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Conocimiento

enero 2003

Una nueva capacitación para el desarrollo rural

¿Gastar en actividades o invertir en resultados? ¿Problematizar las soluciones o solucionar los problemas?

por Polan Lacki
y Luis Marcenado

I n f o A n d i n a: Boletín electrónico del
Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN)
Nodo Regional del Foro de Montañas en América Latina

Resumen ejecutivo

Este artículo incluye, entre otros, los siguientes planteamientos:



Antecedentes de este artículo: Antes de ser redactado en su versión final este artículo fue sometido al análisis crítico de especialistas vinculados a las mas importantes instituciones relacionadas con el desarrollo rural latinoamericano, a través de una consulta electrónica informal. Aproximadamente 230 profesionales han aportado críticas y sugerencias las que, en la medida de lo posible, fueron incorporadas a esta versión definitiva. Sus autores agradecen estos aportes reconociendo, sin embargo, que las eventuales debilidades del artículo son de su exclusiva responsabilidad no comprometiendo a los referidos colaboradores ni a la FAO.

Los problemas externos a las fincas no pueden ser ignorados. Los productores rurales latinoamericanos tienen razón en criticar a:

Pero............ debemos priorizar las soluciones que están a nuestro alcance.

Sin embargo, seamos realistas, en las últimas décadas las quejas y protestas de los productores latinoamericanos han producido resultados decepcionantes. Por lo tanto ellos necesitan reemplazarlas por una actitud más constructiva, encargándose en primer lugar ellos mismos de solucionar sus problemas; porque difícilmente éstos serán resueltos por sus gobiernos ni por otros integrantes de las cadenas agroalimentarias; porque estos últimos intervienen en ellas para ganar dinero y no para solucionar los problemas de los productores rurales. Frente a esta realidad serán los propios agricultores quienes tendrán que corregir sus ineficiencias productivas.

Asimismo tendrán que organizarse para asumir mayor protagonismo en toda la cadena agroalimentaria porque son estas dos distorsiones, ineficiencia productiva y falta de organización grupal y comunitaria, ambas corregibles por ellos mismos, las principales causas eliminables de la falta de rentabilidad y competitividad del sector rural.

Visión equivocada del problema

Muchos agricultores latinoamericanos aún siguen creyendo que, para solucionar sus problemas económicos, necesitan que los gobiernos les otorguen créditos y renegocien sus deudas, garanticen la comercialización de sus cosechas, reduzcan la carga tributaria, incrementen el valor del dólar, otorguen subsidios y establezcan barreras a las importaciones de productos agrícolas.

Siguen creyendo en estas medidas porque aún no se dieron cuenta que ellas no son factibles de ser llevadas a la práctica, ni son eficaces en la solución de sus problemas. Las razones para esta afirmación, de aparenteescepticismo, son las siguientes:

Primera razón: Los endeudados y debilitados gobiernos de esta región sencillamente, sencillamente, no están en condiciones de concederles estas ayudas, aunque quisiesen hacerlo; asimismo enfrentan enormes dificultades cuando intentan impedir que los países ricos sigan subsidiando y protegiendo a sus agricultores.
Segunda razón: Aunque fuesen factibles, dichas medidas no serían eficaces ni suficientes mientras los productores no eliminen las dos causas más inmediatas de su falta de rentabilidad. Estas dos causas son las siguientes:

Causa 1: como regla general ellos se dedican exclusivamente a la etapa pobre del negocio agrícola que es la etapa de producción propiamente tal; ésta exige mucho trabajo, expone a permanentes riesgos y genera pocas ganancias. Las actividades de la etapa rica ( fabricación y reventa de insumos, procesamiento para incorporar valor y comercialización de las cosechas ) son realizadas por otros agentes del agribusiness, aunque algunas de ellas podrían ser ejecutadas por los propios agricultores si ellos lo hiciesen en forma asociativa y gradual.
Causa 2: además de encargarse apenas de la referida etapa pobre, muchos agricultores la ejecutan con marcadas ineficiencias, tal como lo comprueban los bajos rendimientos promedio de la agricultura y ganadería latinoamericana, la inadecuada o insuficiente diversificación productiva, el dedicarse a producir rubros de muy baja densidad económica, etc. Esto sin desconocer las importantes mejoras de productividad de muchos sectores y regiones, mejoras que por otra parte demuestran que es posible crecer en cantidad y calidad de productos y en competitividad del sector.

Al acostumbrarnos a vivir con el problema........¡dejamos de verlo!

Estas dos distorsiones están tan generalizadas en la agricultura latinoamericana que, a pesar de ser muy dañinas para la economía de los agricultores, son consideradas por muchos de ellos como normales y aceptables; a tal punto que muchos productores rurales ni siquiera se dan cuenta que la falta de rentabilidad es provocada mayoritariamente por ellos mismos, al adoptar los siguientes procedimientos:

Preguntas que nos duelen............. a todos

Todo lo anterior parece muy claro y entonces cabe preguntarse:

Las reestructuraciones de los SATER fueron mal enfocadas

Ello ocurrió y sigue ocurriendo porque tales reestructuraciones han subestimado e ignorado tres debilidades que jamás podrían haber dejado de ser consideradas como prioritarias; porque son ellas las verdaderas y más profundas causas de los modestos resultados obtenidos por los SATER:

  1. El extensionista no está suficientemente preparado para ayudar a que los propios agricultores corrijan sus ineficiencias y solucionen sus problemas.
  2. El SATER no proporciona las condiciones mínimas para que el agente de extensión permanezca permanentemente (la redundancia es intencional) en el campo y dedicado principalmente a sus labores educativas y organizativas de la comunidad.
  3. El extensionista no utiliza, plena y racionalmente, eficaces estrategias, métodos y medios de extensión rural.

Estas debilidades, mas endógenas que exógenas, son las que están produciendo un enorme daño a la eficacia y eficiencia de los SATER y consecuentemente deberían constituir la prioridad de cualquier reforma de la extensión rural.

Sin embargo, las múltiples reestructuraciones efectuadas en las últimas décadas no lograron eliminarlas. Prueba de ello es que después de cada reestructuración los extensionistas locales siguieron haciendo prácticamente lo mismo que hacían antes de la reforma, sin cambios técnico - metodológicos ni en sus actitudes. Ello ocurrió, entre otras razones, porque las referidas reestructuraciones:

En el presente documento se propone revertir esa tendencia y poner énfasis exactamente en aquellos aspectos concretos del accionar de los SATER en terreno, que no dependiendo de decisiones políticas de alto nivel tienen un gran impacto en los resultados a lograr en las fincas. En otras palabras, se propone empezar las reformas desde abajo y no desde arriba de las estructuras de los SATER; desde adentro y no desde afuera.

Corrigiendo apenas estas tres deficiencias, los SATER estarán en condiciones de contribuir realmente a promover una profunda transformación en el desempeño de los productores rurales. Aunque los gobiernos sigan sin otorgar a los agricultores los créditos, los subsidios ni las garantías de comercialización, que ellos tanto reivindican. Afortunadamente la corrección de gran parte de estas debilidades no depende de decisiones externas a los SATER y gracias a ello podrán ser ejecutadas por sus propios ejecutivos y por todos los extensionistas. En esta propuesta de reforma la ''decisión personal'' de cada ejecutivo y extensionista del SATER es mas importante que la ''decisión política'' del gobierno.

En sentido contrario, mientras estas tres debilidades no sean corregidas no tiene mucho sentido seguir formulando sofisticadas teorías académicas sobre políticas, enfoques y modelos de extensión rural, reformulando organigramas y flujogramas institucionales, ni tampoco incluyendo temas de moda en sus programas o dando nombres nuevos a los problemas antiguos. Porque el problema no está tanto en las políticas, en los modelos o en los enfoques, sino en la inadecuada capacitación técnica y metodológica de los extensionistas; y en la falta de agilidad operativa de los SATER para proporcionarles las condiciones de permanencia en el campo, dedicados principalmente a trabajar por la capacitación y la organización de las familias y comunidades rurales.

Tres debilidades a superar y estrategias a desarrollar:

Debilidad A:

El extensionista no está suficientemente preparado para ayudar a que los propios agricultores corrijan sus ineficiencias y solucionen sus problemas.

La globalización de la economía y la reducción o eliminación de los servicios estatales de apoyo a la agricultura están exigiendo un nuevo extensionista con visión ejecutivo-empresarial que tenga las siguientes actitudes y aptitudes: