Julio 1997
En la presente década, América Latina enfrenta su integración al fenómeno de globalización de la economía mundial y la búsqueda de un nuevo ordenamiento y orientación de sus programas de desarrollo. La construcción de un nuevo estilo de desarrollo para los países de la región implica profundas transformaciones económicas, sociales y políticas y aún de valores esenciales al interior de las sociedades latinoamericanas.A principios de los años 90, en Latinoamérica se impulsaron acciones innovadoras de apoyo a la agricultura campesina. Las nuevas políticas y estrategias de desarrollo indicaban que tales acciones debían priorizar los factores nacionales endógenos, lo que se traducía en el estímulo y capacitación de los productores campesinos para aumentar la confianza en sus propias posibilidades de protagonizar un desarrollo efectivo, la utilización racional de los recursos disponibles y la aplicación de tecnologías mejoradas de producción y de manejo empresarial, así como la promoción de formas organizativas para lograr una mayor eficiencia de los procesos de comercialización de insumos y productos, el desarrollo de agroindustrias locales y la mantención o recuperación de los recursos naturales.
- La Política Agrícola en el Nuevo Desarrollo Latinoamericano, FAO, 1995
La comunicación, y en especial la capacitación, son los instrumentos que permiten y facilitan la participación e integración de la población en los procesos de desarrollo. La falta de participación de los destinatarios o sujetos en la definición de las políticas de modernización, en su instrumentación, en el diseño y ejecución de los programas, proyectos y actividades destinadas a generar desarrollo rural e implementar su nueva orientación en el fenómeno de globalización, reduce significativamente la eficiencia de las acciones. Así las grandes obras de inversión, no son correctamente usadas, carecen de mantenimiento y se transforman en elefantes blancos.
La necesidad de una rápida transformación de los productores rurales para su inserción en una economía globalizada, enfrenta el problema de su aislamiento y diversidad. El productor no tiene información para la toma de decisiones oportunas y adecuadas. No conoce el comportamiento del mercado, no tiene acceso a la asistencia técnica; no sabe sobre las acciones y disposiciones del gobierno para apoyarlo en su transformación y adecuación productiva; no tiene a su disposición sistema ágiles de orientación en materia de legislación; e ignora los servicios que el estado proporciona a través de sus nuevas instituciones de apoyo y asistencia al sector.
Experiencias de proyectos de comunicación de la FAO a partir de la segunda mitad de los años sesenta desde México hasta Chile han demostrado la validez de la disciplina y de las metodologías e instrumentos aplicados. Sin embargo, la capacidad creada era aún incipiente, no tenía el alcance deseado, y no podía dar respuesta satisfactoria a las crecientes necesidades. La mayoría de los países carecían de sistemas, metodologías, instrumentos y procesos sistemáticos y permanentes de comunicación. Existía y existe una carencia de personal profesional formado en los procesos de generación y uso de mensajes informativos, educativos y de capacitación campesina.
Ante ello, y en respuesta a las demandas de cooperación presentadas a la FAO por países de la región, se acordó el establecimiento del proyecto Comunicación para el Desarrollo en América Latina, GCP/RLA/114/ITA, con el objetivo central de desarrollar sistemas de comunicación para el desarrollo rural en Bolivia, Brasil, Chile y Nicaragua, y apoyar otras iniciativas en la región. Estos países fueron seleccionados por: la existencia de instituciones establecidas de comunicación para el desarrollo (Nicaragua y Brasil); el interés de parte de instituciones en comunicación para el desarrollo (Bolivia y Chile); y la distribución geográfica de esos cuatro países.
El proyecto Comunicación para el Desarrollo en América Latina, GCP/RLA/114/ITA, fue firmado a fines de 1992 entre el Gobierno de Italia, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, y los Gobiernos de Chile, Bolivia, Brasil y Nicaragua. Las operaciones se iniciaron en julio de 1993. En 1994, se integró un nuevo componente, como tentativa para adaptar mejor el mensaje a la cultura, lenguaje y sistema de reproducción agrario de los pueblos del Oriente Boliviano. Para ello, el proyecto suscribió un convenio con las autoridades del Gobierno Boliviano y la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB).
El proyecto ha terminado sus actividades en Junio de 1997, luego de una extensión de seis meses, recomendada por la Misión de Evaluación.
Ya en diciembre de 1995, la Misión de Evaluación del proyecto, indicaba en su informe que se han podido constatar resultados y efectos positivos muy significativos de las acciones del proyecto y que las metas cuantitativas establecidas por el Documento de Proyecto quedaron ampliamente realizadas . Y subraya que uno de los logros del Proyecto ha sido la capacidad del equipo del Proyecto de corregir oportunamente los planes de trabajo anuales e incorporarse a los cambios estructurales emergentes.
Otro de los elementos resaltantes es que se ha propiciado una fuerte participación de entidades privadas (ONGs, organizaciones campesinas, empresas de servicios, etc.) buscándose mecanismos de interacción dinámicos entre estas y las entidades públicas.
Los resultados alcanzados y las conclusiones se exponen a continuación subrayando las más resaltantes.
Los esfuerzos realizados permiten identificar dos modelos o tipos de sistemas de comunicación. El primer tipo o modelo consiste en la creación y fortalecimiento de una entidad especializada en comunicación para el desarrollo en su más amplia acepción que, articulada sobre unidades de comunicación de cobertura local y en instituciones o programas de transferencia tecnológica y de desarrollo rural, presta servicios de información y capacitación a los productores agropecuarios. Alrededor de esta estrategia se fomenta el desarrollo de empresas privadas de comunicación que, además de producir materiales para el sistema de transferencia tecnológica, incursionan en otras áreas de la comunicación, tales como la información y el uso de otros medios diferentes al video. Este es el modelo de Nicaragua y Bolivia.
El segundo tipo es el constituir una célula de comunicación en el seno de una entidad de desarrollo y transferencia tecnológica para los productores agropecuarios. Este modelo emplea, como un medio para rendir más eficiente y menos costoso, el sistema de extensión y la comunicación. Fue aplicado en Sergipe (Brasil).
En el primer modelo se ubica el desarrollado en Chile; la diferencia está dada por la estrategia de implementación. En este se promueven las metodologías de comunicación a nivel de las bases, (empresas de transferencia tecnológica, servicios agropecuarios regionales y organizaciones campesinas) para que a través de la demostración y de capacitación, las bases movilicen los altos niveles de decisión del sector público agropecuario, para que incluyan la comunicación en su política de transferencia tecnológica.
La diferencia entre Nicaragua y Bolivia por un lado, y Chile por el otro se encuentra en que en el último país el Gobierno ha definido su papel como rector y financiador, pero no como ejecutor. Esta tendencia manifiesta diversos grados de avance en otros países de la Región.
Es necesario señalar que se ha avanzado en la identificación de los dos modelos, pero que aun no se ha alcanzado un nivel de madurez suficiente y no es posible afirmar cual es el más apropiado en la situación de cambio que se vive en América Latina.
A nivel Regional el Proyecto aplicó su estrategia de capacitar personal en pedagogía audiovisual no sólo para los países directamente involucrados, sino también en todos los otros países de la Región que lo solicitaran. Buscando que el personal perteneciera a una institución de gobierno, organismos no gubernamentales u organizaciones de productores.
Como resultado, el Proyecto logró interesar a otros once países, a saber: Argentina, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay, Venezuela y Guinea Ecuatorial.
El componente regional, ha brindado asesoría para el desarrollo del sistema de comunicación en organismos públicos de entidades de los países arriba mencionados. Además, se apoyó a seis entidades autónomas de Argentina, Costa Rica, Perú, Uruguay y Venezuela. La Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe también contó con asesoría y producción de materiales audiovisuales para sus unidades técnicas.
La participación de las empresas de servicios de comunicación para el desarrollo, se vió fortalecida al ser ellas las que atendieron directamente el incremento de la demanda de servicios en comunicación para el desarrollo. Se promovió, con la asesoría del Proyecto, que las empresas atendieran las demandas de formación especializada de sus técnicos en nuevas tecnología para la producción de materiales audiovisuales y participaran como instructores en los talleres Intensivos de Pedagogía Audiovisual realizados en este período.
El eje central del componente regional ha sido el desarrollo de las capacidades nacionales a través de la formación de personal calificado, actividad que permitió introducir y adaptar en cada antena la propuesta de pedagogía audiovisual. La unidad regional orientó el trabajo de elaboración de dos tipos de materiales: la preparación de paquetes pedagógicos audiovisuales conformados por: clases en video, cartillas para los campesinos participantes y guías para el capacitador o extensionista; y la de programas audiovisuales y materiales impresos, para hacer conocer las propuestas de este y otros proyectos, y de instituciones de desarrollo involucradas a diversos interlocutores.
El componente Regional no destinó recursos a la compra de equipo. Como se dijo anteriormente el equipo para Chile se compró en una dimensión que permitiera cubrir las necesidades de producción de materiales y las actividades de capacitación a nivel nacional y regional, especialmente éstas últimas que se concentraron en la sede del Proyecto. En los períodos en que este equipo no se usaba en capacitación, se lo destinaba a reforzaba las actividades de producción en algún país de la región, generalmente apoyando a alguna de las empresas inducidas por el Proyecto, como es FUDER en la Argentina y CCAEP en el Perú.
En el último año se inició un rediseño del equipo, incorporando a modo experimental nueva tecnología para la edición de los materiales en video. Los resultados de la experiencia permiten recomendar el uso de esta tecnología en los nuevos y futuros proyectos de comunicación.
El fuerte impulso dado por la dirección del Proyecto a la capacitación especializada permitió que la capacidad instalada a nivel regional, en materia de comunicación para el desarrollo, no sólo se consolidara sino también se expandiera, superando cuantitativamente los resultados esperados en el diseño del Proyecto para todas la líneas de actividades consideradas en el diseño original. En todos los países atendidos las actividades de capacitación de productores hechas a través de organismos nacionales y directamente por el Proyecto, superó el número de productores y campesinos participantes previsto en el documento de Proyecto, en más del 370% del total.
Los materiales audiovisuales constituyen una videoteca y biblioteca de programas de comunicación, en su mayoría paquetes pedagógicos audiovisuales (con sus guías de capacitador, cartillas del participante y cassettes video) con un promedio de seis clases por paquete. Se tiene un detallado catálogo muy bien pormenorizado de la producción del proyecto que ofrece amplia utilidad para los usuarios. El catálogo está disponible en Internet (http://fao.cl) para generalizar su consulta a nivel regional. Los materiales que están disponibles en las antenas, en la sede del proyecto y en la sede de la FAO, son objeto de una intensiva utilización y sirven para sensibilizar a los decisores y para actividades de información diversas. Los paquetes pedagógicos se utilizan en procesos de capacitación campesina y de transferencia de tecnología de instituciones, ONGs y empresas diversas.
Muchos de los contenidos del material de comunicación, contienen mensajes de mejoras tecnológicas y, en algunos casos, cubren temas de información y sensibilización sobre la legislación y las políticas nacionales (por ejemplo: la Ley de participación popular en Bolivia, Mercosur en Brasil, Ley de riego y de pesca en Chile, etc.). En algunos casos, los materiales requerirían cierta revisión técnica de algún elemento de los mensajes tecnológicos difundidos.
El componente Regional atendió básicamente las solicitudes de apoyo a la producción de materiales audiovisuales proveniente de otros países de la Región, solicitudes que generalmente fueron canalizadas por los Oficiales de RLC. Una de las producciones más importantes en este componente han sido la del paquete pedagógico Conservación de frutas y hortalizas, para el Tratado de Cooperación Amazónica.
Las metas de producción de materiales fueron ampliamente superadas. Tanto el catálogo de producción y la mayoría de los documentos se encuentra actualmente en el Servidor Experimental (Internet), instalado por el Proyecto, cuya dirección es http://fao.cl
Uno de los logros significativos ha sido el determinar los costos de la actividad de capacitación. Se puede demostrar que la aplicación con los campesinos de las metodologías de capacitación y transferencia desarrolladas presentan costos relativamente moderados, competitivos con los de otros sistemas. La Misión de Evaluación señalaba que teniendo en cuenta los costos fijos (producción de materiales y capacitación de los extensionistas) y los costos directos de los cursos a campesinos, en dos países extremos, Brasil el más caro y Bolivia el más barato, se puede avanzar un abanico de costos aproximados que oscilarían entre 2,5 y 11 dólares por campesino/clase según se sitúen en las dos hipótesis extremas, a saber, un número de diez mil agricultores en Santa Cruz de la Sierra y un número de tres mil agricultores en Aracajú. Y añadía que, a título de referencia y con todas las reservas necesarias, estos costos se podrían comparar con los dieciséis dólares de costo por clase-trabajador del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo de Chile, en sus actividades de capacitación de mano de obra para diferentes sectores de la economía.
Con una continuidad de las actividades en Bolivia y Nicaragua se podria dar inicio al tránsito del concepto de deseabilidad al de sustentabilidad, y es en Bolivia y Nicaragua donde se presentan las mejores condiciones para alcanzarla. Es en este modelo donde existen mayores posibilidades de alcanzar un nivel de maduración, así como una masa crítica y dimensiones que permitan observar el impacto de las acciones de capacitación y su masividad. En Chile el modelo aplicado permite que las actividades de comunicación continúen en una dinámica de oferta y demanda de servicios de comunicación. La sustentabilidad depende de la magnitud de la demanda y de la eficiencia con que se ofrezcan estos servicios.
Lo ocurrido en Brasil lleva a recomendar que en los casos futuros donde se aplique este tipo o modelo de sistema, la asistencia técnica deberá asegurar y comprometer el cumplimiento de una decisión política y de ejecución de las actividades de comunicación al interior de la entidad en la que se inserta; sin ella los resultados no pasarán de ser una demostración más de un instrumento eficaz y económico para la capacitación.
La eficacia y la eficiencia de la metodología audiovisual dependen de dos factores condicionantes de importancia. El primero es el disponer, en número suficiente, de mensajes tecnológicos validados y adaptados para la realidad de los pequeños productores agropecuarios a los que los sistemas de comunicación esencialmente se dirigen. Y el segundo, es el poder lograr la participación efectiva de los productores- meta en la identificación y definición de los temas de capacitación prioritarios para ellos.
Para que esta participación sea efectiva, se requiere que el sistema de comunicación otorgue también atención al desarrollo de un sistema de información de los citados productores.
La búsqueda para mejorar la relación entre los sistemas de investigación y experimentación y los productores de los programas audiovisuales se tiene que analizar según él o los modelos tipificados.
En el modelo Bolivia y Nicaragua la relación entre los sistemas de investigación y experimentación está teóricamente resuelta al contarse hoy con marcos de coordinación institucionales claros, tanto en el CECODER como en el CENACOR. Pero el problema persiste; los técnicos o especialistas no están preparados para entregar toda la información sobre un tema validado.
En el modelo chileno, la relación sistemas de investigación y experimentación y los productores del mensaje tecnológico quedan sujetos a la relación de la demanda y la oferta de los servicios. Se supone, como hipótesis, que la dinámica del mercado originará una competencia entre las empresas que ofrecen servicios de producción de los programas audiovisuales que permitirá mejorar esta relación.
Los sistemas de información desarrollados en Chile, permiten vislumbrar que el instrumento es un excelente canal de consultas inmediato y oportuno. Es posible vincular al técnico en producción audiovisual a los centros de investigación o universidades para hacer las consultas necesarias a nivel nacional, regional e internacional, siempre y cuando se haya inducido la formación de redes de asistencia técnica.
Es posible imaginar que instrumentos de esta naturaleza permitan superar la limitante señalada por la Misión de Evaluación: Una limitante de gran importancia para la pedagogía audiovisual masiva era, y es, la insuficiente disponibilidad de contenidos técnicos apropiados para los pequeños productores que constituyen la meta última del proyecto. En el mensaje de la extensión tradicional existe una real impunidad del extensionista ante los errores de propuesta tecnológica; en cambio, en la pedagogía audiovisual de masa que fija el mensaje en paquetes video y textos escritos, la impunidad queda al descubierto y el error de propuesta tecnológica tienen mayor gravedad y alcance. Este hecho, ha llevado siempre al proyecto a una extrema cautela en la identificación y selección del mensaje a difundir. También esto ha podido incidir en que más del 80% de la producción de materiales gire en torno del proceso de producción agropecuario y no entre en él.
Una propuesta en este sentido se ha elaborado en Chile y está siendo estudiada por el organismo de contraparte INDAP. Esto es factible porque existen grandes bancos de datos a nivel nacional e internacional que permiten su acceso y una retroalimentación por parte del usuario del sistema. Los costos son relativamente bajos si se comparan con instrumentos como la unidad móvil que se aproxima al concepto de ventanilla única. El potencial de esta tecnología permite hoy transmitir imagen en movimiento. Su aplicación a la pedagogía audiovisual, no sólo permitiría disponer como hoy del catálogo de producción, a quién lo requiera en el lugar que se encuentre, sino también entregar secuencias resumen de las imágenes que contienen las clases en video. Una investigación que tendrá que realizarse a futuro es la aplicación del instrumento en los procesos de capacitación audiovisual y el potencial de interactividad que se puede sumar en estas mismas acciones. El problema y por lo tanto el desafio se encuentra en la transferencia de este instrumento a los técnicos, productores y sus organizaciones. En este sentido uno de los puntos a resolver es el de la capacitación de los técnicos y productores en el manejo y uso de este instrumento.
El sistema de información, ha demostrado ser un excelente instrumento para contribuir a la visibilidad de los resultados del Proyecto. Se recomienda desarrollar a futuro ésta propuesta.
Los resultados alcanzados por el Proyecto a nivel Regional muestran que se ha apoyado a los sectores más desprotegidos, precisamente aquellos priorizados por los Programas de Seguridad Alimentaria. Se recomienda por lo tanto que dichos programas refuercen el componente de comunicación y, reciprocamente que los proyectos de comunicación presten especial atención a esta área de trabajo.
El sistema es eficiente y económico como se ha comprobado ya que uno de los logros significativos ha sido el determinar los costos de la actividad de capacitación, demostrando que la aplicación con los campesinos, de las metodologias de capacitación y transferencia desarrolladas, presentan costos competitivos con los de otros sistemas, costos aproximados que oscilan entre 2,5 y 11 dólares por campesino/clase segun el pais.
Tomando en cuenta la experiencia realizada por este Proyecto, se recomienda para cualquier otro que se inicie en la Región: optar por la modalidad de inducción de organismos de la sociedad como ejecutoras de las actividades y refuerzo de la capacidad de los organismos del estado para demandar, evaluar, justipreciar y hacer el seguimiento y la gestión global de los procesos de comunicación para el desarrollo.
Se recomienda proseguir con el desarrollo de los sistemas de información para los pequeños productores y campesinos como el que está operando en Chile, buscando con el apoyo de este sistema el entregar un instrumento dde información eficaz a laos servicios de extensión para ayudar a resolver los problemas de atención a un mayor número de productores y de dispersión geográfica.
El número de técnicos formados por el Proyecto, si bien es suficiente para satisfacer la demanda actual en los países donde se está desarrollando la propuesta, no lo es para atender la demanda creciente de servicios de comunicación en los países de la Región. Es recomendable proseguir con los esfuerzos iniciados por el Proyecto de constituir en las universidades Latinoamericanas la especialidad de comunicación para el desarrollo rural, y apoyar la propuestas ya iniciadas en este aspecto, a nivel académico con el fin de contar con el personal calificado que los nuevos proyectos y actividades requeriran.
A lo largo de la implementación del proyecto se fueron recogiendo y validando elementos a tener en cuenta con la aplicación de lo que es la comunicación para el desarrollo rural y se incluyen como recomendaciones generales: