Japón tiene una larga tradición en la producción y el consumo de arroz. Japón es el noveno productor de arroz del mundo, a pesar de que la producción de arroz del país está estancada actualmente y está disminuyendo el consumo.
La principal cosecha de arroz en el norte del Japón dura de mayo-junio a septiembre-octubre. En el Japón central es de abril-mayo a agosto-octubre. En el sur del Japón, la cosecha de arroz abarca desde abril-mayo a agosto-septiembre.
Cerca del 85% de los 2,3 millones de granjas del Japón cultivan arroz cada año. La extensión media de los arrozales de un granjero japonés es pequeña (aproximadamente unas 0,8 hectáreas) y la producción de arroz está altamente mecanizada. Debido a los reducidos tamaños de las granjas, la producción de arroz es considerada por la mayoría de los granjeros como una ocupación con dedicación parcial. El valor relativo de la industria del arroz en la economía nacional también se ha visto reducido. No obstante, muchos japoneses comprenden la importancia de la producción de arroz en la conservación de su patrimonio cultural.
En prácticamente todas las prefecturas del país existen cultivos de variedades mejoradas del arroz japónica. La variedad con mayor presencia es el Koshihikari, variedad famosa por su sabor. En las épocas de frío de finales de primavera y principios de otoño, el Yakionigiri, o bolas de arroz tostadas, son especialmente populares.