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Conocimiento

Marzo 2002

Atendiendo la población rural pobre: el rol de la educación y la capacitación

Por Lavinia Gasperini y Charles Maguire
Servicio de Extensión, Educación y Comunicación (SDRE)
División de Investigación, Extensión y Capacitación de la FAO


El siguiente documento fue presentado en el Grupo Internacional de Trabajo de Educación en Lisboa, Portugal, del 19 al 21 de Noviembre, 2001

Artículo accesible también en Italiano

Hoy día se quiere compartir un reto importante en el área de educación, un reto crítico en las estrategias para reducir la pobreza e ineludible si se quieren lograr las metas de la educación para todos en el año 2015. Este es el desafío: proveer una educación de calidad a la vasta población rural para lograr un desarrollo rural sostenible. Se espera acordar, luego de haber descrito el alcance del desafío que a pesar de que el problema es grande y complicado, sí es factible encontrar las soluciones.

La pobreza y la reducción de la pobreza

El gran reto de este nuevo siglo es la reducción de la pobreza. Virtualmente todos los países así como los donantes concuerdan en la importancia de reducir la pobreza y sus problemas pendientes, tales como, la inequidad en el acceso a los recursos y distribución de sus beneficios; la falta de respeto a los derechos humanos básicos; un nivel de salud deficiente, insuficientes conocimientos y habilidades; y la marginación de una gran cantidad de personas. Con esto en mente, es necesario mirar las cifras.

Un estimado de 1.2 billones de personas en el mundo califican como pobres. En términos prácticos esta cifra equivale a la actual población de China; es mayor que la población total de la India, y constituye más de cuatro veces la población de Estados Unidos de América. Un dato revelador es que más del 70% de los pobres, o su equivalente, 840 millones de personas en estado de pobreza en países en vías de desarrollo vive en áreas rurales1. Estas personas se encuentran atrapadas en un círculo vicioso, que les impide acceder a los servicios y oportunidades que podrían ayudarlos a salir del estado de pobreza - una educación de calidad, un empleo satisfactorio, una adecuada nutrición, infraestructura, transporte y comunicaciones- porque son pobres. El hambre exacerba los problemas de los pobres. Las siguientes estadísticas indican que los efectos del hambre son impactantes:

Adicionalmente a los efectos devastadores del hambre existen: Si bien dichas estadísticas son globales, es razonable inferir que una gran proporción de la población pobre vive en áreas rurales, es analfabeta y está mal nutrida.

Evidentemente, para la comunidad mundial del desarrollo está claro que se requiere de una estrategia multisectorial y multidisciplinaria para reducir la pobreza rural y que a su vez, es necesario trabajar juntos si se quiere tener éxitos en estos fines. Si bien hoy no existe una única solución para el alivio de la pobreza rural, la educación y la capacitación constituyen elementos prioritarios. El crecimiento se debe lograr con equidad y los pobres rurales necesitan tener la capacidad de participar en el mercado laboral y en la sociedad. De hecho, se sabe que los productores/as que cuentan con una educación básica tienen más probabilidades de adoptar nuevas tecnologías, y asumir menos riesgos y por ende, logran ser más productivos. Con una educación básica se encuentran mejor equipados para tomar decisiones más acertadas para sus modos de vida y sus comunidades, de acuerdo con su propio bagaje de conocimientos e información. Así mismo, logran participar activamente en las varias dimensiones del desarrollo: en lo económico, lo social y lo cultural. Igualmente, hay acuerdo en que el excedente de la fuerza laboral rural necesita encontrar trabajo fuera del mundo agrícola, ya sea en otros ambientes rurales o urbanos y que, sin un nivel de alfabetización y conocimientos numéricos básicos, los individuos tienen menos posibilidades de ser contratados en trabajos alternativos a los de un salario mínimo. Los negocios, sean grandes o pequeños, por lo general no invierten en las áreas rurales si no existen recursos humanos capacitados.

Declina el interés por la educación, la capacitación y el desarrollo rural

La educación y la capacitación son dos de los instrumentos más poderosos en la lucha contra la pobreza rural y el desarrollo rural. Desafortunadamente, éstos también se encuentran entre los aspectos del desarrollo rural más desatendidos en las intervenciones de los gobiernos y los donantes. Durante la década de los años setenta, hubo tanto el interés como una inversión considerables en la educación agrícola tradicional. Sin embargo, este interés se ha desvanecido ya en el pasado y las nuevas inversiones se han reducido y se suceden de vez en cuando. Existen una serie de razones que explican el poco interés en la educación tradicional agrícola (incluyendo la educación y la capacitación vocacional, la educación superior, la investigación y la extensión). Una de estas razones fue una falsa sensación de complacencia que surgió cuando la famosa revolución verde parecía ofrecer soluciones ilimitadas basadas en la ciencia para la producción de alimentos básicos, especialmente arroz y trigo. Hasta cierto punto, los hacedores de políticas pensaron que la educación agrícola había solucionado los problemas de la producción de alimentos y desviaron su atención hacia otros desafíos igualmente urgentes. El crecimiento urbano y los cambios políticos hicieron que los políticos estuvieran más atentos a los problemas urbanos que a la educación en las áreas rurales.

Una alternativa nueva

Los países en vías de desarrollo y la comunidad de donantes están asumiendo una visión más nueva en relación con los problemas de las zonas rurales, y el enfoque tradicional sobre la producción agrícola ha dado paso a un enfoque sobre el desarrollo rural5. Existe la creencia de que si la pobreza se debe reducir y si el desarrollo rural sostenible debe ser una realidad, entonces debe haber un real interés por todas las personas que viven en lo que hoy se conoce como el espacio rural. En el pasado, el concepto de "rural" era sinónimo de agricultura. La agricultura fue el sector económico más importante ya que producía y abastecía los alimentos vitales y era el sector que más gente empleaba. A pesar de su fortaleza, la producción agrícola no puede absorber la oferta laboral excesiva del área rural ni puede influenciar otros sectores tales como la salud, la educación y la infraestructura para realizar inversiones suficientes y eficaces que puedan transformar ese espacio rural. Hoy en día, el enfoque de desarrollo rural reconoce que existen muchos y diferentes interesados en este espacio. Algunos continúan viviendo de la agricultura, mientras otros tienen otras ocupaciones en ambientes distintos al campo, como los pueblos pequeños, pueblos con grandes mercados e inclusive en asentamientos peri-urbanos. El concepto de desarrollo rural no es nuevo, 6 lo que ahora sí es diferente, es el serio compromiso de hacer que esta vez sí funcione.

Los distintos interesados en el espacio rural necesitarán de una educación y capacitación que difieran de aquella que se ofrecía en el pasado. Hoy se necesita un enfoque amplio en la educación que atienda las necesidades de una audiencia que crece cada día, y que enfoque, de manera prioritaria las necesidades básicas de aprendizaje de los niños rurales, de los adultos y jóvenes que no asisten a la escuela, y de la población rural pobre. Esta es la educación para el desarrollo rural.

FAO quisiera ver que...

Una propuesta de educación para el desarrollo rural

La educación es un factor crítico en la propuesta para lograr el desarrollo rural. Para ello, algunas acciones y actividades esenciales incluyen:

  1. Establecer la educación para el desarrollo rural en el centro de la agenda de desarrollo a nivel global y nacional con un especial enfoque en las necesidades básicas de aprendizaje propios de los modos de vida rural y en la "Educación para Todos" (EFA). La educación es un pre-requisito para construir un mundo más seguro en materia de alimentación, reducir la pobreza y conservar y fortalecer los recursos naturales. Sin embargo, las oportunidades de educación no son distribuidas equitativamente. El acceso a la educación es menor para los niños, los jóvenes y los adultos del área rural y la brecha del analfabetismo entre las zonas urbanas y las zonas rurales no se está cerrando. La calidad de la educación en zonas rurales es menor, los planes de estudio y los textos escolares de primaria y secundaria frecuentemente tienen el enfoque propio de la zona urbana, irrelevante a las necesidades de la población rural y raramente enfocan la construcción de habilidades para la vida y el desarrollo rural. El foco de los planes de estudio para la Educación Agrícola Vocacional y Técnica y para la Educación Superior todavía es sobre la producción y productividad, y son muchas veces obsoletos. La capacidad institucional para atender una educación para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria aún necesita fortalecerse. Por ello, es necesario prestar atención a:



  2. Fortalecer la capacidad institucional en la planificación y administración de la educación para el desarrollo rural apoyando nuevas alianzas a nivel nacional entre las agencias gubernamentales (Ministerio de Agricultura, Educación, Salud, etc.); las organizaciones privadas y públicas, las universidades, la sociedad civil y los medios de comunicación masiva. Igualmente, a nivel internacional, entre las agencias y/o departamentos especializados en desarrollo rural como FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola-FIDA, el Programa Mundial de Alimentos-PMA, o el Departamento de Desarrollo Rural del Banco Mundial7, así como con agencias y departamentos especializados en educación.


  3. Atender la Educación para el Desarrollo Rural de una manera sistémica y superando el enfoque de "proyectos sueltos", que apuntan a partes aisladas de la educación agrícola tradicional. La educación básica, secundaria, vocacional, la educación superior, la alfabetización y capacitación necesitan ser vistas como una contribución al desarrollo de la capacidad humana para el desarrollo rural, y por ello, la asistencia a uno o a todos estos aspectos debe tomarse en cuenta de manera sistémica y articulada. El enfoque sistémico fue adoptado en Colombia y Cuba y quizás es posible aprender de esas experiencias.


  4. Ayudar a que la educación agrícola tradicional se ajuste a las necesidades de un sector cambiante y a las necesidades del espacio rural para formar parte de una estrategia más amplia de educación para el desarrollo rural. En muchos países, los sistemas tradicionales de educación agrícola han fracasado en responder a las necesidades del recurso humano del sector agrícola, el cual se encuentra en constante cambio, ocasionando un aumento de la tasa de desempleo en los graduados. Ahora, con el enfoque de desarrollo rural, las necesidades del mercado para un graduado cambian nuevamente. Los futuros graduados necesitarán conocimientos y habilidades mas allá de aquellas requeridas para el trabajo de producción agrícola. Necesitarán habilidades para trabajar con clientes no tradicionales tales como el sector privado, las organizaciones no gubernamentales (ONG´s), los gobiernos locales descentralizados y grupos de la sociedad civil. Los futuros graduados tendrán que visualizar el espacio rural como un ambiente dinámico que requerirá alianzas y soluciones no tradicionales, si se quiere un desarrollo sostenible.

  5. Invitar e involucrar a nuevos interesados en desarrollar estrategias educativas para el desarrollo rural. Para que la educación y la capacitación para el desarrollo rural puedan tener el impacto esperado deberán abrir sus puertas a nuevas audiencias y considerar la participación de nuevos interesados en el desarrollo del contenido de los planes de estudio, en la gestión, y en la capacidad de influenciar los gobiernos y el sector privado de manera que provean el apoyo material y las políticas necesarias para sostener un sistema revitalizado.

    Si no se toman medidas, los resultados, serán:



    Una Iniciativa

    FAO se plantea catalizar la revitalización de la educación y capacitación para el desarrollo rural. Para ello se viene realizando un estudio con UNESCO e IIEP que permitirá tener un documento marco y de referencia, que tendrá una distribución amplia entre los países miembros. A través de la recolección y análisis de casos que ilustran cambios ya realizados o aquellos aún en proceso, el estudio define la necesidad de revitalizar la educación rural mostrando que los procesos de cambio sí pueden implementarse de manera exitosa. Los resultados del estudio se reforzarán con una serie de talleres regionales donde se analizarán tanto el documento en sí como los ejemplos de procesos de cambio. Así mismo, el estudio estimula el análisis de casos particulares de diversos países. El estudio estará listo a fines del 2002.

    El papel de la Comunidad Internacional

    Hay mucho aún que las agencias internacionales y la comunidad de donantes pueden hacer en conjunto con los países en vías de desarrollo para analizar los problemas de los sistemas que proveen una educación para el desarrollo rural, identificar qué se requiere para lograr cambios positivos, asumir los compromisos para el cambio, e iniciar el proceso.

    Se necesita apoyo para exponer los países a la realidad que proporciona la educación para el desarrollo rural, en: