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Informes de Avance
FAO, junio 1997
Capítulo 12:
Ordenación de los ecosistemas frágiles:
Lucha contra la desertificación y la sequía

El desafío

Las tierras secas cubren aproximadamente el 30 por ciento de la superficie terrestre de todo el mundo y en ellas viven 900 millones de personas. Definidas como zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, se encuentran entre los ecosistemas más frágiles de todo el mundo. A lo largo de los siglos, sus habitantes - incluidas algunas de las poblaciones más pobres de todo el mundo - han desarrollado complicados sistemas de producción de alimentos para reducir la amenaza de las sequías periódicas y la desertificación.

Son varios los factores que contribuyen a una extensa degradación de los recursos naturales de las zonas secas: variaciones climáticas, uso indebido de la tierra, prácticas agrícolas inadecuadas, aumento de la densidad demográfica, presiones económicas y cambios en las estructuras de la tenencia de la tierra. Por ejemplo, la degradación de las formaciones arbóreas y de arbustos y la explotación excesiva de los bosques son algunas de las causas principales de la degradación del suelo en los trópicos secos. Los datos de la FAO indican que la tasa de deforestación en estas zonas es casi del 1 por ciento al año.

La lucha contra la desertificación y la sequía exige un esfuerzo constante por comprender y adaptar las prescripciones del Capítulo12 y de la Convención de Lucha contra la Desertificación. Muchos de los programas en curso giran en torno del mejoramiento de la ordenación y protección de los bosques, tierras arboladas y pastizales existentes, y del aumento de la cubierta vegetal fuera de los bosques. Se espera que los programas de acción propuestos con arreglo a la Convención den más importancia a la tarea de recoger información, proporcionar una capacitación efectiva, lograr la participación popular y la habilitación a nivel local.

También se necesita una corriente constante de recursos para financiar actividades, a plazo medio y a largo plazo, de rehabilitación y restauración de tierras, así como la difusión de tecnologías apropiadas, socialmente aceptables, que aseguren la conservación, ordenación y aprovechamiento de los recursos de tierras secas y al mismo tiempo mejoren los medios de vida de las poblaciones.

Progresos hechos desde la CNUMAD

La Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación

La Convención entró en vigor en 1996, después de su ratificación por más de 50 países. Su finalidad es «luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de la sequía... mediante la adopción de medidas eficaces en todos los niveles, apoyadas por acuerdos de cooperación y asociación internacionales, en el marco de un enfoque integrado acorde con el Programa 21». La aplicación se ha iniciado, concentrándose la atención en Africa. En el marco regional, se han celebrado reuniones técnicas, de programación y de sensibilización, junto con consultas internacionales sobre formas de colaboración, descentralización, programas de acción nacionales, puntos de referencia e indicadores, y mecanismos de financiación. La primera Conferencia de las Partes se celebrará en Roma en octubre de 1997.

Enfoque integrado de la ordenación de recursos forestales de las tierras secas

Se han establecido vínculos importantes con el Capítulo11 del Programa21, Lucha contra la Deforestación. El Grupo Gubernamental ad hoc sobre los Bosques (IPF) de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible pidió la preparación de un informe sobre experiencias en materia de forestación y rehabilitación de ecosistemas forestales, especialmente en los países con ecosistemas frágiles afectados por la desertificación y/o la sequía. En junio de 1996 se celebró en Lisboa una consulta de expertos sobre esta materia, auspiciada conjuntamente por Cabo Verde, Portugal y Senegal. La reunión reconoció el papel que desempeña el IPF en los ecosistemas de bosques secos e hizo varias propuestas de acción al IPF y a la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible.

Seguridad alimentaria y desarrollo de tierras secas

La Declaración de Roma y el Plan de Acción sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, adoptado por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, prevé cierto número de medidas destinadas a lograr una conservación y ordenación adecuadas de los recursos naturales, incluido el control de la degradación y la desertificación, en apoyo de la producción de alimentos. El Programa Especial de la FAO sobre Producción de Alimentos en Apoyo de la Seguridad Alimentaria en los Países de Bajos Ingresos y Déficit de Alimentos (PBIDA), que se puso en marcha en 1994, tiene también estrechos vínculos con las actividades de control de la desertificación.

Cuestiones principales

Orientaciones futuras

Una aplicación efectiva del Capítulo12 y de la Convención sobre la Lucha contra la Diversificación exige una acción en varios sectores. Las prioridades incluyen la adopción de una fórmula adecuada de financiación para facilitar un apoyo suficiente a los programas generales de desarrollo de las tierras secas y de lucha contra la desertificación, una mayor coordinación entre los donantes y los organismos de cooperación técnica para apoyar los esfuerzos nacionales, la capacitación y uso efectivo de recursos humanos nacionales, y una mayor cooperación técnica entre los países en desarrollo.

La función de la FAO

Los conocimientos y la experiencia práctica de la FAO en materia de tierras secas hacen de la Organización un elemento fundamental para el intercambio de información técnica, creación de capacidad nacional, planificación y organización de actividades de rehabilitación, ordenación de recursos naturales y desarrollo agrícola, y para facilitar apoyo financiero de instituciones internacionales o bilaterales.

La FAO apoyó plenamente la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación, desde su fase de negociación hasta su pronta aplicación, y apoya las iniciativas nacionales destinadas a elaborar programas de acción nacionales. Por ejemplo, en Malí ha ayudado a establecer una asociación en la que participan el Gobierno, La Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ) y otros donantes. El programa de Malí, que confiere la función principal a las instituciones nacionales y a las comunidades locales, es parte del Programa Nacional de Acción Ambiental del país. Con el PNUMA, la FAO ha contribuido a preparar programas de acción nacionales en América Latina y está considerando la posibilidad de emprender una actividad similar para Asia central. Ayudará a la Secretaría del IGAD a formular un programa de acción subregional dentro del marco de la Convención. La FAO está colaborando con el FIDA y el Banco Mundial en la preparación de proyectos de inversión para la ordenación de recursos naturales en las zonas de tierras secas.

Cuestiones institucionales

Dentro de la FAO

El Subgrupo sobre Desertificación del Grupo Interdepartamental de Trabajo sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible participó muy de cerca en la preparación y negociación de la Convención, y ayuda a encontrar respuestas a un número cada vez mayor de solicitudes de asistencia de los países en desarrollo.

Otras organizaciones del sistema de las Naciones Unidas

FAO-FIDA. La FAO y el FIDA apoyaron activamente la negociación de la Convención de Lucha contra la Desertificación y tienen una gran experiencia en el uso sostenible y la conservación de las tierras secas. Los organismos han cooperado con los programas de acción nacionales, y han participado en talleres sobre métodos de desarrollo local e incentivos para la aplicación de la Convención, y están preparando una colaboración más estrecha en las actividades de lucha contra la desertificación.

Organizaciones intergubernamentales

FAO y CILSS-IGAD-SADCC. Mediante la cooperación con estas organizaciones subregionales africanas, la FAO contribuye a hacer frente a los problemas de ordenación de las tierras secas en sus respectivos países miembros. LA FAO apoya a los países del Comité Permanente Interestatal para la Lucha contra la Sequía en el Sahel (CILSS), especialmente por conducto de su Programa Especial de Seguridad Alimentaria en los PBIDA y participa en muchos programas nacionales de ordenación de recursos naturales. Participa también en el proceso de revisión estratégica del CILSS, Sahel 21. La FAO se ha comprometido a ayudar a la Secretaría de la Autoridad Intergubernamenatal sobre Desarrollo (IGAD) en la formulación de un programa de acción subregional dentro del marco de la Convención de Lucha contra la Desertificación.


Contactos

Hosny El-Lakany
Director, Dirección de Recursos Forestales
Departamento de Montes de la FAO
Tel: 00 39 6 522 5879
Fax: 00 39 6 522 5137
Correo electrónico: Hosny.ElLakany@fao.org


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