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Documento de base del AIA [Resumen]
AÑO INTERNACIONAL DEL ARROZ, 2004
Declaración de la misión del AIA: El Año
Internacional del Arroz promueve un aumento de la producción y un mayor acceso
a este cultivo alimentario vital, que da de comer a más de la mitad de la
población mundial a la vez que proporciona ingresos a millones de productores
arroceros, procesadores y comerciantes. El desarrollo de unos sistemas
sostenibles basados en el arroz mitigará el hambre y la pobreza y contribuirá a
la conservación medioambiental y a ofrecer una mejor vida a las generaciones
actuales y futuras para las que el Arroz es Vida.
LA INICIATIVA DE UN AÑO INTERNACIONAL
DEL ARROZ (AIA) surgió en 1999, cuando el Instituto Internacional de
Investigación sobre el Arroz, en respuesta a las crecientes preocupaciones de
sus miembros sobre las importantes cuestiones relacionadas con el desarrollo
del arroz, solicitó la colaboración de la FAO para la declaración de un AIA.
Esto dio lugar a la Resolución 2/2001 de la Trigésimo primera Conferencia de la
FAO, en la cual se solicitó la declaración del AIA a la Asamblea General de las
Naciones Unidas (AGNU). Las islas Filipinas, apoyadas por 43 países,
presentaron esta petición en la Quincuagésima séptima Sesión de la AGNU, que el
16 de diciembre de 2002 declaró el año 2004 como AIA. La consagración de un Año
Internacional a un único cultivo no tiene precedentes en la historia de la
AGNU. Se invitó a la FAO a colaborar en la implantación del AIA en colaboración
con otras importantes organizaciones.
El tema del AIA, "El arroz es vida",
refleja la importancia del arroz como fuente básica de alimento, y se basa en
la comprensión de que los sistemas basados en el arroz son esenciales para la
seguridad alimentaria, la mitigación de la pobreza y el aumento del sustento.
El arroz es el alimento básico para más de la mitad de la población mundial.
Sólo en Asia, más de 2 mil millones de personas obtienen del 60 al 70 por
ciento del consumo de energía con el arroz y sus derivados; es la fuente
alimentaria con un crecimiento más rápido en África y de gran importancia para
la seguridad alimentaria en un cada vez mayor número de países de escasos
ingresos con déficit alimentario. Los sistemas de producción basados en el
arroz y las correspondientes actividades posteriores a su recolección emplean a
cerca de mil millones de personas de las zonas rurales de los países en vías de
desarrollo, y aproximadamente cuatro quintas partes del arroz mundial es
cultivado por agricultores a pequeña escala en países de escasos ingresos. Por
consiguiente, resulta esencial establecer unos eficaces y productivos sistemas
basados en el arroz para el desarrollo económico y la mejora de la calidad de
vida, especialmente en las zonas rurales.
En los países en vías de desarrollo hay
aproximadamente 840 millones de personas desnutridas, entre ellos más de 200
millones de niños. El aumento de la productividad de los sistemas arroceros
contribuiría a erradicar este inaceptable grado de hambre. No obstante, la producción
de arroz se enfrenta a importantes limitaciones, entre ellas un ritmo
descendiente de crecimiento de los cultivos, una disminución de los recursos
naturales, la escasez de mano de obra, los temas del género, las limitaciones
institucionales y la contaminación medioambiental. El aumento de la
sostenibilidad y de la productividad de los sistemas de producción basados en
el arroz, a la vez que la protección y la conservación del medio ambiente,
exige el compromiso por parte de muchos miembros de la sociedad civil, así como
el acometimiento de acciones gubernamentales e intergubernamentales.
Muchos países conceden gran importancia
al desarrollo sostenible del arroz, y existe un creciente número de iniciativas
mundiales destinadas a promoverlo. Entre ellas se incluye el capítulo 21 de la
Agenda sobre la Agricultura Sostenible y el Desarrollo Rural (ASDR) aprobado en
1992 en la Cumbre de Río; la Conferencia Mundial 2002 sobre el Desarrollo
Sostenible; la Declaración sobre la Seguridad Alimentaria Mundial de 1996 y el
Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación; así como la
Declaración del Milenio de las Naciones Unidas del año 2000. Entre los
instrumentos reguladores intergubernamentales de importancia clave para el
arroz se encuentran los relacionados con la calidad de los alimentos (CODEX
Alimentarius); el cambio climático; el comercio y los obstáculos comerciales no
arancelarios; la diversidad biológica y el movimiento seguro de los organismos
vivos modificados; y la garantía de un acceso igualitario al reparto de
beneficios de los recursos biogenéticos. Junto con el AIA, estas iniciativas
reconocen que, en un mundo con unas instituciones, sociedades y economías cada
vez más interrelacionadas, es fundamental que se coordinen los esfuerzos, se
compartan las responsabilidades y se amplíe la participación a todos los
ámbitos, desde los locales a los internacionales.
"El arroz es vida": aspectos de los
sistemas basados en el arroz
El AIA concibe el arroz como el núcleo a
través del cual pueden verse claramente las relaciones interdependientes entre
la agricultura, la seguridad alimentaria, la nutrición, la agrobiodiversidad,
el medioambiente, la cultura, la economía, la ciencia, el género y el empleo.
- Producción de arroz. Procedente de su
patria asiática, el arroz se cultiva actualmente en 113 países y en todos los
continentes, excepto la Antártida. Se cultiva en una amplia variedad de
humedades del suelo, desde las tierras anegadas a las tierras áridas y en
diferentes condiciones del suelo. El arroz juega diversos papeles relacionados
con los siguientes aspectos importantes de seguridad alimentaria así como de
desarrollo rural y económico.
- Nutrición. En el conjunto de los
países en vías de desarrollo, el arroz representa el 27 por ciento del consumo
diario de energía y el 20 por ciento del consumo diario de proteínas.
- Agrobiodiversidad. Los sistemas
basados en el arroz son los ejes de la biodiversidad. Combinan perfectamente
con otras actividades de producción agrícola tales como la cría de peces o
patos en los arrozales encharcados, y la alimentación del ganado con paja de
arroz. A su vez, los patos y los peces se alimentan de algas y pequeños
organismos acuáticos, mientras que el ganado colabora en el transporte y la preparación
de la tierra, así como en el suministro de abono orgánico. El arroz se cultiva
también junto a vegetales y árboles frutales tales como el bananero y el
cocotero. Los arrozales acogen asimismo una amplia variedad de enemigos
naturales que controlan los insectos nocivos y las plagas. De esta manera, los
sistemas basados en el arroz ofrecen una gran oportunidad para la mejora de la
nutrición, la diversificación de la agricultura, el aumento de los ingresos y
la protección de los recursos genéticos y agrícolas.
- Gestión terrestre e hidrológica. El
arroz es el único cereal básico que tolera la sumersión del agua, y los
sistemas basados en el arroz pueden aprovechar todos los recursos hidrológicos
y terrestres disponibles. La formación de terrazas permite el cultivo en
empinadas laderas, previene la erosión del suelo y los desprendimientos de
tierras, controla las inundaciones, minimiza el crecimiento de las algas y
origina la filtración del agua y la alimentación de las reservas de agua
subterránea, mientras que las condiciones sumergidas permiten la acumulación de
materia orgánica en los suelos.
- Empleo e ingresos. El cultivo del
arroz es la principal actividad y la principal fuente de ingresos de alrededor
de 100 millones de hogares de Asia y África, y son varios los países que
dependen en gran medida del arroz como fuente de divisas e ingresos fiscales.
Además, el trillado, la molienda, el procesamiento, el transporte al mercado y
la cocción del arroz mantienen el sustento rural. Otras personas del medio
rural consiguen ingresos gracias a la fabricación, reparación y mantenimiento
de las herramientas, utensilios y equipos para el cultivo del arroz y las
actividades posteriores a su recolección.
- Género. Hombres y mujeres desarrollan
a menudo diversas prácticas y conocimientos agrícolas, y las mujeres juegan un
papel muy importante tanto en la producción del arroz como en las actividades
posteriores a su recolección. No obstante, las mujeres tienen menos acceso a
créditos, productos agrícolas, medios de comercialización, servicios de
ampliación e información, y a menudo se pierden los beneficios de un cultivo
mejorado del arroz en el ámbito del campo.
- Ciencia. Las tecnologías mejoradas
permiten que los agricultores puedan cultivar más arroz en una menor extensión
de terreno y con una menor necesidad de agua, de mano de obra y de productos
agroquímicos. Estudios genéticos de laboratorios de investigación públicos y
privados han permitido crear una base de datos del ADN completo del arroz, lo
cual resulta muy útil para que los agricultores puedan desarrollar variedades
de arroz con un mayor rendimiento y resistencia ante las plagas y las
enfermedades. Estas variedades presentan también una mayor resistencia a las
presiones abióticas, tales como la sequía y la salinidad, así como un mayor
valor nutricional. El arroz dorado, un producto de la ingeniería genética,
tiene un alto contenido de vitaminas y su bioseguridad está siendo evaluada
mediante varios métodos de investigación internacionales y nacionales. La
introducción de unos sistemas de gestión integrada de los cultivos permite
también un aumento de la eficacia, a la vez que una disminución de los costes
de producción y de los impactos medioambientales negativos.
- Temas de política económica. Durante
varias décadas, el arroz fue uno de los productos agrícolas más protegidos.
Desde los años 80, los programas de ajuste estructural y el Acuerdo de la OMC
sobre la Agricultura en 1994, cambiaron esta situación, por lo que el comercio
mundial del arroz está aumentando enormemente. No obstante, los consumidores
urbanos disfrutan de la mayor parte de los beneficios (especialmente de los
precios más bajos del arroz), mientras que los agricultores a pequeña escala y
de escasos ingresos de los países en vías de desarrollo soportan la peor parte
del cambio. Los países en vías de desarrollo afrontan actualmente el reto de
cosechar los beneficios relacionados con una asignación de los recursos más
eficaz paralelamente a la mitigación de la grave situación de los pequeños
productores.
AIA: retos y oportunidades
El AIA representa una gran oportunidad
para aplicar un enfoque colectivo dirigido a resolver las cada vez más
complejas cuestiones que afectan al desarrollo sostenible del arroz y de los
sistemas de producción basados en el arroz. Esto conlleva una enorme dimensión
técnica, política, económica y social, incluido el aumento del papel del arroz
en el cumplimiento de las necesidades humanas.
- Mejora de la seguridad alimentaria y
de la nutrición.
Aunque el arroz es una rica fuente de energía y proteínas,
presenta un perfil aminoácido incompleto y contiene una cantidad limitada de
micronutrientes esenciales. La nutrición puede mejorarse gracias a un mejor
procesamiento del arroz y a unas técnicas de cocción más perfeccionadas, así
como al uso del arroz mediante la aplicación de la tecnología alimentaria. La
seguridad alimentaria puede aumentarse mediante el fomento de cultivos
complementarios y de actividades ganaderas y pesqueras dentro de los propios
sistemas basados en el arroz. El AIA puede ayudar a los países a desarrollar la
infraestructura necesaria para sustentar el uso responsable de la
biotecnología. También puede aumentar la conciencia de la necesidad de mantener
la diversidad de variedades de arroz para disminuir la vulnerabilidad genética
y aumentar tanto la productividad como la calidad del arroz. La diversidad de
los sistemas basados en el arroz contribuye en gran medida a los ingresos
rurales y a la completa nutrición gracias a una dieta más equilibrada.
- Aumento de la productividad de los
sistemas basados en el arroz. El desarrollo sostenible del arroz requiere: i)
unas mejoras genéticas para un eventual rendimiento más elevado, por ejemplo,
el arroz híbrido; ii) unas mejores técnicas para la gestión de los cultivos;
iii) una menor cantidad de operaciones después de la cosecha; y iv) el
desarrollo de unos sistemas de producción integrados. También requiere una
mayor disposición nacional mediante la formación y el intercambio de
información, y el traslado al campo a escala nacional de las nuevas tecnologías
ensayadas.
- Gestión de los recursos hidrológicos. Existe un gran interés en la sostenibilidad de los recursos hidrológicos
mundiales. La escasez de agua puede controlarse mediante la reducción de la
cantidad de agua necesaria (gracias al desarrollo de nuevas variedades de arroz
o de sistemas de riego mejorados) o mediante el reciclaje del agua a través de
múltiples usos. El cultivo del arroz en regímenes de poca agua comportará
cambios en la gestión del agua y de los nutrientes, en los modelos de cultivo y
en las prácticas de labranza. El AIA puede ayudar a aumentar la comprensión de
los costes y de los beneficios del uso del agua en los sistemas basados en el
arroz (por ejemplo, las diversas formas de vida que dichos sistemas sustentan).
También se requerirán desarrollos tecnológicos e intervenciones de gestión.
- Protección medioambiental.
Las
preocupaciones medioambientales en la producción del arroz comprenden el uso
indiscriminado de pesticidas, el uso ineficaz de abonos, las emisiones y los
gases de efecto invernadero. Paralelamente, los ecosistemas basados en el arroz
acogen una profusión de biodiversidad, y la mayoría del material de siembra
utilizado por los agricultores pobres se deriva de las semillas que ellos
mismos producen y que representan generaciones de recursos genéticos locales..
El AIA puede aumentar la conciencia de la importancia de preservar los recursos
biogenéticas y naturales y puede ayudar a los agricultores a intercambiar ideas
sobre los temas medioambientales, los retos y las oportunidades.
- Sistemas tradicionales basados en el
arroz como parte del patrimonio mundial. El AIA despertará la conciencia de la
importancia de las prestaciones de los sistemas basados en el arroz, y
acometerá las actividades necesarias para salvaguardar dichos sistemas y
reparar su erosión. La inclusión de excepcionales sistemas basados en el arroz
en los latifundios y la multiagencia Proyecto Importante para los Sistemas de
Patrimonio Agrícola Mundial (GIAHS), representan una gran oportunidad. Es de
esperar que el GIAHS comporte la creación de un nuevo Patrimonio Mundial para
la categoría de los Sistemas de Patrimonio Agrícola con el Convenio del
Patrimonio Mundial.
- El contexto institucional. Se
requieren un mayor número de asociaciones y más amplias entre las instituciones
agrícolas y de desarrollo gubernamentales y no gubernamentales (incluido el
sector privado) con el objeto de aumentar el acceso de los agricultores, en
particular de las mujeres agricultoras, a la tierra, a los créditos, a la
información y a las nuevas tecnologías e innovaciones. Esto será un reto
fundamental para muchos países.
- El reto y la oportunidad para la
sinergia. El reto global para los sistemas basados en el arroz es la
identificación y la ejecución de soluciones sinérgicas para el desarrollo del
arroz, y esto sólo es posible si los que toman decisiones, los técnicos, los
agricultores y la sociedad civil son perfectamente conscientes de los numerosos
factores relacionados con la producción de arroz sostenible. Además, las
políticas sensatas sobre el desarrollo del arroz dependen de la armonización de
diversos instrumentos políticos, que a menudo se encuentran bajo los auspicios
de varios ministerios. El objetivo del AIA es ser un "intermediario de la
información" para aumentar el intercambio de información, la transmisión de
tecnología y una acción concreta en todos los ámbitos de la cadena de
producción del arroz y en todos los países, con el objeto de conseguir un
enfoque sinérgico del desarrollo del arroz y una mejor gestión de los sistemas
basados en el arroz.
Un marco conceptual para la implantación
del AIA
El objetivo fundamental de la
implantación del AIA es promover y dirigir el desarrollo sostenible del arroz y
de los sistemas de producción basados en el arroz, ahora y en el futuro. Con el
objeto de cumplir este propósito supremo, la estrategia del AIA se centra en
los siguientes objetivos intermediarios:
- Aumentar la conciencia pública sobre
la contribución de los sistemas basados en el arroz a la seguridad alimentaria,
a una mejor nutrición, a la mitigación de la pobreza y al aumento de los
ingresos;
- Aumentar la conciencia pública sobre
la diversidad y complejidad de los sistemas de producción basados en el arroz,
así como sobre los retos y oportunidades para su desarrollo sostenible;
- Promover y proporcionar el soporte
técnico necesario para asegurar el desarrollo sostenible del arroz y de los
sistemas basados en el arroz a escala mundial, regional, nacional y municipal;
- Promover la conservación y la mejora
de los productos basados en el arroz con el objeto de destinar los beneficios
económicos, sociales, culturales y sanitarios a la población mundial.
Para alcanzar sus objetivos, el AIA se
compromete a seguir los siguientes principios de referencia:
- Un enfoque participativo, consultivo,
innovador y proactivo que reconozca las posibilidades y las capacidades de
todos los participantes con el objeto de ofrecer una valiosa contribución al
aumento de la sostenibilidad de los sistemas de producción basados en el arroz;
- el reconocimiento de las diferencias
agroecológicas, socioeconómicas y culturales de los diversos sistemas de
producción basados en el arroz, así como de las limitaciones de su desarrollo
sostenible en varias regiones, países y comunidades;
- la coordinación y armonización de los
esfuerzos, contribuciones y participaciones de todos los participantes gracias
a un marco previamente acordado.
Este marco del AIA consistirá en un
sistema organizado de socios nombrados por la AGNU a escala mundial, regional,
nacional y local. En su calidad de organización líder, la FAO ha establecido
una Unidad de Coordinación e Implantación del AIA para coordinar las
actividades del AIA a todos los niveles.
La base de la estrategia de implantación
del AIA es conseguir el compromiso de toda la comunidad para el acometimiento
de unas acciones combinadas y mutuamente provechosas que abordarán los retos
relacionados con un aumento sostenible de la producción de arroz. Esto se
conseguirá gracias a la recogida de datos y su análisis; a la propagación de la
información vía multimedia; a los talleres, concursos y exposiciones a escala
nacional, regional y mundial; a los estudios de casos, y al ofrecimiento de
soporte técnico a los países miembros y a las comunidades agrícolas. Los
informes son especialmente importantes e incluirán la conexión en red con los
participantes con el objeto de supervisar y asesorar sus actividades, así como
elaborar un informe final que se presentará al Secretario General de las
Naciones Unidas y a todos los participantes.
El AIA establecerá un marco para
aumentar el desarrollo sostenible de los sistemas de producción basados en el
arroz y proporcionará algunos de los medios necesarios para conseguirlo. El AIA
utilizará sus recursos de manera eficaz ayudando a establecer y colaborando con
los comités organizadores nacionales del AIA; estos comités pueden continuar
desarrollando la misión del AIA una vez finalice el Año. Una vez finalizado el
año 2004, la FAO colaborará con los socios en el establecimiento y la
asistencia a las actividades de seguimiento para el desarrollo sostenible a
medio y largo plazo de los sistemas de producción basados en el arroz. Deberá
continuar pretendiéndose la sostenibilidad más allá del propio Año.
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