
julio 2001
Gender and development fact sheets
disponible tambien en inglés y frances
Cómo es posible que los fabricantes, las autoridades gubernamentales y los institutos de investigación y desarrollo dediquen tan poca atención a las herramientas y equipos necesarios para realizar las principales tareas agrícolas que emplean sobre todo las mujeres agricultoras?
¿Qué alternativas tienen ante sí los grupos interesados para mejorar esta situación?
Ficha técnica del estudio
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En el ámbito de un estudio reciente (véase el recuadro) se intentó responder a estos dos interrogantes. A pesar de las disparidades culturales, sociales, económicas y tecnológicas entre los cinco países comprendidos en el estudio, dichos países presentan ciertas características comunes.
La precaria situación socioeconómica de las agricultoras de África influye considerablemente en las características de las herramientas de trabajo que emplean, y en las condiciones de su utilización. Las mujeres recaban escasas ganancias directas de su actividad agrícola, y esta falta de liquidez reduce sus posibilidades de adquirir herramientas libremente. Las pautas sociales y las normas bancarias imponen requisitos que hacen aún más difícil su acceso a recursos financieros a largo plazo, como el crédito. De hecho son los hombres los principales beneficiarios de los créditos otorgados por las instituciones financieras; el motivo que se aduce con mayor frecuencia es que son ellos quienes poseen los títulos de propiedad de la tierra, que se consideran la principal garantía de solvencia. Por otra parte, las mujeres no tienen ninguna posibilidad concreta de acceder a la propiedad de la tierra.
Es cada vez más frecuente que los hombres se alejen del hogar. Las posibilidades de trabajo, el mejoramiento de las vías de comunicación y la variedad de actividades que ofrecen los centros urbanos determinan un aumento del éxodo rural masculino. Hay también circunstancias más dramáticas, en que las familias se quedan sin hombres a causa de conflictos o guerras. En tales situaciones, mujeres y niños tendrán que ocuparse solos de la mayor parte de los trabajos del hogar, y en particular de las tareas agrícolas.
ACTIVIDADES REALIZADAS
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La división del trabajo agrícola entre hombres y mujeres ya no es tan neta como antes, pero es evidente que éstas últimas realizan tareas que anteriormente efectuaban los hombres. Sin embargo, la comunidad no lo reconoce, de manera que este aumento de sus responsabilidades no produce un efecto positivo para las interesadas.
En algunos países las actividades de desarrollo, en general, y la atención que se presta a la función de las agricultoras y al trabajo que desempeñan, en particular, ha suscitado celos en los hombres de sus comunidades. A causa de ello acentuaron su control sobre las mujeres, y la consecuencia final fue una reducción del poder adquisitivo y decisional de éstas en relación con la producción agrícola.
En su conjunto, las dificultades mencionadas representan un obstáculo concreto para el mejoramiento de las herramientas de trabajo que utilizan las agricultoras de los cinco países estudiados. Existen, además, factores más específicos de índole cultural que tienen un efecto directo en la elección de las herramientas y las técnicas de producción, así como en la ergonomía y las condiciones de trabajo agrícola de las campesinas africanas. En la mayor parte de los países estudiados los grupos temáticos destacaron que soluciones técnicas aparentemente simples chocaban contra las creencias, los tabúes y las actitudes tradicionales de las comunidades.
En todos los países existe un tabú más o menos fuerte que impide a las mujeres utilizar animales en sus tareas agrícolas. Tradicionalmente son los hombres quienes se han ocupado del ganado bovino y de los caballos. Los equipos de tracción son demasiado pesados para las mujeres. Aunque ningún tabú les veda el uso de asnos, estos animales gozan de escaso prestigio y son, por lo tanto, poco utilizados. Sin embargo, existen experiencias positivas a propósito del empleo de este animal.
El escardillo (azada pequeña) es la herramienta de uso más común para efectuar la bina, la escarda y el control de malezas. Ahora bien, el escardillo tiene una hoja rectangular más bien clásica y técnicamente eficaz, pero el mango de esta herramienta puede tener formas y, sobre todo, tamaños muy variables. Justamente la longitud del mango del escardillo ha suscitado muchos debates. En efecto, las dimensiones de las herramientas se relacionan con ciertas tradiciones, señales de reconocimiento étnico y pautas sociales. Los escardillos de mango corto se consideran más eficaces y de más fácil manejo para las mujeres. Sin embargo, para utilizarlos se ven obligadas a inclinarse hacia adelante, a menudo con un niño a la espalda, lo que aumenta su fatiga y sus dolores cotidianos. Ante esta situación la respuesta de los grupos de debate, tanto masculinos como femeninos, fue prácticamente unánime: es mejor trabajar doblados en dos, porque hacerlo erguidos sería signo de pereza.
Tiempo dedicado a la bina y la escarda
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En los cinco países estudiados hay herramientas que pueden tener características técnicas diferentes según las utilicen poblaciones nómades o sedentarias. Las mejoras técnicas aportadas a las herramientas que emplean las poblaciones de agricultores nómades pueden ser importantes, pero a menudo son ignoradas por los sedentarios porque éstos consideran «perezosos» a los nómades.
La comercialización de herramientas agrícolas en el medio rural parece un lujo, propio de sociedades de consumo desarrolladas. En efecto, poco hacen y poco se esfuerzan los fabricantes, artesanales e industriales, para obtener información que les permita adaptar las herramientas que producen a las necesidades o exigencias de los distintos grupos de compradores. Por consiguiente, la forma, los materiales y el peso de las herramientas serán los mismos independientemente de que sus usuarios sean hombres o mujeres. Por ejemplo, con mucha frecuencia una mujer o un niño, tienen que esperar que su marido o su padre utilice considerablemente una herramienta para que puedan a su vez emplearla. Esto significa que la herramienta resultará más liviana aunque disminuirá su calidad y solidez.
En particular en África occidental (Burkina Faso y Senegal), existen diferencias notables entre lo que se hace en público y lo que ocurre en privado. Por ejemplo, aunque en una conversación entre hombres éstos elogien el trabajo de sus esposas, no se lo dirán directamente a ellas. Por otra parte, aunque lo habitual es que sea el hombre quien toma las decisiones finales no es raro que éstas sean fruto de una discusión franca y abierta dentro del hogar, lo que implica una posición dominante de la mujer «en la esfera privada». Sin embargo, por más que el hogar haya decidido adquirir un cierto equipo o herramienta es frecuente que, ante los argumentos del fabricante o la imposibilidad de explicar a otras personas los motivos de la elección, el hombre termine por llevarse a casa una herramienta diferente y menos adecuada.
No existe una solución rápida o ideal para mejorar las características técnicas de las herramientas de trabajo de las agricultoras de África. Sin embargo, se podrán obtener resultados mediante un mayor esfuerzo, la apropiada intervención de las instituciones, la tecnología, la investigación, el desarrollo y la capacitación. Por ejemplo, es posible:
LAS AGRICULTURAS PIDEN QUE SUS HERRAMIENTAS SEAN
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FAO. 1997. Rural women and food security: current situation and perspectives. Rome.
IFAD. 1991. IFAD’s Strategies for the economic advancement of poor rural women. Rome, International Fund for Agricultural Development.
IFAD. 1992. The State of Rural Poverty. Rome, International Fund for Agricultural Development.
IFAD. 1996. Household food security: implications for policy and action for rural poverty alleviation and nutrition, Rome, International Fund for Agricultural Development.
IFAD/FAO/FARMESA. 1998. The potential for improving production tools and implements used by women farmers in Africa. A joint IFAD/FAO/FARMESA study. February 1998.
TOOL. 1997. TOOL Workshop on Technology and Development: Strategies for the Integration of Gender, Amsterdam, 5-6 June 1997.
Para mayor información dirigirse a:
Servicio de la mujer en el desarrollo,
Dirección de la mujer y la población
Departamento de desarrollo sostenible
y Subdirección de ingenería agrícola
Dirección de sistemas de apoyo a la agricultura
Departamento de agricultura
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
Viale delle Terme di Caracalla, 00100 Roma, Italia
o consultar los sitios de la FAO en Internet: www.fao.org/sd or www.fao.org/gender
I/ X2560S/ 1/ 9.99/ 1500