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CONECTAR AL SUR: INTERNET Y EL TERCER MUNDO

Un arma de doble filo

por Mike Holderness
Periodista "free-lance" especializado en ciencia y tecnología

(extraído de "Ceres", Revista de la FAO, No. 158 - marzo-abril 1996)


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Una vez a la semana, la dueña de una tienda de alimentos de Oakland, en California (Estados Unidos), conecta su ordenador, a través de Internet, con un servicio de compra denominado Earth Market Place que le ofrece la lista de precios de una cooperativa del Suriname, que a su vez está conectada por línea de ordenador con Nairobi. Lee la descripción del producto y negocia el precio que va directamente al bolsillo de los agricultores. La dueña sabe que la producción, elabo-ración y transporte de todo lo que Earth Market Place vende ha recibido antes el "certificado de sostenibilidad". Este es un ejemplo a largo plazo del potencial que ofrece Internet al mundo en desarrollo (actualmente Earth Market Place sólo realiza pedidos a gran escala).

Por otra parte, imagine recibir una nota diciendo que, en el futuro, se puede suscribir a una revista ecológica a través de Internet que salvaría árboles, dinero y que permitiría a la gente acceder de forma inmediata a la información en cuanto se elaborara. El problema es que eliminaría a los lectores que no tuvieran acceso a Internet al carecer de ordenadores, líneas de teléfonos adecuadas, conexiones para el correo electrónico y un sistema de comunicaciones barato.

Por lo tanto, mientras que cada vez hay mayor cantidad de información científica y de desarrollo tecnológico disponible a través de Internet, la cuestión es si hemos añadido la "pobreza informativa" a la ya larga lista de carencias de los países del Tercer Mundo con respecto a los países industrializados.

Para el mundo en desarrollo, la exclusión de las fuentes informativas no es algo nuevo. Como el equilibrio de poder, el flujo de información es esencialmente de Norte a Sur, y no al contrario, como tampoco lo es de Sur a Sur. En cualquier caso, muchos creen que el mundo industrializado está saliendo de la era industrial para entrar en la era informativa. Las personas que así lo piensan pertenecen a todo el abanico ideológico, desde el líder conservador estadounidense Newt Gingrich hasta el líder guerrillero mexicano subcomandante Marcos. (Un ejemplo claro de lo que el autor estadounidense Tom Wolfe denominó "radical chic" lo demuestra el hecho de que Marcos accediera en 1994 a ser entrevistado por la revista de moda "Vanity Fair" a cambio de que le dieran un ordenador portátil con una impresora que el guerrillero utilizó para dar a conocer sus opiniones en la prensa de todo el mundo desde la jungla).

Líneas rápidas y lentas

El desarrollo de Internet está cambiando la forma operativa de las comunicaciones a nivel mundial. Están las líneas rápidas y lentas de Internet: desde la simple transmisión de texto por el correo electrónico hasta las "autopistas de información" por las que circulan gráficos, sonido e imágenes en movimiento, llegando hasta cada hogar en los ordenadores personales. Como es más barato que otras formas de telecomunicación y ofrece acceso a una gama mayor de información, Internet posee potencialmente la capacidad de reducir la diferencia informativa entre el Norte y el Sur, pero se basa en una tecnología que es mucho menos accesible y mucho más cara en el Sur que en el mundo industrializado.

Internet se duplicó en 1994 y ha seguido haciéndolo cada año desde 1988, convirtiéndose así en el medio de comunicación de mayor crecimiento de toda la historia. Millones de personas lo han hecho parte de sus vidas y cada vez ocupa mayor espacio recreativo. En el Norte hay nuevas revistas y programas de televisión dedicados a Internet, cafés donde los principiantes pueden aprender a jugar con el "ciberespacio" y aparecen nuevos grupos que comparten temas de interés, desde la política alternativa al deporte o la pornografía. Los usuarios hacen las compras y se comunican con el trabajo sin salir de casa.

Internet -o Net, o Infobahn- no es más que un medio de transportar información digitalizada, pero la novedad estriba en que hace posible la comunicación humana gracias a la rapidez del transporte y al hecho de que, una vez realizado el contacto, es muy barato enviar información de una persona a un grupo compuesto por muchas otras. Internet es más un concepto que una cosa. Se trata de un nuevo medio de transportar la información: los "raíles" por los que "circula" la información. De la misma forma que el ferrocarril hizo posible la aparición de periódicos regionales y nacionales, la llegada de Internet (y sus sucesores) permite el nuevo servicio informativo.

El origen físico de Internet tuvo lugar en septiembre de 1969, cuando los planificadores del departamento militar de los Estados Unidos empezaron a preocuparse de la posibilidad de lo que ellos denominaron "descabezamiento", es decir, un ataque nuclear contra un puesto de mando central que dejaría sin "cabeza" a sus fuerzas. La primera solución fue conectar entre sí los cuatro ordenadores de la costa occidental de los Estados Unidos dentro de un experimento de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados (ARPA).

Los investigadores de ARPA decidieron que la forma de que un sistema de comunicaciones fuera seguro era descentralizándolo totalmente. Por lo tanto diseñaron la red ARPA, ARPAnet, que es la base del actual Internet, en la que cada ordenador se encuentra conectado a muchos vecinos por cables de alta velocidad. Cuando el ordenador A desea enviar un mensaje al ordenador B, lo divide en "paquetes". Cada "paquete" es enviado al vecino C con una nota de la "dirección" de B. El ordenador C busca la mejor ruta disponible en la dirección general de B y le envía el mensaje. Si el ordenador C desaparece, el A lo intenta con otros vecinos. En este sentido, cada paquete es lanzado a la red y se le deja "navegar" hasta su destino.

Telecomunicaciones y máquinas de escribir

Internet ha conseguido dominar el nuevo servicio de información por ser tan abierto, porque a través del diseño conecta sistemas separados de ordenadores y porque ha sido en gran medida libre en el punto de uso. Se difundió rápidamente entre las universidades estadounidenses y en los últimos tres años entre las universidades y oficinas de todo el mundo. Es particularmente accesible en el Norte, donde es común el uso de ordenadores y el costo de las telecomunicaciones es bajo y lo seguirá siendo aún cada vez más. Sin embargo, es menos accesible en los países donde la gente ya es feliz si consigue máquinas de escribir, no digamos ordenadores, y en los que no hay acceso directo a Internet -es decir, no hay un ordenador local directamente conectado en alta velocidad a Internet- y donde la gente tiene que pagar conexiones internacionales para alcanzar ese punto. Es mucho más rápido y barato el acceso a la red con las buenas líneas telefónicas (y un ordenador y modem más rápido) que existen en el Norte. La líneas viejas e inestables, como las que hay en el Tercer Mundo, son más lentas para transmitir y recibir información y, por lo tanto, más caras de usar.

Internet permite que los usuarios superen el tiempo, la distancia y los límites económicos que imponía la vieja tecnología. Pueden formarse grupos de trabajo o "equipos virtuales" con personas que comparten sus intereses, independientemente de dónde vivan. Bittu Sahgal, de la revista "Ecologist" de la India, ha desarro-llado una red mundial de contactos para que le ofrezcan, a través del correo electrónico, la información extranjera sobre proyectos de desarrollo y financiación industrial.

Los usuarios pueden acceder a enormes cantidades de información, aunque no toda es segura o útil. Utilizando los servicios de Internet en países con sistemas telefónicos modernos, se tarda quizá media hora en elaborar una investigación que antes llevaba semanas. Pero el acceso local varía enormemente. Bittu Sahgal está esperando impacientemente una conexión barata que le permita hacer lo mismo.

En la India, la existencia de unas tarifas relativamente altas, especialmente para los servidores empresariales de Internet, restringen el acceso a la red: el servidor de Business India Information Technology de Bombay, por ejemplo, tiene que pagar al departamento de teléfonos 83 000 dólares al año por los servicios. "Es muy alto el número de subscriptores necesarios para pagar el costo de la licencia", señala el vicepresidente de la compañía, Anil Garg.

Como el resultado de la investigación académica suele ponerse a disposición de forma gratuita, este intercambio ha aumentado extraordinariamente gracias a que Internet se está ahora introduciendo en el sector privado y viceversa. Muchos periódicos y agencias de noticias del Norte ponen cada día resúmenes para inducir a que se suscri-ban los lectores. En el Sur, muchos periodistas y editores ven la red como una forma de construir puentes entre el Norte y el Sur y, por lo tanto, poder saltarse el filtro de las grandes agencias de noticias del Norte.

Menos de un teléfono por cada 100 personas

Internet es la solución ideal para las necesidades informativas de los países del Tercer Mundo. Nadie puede permitirse el lujo de pagar lo que cuesta llenar las bibliotecas de libros, periódicos y otras publicaciones en papel. Pero que sea lo ideal no significa que pueda realizarse: no hay infraestructura para una rápida expansión de Internet en el Tercer Mundo, sobre todo en Africa.

Dos países, Finlandia y los Estados Unidos, tienen más de un servidor de Internet por cada 100 personas. En comparación, según datos de 1992, 49 países, desde China hasta Camboya, tenían menos de un teléfono por cada 100 personas y 35 de ellas se encontraba en Africa. India, por ejemplo, posee 8 millones de teléfonos para una población de 900 millones de personas.

El pasado mes de febrero de 1995, durante la conferencia del Grupo de los Siete países más industria-lizados, el vicepresidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, puso de relieve que había más teléfonos en el distrito de Manhattan, en Nueva York, que en todo su país: "la mitad de la humanidad nunca ha hecho una llamada telefónica", dijo. Y en muchas partes del Sur, los teléfonos que existen no sirven para hablar entre ellos. Una llamada de Dakar en Senegal a Lusaka en Zambia todavía tiene que hacerse a través de Banjul, de Banjul a Londres, y de Londres a Lusaka. A nivel mundial, al menos el 80 por ciento de la población carece todavía de la comunicación telefónica básica. Dentro de los países, las áreas urbanas pueden estar mejor servidas, pero grandes zonas rurales se encuentran al margen.

Ahora ya se reconoce que las telecomunicaciones son un elemento básico para el desarrollo: un estudio de la OCDE, todavía sin publicar, establece una relación directa entre crecimiento en densidad de teléfonos y crecimiento económico. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ha lanzado el proyecto WorldTel para intentar eliminar las diferencias entre el Norte y el Sur y calcula que es necesaria una inversión en todo el mundo de unos 30 000 millones de dólares anuales, aunque predice un rendimiento del 25 por ciento anual.

Tras un estudio patrocinado por la UIT, la empresa estadounidense AT&T busca inversores para el proyecto Africa Uno: un cable de fibra óptica de alta capacidad que una a todo el continente con un costo de 1 900 millones de dólares. Su competidora, la germana Siemens, que tiene otra propuesta, ha denunciado el proyecto como "nuevo colonialismo tecnológico", según publica el diario londinenses "The Guardian.

Gran parte del costo de la llamada, sin embargo, se encuentra a nivel local, entre el usuario y la oficina de conexión. La tecnología podría ser útil aquí, ya que la tecnología radiocelular puede pronto ser más barata que llenar de cables las ciudades. Por ejemplo, en Jakarta, Indonesia, se ha otorgado una licencia para 250 000 conexiones de "celulares fijos" a Ratelindo, una empresa conjunta entre el operador telefónico estatal y la empresa privada Bakrie Electronics.

Los sistemas celulares, sin embargo, parece que seguirán siendo muy caros en zonas aisladas de baja densidad de población debido a que el servicio de la estaciones posee un radio limitado.

Por su parte, la empresa estadounidense Motorola planea extender su cobertura de telefonía móvil a todo el planeta con su proyecto Iridium que supone el lanza-miento de 66 satélites en la órbita terrestre. Hace dos años, Motorola predecía que un teléfono vía satélite, capaz de transmisiones a alta velocidad, costaría a finales de siglo en torno a los 2 000 dólares.

Alimentos y el teléfono

Los costos relativos son una consideración importante al evaluar lo realístico de las posibilidades de uso de Internet en los países en desarrollo. Pongamos como ejemplo a David Dion, que trabaja para la FAO en Roma, y que gasta el equivalente a unos 400 dólares mensuales en alimentación y unos 200 dólares en llamadas telefónicas, incluyendo las que hace con su ordenador a través de Internet. Por su parte, Harry Surjadi, que trabaja para el periódico "Kompas Morning Daily", de Jakarta, en Indonesia, gasta el equivalente a 4,5 dólares al mes en alimentos y unos 27 dólares en teléfono y acceso a Internet.

En términos reales, el tiempo de acceso a Internet es 12 veces más caro para Harry Surjadi y sus vecinos que para David Dion. La diferencia es todavía mayor cuando se trata de los ordenadores necesarios para componer, enviar y leer los mensajes, aunque el costo del hardware también excluiría a una alta proporción de gente en el Norte.

Para el 10 por ciento de los londinenses que están sin empleo, un nuevo ordenador de 1 500 dólares representaría unas seis veces su ingreso total. Para el 45 por ciento de los indonesios que están "subempleados" representa varios años de trabajo... y los precios de los bienes electrónicos importados suelen ser mucho mayores en el Tercer Mundo. Un módem en India cuesta cuatro veces más que en los Estados Unidos, incluso sin tener en cuenta las grandes diferencias de los niveles de vida.

Tony Rutowski, director ejecutivo de la sociedad Internet de los Estados Unidos, cree que el mayor problema para la expansión de la red hacia el Sur es "la disponibilidad de capital para comprar bienes y servi-cios de capital intensivo". Africa se ve particularmente afectada. Las tarifas aduanera sobre los productos de información tecnológica son superiores al 40 por ciento en la mayoría de países africanos, restringiendo así aún más el acceso en un continente ya de por sí pobre en infraestructura.

El acceso amplio, independiente y con costos accesibles serviría para solucionar un problema perenne de los países en desarrollo: la "sequía de cerebros". Por ejemplo, unos 6 000 indios altamente cualificados emigran cada año a los Estados Unidos. Si el acceso de Internet les permitiera permanecer en contacto diario con las mejores autoridades de su campo y tuvieran también acceso a bibliotecas y nuevas publicaciones allí donde residieran, ¿necesitarían ir al extranjero para obtener sus doctorados?

La tecnología no es la única barrera para el disfrute completo de Internet. La mayor parte de lo disponible se encuentra en inglés, pero la gente se comunica en muchos otros idiomas y ahora mismo sólo es posible enviar mensajes en el correo electrónico en idiomas que utilicen el alfabeto romano o cirílico. Los programas de software que utilizan diferentes idiomas son comunes pero los archivos generados en un idioma como el hindi o el japonés en un programa no pueden ser leídos por otros programas. La Organización Internacional de Normalización (OIN) adoptó en 1993 un código denominado Unicódigo, ofreciendo representaciones intercambiables de cada idioma y escritura desde el japonés hasta el cherokee, pero software práctico para generar y leer los archivos del unicódigo no parece que puedan llegar hasta finales de 1996.

"Pienso en inglés", dice Ranil Senanayake, del Centro Internacional de Enlace Ambiental, de Nairobi, en Kenya, cuya lengua materna el sinalés, "lo cual es bastante distinto de lo que yo pienso. Si lees y piensas en un idioma y tienes los valores sociales y culturales metidos, la forma de interpretar la información puede ser totalmente diferente".

No es simplemente el que el inglés domine la red. Los expertos definen actualmente la posición política dominante más común en la red como una especie de anarquismo-capitalista, reflejando el crecimiento espontáneo y anárquico del medio hasta la fecha.

Por lo que eso implica para otras culturas, el periodista nepalés Kanak Dixit afirma que "uno debe ser realista y darse cuenta de que esa es la situación. Hay que responder accediendo más a la red, no menos. Es igual que el argumento sobre la televisión vía satélite: ¿la eliminamos y decimos que hemos ganado la batalla o producimos mejores programas en el Sur?".

El impacto de ese dominio cultural "depende de cuanto esté uno dispuesto a ser como una esponja", afirma Dorothy Munyakho, del Interlink Rural Press Service de Nairobi, en Kenya. Por su parte, para Amadou Mahtar Ba, de la Pano African News Agency, "hay necesidad en nuestros países de proponer servicios específicos en la Infobahn para que pueda haber una presencia y convertirnos en suministradores de información".

La "respuesta instantánea" - una bendición para el desarrollo

Internet ha sido particularmente utilizada con habilidad por parte de las organizaciones no gubernamentales que en muchas partes del Sur se encuentran en primera línea de las comunicaciones electrónicas. En países como Ghana y Tanzanía, la mayor parte del servidor del correo electrónico está creado para servir a las necesidades de las ONG, según informaciones del servidor GreenNet.

La "respuesta instantánea" ofrecida por la red es una bendición para el desarrollo... cuando se dispone y se puede costear. Un grupo de mujeres de la Ciudad de México utiliza correo electrónico para pedir a simpatizantes en California que hagan averiguaciones para ellas. Cuando se anunció la creación de una nueva fábrica textil, las mujeres se pusieron en contacto con la dirección llevando bajo el brazo un amplio informe sobre la empresa, sus beneficios y sus propietarios. Y un grupo feminista londinense, denominado Living Bosnia, utiliza correo electrónico para mantenerse en contacto con las mujeres de Bosnia. Puede ser extremadamente difícil realizar una llamada telefónica para averiguar lo que les hace falta, pero el correo electrónico termina abriéndose paso. Los sindicatos han utilizado la red como herramienta de concientización como cuando hace un par de años jugó un papel crucial para ayudar a que los sindicalistas de Guatemala obtuvieran el reconocimiento y el aumento salarial por parte de la Pepsi-Cola.

Educación, capacitación, reducción de la deuda, democratización, inversión en infraestructuras, comunicaciones mejores y más baratas... todo juega un papel en la posible reducción de las diferencias informativas entre el Norte y el Sur. Pero las oportunidades que ofrece Internet también se identifican con elementos positivos en un mundo ya de por sí desigual: claramente, el Sur tiene mucho que ganar de un mayor acceso a la información, y no tiene tiempo que perder.


Fuentes

  • Mike Holderness
    e-mail: mikeh@gn.apc.org
  • Harry Surjadi, Kompas Morning Daily
    Jl. Palmerah Selatan Nos. 26-28, Jakarta-10270, Indonesia
    e-mail: harry@indcee.or.id
  • Sally Burch
    Agencia Latinoamericana de Información
    Casilla 17-12-877, Quito, Ecuador
    info@alai.ecx.ec
  • John Mukela, Lusaka, Zambia
    mukela@zamnet.zm
  • Bittu Sahgal, Editor, Sanctuary Asia
    602, Maker Chambers V, Nariman Point
    Bombay 400021, India
    ecologist@inbb.gn.apc.org
  • Ranil Senanayake
    Environment Liaison Centre International
    Nairobi, Kenya
    rsinclair@elci.gn.apc.org
  • Babacar Fall
    Pan African News Agency, Senegal
    P.O. Box 4056
    Dakar, Senegal
    fallb@pana.pana.sn
  • Earth Market Place
    earthm@aol.com
    Su página Web puede mandarse a http://www.interactivist.com
  • La Sociedad Internet
    Secretaría Internacional
    12020 Sunrise Valley Drive, Suite 210
    Reston, VA 22096, USA
    tel: 1 703 648 9888; fax: 1 703 648 9887; e-mail: amr@linus.isoc.org
    Página Web: http://www.isoc.org


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