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Empleo rural decente

Las mujeres y el trabajo decente

En promedio, las mujeres representan el 40 por ciento de la fuerza laboral agrícola de los países en vías de desarrollo; en América Latina dicho porcentaje equivale al 20 por ciento, mientras que en algunas partes de África y Asia llega a un 50 por ciento o más. Las mujeres habitualmente se desempeñan en la agricultura de subsistencia, como trabajadoras remuneradas o no remuneradas en granjas familiares o bien a cargo de sus propias empresas, agrícolas o de otro tipo. Por otra parte, las mujeres son las principales encargadas de las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas en zonas rurales, razón por la cual son las responsables de las generaciones actuales y futuras de trabajadores tanto en sus hogares como en sus comunidades.

A pesar de su importante aporte al sector agrícola, las mujeres rurales suelen encontrarse en situaciones menos ventajosas. Al comparárseles con los hombres, se puede observar que las mujeres tienden a experimentar mayores restricciones al acceso a activos y recursos productivos, a servicios financieros y a protección social. Por su parte, normas sociales, leyes y prácticas con un sesgo de género también limitan la participación de las mujeres en actividades lucrativas, en organizaciones de trabajadores y productores y en especial en instituciones organizadas de trabajadores, tales como los sindicatos. Abordar este sesgo es un componente clave de las estrategias de desarrollo sostenible. Asimismo, es primordial aumentar el acceso de las mujeres rurales a oportunidades de empleo decente a fin de mejorar su productividad y generación de ingresos, lo que a su vez elevará el ingreso familiar y su seguridad alimentaria.

La función de la FAO:

La FAO trabaja para empoderar a las mujeres rurales a través de empleo decente a fin de explotar su potencial. Esto a su vez puede redundar en beneficios sociales y económicos no solo para las mujeres, sino también para sus familias, comunidades y las economías rurales en general. En especial, la FAO trabaja para:

  • Desarrollar mayor conocimiento sobre el aporte de las mujeres a la economía rural y el efecto de intervenciones de empleo rural con perspectiva de género. Por ejemplo, la FAO ha elaborado perfiles de país pormenorizados sobre desigualdades de género en empleo rural para diferentes países, incluidos Ghana, Malawi y Tanzania continental.
  • Apoyar a los gobiernos en la formulación y aplicación de estrategias de empleo rural decente que den respuesta a las cuestiones relativas a género. El Programa conjunto de FAO, FIDA, PMA y ONU Mujeres sobre "Aceleración de los progresos en materia del empoderamiento económico de la mujer rural" es un ejemplo del esfuerzo permanente de la FAO por promover el empleo decente para las mujeres rurales en contextos nacionales.
  • Impulsar un mayor diálogo de políticas y coordinación entre las partes interesadas principales a fin de promover el empoderamiento de las mujeres rurales. La FAO colabora con los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para identificar opciones viables de políticas orientadas a reducir las desigualdades de género en mercados laborales rurales.