Consumo y producción sostenibles

La agricultura y los sistemas alimentarios constituyen la base de la seguridad alimentaria. Para poder responder a los retos del crecimiento sostenible, ambos tendrán que cambiar. Esto no será una tarea fácil, especialmente por la escala de la transformación y por su urgencia.

La agricultura tiene un impacto en la superficie del planeta mayor al de cualquier otra actividad humana, teniendo así una relación crítica con el medio ambiente. Una transformación de la agricultura es clave para reducir la deforestación y la degradación de la tierra, mejorar la eficiencia en el uso de los recursos hídricos, reforzar la resiliencia del ecosistema y reducir los efectos adversos de la agricultura sobre el clima.

La agricultura climáticamente inteligente puede constituir una parte importante de la respuesta a este reto. Dependiendo del contexto, puede aportar múltiples beneficios, como un uso más sostenible de los recursos, una reducción de los gases de efecto invernadero, una resiliencia mejorada y menor desperdicio y menores pérdidas de alimentos, a la vez que aumenta la productividad y los beneficios de los agricultores, pequeños y grandes, y contribuye a la seguridad alimentaria y nutricional nacional y a las metas de desarrollo 

  • La superficie total cultivable del planeta es de 4.400 millones de hectáreas.
  • La tierra cultivable por persona se está reduciendo. Ha descendido de 0,38 hectáreas en 1970 a 0,23 hectáreas en 2000, con un declive proyectado a 0,15 hectáreas por personas para 2050.
  • La agricultura extrae el 70% del agua de los acuíferos, ríos y lagos.
  • El 60% de la cosecha mundial proviene de sistemas de secano.
  • Aproximadamente el 80% de la captura pesquera mundial se utiliza para el consumo humano. El resto es procesado como piensos para peces o aceite de pescado.
última actualización:  martes 5 de junio de 2012