En acción
-Voces fuertes: promoción y capacitación -Objetivos adecuados: información y evaluación -Justicia accesible: legislación y responsabilidad -Acción eficaz: estrategia y coordinación -Impacto duradero: indicadores y seguimiento
La educación tiene una importancia fundamental para la realización del derecho a la alimentación. La formación en conocimientos prácticos no sólo es esencial para el proceso de desarrollo sostenible; también es crucial que se imparta educación general a todo el mundo, de forma que toda la población conozca los derechos que puede reclamar.
Esto se aplica en particular a las mujeres y niñas, que suelen ser objeto de discriminación: está demostrado que una mejor educación de las madres conduce a una mejor nutrición de sus hijos, que de este modo también están capacitados para aprender más y obtener mejores resultados en la escuela. Se refuerza la capacidad de los niños para garantizar su propia seguridad alimentaria en el futuro integrando los derechos humanos, la agricultura, la inocuidad alimentaria, la nutrición y la educación ambiental y sanitaria en los planes de estudios escolares a todos los niveles.
Los programas escolares de alimentación pueden estimular no sólo la propia educación, atrayendo alumnos a la escuela y mejorando su atención, sino también la agricultura, cuando los programas se abastecen a nivel local y fomentan por consiguiente la demanda del mercado local.