Las tierras secas cubren aproximadamente el 30 por ciento de la superficie
terrestre de todo el mundo y en ellas viven 900 millones de personas. Definidas
como zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, se
encuentran entre los ecosistemas más frágiles de todo el mundo.
A lo largo de los siglos, sus habitantes - incluidas algunas de las
poblaciones más pobres de todo el mundo - han desarrollado complicados
sistemas de producción de alimentos para reducir la amenaza de las
sequías periódicas y la desertificación.
Son varios los factores que contribuyen a una extensa degradación
de los recursos naturales de las zonas secas: variaciones climáticas,
uso indebido de la tierra, prácticas agrícolas inadecuadas,
aumento de la densidad demográfica, presiones económicas y
cambios en las estructuras de la tenencia de la tierra. Por ejemplo, la
degradación de las formaciones arbóreas y de arbustos y la
explotación excesiva de los bosques son algunas de las causas principales
de la degradación del suelo en los trópicos secos. Los datos
de la FAO indican que la tasa de deforestación en estas zonas es
casi del 1 por ciento al año.
La lucha contra la desertificación y la sequía exige un esfuerzo
constante por comprender y adaptar las prescripciones del Capítulo12
y de la Convención de Lucha contra la Desertificación. Muchos
de los programas en curso giran en torno del mejoramiento de la ordenación
y protección de los bosques, tierras arboladas y pastizales existentes,
y del aumento de la cubierta vegetal fuera de los bosques. Se espera que
los programas de acción propuestos con arreglo a la Convención
den más importancia a la tarea de recoger información, proporcionar
una capacitación efectiva, lograr la participación popular
y la habilitación a nivel local.
También se necesita una corriente constante de recursos para financiar
actividades, a plazo medio y a largo plazo, de rehabilitación y restauración
de tierras, así como la difusión de tecnologías apropiadas,
socialmente aceptables, que aseguren la conservación, ordenación
y aprovechamiento de los recursos de tierras secas y al mismo tiempo mejoren
los medios de vida de las poblaciones.
| Progresos hechos desde la CNUMAD
|
La Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación
La Convención entró en vigor en 1996, después de su
ratificación por más de 50 países. Su finalidad es
«luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de la
sequía... mediante la adopción de medidas eficaces en todos
los niveles, apoyadas por acuerdos de cooperación y asociación
internacionales, en el marco de un enfoque integrado acorde con el Programa
21». La aplicación se ha iniciado, concentrándose la
atención en Africa. En el marco regional, se han celebrado reuniones
técnicas, de programación y de sensibilización, junto
con consultas internacionales sobre formas de colaboración, descentralización,
programas de acción nacionales, puntos de referencia e indicadores,
y mecanismos de financiación. La primera Conferencia de las Partes
se celebrará en Roma en octubre de 1997.
Enfoque integrado de la ordenación de recursos forestales de las
tierras secas
Se han establecido vínculos importantes con el Capítulo11
del Programa21, Lucha contra la Deforestación. El Grupo Gubernamental
ad hoc sobre los Bosques (IPF) de la Comisión sobre el Desarrollo
Sostenible pidió la preparación de un informe sobre experiencias
en materia de forestación y rehabilitación de ecosistemas
forestales, especialmente en los países con ecosistemas frágiles
afectados por la desertificación y/o la sequía. En junio de
1996 se celebró en Lisboa una consulta de expertos sobre esta materia,
auspiciada conjuntamente por Cabo Verde, Portugal y Senegal. La reunión
reconoció el papel que desempeña el IPF en los ecosistemas
de bosques secos e hizo varias propuestas de acción al IPF y a la
Comisión sobre el Desarrollo Sostenible.
Seguridad alimentaria y desarrollo de tierras secas
La Declaración de Roma y el Plan de Acción sobre la Seguridad
Alimentaria Mundial, adoptado por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
de 1996, prevé cierto número de medidas destinadas a lograr
una conservación y ordenación adecuadas de los recursos naturales,
incluido el control de la degradación y la desertificación,
en apoyo de la producción de alimentos. El Programa Especial de la
FAO sobre Producción de Alimentos en Apoyo de la Seguridad Alimentaria
en los Países de Bajos Ingresos y Déficit de Alimentos (PBIDA),
que se puso en marcha en 1994, tiene también estrechos vínculos
con las actividades de control de la desertificación.
- Diversificación de las actividades agrícolas
La diversificación de las fuentes de ingresos no agrícolas
debería ir acompañada de medidas para diversificar las actividades
agrícolas y añadir un valor máximo a los productos.
Siempre que fuera posible, debería fomentarse y desarrollarse la
pesca y la acuicultura. Debería considerarse la posibilidad de implantar
la apicultura y la elaboración de productos forestales no madereros
en las zonas que tengan una infraestructura comercial adecuada y posibilidades
de desarrollo.
- Descentralización y participación de las comunidades locales
La Convención de Lucha contra la Desertificación considera
fundamental la habilitación a nivel local.
- Aspectos legales del aprovechamiento de la tierra
El comportamiento de los interesados tiende a variar según sus posibilidades
de acceso a la tierra y sus derechos sobre ella: es más probable
que las comunidades que cuentan con sistemas de tenencia de la tierra más
seguros apoyen la adopción de incentivos de planificación
a largo plazo. Es deseable contar con un aprovechamiento de la tierra garantizado
a plazo medio para fomentar una ordenación integrada de los recursos
naturales. Si bien la legislación relacionada con la tierra es una
cuestión sumamente compleja en muchos países, la importancia
de la conservación de la tierra justifica en sí misma una
atención prioritaria por parte de las autoridades nacionales.
- Calidad del suelo
El mantenimiento de la calidad del suelo es de importancia fundamental,
y no sólo por sus consecuencias directas para la productividad de
la tierra. La degradación de los suelos de tierras secas afecta los
ecosistemas de estas tierras e, incluso cuando la pérdida de fertilidad
no es irreversible, no es posible rehabilitar los suelos sino a un costo
muy elevado. También es necesario tener en cuenta el costo que entraña
la falta de protección de los suelos. Por último, en vista
de que la rehabilitación de tierras ya degradadas suele ser muy costosa,
quienes toman las decisiones deben insistir en la adopción de medidas
y reglamentos que impidan esa degradación.
Una aplicación efectiva del Capítulo12 y de la Convención
sobre la Lucha contra la Diversificación exige una acción
en varios sectores. Las prioridades incluyen la adopción de una fórmula
adecuada de financiación para facilitar un apoyo suficiente a los
programas generales de desarrollo de las tierras secas y de lucha contra
la desertificación, una mayor coordinación entre los donantes
y los organismos de cooperación técnica para apoyar los esfuerzos
nacionales, la capacitación y uso efectivo de recursos humanos nacionales,
y una mayor cooperación técnica entre los países en
desarrollo.
- Mejora de los programas de integración
Los programas de asistencia técnica relacionados con la desertificación
deben coordinarse con los programas de acción nacionales (PAN) preparados
en el marco de la Convención. La preparación de los PAN debe
ser dirigida por el país, estar plenamente integrada en el proceso
de planificación nacional y contar con la participación de
todos los interesados. Este proceso toma tiempo y los retrasos no deben
justificar el recurso a viejos métodos.
- Mejora de los sistemas de producción oportunos
Son pocas las investigaciones realizadas para reforzar los sistemas de producción
oportunos, los correspondientes servicios de almacenamiento y estrategias
de comercialización. En cambio, se alientan los sistemas de producción
con rendimientos constantes. También éstos pueden ser importantes,
pero sólo cuando no interfieren indebidamente con sistemas locales
y tradicionales que han demostrado ser eficaces.
- Mejora de la producción de cultivos en tierras secas
Se han hecho pocos progresos en la mejora de los cultivos y la cría
de animales en las tierras secas. Pero la diferencia entre los rendimientos
experimentales y los rendimientos de los agricultores es enorme - hasta
10 veces - y existen muchas posibilidades de mejora. Por esta razón,
son indispensables los incentivos a los agricultores, los conocimientos
correspondientes y los insumos necesarios. Estas cuestiones están
siendo tratadas mediante el Programa Especial de la FAO sobre Seguridad
Alimentaria en los PBIDA y las actividades de seguimiento a la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación.
Los conocimientos y la experiencia práctica de la FAO en materia
de tierras secas hacen de la Organización un elemento fundamental
para el intercambio de información técnica, creación
de capacidad nacional, planificación y organización de actividades
de rehabilitación, ordenación de recursos naturales y desarrollo
agrícola, y para facilitar apoyo financiero de instituciones internacionales
o bilaterales.
La FAO apoyó plenamente la Convención Internacional de Lucha
contra la Desertificación, desde su fase de negociación hasta
su pronta aplicación, y apoya las iniciativas nacionales destinadas
a elaborar programas de acción nacionales. Por ejemplo, en Malí
ha ayudado a establecer una asociación en la que participan el Gobierno,
La Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ) y otros donantes.
El programa de Malí, que confiere la función principal a las
instituciones nacionales y a las comunidades locales, es parte del Programa
Nacional de Acción Ambiental del país. Con el PNUMA, la FAO
ha contribuido a preparar programas de acción nacionales en América
Latina y está considerando la posibilidad de emprender una actividad
similar para Asia central. Ayudará a la Secretaría del IGAD
a formular un programa de acción subregional dentro del marco de
la Convención. La FAO está colaborando con el FIDA y el Banco
Mundial en la preparación de proyectos de inversión para la
ordenación de recursos naturales en las zonas de tierras secas.
| Cuestiones institucionales
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Dentro de la FAO
El Subgrupo sobre Desertificación del Grupo Interdepartamental de
Trabajo sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible participó
muy de cerca en la preparación y negociación de la Convención,
y ayuda a encontrar respuestas a un número cada vez mayor de solicitudes
de asistencia de los países en desarrollo.
Otras organizaciones del sistema de las Naciones Unidas
FAO-FIDA. La FAO y el FIDA apoyaron activamente la negociación de
la Convención de Lucha contra la Desertificación y tienen
una gran experiencia en el uso sostenible y la conservación de las
tierras secas. Los organismos han cooperado con los programas de acción
nacionales, y han participado en talleres sobre métodos de desarrollo
local e incentivos para la aplicación de la Convención, y
están preparando una colaboración más estrecha en las
actividades de lucha contra la desertificación.
Organizaciones intergubernamentales
FAO y CILSS-IGAD-SADCC. Mediante la cooperación con estas organizaciones
subregionales africanas, la FAO contribuye a hacer frente a los problemas
de ordenación de las tierras secas en sus respectivos países
miembros. LA FAO apoya a los países del Comité Permanente
Interestatal para la Lucha contra la Sequía en el Sahel (CILSS),
especialmente por conducto de su Programa Especial de Seguridad Alimentaria
en los PBIDA y participa en muchos programas nacionales de ordenación
de recursos naturales. Participa también en el proceso de revisión
estratégica del CILSS, Sahel 21. La FAO se ha comprometido a ayudar
a la Secretaría de la Autoridad Intergubernamenatal sobre Desarrollo
(IGAD) en la formulación de un programa de acción subregional
dentro del marco de la Convención de Lucha contra la Desertificación.
Contactos
Hosny El-Lakany
Director, Dirección de Recursos Forestales
Departamento de Montes de la FAO
Tel: 00 39 6 522 5879
Fax: 00 39 6 522 5137
Correo electrónico: Hosny.ElLakany@fao.org
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