Derecho a la alimentación

Reducir pérdidas y desperdicios es clave para el derecho a la alimentación

News - 29.09.2020

29 de septiembre de 2020, Roma- 690 millones de personas en todo el mundo no tienen suficiente, mientras que cada año un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o desperdicia. ¿Cuál es la relación entre seguridad alimentaria y pérdida y desperdicio de alimentos?

El derecho a una alimentación adecuada implica que los alimentos estén disponibles y sean accesibles para las personas. Por ello, los sistemas de producción, procesamiento y comercialización deben hacer coincidir la disponibilidad de alimentos con la demanda.

A veces, los alimentos nunca se comen o se pierden o desperdician a lo largo de la cadena de suministro debido a deficiencias en la cosecha, distribución o precios. Esto amenaza la capacidad de las personas para acceder a los alimentos. Además, la pérdida y el desperdicio de alimentos afectan negativamente al cambio climático, la pobreza y el comercio, y a su vez, a la realización del derecho a la alimentación. Por ejemplo, con los sistemas actuales de producción de alimentos, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan en un ocho por ciento.

Mejorar los métodos desde la cosecha hasta el procesamiento y el consumo ayudan a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, además de contribuir a la realización del derecho a una alimentación adecuada.

También es fundamental concienciar a los consumidores y ayudarles a tomar decisiones en base a la información adecuada. Se ha demostrado que el etiquetado de la fecha puede previenen el desperdicio de alimentos.

Dado que la pérdida y el desperdicio de alimentos impactan en diferentes sectores y a diferentes niveles, “las soluciones requieren un enfoque inclusivo que ponga especial atención en no generar costos para los más vulnerables, y beneficie a todos los grupos de población e individuos por igual”, explicó Juan Carlos García y Cebolla, Líder del equipo sobre el derecho a la alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Sin embargo, reducir la cantidad de alimentos desperdiciados por los consumidores y minoristas en los países de ingresos altos no significa necesariamente que haya más alimentos disponibles para los hogares más pobres en los países de ingresos bajos. Más bien puede resultar en una reducción de la demanda y, por lo tanto, menores ingresos y empeoramiento de la seguridad alimentaria. El apoyo a los pequeños agricultores también es importante, ya que no siempre cuentan con las instalaciones de almacenamiento adecuadas o llevan a cabo buenas prácticas agrícolas. Además, la fecha indicada en el etiquetado de algunos alimentos puede inducir a los hogares con un estatus socioeconómico más alto a desperdiciar alimentos, afectando negativamente a los más vulnerables.

 

Los tomadores de decisión deben escuchar e involucrar a todas las partes afectadas al discutir las medidas. Las Directrices sobre el derecho a la alimentación orientan a los Estados a tomar acciones sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos para apoyar la realización del derecho a una alimentación adecuada para todos.

Mayor apoyo internacional para acceder a una alimentación adecuada

En 1999, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, en su Observación general 12, señaló que las causas fundamentales del hambre y la desnutrición no se deben a “la falta de alimentos, sino a la falta de acceso a los alimentos disponibles”.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 de la Agenda 2030 se centra en reducir a la mitad el desperdicio de alimentos global per cápita en las ventas y el consumo y reducir las pérdidas de alimentos en la producción y suministro.

El Panel de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (HLPE) reconoció en 2014 la importancia de la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, para que los alimentos sean accesibles tanto para las generaciones presentes como las futuras. En 2020, el Panel recomendó reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, sobretodo las pérdidas tras las cosechas en los países en desarrollo y el desperdicio de alimentos por parte de los consumidores en los países industrializados.

Por su parte, la FAO está preparando códigos de conducta voluntarios sobre la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, que se adoptarán el próximo mes.

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