Convenciones y acuerdos ambientales Medio ambiente
PROGRAMA 21 10 Recursos de tierra 11 Deforestación 12 Desertificación 13 Montañas
14 Agricultura 15 Biodiversidad Clima Energía

Informes de Avance
FAO, junio 1997
Capítulo 14
Fomento de la agricultura
y el desarrollo rural sostenible

El desafío

El objetivo del desarrollo agrícola y rural sostenible tiene tres aspectos: en primer lugar, aumentar la producción agrícola para asegurar que todas las personas tengan acceso a los alimentos que necesitan; en segundo lugar, mejorar el bienestar de las personas de conformidad con sus aspiraciones sociales y culturales y, en tercer lugar, proteger y con-servar la capacidad de la base de recursos naturales para seguir proporcionando servicios de producción, ambientales y culturales.

Aumentar la producción de alimentos y garantizar la seguridad alimentaria son los elementos fundamentales del complejo concepto de agricultura y desarrollo rural sostenible. La Cumbre Mundial sobre la Alimentación, que se celebró en Roma en noviembre de 1996, deploró la prevalencia generalizada y constante del hambre y se comprometió a reducir a la mitad el número de personas subalimentadas -que se calcula en más 800millones- para el año 2015. Los países participantes se comprometieron también a aplicar el Programa 21, sobre todo en lo que se refiere al Capítulo14. Actualmente se están formulando propuestas iniciales, que habrán de examinar las instituciones interesadas, para establecer un sistema de seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, propuestas que analizó el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO en abril de 1997.

El Capítulo 14 «desglosa» el concepto de agricultura y desarrollo rural sostenible en 12 áreas de programas: política agrícola, incluida la política comercial; desarrollo de la participación popular y de los recursos humanos; mejora de la producción agrícola y de los sistemas agropecuarios; información y educación sobre la planificación del aprovechamiento de la tierra; conservación y rehabilitación de tierras; recursos hídricos para la producción de alimentos y el desarrollo rural; conservación y utilización de los recursos fitogenéticos y zoogenéticos; manejo integrado de plagas; nutrición vegetal sostenible; transición a la energía rural; evaluación de los efectos de la radiación ultravioleta en las plantas y los animales.

Estas áreas de programas guardan estrecha relación con otros capítulos del Programa 21, incluidas la planificación y la ordenación integradas de los recursos de tierra (Capítulo 10), la conservación de la diversidad biológica (Capítulo15), recursos de agua dulce (Capítulo18) y otros. El Capítulo14 establece claramente que la consecución del desarrollo agrícola y rural sostenible no es un proceso instantáneo, sino un proceso lento que debe desarrollarse necesariamente de manera paulatina en relación con toda una serie de cuestiones sociales, económicas y técnicas. Reconoce también las tensiones implícitas en el desarrollo agrícola y rural sostenible, entre los objetivos de la producción y los objetivos de la conservación de los recursos, y trata de resolverlas.

Progresos hechos desde la CNUMAD

Si se tiene en cuenta que el logro del desarrollo agrícola y rural sostenible es un proceso paulatino, puede afirmarse que desde la celebración de la CNUMAD se han hecho algunos progresos aunque han sido irregulares.

Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, y en las economías en transición, se reconoce cada vez más la necesidad de que los problemas ambientales sean parte integrante de las políticas agrarias, incluidas las políticas comerciales. No cabe duda de que en este proceso las cuestiones relacionadas con el comercio agrícola son un factor importante debido a la necesidad de satisfacer la demanda de los consumidores y abrir nuevos mercados de alimentos. Se ha hecho un progreso considerable, aunque sólo en una pequeña base de la producción, en la introducción de métodos de cultivos orgánicos con arreglo a diversos planes de certificación.

En cuanto a la participación popular, se cuenta con un mejor conocimiento de la dinámica de la sociedad civil -las relaciones recíprocas, tanto internas como entre las instituciones oficiales y las no oficiales de la sociedad civil- y se reconoce la necesidad de reforzar su participación en el proceso de toma decisiones y de formulación de políticas. Es preciso formar coaliciones y establecer redes para ayudar el proceso de creación de consenso. En la práctica, se ha progresado en la reestructuración institucional de cooperativas agrícolas y en las reformas legislativas para facilitar la formación de organizaciones, por ejemplo, organizaciones de trabajadores rurales y organizaciones de agricultores en régimen de autoayuda. Estas organizaciones cumplen una función importante de intermediarios entre el gobierno, las fuentes de créditos e insumos y los agricultores.

En lo que respecta a la conservación y rehabilitación de tierras, se han logrado progresos significativos en el micronivel (explotación o captación de aguas), en respuesta a las decisiones y los esfuerzos de los propios usuarios de la tierra. Se han abandonado en gran parte las grandes iniciativas gubernamentales decididas por los niveles más altos. Los programas nacionales, como los que se realizan en el marco del Plan Internacional de la FAO para la conservación y rehabilitación de tierras en Africa (ISCRAL), se concentran en el desarrollo integrado del aprovechamiento de la tierra y en políticas de ordenación que a menudo abordan problemas que van más allá de la agricultura, por ejemplo, la eliminación de los desechos. Pequeños estados insulares, como Jamaica, también han elaborado documentos FAO/PNUMA sobre política nacional en materia de suelos. (Véase también el informe: Programa21/Capítulo 10.)

Ha habido progresos considerables en el desarrollo institucional del sector de los recursos fitogenéticos y zoogenéticos (véase el informe: Programa 21/Capítulo 15). Muchos países de Asia han organizado programas de manejo integrado de plagas del arroz, que han introducido también para otros cultivos en otras regiones. Se ha creado un servicio de manejo integrado en que se aúnan los esfuerzos de la FAO, el Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial, para vincular a los donantes, los organismos copatrocinadores, los grupos de agricultores, los gobiernos nacionales y locales y las ONG. Sin embargo, el mejor indicador del éxito que se está logrando son los esfuerzos mucho más concertados para utilizar los métodos de manejo integrado a fin de hacer frente a los problemas de nuevas plagas.

No se ha registrado un éxito similar en la adopción en gran escala de sistemas de ordenación integrada de la nutrición vegetal. Ha habido cierto adelanto en la determinación y evaluación, a nivel de países, de las fuentes de las que actualmente se obtienen o se podrían obtener nutrientes orgánicos y minerales de origen vegetal. Se ha logrado precisar los conceptos e intercambiar experiencias.

Los progresos para lograr una transición a la energía del sector rural dependen de manera decisiva de factores económicos. Algunas fuentes renovables de energía, como la energía eólica, han permitido una fuerte disminución de los costos, y los sistemas basados en la energía solar fotovoltaica están logrando paulatinamente ser competitivos respecto de los combustibles tradicionales. Además, gracias a la introducción de nuevas leyes, la desaparición de los monopolios que controlaban la generación de electricidad, ha dejado paso a una privatización que utiliza fuentes renovables no tradicionales. (Véase el informe: Programa 21/Energía).

Hay pruebas de que la radiación ultravioleta (UV-B) causada por el agotamiento de la capa de ozono de la estratosfera repercute muy poco en la fotosíntesis o el crecimiento de las plantas en las condiciones de campo. Sin embargo, podría ocasionar daños genéticos a más largo plazo. En cambio, el aumento del ozono de la troposfera, producto de la contaminación atmosférica, tendrá efectos perjudiciales inmediatos en la mayoría de las especies vegetales. (Véase el informe: Programa21/Cambio climático.)

Cuestiones principales

La función de la FAO

En su calidad de coordinador sectorial del Capítulo 14 del Programa 21, la FAO presta asistencia a muchos países en los sectores fundamentales del desarrollo agrícola y rural sostenible. Ayuda a evaluar la compatibilidad de las políticas con los objetivos del desarrollo agrícola y rural sostenible, presta asesoramiento en materia de incentivos, elabora indicadores y directrices para las prácticas agrícolas sostenibles y analiza las repercusiones de los acuerdos comerciales del GATT en el desarrollo agrícola y rural sostenible.

Apoya el aprovechamiento racional de los recursos agrícolas promoviendo la conservación y la utilización de la energía sostenible de los recursos fitogenéticos y zoogenéticos, fomentando la producción sostenible de la energía para las comunidades rurales y la agroindustria, y ampliando la aplicación de tecnologías eficaces desde el punto de vista de los costos, tales como el manejo integrado de plagas y los sistemas integrados de nutrición vegetal. Ayuda a mejorar la ordenación de los recursos naturales mediante proyectos en curso de ordenación de tierras y aguas.

En el campo de los recursos humanos y del desarrollo institucional, la FAO está reforzando las instituciones de investigación nacionales, presta asistencia para el establecimiento de redes regionales de cooperación para la investigación y la tecnología, y ayuda a asegurar que los objetivos del desarrollo agrícola y rural sostenible reflejen las opiniones y preocupaciones de las organizaciones rurales, los gobiernos locales, el sector público y las ONG.


Contacto

Tim Aldington
Consultor Técnico Superior
Departamento de Agricultura de la FAO
Correo electrónico: Timothy.Aldington@fao.org


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