
(extraído de "Ceres", Revista de la FAO, No. 158 - marzo-abril 1996)
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Jos es la capital del estado de Plateau, uno de los 30 que forman Nigeria. El clima es benigno y apacible, por lo que atrae a muchos de los extranjeros que trabajan en las distintas organizaciones, tanto gubernamentales como no gubernamentales. Una de estas últimas es la Fundación River para los Ciegos (RBF), cuya sede central se encuentra en Houston y que en 1991 pidió a otro grupo, los Voluntarios en Asistencia Técnica (VITA), que estudiaran cómo mejorar las comunicaciones entre las oficinas de Estados Unidos y de Nigeria. VITA llegó a la conclusión de que dentro de Nigeria lo mejor era un sistema de comunicación por radio, mientras que entre Jos y Houston ofrecía tres posibles alternativas:
El principal problema con el sistema de correo electrónico para nosotros (y para gran parte de Africa) es la escasa fiabilidad de las líneas de electricidad y de teléfonos, que a menudo no funcionan durante días e, incluso cuando lo hacen, las conexiones débiles impiden las comunicaciones a través de la telemática (un término que incluye el uso combinado de ordenadores, telecomunicaciones e información).
Las condiciones locales significan que estaremos en el sendero lento de las autopistas de la información. Los mensajes de correo electrónico en el Primer Mundo van entre emisor y receptor en cuestión de horas o de minutos. Los nuestros estarán en un sistema de "almacenamiento y envío": las comunicaciones serán recogidas, almacenadas y, después, enviadas varias veces a la semana a intervalos predeterminados para poder evitar las líneas telefónicas en horas de punta y caras. El equipo y el software ya estaban a disposición: un ordenador portátil Toshiba 286 con un módem externo Hayes 2400. (Las señales del ordenador son digitales, mientras que las telefónicas son análogas. Los módems convierten unas en otras para transmitirlas por teléfono o radio a los satélites de telecomunicaciones).
Garry Garriott de VITA era el encargado en la parte estadounidense y, utilizando su software (Frontdoor), el ordenador estaba programado para llamar al de Jos a intervalos regulares. Una vez establecida la conexión telefónica entre los dos, la información podía circular en ambos sentidos.
Hicimos algunas llamadas con voz para ponernos de acuerdo en la configuración y la hora de las llamadas. Al principio queríamos que el ordenador norteamericano llamara a las 5 a.m. para aprovechar la tarifa telefónica barata y el menor volumen de llamadas, programando el ordenador para que intentara la conexión con el de Nigeria al menos 20 veces. Después, por conveniencia de Houston, se cambió la hora a las 9 p.m., tres veces a la semana y con un límite de una hora.
La primera vez que intentamos la comunicación estuve levantado para controlarla, pero no funcionó. Los ordenadores conseguían conectarse tras varios "ruidos", pero eran incapaces de transmitir cualquier tipo de información. De nuevo en Nigeria, seguimos probando y fuimos capaces de mandar archivos en procesador de textos y archivos binarios. La calidad de las líneas era pasable, pero a veces era tan mala que los módems no conectaban después de varios intentos, o las líneas se venían abajo a mitad de transmisión.
Como he señalado, la falta de infraestructura adecuada es un problema clave para establecer la telemática en Africa. Las líneas telefónicas nigerianas puedan estropearse durante días y días, hasta que las pueden reparar los técnicos de NITEL, la compañía telefónica nacional. El suministro eléctrico es otro problema: a veces falta, a veces sobra. Perdimos un módem durante una sobrecarga que tuvo lugar una noche. A la mañana siguiente nos encontramos con el módem quemado y derretido. Afortunadamente, no había material inflamable cerca, por lo que el fuego no se extendió.
Para protegernos ante tal eventualidad, adquirimos un protector para el módem y la línea telefónica. También adquirimos un suministrador externo de poder que mantuviera la electricidad durante algunos minutos. Desgraciadamente, tras este período inicial de tres a seis meses, la Fundación no quiso seguir con el proyecto y no se instaló la red de correo electrónico. Habiendo resuelto ya muchos de los problemas, hubiera valido la pena continuar. Jos tiene un sistema privado de correo electrónico que opera la misión Sudan Interior.
Las tarifas de las comunicaciones internacionales fuera de Nigeria siguen siendo terriblemente altas. Una forma de evitarlas es subscribirse a una de esas empresas estadounidenses que ofrecen servicios de "devolución de llamadas" que hace que sean mucho más baratas. [Para los servicios de llamada por intermediario, quienes no tengan acceso a Internet pueden contactar la Telecommunications Resellers' Association, 1155 Connecticut Ave. NW, suite 401, Washington, DC 20036 USA. Fax: (202) 835-9893. Dirigirse a: Ernest B. Kelley.]
Otro límite para la creación de redes de correo electrónico con las líneas telefónicas en los países del Tercer Mundo es la imposibilidad de transmitir con rapidez, que es una de las características del correo electrónico y que lo hacen tan barato.
La ciudad de Jos tendrá pronto una telefonía digital y llamadas directas, que harán posible una mejora, pero habrá que ver si ofrecen los servicios que permitan, por ejemplo, la transmisión de vídeo, audio o información generada a través de ordenadores. Sería genial si el financiar este experimento sirviera para ofrecer, inicialmente, el correo electrónico. Podría extenderse después a las ciudades más importantes y ayudar a que Nigeria pudiera unirse a la revolución tecnológica más rápidamente, un evento que es crucial para el futuro teniendo en cuenta la creciente crisis económica que sufre el país.
Este discurso fue presentado durante el último Simposio Regional Africano sobre Telemática para el Desarrollo, celebrado en abril de 1995 en Addis Abeba (Etiopía) y organizado por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Africa. Las actas de la conferencia pueden encontrarse en la siguiente dirección de Internet:
http://www.sas.upenn.edu/African_Studies/Padis/menu_padis.html