de ambas
acciones, pública y privada, Chile vio crecer su superficie
puesta en riego de 975 000 ha en 1914 a 1 800 000 ha en 1970.
Como resultado de las políticas de ajuste anti-inflacionista
y de menor intervención del Estado, el Gobierno redujo
sustancialmente a partir de 1975 el presupuesto destinado al desarrollo
del riego. Como consecuencia de esta medida, no se construyó
ninguna obra grande o mediana de riego en el período 1975-1992
y la superficie bajo riego se mantuvo prácticamente estancada.
En esta época se dió término a obras ya iniciadas
y se procedió a la reparación de sistemas de riego
ya existentes. No obstante, la reducción de la participación
del Estado en este período condujo a un notable deterioro
de las obras extraparcelarias.
A partir de octubre de 1985, con la promulgación de la
Ley 18 450 de Fomento de la Inversión Privada en Obras
de Riego y Drenaje, se inició una nueva política
en el riego y el drenaje. Dicha ley concedía un subsidio
sobre el costo de las obras y equipos de riego y drenaje que contribuyeran
a incorporar nuevas superficies de riego, rehabilitar y mejorar
sistemas con riego deficitario o habilitar suelos agrícolas
mal drenados. En 1990 dicha ley fue modificada fruto de una nueva
política nacional de fomento del riego, dirigiéndose
los principales cambios a subsidiar (hasta el 75 por ciento) obras
de riego en el país en favor del riego campesino con recursos
complementarios, gracias al convenio entre la Comisión
Nacional de Riego (CNR), el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario
(INDAP) y el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS).
En el período 1986-1996 se habían beneficiado de
las ayudas de la ley 18 450 unas 400000 ha, 22 396 ha de nueva
puesta en riego. Sin embargo se estima que la superficie real
beneficiada era de 161 877 ha en rehabilitación y mejoras
y 19 696 ha en nuevo riego. Esta diferencia es debida a la duplicidad
de superficies beneficiadas (i.e. instalaciones en parcela y de
captación, transporte, etc.), obras que no tuvieron impactos
sobre la producción o superficies que nunca se regaron
por diferentes motivos (obras destruidas por inundaciones, pozos
sin agua, obras con fallos técnicos o de ejecución,
altos costos de operación, abandono de predios, etc.).
En la superficie de nuevo riego, la construcción de pozos
supuso casi el 40 por ciento de la superficie beneficiada, siguiendole
el riego localizado (21 por ciento) y las obras de conducción
(17 por ciento). En el caso de la rehabilitación y mejora,
las principales obras desarrolladas fueron la captación
en el 53 por ciento de la superficie, la canalización en
el 20 por ciento y la distribución en el 13,6 por ciento.
En el período 1990-1999, con la finalidad de mejorar la
seguridad en el recurso y aumentar la eficiencia en el uso del
agua, el Estado programó tres grandes líneas de
acción en su Política de Regadíos. Estas
líneas de acción varían según la cuantía
de la inversión del proyecto respectivo y se concentran
en las Grandes Obras de Riego, Programa de Obras Medianas de Riego
(PROMM), estas dos primeras fundamentalmente dirigidas a las obras
de almacenamiento, captación y transporte, y el Programa
de Obras Menores de Riego para las instalaciones de distribución
y prediales. En lo relativo al sector privado, su acción
se limitaba a la Ley de Fomento ya mencionada y al análisis
de opciones de participación del sector privado en grandes
obras de riego.
En este período, la práctica totalidad de las obras
ejecutadas han ido dirigidas a incrementar la seguridad de riego
en zonas con restricciones hídricas más que al incremento
de la superficie bajo riego. Según ésto, se considera
que en el período 1990-1999, gracias al Programa de Grandes
Obras, se habría mejorado el riego en 12 000 ha con el
embalse de Santa Juana e incrementada la superficie en riego en
11 200 ha con la construcción del canal Pencahue. De la
misma forma, mediante el (PROMM) se mejoró la seguridad
del riego de unas 85 000 ha.
Según la Comisión Nacional de Riego (CNR), considerando
los factores clima, suelo y agua, así como consideraciones
técnicas, económicas y ambientales, la superficie
potencial de riego en Chile se estima en unos 2,5 millones de
ha. En 1992, la superficie bajo riego era cercana a 1 900 000
ha (1 170 000 ha de riego permanente y 730 000 ha de riego eventual),
que se repartían en las diferentes regiones del país
tal y como se detalla en la figura 3.

Figura
3. Superficie bajo riego (permanente y eventual) en Chile,
por regiones (1992). Superficie total bajo riego (permanente y
eventual1): 1 900 000 ha.
Tanto
la superficie total bajo riego como el riego permanente se han
incrementado en esta última década, la segunda en
mayor proporción como consecuencia de la política
de regadíos ya referida, aunque no se puede dar una cifra
exacta ya que existen superficies beneficiadas de forma conjunta
por las diferentes líneas de acción. En la temporada
1996-97, como consecuencia de una grave sequía que viene
sufriendo Chile en estos últimos años, se regaron
sólo 1 060 000 ha.
En cuanto al origen del agua de riego, se estima que unas 330
000 ha son dominadas desde los embalses existentes, unas 600 ha
se bombean de forma directa desde los ríos y cerca de 60
000 ha se riegan a partir del agua de pozos. La superficie restante,
se riega mediante la derivación de cauces superficiales.
La ejecución de pozos ha correspondido a la iniciativa
del sector privado. Hasta ahora, las comunidades de regantes ligadas
a captaciones subterráneas no han prosperado, aparentemente
por los mayores costos y dificultades técnicas que conlleva
la operación y mantenimiento. La reutilización de
aguas tratadas se encuentra en estudio como consecuencia de la
acción de algunas empresas sanitarias que tienen en sus
planes futuros la incorporación de plantas de tratamiento.
Sólo existe una planta piloto de la Empresa Metropolitana
de Obras Sanitarias (EMOS), de carácter meramente experimental.
Referente a las técnicas de riego, en Chile predomina el
riego por superficie y sólo en los últimos 10 años
se ha introducido el riego presurizado (aspersión y localizado).
De la superfice regada en la temporada 1996-97, el 91 por ciento
se regaba por superficie, el 3 por ciento por aspersión
y el 6 por ciento restante por riego localizado. La distribución
de la superficie regada en 1996-97 , por técnicas de riego
y región, se detalla en la figura 4. En riego a presión
cabe destacar la superficie por aspersión dedicada al cultivo
de la remolacha azucarera en las regiones IX y X y la de riego
localizado en cultivos hortofrutícolas (Regiones I, III,
IV y V).

Figura
4. Técnicas de riego por regiones, según la
superficie regada en la temporada 1996-97.
Los
principales cultivos bajo riego en el país en superficie
son los cereales, que en 1996 constituyeron el 22,3 por ciento
de la superficie sembrada, seguidos de los frutales con un 22,2
por ciento, las forrajeras, tanto anuales como permanentes, que
suponían el 20,5 por ciento, las hortalizas con un 10,5
por ciento y las viñas viníferas con un 4,8 por
ciento (ver figura 5).

Figura
5. Porcentaje con respecto a la superficie regada de los principales
cultivos en riego sembrados en 1997.
El
principal impacto de la ley 18 450 ha sido el cambio en el uso
de la tierra con el crecimiento en la superficie de frutales,
hortalizas, vid vinífera y remolacha azucarera en el sur,
en detrimento de la superficie dedicada a cereales, cultivos industriales
y pastos naturales. Este cambio, generalizado para la agricultura
chilena, ha sido proporcionalmente mucho mayor en la agricultura
bajo riego.
En cuanto a los costos de puesta en riego en parcela, en Chile
se estiman en 1 800 $EE.UU./ha para el riego por superficie, 3
111 $EE.UU./ha para la aspersión y de 3 674 $EE.UU./ha
para el riego localizado. A estos costes habría que añadir
los costos de captación y transporte hasta la parcela,
estimados en 2 000 $EE.UU./ha si se trata de derivaciones a canales
y entre 3 000 y 4 500 $EE.UU./ha para el caso de embalses. Los
costes de operación y mantenimiento se estiman en 9 $EE.UU./ha
para el riego por superficie, 156 $EE.UU./ha para la aspersión
y de 184 $EE.UU./ha para el riego localizado.
En relación al drenaje, Chile no ha tenido el mismo desarrollo
que en el caso del riego. En 1984 Chile contaba con cerca de 10
000 ha, localizadas en la Región IX favorecidas por obras
de saneamiento, generalmente obras sencillas de protección
contra inundaciones en algunos cauces naturales. Por medio de
la Ley 18 450, dentro del programa dedicado a habilitar suelos
agrícolas mal drenados, durante el período 1986-1993
se beneficiaron unas 6 800 ha de obras de drenaje.
Mediante el "Programa de Recuperación y Rehabilitación
de tierras con riego y drenaje en las regiones IX y X", dentro
del programa de Crédito de Preinversión MIDEPLAN-BID,
se han identificado en dichas regiones cerca de 575 000 ha con
problemas de drenaje. Con el saneamiento de dicha superficie se
pretende diversificar el uso de la tierra, pasando de los pastos
naturales que casi exclusivamente dominan el uso actual del suelo
a pastos mejorados, frutales menores, espárragos, alfalfa
y hortalizas. Este proyecto se encuentra aún en una fase
de factibilidad y se llevaría a cabo a partir de 1999 mediante
el Programa de Obras Medianas y Menores y la Ley 18 450, según
la cuantía de la inversión fuera superior o no a
24 000 UF (Unidad de Fomento, 1 US $ = 34,7 UF). Dentro de estas
áreas se constituirán Comunidades de Obras de Drenaje,
que se encargarán de la gestión de dichas áreas.
El coste del drenaje superficial está en torno a los 138
$EE.UU./ha y en el caso del drenaje subterráneo es de 3
340 $EE.UU./ha.
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Tendencias
en la gestión de los recursos hídricos
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En
1999 se tramitaba en el Congreso de la nación un proyecto
de modificación al Código de Aguas en el cual se encontraban
en discusión diferentes materias (Comunidades de Agua, caudal
ecológico, autoridad en materia de policía y vigilancia
de aguas y cauces, procedimientos para regularizar los derechos
del agua). No obstante, los aspectos que han generado mayor controversia
han sido el establecimiento del cobro sobre los derechos no utilizados
y la justificación de las nuevas solicitudes de derechos,
ya que el actual código no establece la necesidad de justificar
el uso que se dará a las aguas.
En la actualidad se está ejecutando un Programa de Gestión
de Recursos Hídricos (CHICUENCA) con el objeto de resolver
los conflictos generados por la competencia entre sectores y los
aspectos ambientales. Se considera necesario adoptar un enfoque
integral que considere las necesidades de todos los sectores y una
administración descentralizada que considere la cuenca hidrográfica
como unidad de gestión. Para ello, será necesario
introducir una reestructuración institucional y operativa
de los sectores vinculados a la gestión y utilización
de los recursos hídricos.
En lo relativo a Grandes Obras de Riego, en la Proposición
del Plan Maestro de obras de riego para el período 1997-2005,
las inversiones irán dirigidas a obras de embalse y conducción,
beneficiándose como superficie mejorada y de nueva puesta
en riego un total de 195 000 ha y 200 000 ha respectivamente. En
la figura 6 se muestra la superficie a mejorar o incorporar al riego
en los Proyectos de Riego contemplados en el PROMM, en ejecución
(construcción) o en proyecto (diseño o prefactibilidad
o perfil), por parte del sector público.

Figura
6. Superficie a mejorar y poner en riego en el período
1999-2005, según estado de los trabajos (PROMM).
Finalmente
el Gobierno chileno, con el objeto de mejorar las condiciones de
vida de la población que habita el secano costero ha desarrollado
los Estudios: Análisis secano costero IV Región y
Análisis secano costero, Regiones VI, VII, VIII y IX orientados
a la identificación de proyectos de riego de prefactibilidad.
Dichos proyectos, al pasar al estudio de factibilidad, no han resultado
hasta el momento atractivos desde el punto de vista económico.

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