EL ARROZ ES VIDA
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Arroz y culturaEl arroz y nosotros

La relación entre el arroz y las personas ha inspirado canciones, pinturas, relatos y otros modos de comunicación

Hace miles de años, gente procedente del este y del sur de Asia poblaron los deltas de los ríos y dominaron el arroz salvaje. La productividad de los cultivos de arroz de las tierras húmedas permitió el crecimiento de la población, lo que conllevó el desarrollo de la sociedad y de la civilización.

Tanto en el pasado como en la actualidad, el enorme trabajo que requiere la tierra para el cultivo del arroz, para construir y mantener el sistema de terrazas, o para armonizar el modelo de cultivo con la erosión del suelo, el desprendimiento de tierras y la sumisión, ha exigido el trabajo colectivo de los pueblos. El efecto unificador del arroz en la gente se ve particularmente reflejado en el vasto delta del río Mekong, dónde se reunieron una multitud de personas de varios pueblos con distintas culturas para dominar la tierra y cultivar su principal cosecha. Además, la necesidad de estancar el agua en los sistemas de los arrozales ha configurado en gran medida los paisajes de las zonas rurales y de los pueblos. En muchos aspectos, la lucha para cultivar y cosechar el arroz ha creado unas determinadas estructuras comunitarias así como su correspondiente cultura del arroz.

La relación entre el arroz y las personas ha inspirado canciones, pinturas, relatos y otros modos de comunicación. Se han dedicado fiestas al arroz y al cultivo del arroz, tales como la conocida Fiesta de Iniciación de la Tierra, que celebra el comienzo del ciclo del arroz. En la antigüedad, el arroz era considerado un don divino por muchos emperadores y reyes asiáticos. Los japoneses, incluso hoy, se refieren al arroz como su "madre" y consideran a los agricultores arroceros los guardianes de su cultura y del campo.

Durante siglos, el arroz ha marcado la cultura y los hábitos alimenticios. Gracias a su diversidad de variedades, el arroz ofrece una amplia gama de sabores, aunque sea simplemente hervido o al vapor. El arroz se combina tradicionalmente con pescado, carne o legumbres tales como alubias y lentejas, según la zona. Por ejemplo, la combinación de arroz y pescado en los países asiáticos ha generado el término asociaciones "arroz-pescado", mientras que el plato típico de Colombia es el "arroz con frijoles". La estrecha relación entre la producción de arroz y las industrias pesqueras, al igual que su importancia cultural, se refleja en muchos proverbios de las antiguas civilizaciones Tai y Angkor Wat: "En los campos hay arroz y en sus aguas hay peces". El arroz y las legumbres (por ejemplo, alubias, lentejas y garbanzos) caracterizan las cocinas del mundo desde Cajun a México, de Oriente Medio al sur de Europa. Este plato básico sigue siendo el sustento de los pobres en muchos países.

Cabe destacar que casi todas las culturas tienen su propio estilo de comer arroz y que estas diferentes recetas, de hecho, forman parte del patrimonio cultural mundial. La importancia del arroz para los aldeanos de Senegal se demuestra en que los invitados especiales son honrados con un plato de arroz. A pesar de que se trataba de un cultivo relativamente desconocido hace cien años, en la actualidad el arroz domina el paisaje cultural y político de Sacramento, California. La visión panorámica de los arrozales planos al pie de las montañas cubiertas de nieve de los Alpes es una maravillosa experiencia para los visitantes del norte de Italia, hogar de los risottos y platos de arroz reconocidos a escala mundial. Bajo el intenso sol de verano en el delta del Nilo, la gente se refugia del calor en el aire fresco de los arrozales.

Aparentemente, las interminables curvas de las terrazas de arroz embellecen muchos paisajes asiáticos, hasta el punto de que la UNESCO ha declarado las terrazas de Banawe, Filipinas patrimonio cultural de la humanidad. No se están escatimando esfuerzos para lograr conservar otros sistemas de producción basados en el arroz y declararlos Patrimonio Cultural de la Humanidad.