Comunicación para el desarrollo Conocimiento

Noviembre 1998

Especialización en la Comunicación para el Desarrollo Rural

editado por Lydda Gaviria
Oficial de Comunicación para el Desarrollo
Dirección de Investigación Extensión y Capacitación de la FAO
Nota: A partir de esste mes apareceran en SD-Dimensions diversos documentos que forman parte de la propuesta metodológica implementada en relación con la Comunicacin para el Desarrollo. Para mayor información contactar Lydda Gaviria, Grupo de Comunicación para el Desarrollo, SDRE, FAO (lydda.gaviria@fao.org)

Introducción

El proyecto GCP/RLA/114/ITA "Comunicación para el Desarrollo en América Latina", identificó tres grupos de acciones prioritarias para su quehacer en la implementación del proyecto: "necesidad de reforzar la disciplina de la comunicación para el desarrollo como instrumento al servicio del desarrollo rural en los países de la región, para lo cual se consideró indispensable sistematizar las experiencias válidas realizadas; redefinir el rol de la comunicación en el nuevo contexto de estrategias y políticas de desarrollo que están implementando la mayoría de los países de la región; y, avanzar en la formulación de contenidos curriculares y de una modalidad formal de estudio que permita la formación en comunicación a nivel de la enseñanza superior."

La comunicación para el desarrollo es una disciplina nueva que requiere avanzar en el plano conceptual metodológico e instrumental y a la vez analizar y definir alternativas sobre su papel en el nuevo contexto de la región en el cual la estrategia y políticas de desarrollo han cambiado.

De esta manera, el proyecto en un primer momento emprendió la preparación de una propuesta de lineamientos y modalidades para inscribir la comunicación en el marco de las nuevas políticas de transferencia tecnológica y desarrollo rural. Posteriormente, pasó a la preparación de una propuesta de un componente de comunicación para las carreras universitarias relacionadas con el desarrollo rural.

Esta actividad estuvo a cargo del componente regional del proyecto. Se apoyaron las Universidades de Tucumán y Córdoba en Argentina, Rafael Landizar en Guatemala , Austral y Temuco en Chile, y a la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, en la formación de personal docente en comunicación y para la preparación de propuestas preliminares de curricula.

Las actividades desarrolladas para satisfacer este objetivo, se centraron esencialmente en la ejecución de seminarios y talleres de trabajo, la difusión de materiales de comunicación y en el análisis y preparación de propuestas de curricula en materia de comunicación para instituciones de enseñanza superior.

La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán decidió formar profesionales en comunicación para el desarrollo rural siguiendo la propuesta desarrollada por el Proyecto GCP/RLA/114/ITA "Comunicación para el desarrollo en América Latina"

La experiencia en la Universidad Nacional De Tucumán, Argentina

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, ha realizado durante los últimos veinticinco años un conjunto de investigaciones operativas en torno al uso de los medios audiovisuales para la educación, en diversos países del mundo y, con énfasis particular, en Latinoamérica y el Caribe.

Se han llevado a cabo numerosos proyectos de Comunicación, (desde un año hasta diecisiete años de duración); con grupos de varias dimensiones, (desde ocho hasta cuarenta y cinco comunicadores); con múltiples contrapartes, (desde gobiernos hasta organismos no gubernamentales); con diversos interlocutores, (desde grupos étnicos o pueblos indígenas hasta estudiantes universitarios); y en un abanico de líneas, (desde la salud de la mujer campesina, hasta mantenimiento de tractores).

Los equipos de trabajo de estos proyectos han desarrollado la propuesta de Pedagogía Masiva Audiovisual, produciendo y utilizando mensajes multimediales de capacitación. El dictado de cursos en vídeo a grupos de aproximadamente 30 personas ha alcanzado, por reiteración, una masividad de magnitudes significativas (500.000 pobladores rurales capacitados en Perú y 750.000 en México en el marco de dos proyectos). Las experiencias implementadas en los proyectos parten del papel fundamental de la persona en los procesos destinados a compartir conocimiento, y apoyan su tarea con un conjunto de recursos didácticos. La interrelación de los materiales producidos (gráficos, sonoros, y audiovisuales) ha ido delineando un cuerpo metodológico destinado a reforzar la capacidad didáctica del personal encargado de los procesos de capacitación.

Además de la FAO, esta experiencia permanente, ha contado con la colaboración de numerosos organismos, como la Cooperación Técnica Suiza, el FNUAP, el PNUD, los gobiernos de Italia y Holanda y otros organismos vinculados al desarrollo rural.

Los comunicadores crecieron en experiencia, número y diversidad, - ingenieros electrónicos, economistas, sociólogos, arquitectos, agrónomos, pedagogos, cineastas - el equipamiento electrónico aumentó la calidad, reduciendo los costos. Las metodologías de trabajo se fueron perfeccionando, los modelos se formalizaron, la eficiencia de la propuesta se comprobó y la demanda de la misma se sigue incrementando.

La experiencia que se propone, innovadora para el marco universitario, registra precedentes significativos en al ámbito internacional. En América Latina, se han realizado experiencias de comunicación para el desarrollo y pedagogía audiovisual en países de condiciones tan diversas como México, Honduras, Dominica, Cuba, Perú, Bolivia, Brasil Argentina y Chile. En Asia, las experiencias se realizaron en China, Korea y la India. En Africa, existe un organismo denominado CESPA, en Malí, dedicado a la comunicación para el desarrollo. La FAO dispone de documentación sobre todas estas experiencias.

El denominador común a todas ellas, por encima de las especificidades económicas, políticas y culturales, ha sido la necesidad de iniciar las actividades con procesos de formación sistemática del profesional requerido y no existente en el mercado: el Comunicador para el Desarrollo rural.

Fundamentación

Los proyectos de comunicación para el desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y los talleres intensivos de formación de pedagogos audiovisuales son el antecedente único en la formación de profesionales en esta área. Es a partir de la sistematización de la experiencia de trabajo de la FAO en toda América Latina que se fundamentan las propuestas que siguen. La especialización pretende formar recursos humanos con competencias definidas para desarrollar actividades de diseño, producción y evaluación de mensajes y sistemas de comunicación. Por otra parte se pretende de esta experiencia recoger aportes para el diseño de un curriculum para una futura carrera de grado en Comunicación para el Desarrollo.

La construcción de nuevos paradigmas: desarrollo y comunicación. A partir de un extenso conjunto de experiencias, realizadas en diferentes ámbitos, durante las últimas cinco décadas se han puesto a prueba diversos paradigmas de desarrollo. Mecanización, industrialización, tecnificación, modernización, crecimiento, urbanización, autosuficiencia alimentaria, sustitución de importaciones, han sido elementos motores de dichos paradigmas.

Hoy, a 50 años de la creación de la FAO, algo se ha avanzado. Se ha aprendido de los fracasos y de los éxitos. Se sabe que es posible que alguno de los elementos citados formen parte de un proceso de desarrollo, pero que el desarrollo tiene que ver, ante todo, con los seres humanos. No existe desarrollo solamente con el avance de la ciencia y de las tecnologías derivadas de dicho avance. Es más, se ha constatado reiteradas veces y, desafortunadamente, se sigue constatando, que si no se mejoran las condiciones de vida de grandes masas de la población, respetando al hacerlo las fuentes de energía disponibles y sin agredir a los ecosistemas, si no se incorpora dicha población a los sistemas de educación, salud, bienestar e, inclusive, al mercado, todo proceso denominado de desarrollo no será más que un crecimiento a corto plazo para segmentos muy reducidos de la sociedad cada vez más alejados de grupos crecientes que bordean, o se hunden, en la pobreza.

Las Naciones Unidas han iniciado una revisión de los indicadores del nivel de los países, pasando de los meramente economicistas a aquellos que toman en cuenta el real desarrollo. En los nuevos indicadores está, implícito, el concepto de sustentabilidad. Para que exista un real desarrollo los procesos de cambio deben ser sustentables en cuatro dominios:

Si el desarrollo tiene como sujetos a las personas, que deben ser sus gestores, protagonistas y usuarios, algunos elementos aparecen de inmediato en la construcción de los nuevos paradigmas.

El primero de ellos se encuentra en la necesidad de incrementar, en calidad y cantidad, los niveles de educación, entendida como proceso tendiente a la conformación de ciudadanos conscientes y responsables de sus propias decisiones y de las de la sociedad en que se integran.

El segundo está dado por los sistemas y procesos tendientes a conformar ciudadanos productivos con elevados niveles de eficiencia, procesos a los que podemos denominar de capacitación.

El tercer elemento se encuentra en la necesidad de la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones que los afectan, para lo que es necesario incrementar y mejorar, mediante procesos de democratización, las organizaciones que los representan. Se trata de avanzar en la democracia participativa para atenuar algunas de las limitaciones de la democracia representativa.

Para educar y capacitar se requieren sistemas, instrumentos, procesos y metodologías de comunicación pedagógica que tornen dichos procesos más eficientes y adecuados al usuario. Para la participación democrática se requieren sistemas, instrumentos, procesos y metodologías de información y comunicación; información para la toma de decisiones y comunicación para la organización de los grupos sociales.

El diseño de dichos sistemas es significativamente diferente de los que hoy se denominan medios de comunicación masiva. Estos medios se limitan a difundir un segmento particular de la información conocido como noticia. La recreación, con frecuencia es alienante y, la denominada educación, generalmente ocupa un espacio marginal de la programación. Y ello en forma bastante independiente de algunos de los operadores de dichos medios que desearían, y buscan, otra función más promisoria.

La mayoría de los profesionales de los medios o bien son empíricos, o bien han sido formados en Facultades o Escuelas de Comunicación funcionales sólo para dichos medios. La mayoría de las escuelas universitarias que forman comunicadores, se limitan a formar el personal que dichos medios supuestamente requieren, pero faltan aquellas dedicadas a formar comunicadores pedagógicos, comunicadores para el desarrollo y comunicadores científicos. Se forman profesionales de la autoexpresión, para la producción de mensajes de carácter afectivo en algunos casos, y directamente manipulatorios en otros. Faltan los profesionales que produzcan mensajes de carácter cognitivo.

También en la disciplina de comunicación se manejan paradigmas que han demostrado hasta el cansancio su disfuncionalidad en el área pedagógica y del desarrollo. El modelo Emisor - Medio - Receptor, formulado inicialmente como modelo de información y aplicado con éxito a la cibernética por Wiener y otros, es funcional para máquinas o para manipular, pero no para desempeñar el papel que corresponde a la comunicación: ser la trama supraestructural de mensajes que permiten a las personas convivir en sociedad.

Las experiencias de la FAO, con campesinos, agricultores y profesionales de las ciencias vinculadas al desarrollo rural volcadas a procesos de capacitación (pedagogía masiva audiovisual), de información y de comunicación para la organización participativa, permitieron poner a punto diseños, sistemas e instrumentos y formular un nuevo paradigma de comunicación: el modelo Interlocutor- Medio - Interlocutor. Este modelo cuestiona la eficiencia pedagógica del modelo tradicional, que por vertical, impone códigos y contenidos. La construcción conjunta de los mensajes como producto de un diálogo entre interlocutores (I-M-I) se aproxima al origen etimológico de la palabra comunicación ("comunis facere" = hacer juntos), permite consultar con el destinatario códigos icónicos y verbales, contenidos y nivel, y momento de recepción de los mensajes.

Las carreras de comunicación en Latinoamérica. Las carreras universitarias de comunicación existentes en América Latina fueron concebidas en una época de auge del crecimiento de los medios masivos (sobre todo la televisión), y destinadas a formar el personal que dichos medios supuestamente requerirían. La realidad demostró el error del planteo. Los medios crecieron, es cierto, pero con modelos basados en la emisión de enlatados y no en la producción propia; con metodologías de producción que requieren más de empíricos que de profesionales universitarios. De ahí que, en términos estadísticos, la población de alumnos de las escuelas de comunicación es una masa de candidatos a la desocupación.

En la Argentina, en general, no se ofrecen carreras de comunicación con un propósito para el desarrollo. Existen idóneos formados en los medios según un modelo de comunicación que ha demostrado su ineficiencia para el intercambio de información cognoscitiva en procesos de enseñanza - aprendizaje. Se constata, sin embargo, en las áreas de comunicación científica, comunicación pedagógica, y comunicación para el desarrollo, una demanda latente (no activa), por falta de profesionales formados en ellas y capaces de satisfacer dicha demanda.

Esta demanda latente se vuelve activa en cuanto aparece la oferta de recursos humanos con elementos conceptuales e instrumentales específicos y, por cierto, bien diferentes de los modelos de los medios masivos, que son los que reproducen las más de 250 escuelas de Comunicación latinoamericanas. Estas escuelas de comunicación tienen tres problemas críticos:

a) El cuerpo docente. En general se han sumado, sin integrarlos, docentes de otras disciplinas humanistas a profesionales de los medios. Los primeros, sin práctica en el ejercicio de las comunicaciones; los segundos, sin formación pedagógica adecuada para ordenar sus conocimientos en forma asequible a los alumnos, por muy eficaces que fueran en sus procesos productivos.

b) El déficit de equipos electrónicos. Estos son en general escasos para la formación de los futuros profesionales en su conocimiento, manejo y uso. Aquellas que los tienen, han optado por equipos de nivel profesional, de elevado costo de operación y mantenimiento, en vez de optar por equipos definidos con criterios pedagógicos y cuya destrucción, a través de su transformación en alumnos formados, justifica una adecuada relación inversión-resultados. El resultado, o bien torna excesivamente costoso el proceso de aprendizaje, o excluye a los alumnos del contacto con el equipo, vital para su formación.

c) La Curricula. O bien es una yuxtaposición de materias humanistas, de tipo tradicional, en vez de una integración adecuada de las mismas; o bien hipertrofian disciplinas como la semiología, útiles para el análisis de los mensajes que otros producen, pero insuficientes para aprender a producir los mensajes propios. Las materias de fundamentación (óptica, electricidad, etc.) que permiten demitificar las tecnologías y ponerlas al servicio del comunicador, son escasas. Cuando estas materias existen, aparecen con autonomía y no integradas al curriculum que las valore, pero no las exagere.

La demanda de procesos de comunicación. Los medios audiovisuales, y el vídeo en particular, son producto de la investigación científica. Sin embargo, resulta injustificada la no utilización de estas tcienecnologías por parte de la propia comunidad científica que las produce. El ejemplo más simple, casi trivial, de posibilitar a un conjunto de alumnos universitarios la observación simultánea y homogénea de un preparado microscópico o una operación quirúrgica, etc., es una situación pocas veces observada en nuestras universidades. Sin embargo la demanda de hacer eficientes los procesos pedagógicos existe, acelerada por una matrícula masiva y un presupuesto insuficiente en el contexto de aparatos estatales cada vez más reducidos.

Poder enseñar geografía argentina en la escuela con el apoyo de un curso audiovisual con imágenes de las distintas regiones del país tornará más asequibles los contenidos para los alumnos que intentan imaginar a partir de textos, o memorizan sin internalizar, las definiciones de palabras como "delta".

En el ámbito empresarial, la necesidad de capacitación de mano de obra calificada en procesos cada vez más complejos para mercados cada vez más exigentes, es también una realidad que demandará más y mejores procesos de capacitación.

En el ámbito rural, la toma de conciencia sobre el estado de envenenamiento del agua y el suelo, y los pronósticos sobre el agotamiento de las reservas de petróleo mundiales (los más optimistas sitúan este momento en el año 2050) plantean la rápida modificación de modelos productivos que son inviables a plazos cada vez más cercanos.

La búsqueda de un balance energético positivo, una relación no agresiva con los recursos naturales, la eliminación de residuos tóxicos en los alimentos, entre otras, son algunas de las características exigidas a la producción. Las modificaciones de estas conductas requieren de procesos de comunicación para la capacitación, para los cuales los sistemas actuales de extensión agrícola (también en proceso de reducción) no reúnen las condiciones de personal ni equipamiento acordes a la magnitud de la demanda.

La regulación de las relaciones campo-ciudad y el control del acelerado crecimiento de las concentraciones urbanas, incapaces de proveer servicios elementales a su población, presenta desafíos que en última instancia dependen de decisiones tomadas en el seno de cada unidad familiar. El uso eficiente de sistemas de comunicación es indispensable para cualquier acción que se pretenda encarar en torno a estos problemas.

Frenar el éxodo rural (en la mayoría de los casos origen del problema anterior) requiere del trabajo junto al poblador rural, y no sobre él, ofreciéndole información sobre sus reales posibilidades de desarrollo y capacitándolo en el uso de tecnologías (o la recuperación de ellas) debidamente adaptadas a su entorno ecológico, sus rasgos culturales, sus hábitos productivos, su nivel de capital, etc.

Un indicador irrefutable de la necesidad de procesos de comunicación lo encontramos en el fracaso de incontables proyectos de desarrollo (rurales y urbanos, estatales y privados) por falta de participación de los beneficiarios. Por grande que sea la inversión o el aporte de tecnología, insumos o crédito, no mejorarán de forma duradera los niveles de vida de la población a menos que esta cambie sus actitudes o pautas de comportamiento.

Son las personas las que efectúan el desarrollo, y no puede haber un cambio positivo sin su participación consciente (en términos reales y no retóricos), sin la movilización de sus capacidades y energías y sin aumentar sus conocimientos y destrezas. La comunicación es fundamental en el desarrollo porque se ocupa precisamente de estas dimensiones humanas.

La decisión de la Facultad de Filosofía y Letras de formar profesionales en esas áreas, no sólo estará respondiendo a necesidades del mercado de trabajo, sino cumpliendo una tarea única a nivel de la región (América Latina).

La Universidad y la extensión al medio. No es este el lugar para agregar fundamentos a lo mucho que ya se ha escrito sobre las relaciones entre la sociedad, vista como usuaria de los conocimientos que la universidad genera y esta última como receptora de demandas que orienten las prioridades y las políticas de investigación.

Sin embargo, es fácil detectar los déficits en materia de personal formado y metodologías, necesarios para encarar tareas de extensión con la masividad que el universo de potenciales usuarios de esos conocimientos requiere. Se podría decir sin temor a equivocación, que fortalecer las capacidades de la propia universidad para desarrollar tareas de extensión al medio, perfeccionando sus recursos humanos, constituye por si sólo un fundamento suficiente para justificar la especialización que se propone.

La carrera de Especialización en Comunicación para el Desarrollo

La necesidad de contar con un nuevo tipo de profesional, el Comunicador para el Desarrollo, hace parte de una demanda vigente para toda Latinoamérica, aunque no siempre se manifieste como requerimiento. La FAO ha recibido demandas de Universidades colombianas, de organizaciones mexicanas, como la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural que ya cuenta con un diplomado en Desarrollo Rural, pero aún no cuenta con el de Comunicación para el Desarrollo, de la Universidad Austral de Chile, etc. Pero en ninguno de esos casos se avanzó hasta el planteo concreto de diseño que ha alcanzado la UNT.

Existe, en los casos citados, un gran interés en la experiencia que se inicia, manifestada por una demanda de becas para participar en la misma, como punto de partida para implementarla en otros lugares. Si la UNT avanza en esta línea, es indudable que alcanzará un liderazgo a nivel latinoamericano. La especialización debe entenderse como profundización de la dimensión comunicativa que tiene cualquier profesión o grado universitario y no como una profundización profesionalista.

Se propone para este Especialización convocar a un grupo de jóvenes interesados en la propuesta, provenientes de diversas disciplinas: matemáticas, economía, pedagogía, sociología, psicología, física, química, antropología, ingeniería, agronomía, trabajo social, etc. Esta Especialidad será fundamentalmente teórico-práctica, añadiendo a la formación académica convencional, etapas de producción y uso de materiales pedagógicos en terreno. Una última etapa sistematizará los aportes derivados de estas experiencias concretas de comunicación, orientando a la futura formalización de una propuesta de curriculum para la carrera de grado.

Se ha optado por realizar la etapa de terreno en el área específica de la comunicación pedagógica denominada Pedagogía Masiva Audiovisual, en zonas rurales, ya que son las que presentan mayores problemas y dificultades. La formación de los nuevos profesionales en la teoría y práctica de la Pedagogía Audiovisual, los prepara para desempeñarse en cualquier otra actividad de comunicación para el desarrollo. Esta experiencia permitirá, a través de la producción y uso de paquetes pedagógicos audiovisuales, fundamentar y apoyar acciones de proyección de la Universidad al mundo rural.

La formación teórica inicial, pero sobre todo la práctica de la comunicación, permitirá que los aportes al diseño del curriculum surjan como conclusión y resultado de los requerimientos encontrados en las acciones prácticas de la comunicación y no como entelequia elaborada en un escritorio ajeno a las realidades profesionales de los futuros graduados.

La perspectiva curricular adoptada responde a un enfoque práctico y crítico de la educación que reconoce a los docentes como constructores clave del curriculum. El supuesto es que el grupo de jóvenes profesionales que hayan logrado la especialización a través de un intenso proceso de aprendizaje estará en condiciones inmejorables para diseñar, en forma interdisciplinaria y, conjuntamente con especialistas de la FAO, una propuesta preliminar para el curriculum del grado. Se trata de un enfoque que parte de la práctica y vuelve a ella una y otra vez con nuevas miradas teóricas y tecnológicas.

La concepción postulada supera aquella referida al curriculum como conjunto de materias o cursos propuestos por especialistas, como "mosaicos" de saberes generalmente inconexos y descontextuados. Avanza sobre las nociones curriculares que optan por una lógica instrumentista, en la cuál ésta es la etapa final y aplicada de un conjunto de conocimientos llamados teóricos. La perspectiva apuesta también al dominio de competencias. Este dominio implica una profundización en el área de la comunicación y también en el saber hacer, el saber producir materiales eficaces, significativos y válidos para compartir conocimientos.

La propuesta de comunicación para el desarrollo cubre, básicamente, tres déficits fundamentales: comunicación para el desarrollo propiamente dicha (intervenciones sociales con objetivos de desarrollo humano, sustentable y autogestionado), comunicación pedagógica y comunicación científica y de la investigación. Es claro que las tres áreas son multidisciplinarias y convocan a profesionales de muy diversos orígenes que deben hacer de la comunicación un instrumento eficiente para su práctica. Nada más adecuado que realizar la primera experiencia con un grupo de orígenes disciplinarios diversos, que permita sistematizar esta experiencia y enriquecerla con distintas miradas derivadas de diferentes especialidades.

La especialización dará como resultado el que profesionales de muy diversos campos de formación, puedan aplicar en sus áreas específicas la formación recibida en la producción y uso de mensajes: de desarrollo, pedagógicos y de difusión de su actividad de tipo científico o técnico, con el objetivo de tornar sus intervenciones más eficientes. No es una propuesta de Especialización para profundizar en un área particular de su propia profesión, sino la de adquirir otro conjunto de informaciones, habilidades intelectuales y destrezas psicomotrices que podrán revertir sobre el ejercicio específico de la profesión en la cual se formaron.

De entre los profesionales que cumplan satisfactoriamente esta primera experiencia, podrán surgir los futuros docentes de comunicación para el desarrollo que complementen a los ya existentes. Además, los graduados en comunicación, aplicarán la formación adquirida en sus respectivas prácticas profesionales, tanto en la docencia, como en las actividades productivas o de investigación a que su profesión los conduzca.

La formación lograda les permitirá un incremento sustantivo de sus capacidades docentes, de inserción en actividades de desarrollo y de difusión de las investigaciones. Es posible que algunos sean demandados por el mercado para el ejercicio de su nueva profesión, adquirida como especialidad, de comunicadores para el desarrollo.

Factibilidad

Para la puesta en funcionamiento de esta iniciativa se solicitó el apoyo de las Naciones Unidas, que a través del Proyecto FAO GCP/RLA/114/ITA "Comunicación para el Desarrollo en América Latina" colaboró con la Universidad Nacional de Tucumán en el diseño y planificación de estas actividades. La Facultad de Filosofía y Letras de la U. N. T. ha decidido recuperar las experiencias realizadas para sistematizarlas, formalizarlas y transformarlas en una nueva propuesta educativa a nivel universitario que puede ser única a nivel de la Región (América Latina).

Para lograrlo la Facultad se ha propuesto implementar una Especialización en Comunicación para el Desarrollo destinada a graduados y profesionales de un amplio espectro de carreras, con una duración de un año y 1920 horas didácticas, que en la práctica significan dedicación exclusiva.

Para implementar esta Especialidad se cuenta con el inestimable apoyo de la FAO, en dos aspectos básicos: la documentación pertinente de las experiencias realizadas y personal docente formado en algunas de sus tareas previas en Latinoamérica en los últimos años. Este personal posee amplia experiencia y elevado nivel en procesos de producción y uso de paquetes pedagógicos, en el diseño de sistemas de comunicación para el desarrollo y en formación de personal para dichas actividades, tanto en la Argentina como en Chile, Bolivia, México y otros países. Parte del mismo será permanente y acompañará la realización de toda la Especialidad, en tanto que otros serán convocados oportunamente para el dictado de aspectos específicos. El programa de actividades y los requerimientos que de él se derivan, han tomado en cuenta todas las limitaciones de diversos tipos que afectan a la Facultad y la Universidad, pero sin sacrificar el nivel mínimo imprescindible. Es decir, se ha buscado optimizar la inversión posible para lograr resultados satisfactorios a pesar de las limitaciones.

Se ha iniciado la exploración de posibles fuentes de financiación y apoyo externos, pero es claro que cualquier potencial donante será fuertemente estimulado por un proceso en marcha, más que por un conjunto de hipótesis que necesitan de corroboración. La puesta en marcha de esta especialidad hará de la Universidad de Tucumán un punto singular de avanzada en la formación de un nuevo tipo de profesional adecuado y funcional para la sociedad en la que deberá insertarse y a cuyo servicio debe colocarse.

Características de excepción de la curricula y del cuerpo docente

La inexistencia de carreras universitarias de Comunicación para el Desarrollo plantea algunos problemas particulares al iniciar una actividad académica de este tipo. El primer problema se encuentra en el riesgo de limitarse a reproducir el curriculum de una carrera de comunicación ya existente, o tratar de traducirla al campo del desarrollo. La implementación de una nueva experiencia, implica una búsqueda propia, en gran medida de carácter experimental, que permita definir con precisión el conjunto y dimensiones de las varias disciplinas que, manejadas por el futuro profesional, le permitan un desempeño correcto en el mercado de trabajo.

El segundo problema, quizá el más sustantivo, se encuentra en el área de los docentes que enseñarán en el Posgrado, de comunicación para el desarrollo. Ya se ha dicho que las escuelas de comunicación forman un tipo de profesionales que, por las características mencionadas, no reúne el nivel de experiencia en esta nueva disciplina. Por lo tanto se hace necesario convocar a especialistas que garanticen, a la vez que idoneidad, un alto nivel de homogeneidad en cuanto a formación y experiencia profesional en el área específica de comunicación para el desarrollo.

Este perfil de los docentes a convocar debe acreditar experiencia en varias facetas: producción de mensajes de comunicación para el desarrollo; uso de dichos mensajes con los destinatarios para los cuales fueron producidos; formación de nuevo personal en el área de la producción y uso de mensajes de comunicación para el desarrollo, etc. Hasta el momento ha sido la FAO el organismo internacional que más personal ha formado en esta área y con mayor rigor, profundidad y sistematización. La experiencia de la FAO, convalidada a través de la demanda internacional del personal que ha sido formado, es la mejor garantía de idoneidad del personal capacitado en los modelos teóricos, el diseño de sistemas, la producción de mensajes y la formación de nuevo personal en el área, novedosa hasta el momento, de comunicación para el desarrollo.

El problema es menor en el campo de las disciplinas auxiliares a la de comunicación para el desarrollo, aunque se requerirá un esfuerzo de diseño bastante complejo para que las conferencias y seminarios de dichas disciplinas sean funcionales para la formación del comunicador e instrumentales para la misma.

Plan de estudios

Es claro que la disciplina de comunicación debe manifestar dos vertientes: la primera es la que se puede denominar "autoreferencial", vinculada a su propia fundamentación epistemológica, crecimiento y difusión a través de la docencia. La segunda que, aún requiriendo de la primera, es de mayor significación en estos momentos, es la de herramienta al servicio de otras acciones. En este caso, la producción, conservación y uso de mensajes imprescindibles para el desarrollo. Este carácter marca los procesos de formación en la disciplina. Se requieren aportes multidisciplinarios de ámbitos como los tecnológicos, biológicos, psicológicos, culturales y económicos, entre otros. De ahí la necesidad de integrar a la formación del Comunicador para el Desarrollo un conjunto de temas que requieren de un tratamiento diferencial, específico, a los habituales en el desarrollo autónomo de dichas disciplinas; un desarrollo volcado directamente a las necesidades que, de dichos campos científicos, experimentará el futuro comunicador para el desarrollo.

Título

Especialista en Comunicación para el Desarrollo Este profesional está destinado a cubrir un vacío en las mallas curriculares de las actuales Facultades y Escuelas de Comunicación. Su presencia en la sociedad permitirá y facilitará los procesos generales tendientes a mejorar la calidad de vida de la población, sustantivamente de la que sufre mayores niveles de marginación, a incrementar la eficiencia de las inversiones que se realizan en pro del desarrollo, a asegurar los niveles de participación que hagan del desarrollo un proceso endógeno y autogestionado.

Sus actividades facilitarán la disponibilidad del "capital intangible conocimiento", básico en esta etapa de la humanidad en que las investigaciones científicas y su correlato en innovaciones tecnológicas, requieren cada vez más de niveles crecientes de información, capacitación y de procesos de comunicación participativa, para que la sociedad civil incremente su participación en la toma de decisiones que afectan su destino.

Perfil del graduado

El graduado de la especialidad estará en condiciones de:

Esquema y modalidad del plan de estudios

La duración será de 1920 horas de acuerdo con la siguiente distribución de actividades académicas: a) 1168 horas de formación teórico-práctica.(384 horas de seminarios y 784 horas de curso-taller); b) 752 horas destinadas al trabajo de campo en la práctica intensiva de la pedagogía audiovisual utilizando diversos instrumentos de comunicación (sonoros, gráfico-literarios y audiovisuales), en municipalidades rurales, cooperativas agrícolas, ONG's volcadas al desarrollo, escuelas rurales, agencias de promoción y desarrollo, grupos y/o asociaciones de productores rurales, etc.


Contacto

Para mayor información sobre esta especialización ver :
Sitio web: FUDER - http://www.geocities.com/Athens/Delphi/8644/
Correo electrónico : ferkor@unt.edu.ar

o, contactar Lydda Gaviria, Grupo de Comunicación para el Desarrollo, SDRE, FAO
. Correo electrónico : lydda.gaviria@fao.org.



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