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Clima
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El clima de
Guatemala se define como clima tropical cálido, por su
posición geográfica intertropical, con modificaciones
por los cambios altitudinales del relieve montañoso y distancia
al mar. Se definen dos estaciones durante el año, la estación
seca generalmente de noviembre a abril y la estación lluviosa
de mayo a octubre. Entre los meses de julio y agosto, se produce
un descenso de lluvias conocido como Canícula. Las precipitaciones
medias anuales varían desde 700 mm en la zona oriental
seca vecina a El Salvador y Honduras, hasta los 5 000 mm en el
noroccidente del país. Se consideran zonas de alta precipitación
la Costa Atlántica (Departamento de Izabal), la franja
transversal Noroccidental (Departamentos de Huehuetenango, Quiché
y Alta Verapaz), donde la estación seca no está
bien definida y es corta (2 a 3 meses), y la región costera
del Pacífico. En el Altiplano la zona occidental es la
más lluviosa (Departamentos de San Marcos, Quetzaltenango,
Totonicapan y Sololá), mientras que la zona oriental es
relativamente seca (Departamentos de Jalapa, Jutiapa, Chiquimula
y Zacapa).
Las temperaturas medias anuales varían desde los 23-33
ºC en las zonas costeras del Pacífico y Atlántico
a los 20 ºC en la zona montañosa intermedia (500 a
1 500 m) y menores de 20 ºC en las regiones de mayor altitud.
En casi todo el territorio, los valores mensuales de evapotranspiración
tienen poca variación y oscilan entre 1 300 mm/año
y 1 800 mm/año. La siguiente Tabla muestra una caracterización
climática del país en base al déficit hídrico.
Las zonas tipificadas con un déficit hídrico superior
a 350 mm/año cubren el 65 por ciento del territorio nacional.
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Déficit
hídrico(1) por vertientes
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Déficit
hídrico
(mm) |
Meses
de
déficit |
Vertiente
Pacífico
(km2) |
Vertiente
Caribe
(km2) |
Vertiente
Golfo
de México (km2) |
Superficie
total
(km2(%)) |
| >
951 |
>
9 |
1 502 |
3 468 |
0 |
4 969 (4,6%) |
|
551 a 950 |
6 a 9 |
14 836 |
7 815 |
6 424 |
29 074 (26,7%) |
|
351 a 550 |
4 a 6 |
5 028 |
8 713 |
22 554 |
36 294 (33,3%) |
|
151 a 350 |
2 a 4 |
2 625 |
7 417 |
14 224 |
24 266 (22,3%) |
| <
150 |
<
2 |
0 |
6 847 |
7 439 |
14 285 (13,1%) |
| |
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23 990 |
34 259 |
50 640 |
108 889 (100%) |
(1) Definido
como la diferencia entre la precipitación y evapotranspiración
media mensual.
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Recursos
Hídricos
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El sistema hidrográfico
de Guatemala se divide en tres vertientes: (i) Vertiente del Océano
Pacífico (22 por ciento del territorio) con 18 cuencas, algunos
de cuyos ríos arrastran sedimentos de origen volcánico,
que al depositarse en la planicie costera causan inundaciones periódicas;
(ii) Vertiente del Mar Caribe (31 por ciento del territorio), con
10 cuencas, siendo la principal el río Motagua; y (iii) la
Vertiente del Golfo de México (47 por ciento del territorio),
con 10 cuencas cuyos ríos son los más caudalosos y
tributan hacia territorio mexicano. El país cuenta con 23
lagos y lagunas y 119 pequeñas lagunas con un área
global de 950 km2.
El escurrimiento superficial se estima en 100,7 km3/año,
distribuidos en 25,5 km3/año para la vertiente del Pacífico,
31,9 km3/año para la vertiente del Mar Caribe y 43,3 km3/año
para la vertiente del Golfo de México. El 55 por ciento del
territorio guatemalteco esta integrado por cuencas cuyas aguas tributan
hacia los países vecinos o sus cauces en parte de su desarrollo
forman límites fronterizos. El mayor aporte de aguas superficiales,
47,5 por ciento, es hacia México, 7 por ciento a El Salvador,
0,5 por ciento a Honduras y 6 por ciento hacia Belice. El Río
Usumacinta forma frontera con México, el Río Motagua
con Honduras, el Río Suchiate define la frontera suroeste
con México, y el Río Paz al sureste con El Salvador.
El Río Sarstun separa los territorios de Guatemala y Belice,
pero no es reconocido oficialmente como frontera por el diferendo
territorial existente entre ambos países. Guatemala tiene
tratados limítrofes de recursos hídricos con México,
El Salvador y Honduras, y Comisiones de Límites y Aguas con
México y El Salvador. El aprovechamiento de aguas compartidas
en tramo fronterizo sólamente lo contempla el tratado con
El Salvador.
El país se divide en cuatro regiones hidrogeológicas:
llanuras aluviales de la costa del Pacífico, altiplano volcánico,
tierras altas cristalinas y sedimentaria septentrional. Los acuíferos
más adecuados para su explotación son los de las llanuras
aluviales de la planicie costera sur del Pacífico y los de
los valles del altiplano volcánico de la Sierra Madre. En
estos últimos los recursos superficiales son escasos y el
agua subterránea es la fuente principal de suministro de
agua para abastecimiento de la población y riego. La recarga
anual renovable de agua subterránea, estimada en base a índices
de infiltración, es de 33,7 km3.
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Lagos
y embalses
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El almacenamiento
por medio de embalses sólamente se utiliza con propósitos
de generación hidroeléctrica y el volumen conjunto
es del orden de los 524 millones de m3, siendo el embalse de Pueblo
Viejo Chixoy el de mayor capacidad. En ningún caso los caudales
regulados por las centrales hidroeléctricas son o se planea
utilizarlos para riego debido a la inexistencia hasta el momento
de proyectos aguas abajo que puedan aprovecharlos.
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Extracción
del agua
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La figura 1 muestra la extracción de agua por sectores
en Guatemala. Los servicios de agua potable se abastecen de aguas
superficiales en un 70 por ciento para las áreas urbanas
y 90 por ciento para el área rural, los porcentajes restantes
son cubiertos con agua subterránea. De las 329 municipalidades
existentes en el país, 66 por ciento utilizan sistemas
por gravedad, 19 por ciento con bombeo y 15 por ciento usan sistemas
mixtos. El pronóstico de la demanda de agua potable (urbana
y rural) para el año 2 010 alcanzaría un total de
835 millones de m3/año, que en términos globales
apenas representa el 1 por ciento del caudal superficial territorial.
Los sistemas de riego operados por el Estado utilizan caudales
que varían desde 3 hasta 140 millones de m3/año,
desconociéndose los caudales extraídos por los sistemas
de riego privados.
Algunas zonas del país, sin embargo, tienen marcadas deficiencias
hídricas, en especial para el abastecimiento de agua potable
de los principales centros urbanos, hecho que motiva conflictos
de uso con el riego en las regiones del altiplano, y en las áreas
costeras entre los grandes y pequeños usuarios del riego
que utilizan una misma fuente.
Ninguna entidad es responsable del control y seguimiento de la
calidad de las aguas nacionales por lo que no se dispone de datos
precisos sobre niveles y tipos de contaminación, tampoco
se realiza un seguimiento del impacto ambiental ni se controla
la contaminación originada por los agroquímicos
utilizados en agricultura. Las aguas residuales de las zonas urbanas
en su mayoría no son tratadas. De las 329 municipalidades
del interior, sólo 15 aplican tratamiento, mientras que
los restantes descargan sus efluentes sin ningún tratamiento.
Aguas abajo de los principales centros urbanos, en especial la
ciudad Capital (Cuencas del Río Las Vacas y Lago de Amatitlán),
existen altos niveles de contaminación biológica
y química aún no cuantificada. De las diez principales
causas de morbilidad en el país, el 50 por ciento son enfermedades
relacionadas con el agua.

Figura
1: Extracciónde agua por sectores en Guatemala.
Extracción
en 1992: 1,16 km3/año
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Desarrollo
del riego y el drenaje
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La siguiente
Tabla muestra el resultado del Plan Maestro de Riego y Drenaje
en el cual se identificaron 2,94 millones de ha (27 por ciento
del país) aptas para la producción agrícola.
Del total agrícola, el área potencial regable, considerada
como aquella superficie con un déficit hídrico de
151 mm/año o superior se estimaba en 2,62 millones de ha.
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Superficie
cultivable y superficie potencial de riego (con un déficit
hídrico mayor de 150 mm) por vertiente |
| Nombre
de la Vertiente |
Superficie
cultivable (ha) |
Superficie
potencial deriego (ha) |
Superficie
regable (ha) en base a a la disponibilidad de: |
| Aguas
superficiales captación |
Aguas
superficiales
almacenamiento |
Aguas
subterráneas |
| Pacífico |
930 000 |
921 700 |
184 500 |
906 200 |
554 500 |
| Mar
del Caribe |
667 600 |
528 500 |
186 000 |
528 500 |
467 900 |
| Golfo
de Mexico |
1 336 600 |
1 172 100 |
352 500 |
1 172 100 |
1 172 100 |
| TOTAL |
2 944 200 |
2 622 300 |
722 700 |
2 606 800 |
2 194 500 |
El riego en
Guatemala data de tiempos de la colonia, pero su desarrollo más
importante fue introducido por las multinacionales bananeras en
la década de 1920 con el riego de 22 000 ha. En 1957 se
inicia la participación del gobierno en la planificación
y ejecución de proyectos, y de esa fecha a 1990 se construyeron
27 proyectos cubriendo 15 303 ha, favoreciendo a 2 800 usuarios.
La iniciativa privada durante esos años puso en riego alrededor
de 36 500 ha destinando los mayores sistemas al riego de banano
y caña de azúcar, principales productos agrícolas
de exportación. Entre 1979 y 1990, 2 489 ha de proyectos
de mini-riego o riego a pequeña escala fueron desarrollados
por productores de cultivos no tradicionales. Estos proyectos
han sido muy eficientes en la aplicación del riego por
aspersión causando un gran impacto social y económico
por su bajo costo y buena rentabilidad. En 1990 se registraban
76 365 ha bajo riego entre sistemas públicos, privados
y mini-riego (figura 2). Las estadísticas del Ministerio
de Agricultura y Ganadería constatan un gran incremento
del riego en los años 90, especialmente del mini-riego,
con una superficie total con dominio de riego en 1998 de 129 803
ha (figura 3). El riego en Guatemala se puede dividir en tres
grandes tipos:

Figura
2: Resument de la superficie con dominio de riego en 1990
por tipo de riego y por cuenca.
Figura
3: Superdicie regada en 1990 y 1997 en Guatemala.
Superficie regada en 1997: 129 803 ha.
(i)
Riego privado, que a su vez se puede subdividir en grandes fincas
privadas donde la propiedad del sistema está en manos de
una persona, familia o empresa y sistemas comunales donde muchos
pequeños agricultores se han organizado para el uso común
de una fuente de agua. En el riego de las grandes fincas privadas
domina el riego por gravedad, derivando agua del río. También
se encuentra riego presurizado, aspersión y goteo, en función
principalmente del tipo de cultivo. El crecimiento del área
regada en la costa sur a finales de los años 80, sobre
todo en el departamento de Escuintla, es el resultado de un fuerte
crecimiento del área sembrada con caña de azúcar.
(ii) Riego estatal. Cuando se habla del riego estatal se hace
referencia a financiados, ejecutados, operados y mantenidos por
el Estado. La infraestructura de las unidades de riego estatales,
consiste generalmente de una presa derivadora fija, canales principales
y secundarios de hormigón; en algunos casos se bombea agua
para alcanzar terrenos más altos que el punto de derivación.
El riego en parcela es casi siempre por gravedad.
(iii) Mini-riego o riego a pequeña escala. Un proyecto
típico de mini-riego consiste en la captación de
un manantial e instalación parcelaria con riego por aspersión.
Estos sistemas tienen una alta eficiencia de conducción
y aplicación. Un beneficio adicional es que también
pueden servir para agua potable de la población. En los
proyectos de mini-riego, al contrario de los proyectos estatales
tratados anteriormente, la participación de los beneficiarios
es muy importante. El Gobierno sólamente proporciona la
preparación del expediente técnico del proyecto,
la supervisión de la ejecución del proyecto, y asistencia
técnica para la diversificación de la producción
agrícola. Los beneficiarios mediante un préstamo
compran los materiales de construcción y proporcionan toda
la mano de obra no calificada para la ejecución de la obra.
En 1990, ya se habían beneficiado unas 7 500 familias con
un promedio entre 0,5 y 4,5 beneficiarios por hectárea.
En 1997 había registrados 456 proyectos de mini-riego.
En Guatemala el riego se concentra principalmente en tres regiones:
(i) Costa Atlántica, con índice de humedad negativo
durante más de la mitad del año y alta evapotranspiración
potencial cultivada de banano, hortalizas (tomate, melón,
sandías, y otros) y tabaco; (ii) Altiplano de zonas templadas
a frías, sin lluvias durante 6 meses, de suelos volcánicos
fértiles con poca capacidad de retención de humedad
que sólo permiten una cosecha al año sin riego,
cultivada de granos básicos y cultivos bajo riego de productos
no tradicionales: arveja china, brócoli, maíz dulce,
cebolla, hortalizas, frutas y flores cuya creciente demanda de
productos no tradicionales excede a la oferta, por lo cual el
riego desempeña en el altiplano un papel determinante para
el aumento de la producción exportable; y (iii) las zonas
bajas costeras cálidas del Pacífico, con plantaciones
de caña de azúcar, banano y pastos en las fincas
de mayor extensión, cuya superficie regada no se conoce
con precisión. Las estadísticas de producción
agropecuaria son llevadas generalmente por la iniciativa privada
y recopiladas por el Departamento de Estadísticas Económicas
del Banco de Guatemala. Los valores publicados no especifican
rendimientos de cultivos bajo riego o de secano.
Los pequeños agricultores utilizan riego por gravedad o
por aspersión con energía de posición (sin
bombeo). Los exportadores de productos no tradicionales exponentes
del mini-riego, que son los de mayor expansión potencial,
utilizan generalmente riego por aspersión o riego localizado.
Entre 1964 y 1977 en riego estatal se incorporaron 14 833 ha a
un costo promedio de 1 056 $EE.UU./ha, y entre 1978 y 1990 se
incorporaron 467 ha a un costo promedio de 3 087 $EE.UU./ha. En
mini-riego para los mismos años (1978 - 1990) se ejecutaron
2 490 ha con un costo promedio de puesta en servicio de 1 458
$EE.UU./ha. Del riego privado no se tienen cifras pero su costo,
durante los mismos años, se estima en 2 580 $EE.UU./ha.

Figura
4: Superficie de riego por cultivos en Guatemala en 1997.
La
operación y mantenimiento en los sistemas de riego estatales
se cobra por superficie regada y campaña de cultivo y no
por volumen de agua servido (no se hacen mediciones). Generalmente
las tarifas no cubren los costos reales ni los de energía
por bombeo, condición que está siendo reconsiderada
como parte de los procesos de transferencia de los sistemas construidos
por el Estado. La nueva tarifa incluye un pago anual como cuota
de compensación (recuperación parcial de la inversión)
por un período de 40 años a partir de la entrega,
con lo cual el Estado sólo recupera el 60 por ciento de
los costos de inversión de los proyectos, y una cuota por
distribución de agua y mantenimiento (variable para las
diferentes unidades de riego). En los sistemas de riego privado
y mini-riego no existen cobros por el uso del agua.
El Plan Maestro de Riego y Drenaje identificó una superficie
de 209 419 ha con problemas de drenaje agrícola: 15 715
ha en la Vertiente del Pacífico, 93 283 ha en la Vertiente
del Mar del Caribe y 100 421 ha en el Golfo de México.
En las áreas bajo riego no se evidencian grandes problemas
de drenaje deficiente ni salinidad. Por tanto, el drenaje subterráneo
ha recibido poca atención. Sin embargo, la falta de infraestructura
adecuada para evacuar el exceso de agua en momentos puntuales,
sí ha producido problemas de anegamiento en algunas zonas.
Donde más se ha evidenciado el problema de drenaje es en
la costa sur.
El Estado solamente ha construido un sistema, en la Laguna de
Retana, Jutiapa, en 1962 que cubre una superficie de 1 200 ha.
El proyecto consistió en la desecación de una laguna
que benefició a 400 agricultores. Otras posibilidades de
proyectos piloto son la Laguna del Hoyo, donde se está
manifestando el problema de capas freáticas altas; el valle
de Tactic y la zona de Chacaj, en la cuenca del río Lagartero,
donde además de problemas de inundación existen
problemas de salinidad, que afectan un área de 5 000 ha.
Actualmente, el Estado no tiene ningún programa en este
sector.
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Tendencias
en la gestión de los recursos hídricos
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Durante la última
década la ejecución de proyectos de riego públicos
ha sido mínima, con una tendencia en las políticas
del gobierno hacia el apoyo al sector privado para favorecer su
participación en las actividades de riego y drenaje. Los
sistemas de riego privados se gestionan por sí solas, siendo
asesoradas generalmente por las empresas proveedoras de equipos
de riego e insumos agrícolas.
Desde 1994 la estrategia aplicada por el gobierno ha sido transferir
las unidades de riego estatales al sector privado, previa consolidación
de las Asociaciones de Usuarios y Sistemas Comunales en su gestión
empresarial y en la ejecución de la rehabilitación
de la infraestructura de los sistemas de riego (con 36,7 por ciento
de aporte de los usuarios). Estas funciones han sido asignadas al
PLAMAR como único ente del Ministerio de Agricultura responsable
de las actividades del riego en el país, quién a su
vez trata de involucrar a los usuarios en todas las acciones de
transferencia hasta lograr su autogestión en el manejo de
los sistemas.
El Estado continuará con la planificación para la
priorización y promoción de nuevos proyectos, con
la asesoría técnica y apoyo financiero en condiciones
favorables para los pequeños y medianos productores (con
énfasis en mini-riego) a fin de incrementar la oferta de
cultivos no tradicionales.
La modernización del aparato administrativo del gobierno
tiende hacia la instauración de la gestión integrada
del recurso agua, habiéndose iniciado en 1999 los estudios
para su organización.


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