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Informes de Avance
FAO, junio 1997
Cambio climático

El desafío

El «clima» no es un elemento específico del mandato de la FAO. Sin embargo, las variaciones climáticas son algunos de los principales determinantes de la producción agrícola en los países en desarrollo y desarrollados. Es cada vez más evidente que las variaciones del clima sufren la influencia no sólo de factores naturales sino también de las actividades humanas. Se considera que este componente humano es responsable del cambio climático o del calentamiento atmosférico y, según se prevé, tendrá una interacción con el componente natural en una forma que es en gran parte desconocida.

Esta incertidumbre hace difícil la planificación relacionada con el cambio climático. La FAO ha adoptado un criterio de «olvidemos el pasado», ha puesto de relieve las medidas que deberían adoptarse de todas maneras - incluso si no se produce un cambio climático - porque mejoran la eficiencia de las prácticas agrícolas actuales. Al mismo tiempo, dan a los agricultores una mejor posibilidad de adaptarse al cambio climático, o de disminuir sus efectos si éste se produce.

Por ejemplo, es probable que un aumento de la temperatura dé lugar a una circulación atmosférica más intensa y a un ciclo hídrico más rápido, que se traducirían en precipitaciones más intensas y menos previsibles, vientos más fuertes e inundaciones más frecuentes. Si los agricultores se adaptan al actual sistema de lluvias irregulares, sin duda estarán en mejores condiciones de hacer frente en el futuro a condiciones más penosas.

El mismo criterio se aplica a los principales gases de efecto invernadero de origen agrícola, tales como la concentración de dióxido de carbono causada por la deforestación, el metano producido por la digestión de los rumiantes y por los arrozales, así como los óxidos nitrosos que son resultado del uso de fertilizantes. En estos tres casos, las pérdidas causadas por los gases de efecto invernadero se toman como señales de un uso no adecuado de los recursos, situación cuya reducción es de interés económico para los agricultores.

Progresos hechos desde la CNUMAD

Los organismos de las Naciones Unidas que se ocupan de los problemas climáticos han aprobado una Acción para el Clima básica, que refuerza considerablemente la reacción internacional frente a los riesgos planteados por la variabilidad del clima y el cambio climático. Conocida oficialmente como el Marco de integración de los programas internacionales relacionados con el clima, la Acción para el Clima fue elaborada por el Comité Coordinador del Programa Mundial sobre el Clima (CCPMC) conjuntamente con la FAO, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y su Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) y el Consejo Internacional de Uniones Científicas (CIUC).

La Acción para el Clima tiene como finalidad mejorar el aprovechamiento de los recursos disponibles dentro del sistema de las Naciones Unidas, armonizando las actividades relacionadas con el clima y promoviendo una mejor coordinación nacional e internacional. Su objetivo general es reducir los efectos de la variabilidad atmosférica - especialmente los fenómenos extremos como las sequías - e incrementar la resistencia de los sectores afectados por las condiciones climáticas a la variabilidad del clima, incluidos los cambios climáticos de origen humano. Establece cuatro orientaciones principales para las actividades futuras en el marco del Programa Mundial sobre el Clima (PMC) de la OMM:

La Acción para el Clima propone medidas que deben adoptar tanto los organismos de las Naciones Unidas como los gobiernos. Los organismos deberán alinear sus actividades relacionadas con el clima de acuerdo con las prioridades de la Acción para el Clima, establecer un conjunto claro de objetivos, en función de los cuales se puedan supervisar y evaluar los progresos, y establecer un comité interorganismos oficial, el Comité Interorganismos sobre la Acción para el Clima (CIAC) para señalar prioridades, necesidades de recursos y llevar a cabo la supervisión.

Los gobiernos deberán participar en los programas internacionales relacionados con el clima, reforzar los programas nacionales sobre el clima, ayudar a los países en desarrollo a mejorar su capacidad, facilitar recursos para mejorar la coordinación del Programa Mundial sobre el Clima y ratificar la propuesta de la Acción para el Clima en los órganos rectores de los organismos de las Naciones Unidas.

Cuestiones principales

Las actividades agrícolas son responsables de emisiones en gran escala de gases de efecto invernadero: aproximadamente el 25 por ciento del dióxido de carbono como consecuencia del aprovechamiento de las tierras tropicales (principalmente la deforestación), así como una cantidad importante de metano y de óxidos nitrosos. Sin embargo, no es suficiente adoptar un criterio sectorial frente a este problema; por ejemplo, la deforestación tiene como causa principal la pobreza. Asimismo, los biocombustibles ofrecen la posibilidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, y de esta manera contribuyen a cerrar el ciclo del carbono y reducir las emisiones netas de dióxido de carbono, pero los cultivos para combustible pueden competir con la producción de alimentos.

La función de la FAO

La función de la FAO consiste en ayudar a sus países miembros a reducir su vulnerabilidad frente al cambio climático y a mejorar su capacidad para estimar - y reducir - las cantidades de las emisiones de gases de efecto invernadero. Difunde informaciones sobre los riegos relacionados con el cambio climático, ayuda a los miembros a cumplir sus obligaciones internacionales en virtud de los convenios y protocolos relacionados con el clima, y trata de lograr que los escenarios del impacto del cambio climático sean dignos de confianza.

Las actividades técnicas incluyen estudios destinados a mejorar el conocimiento de los sistemas clima-agricultura y recopilar información básica. La FAO está efectuando también investigaciones sobre el papel que cumple el dióxido de carbono en el cambio climático; es poco lo que se sabe acerca de la forma en que varios efectos conocidos relacionados con el dióxido de carbono, y otros factores, influirán en los cultivos. Para aclarar las ideas a este respecto, la FAO ha organizado una reunión de expertos sobre la materia y ha publicado un estudio sobre El cambio climático mundial y la producción agrícola.

La FAO desea contribuir también a lograr una reducción neta de los niveles y las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera, promoviendo la forestación y otras fuentes de energía. Ha estudiado las posibilidades que ofrecen los biocombustibles como un sucedáneo más sostenible de los combustibles fósiles. En 1995 y 1996, la FAO publicó varios volúmenes de su Evaluación de recursos forestales, en que se evalúa la situación de los bosques de todo el mundo en 1990. Estas publicaciones, junto con las estadísticas anuales de la FAO sobre producción nacional de arroz y poblaciones de rumiantes, contribuyen a evaluar las emisiones mundiales de bióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

Arreglos institucionales

Un Grupo de Trabajo interdepartamental sobre el cambio climático de la FAO, creado en 1988, fue la primera forma de participación de la FAO en el cambio climático propiamente dicho. Las funciones de este Grupo incluían la evaluación de la influencia de las prácticas agrícolas sobre el cambio climático, y viceversa, y la ayuda prestada en la preparación de documentos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (IPCC) y otros órganos de las Naciones Unidas que se ocupan del cambio climático y de sus efectos potenciales sobre la agricultura.

La FAO colabora con la Secretaría de la Convención Marco sobre el Cambio Climático y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (IPCC), para garantizar que se tomen en consideración los complicados problemas relativos a la agricultura. Las actividades de la Convención están vinculadas con los convenios sobre la desertificación y la diversidad biológica, que son de interés directo para la FAO. Asimismo, la Organización mantiene desde hace tiempo una relación con el Programa sobre el clima mundial de la OMM, al que se adhirió en 1992.

En fecha reciente, la FAO ha aumentado su participación oficial en las actividades relacionadas con el clima y el cambio climático mediante su participación en los programas internacionales pertinentes, en especial la Acción para el Clima.


Contactos

René Gommes
FAO
Tel.: 39-6-5225 4121
Correo electrónico: agromet@fao.org


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