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Informes de Avance
FAO, junio 1997
Energía sostenible

El desafío

En la mayoría de los países el uso de la energía es insostenible a largo plazo, tanto desde el punto de vista de los recursos naturales como del medio ambiente. En las zonas rurales de todo el mundo en desarrollo la situación es más grave. Las principales - y a menudo las únicas - fuentes de energía para uso doméstico y la producción de alimentos son la leña, que disminuye cada vez más, así como los residuos de biomasa y la energía humana y animal. La dependencia de estas fuentes tradicionales de energía está asociada con la pobreza, los riesgos para la salud y la miseria humana.

El uso de la energía en la cadena de producción alimentaria - tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo - procedente de diversas fuentes y un mejor uso de la energía comercial es un elemento fundamental para alcanzar la seguridad alimentaria y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones rurales. Sin embargo, la ruptura del actual atasco energético debe ser también sostenible: ambientalmente racional, socialmente aceptable y económicamente viable.

Este desafío representa también una oportunidad. Mediante la utilización de las posibilidades ofrecidas por las fuentes de energía renovables, las agro-ecotecnologías y disposiciones institucionales y financieras innovadoras, las zonas rurales podrían acceder al uso de sistemas de energía más sostenibles y lograr la seguridad alimentaria. Estas zonas rurales podrían ser ejemplo para otros sectores de la sociedad, tanto en los países en desarrollo como en los industrializados.

Ahora bien, existe un peligro. El sector de la energía está sometido a un rápido proceso de cambio hacia una elevada eficiencia energética, fuentes renovables de energía, una industria de menor intensidad y al reciclado de la energía. Asimismo, la agricultura logrará una mayor sostenibilidad gracias a técnicas tales como cultivo orgánico, una mejor ordenación del agua y el suelo, manejo integrado de plagas, mecanización y biotecnología.

A plazo medio el problema consiste en utilizar estos cambios en beneficio de los pobres de las zonas rurales. De lo contrario, existe el riesgo de que la población rural quede excluida del cambio hacia la sostenibilidad, y tenga que enfrentarse con el caos en las zonas rurales o con una emigración masiva a centros urbanos.

Progresos hechos desde la CNUMAD

Aunque el Programa 21 no tiene ningún capítulo dedicado específicamente a la energía, los problemas energéticos se plantean a lo largo de todo el documento, en el contexto de temas tales como la protección de la atmósfera, estructuras de consumo, medio ambiente, agricultura sostenible y desarrollo rural.

Desde la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) se han hecho progresos en el desarrollo de la energía en varios países, regiones y sectores tecnológicos. Muchos países se están moviendo rápidamente hacia el objetivo de la energía renovable en las zonas rurales. Como ejemplos puede citarse un programa de energía eólica para la electrificación en la India, la construcción de millares de asimiladores de biogás en Nepal, el uso de generadores solares fotovoltaicos en las zonas rurales de Zimbabwe, y la aplicación de sistemas descentralizados de energía renovable basados en la energía solar, eólica y de la biomasa en la Argentina.

En el plano nacional, en las políticas y estrategias nacionales e internacionales están encontrando lugar nuevos sistemas de financiación, especialmente en respuesta a una menor intervención del gobierno, a una fijación de precios que refleje los costos del transporte de energía y la supresión de las subvenciones. Entre los nuevos medios para difundir los sistemas de energía descentralizados cabe citar los planes de crédito locales, mercados energéticos liberalizados, sistemas de alquiler y venta de servicios de energía y organizaciones de carácter cooperativo, todo lo cual puede beneficiar a los pobres de las zonas rurales.

En el plano internacional, la ratificación por 159 países del Convenio Marco sobre el Cambio Climático, crea la oportunidad de establecer nuevos programas de energía con niveles más altos de sostenibilidad. Ha aumentado considerablemente la financiación internacional por conducto del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y otros sistemas, dirigidos a lograr una reducción neta de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, los progresos son pequeños dada la escala de los problemas existentes. Por ejemplo, para alcanzar los objetivos de seguridad alimentaria fijados en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación es necesario lograr un aumento cuatro a siete veces superior al actual nivel de la energía comercial. Obviamente, este objetivo no podrá alcanzarse aplicando métodos corrientes.

Cuestiones principales

Las estrategias de desarrollo sostenible mediante insumos de energía planificados deben basarse en una convergencia entre las políticas nacionales de desarrollo y los objetivos y las prioridades determinadas localmente. Las cuestiones más importantes son las siguientes:

Políticas

Tecnología

Instituciones

Financiación

La función de la FAO

Las actividades de la FAO en este sector ayudan a incorporar la energía como un instrumento de la seguridad alimentaria y la sostenibilidad, a desarrollar fuentes de energía renovables adaptadas a las necesidades de la población rural, y fomentar un uso eficiente de las fuentes convencionales de energía.

Evaluación y planificación. La FAO ha fomentado la creación de marcos nacionales de energía sostenible en Asia; ha contribuido a establecer un Grupo de Trabajo de América Latina y el Caribe sobre Energía para el Desarrollo Rural Sostenible (GLAERS), y ha publicado un estudio sobre las necesidades energéticas en la agricultura africana en el año 2010.

Tecnologías de fuentes renovables de energía. Las redes regionales de dendroenergía en América Latina y Asia están fomentando un uso final más eficiente de la madera como un medio moderno de transporte de energía. Los programas de biocombustibles de la FAO abarcan tecnologías tales como la digestión anaeróbica de los desechos y residuos orgánicos, el reciclado orgánico, la pirólisis y el briqueteado. Las aplicaciones de la energía solar incluyen el secado solar y la cocción, calefacción, bombeo de agua, comunicaciones, iluminación, invernaderos y refrigeración solares.

Mecanización rural y energía de animales de tiro. La FAO fomenta la introducción de maquinarias, instrumentos y tecnologías distintas en las zonas rurales, teniendo en cuenta las características especiales de los sistemas de cultivo y las actividades agroindustriales. La FAO apoya los componentes de equipos de animales de tiro de los proyectos de mecanización agrícola y la mejora de los sistemas animales para la producción de alimentos y otros usos agrícolas.

Integración de las fuentes de energía. En esta esfera las actividades incluyen la integración de la producción de alcohol del sorgo con biogás, pirólisis, sistemas solares y eólicos y la conservación de la energía; así como una evaluación de las posibilidades de diversas fuentes renovables de energía para determinadas actividades agrícolas.

Arreglos institucionales

Si bien no existe ninguna institución internacional que se ocupe de la energía como un todo, muchas instituciones trabajan activamente en diferentes campos de la energía. La FAO colabora directamente con algunas de ellas, en especial las que se ocupan de la energía para el desarrollo rural. Por ejemplo:

Consejo Mundial de la Energía: colaboración con el Comité Permanente de Países en Desarrollo del CME en un estudio especializado sobre energía rural que se presentará al Congreso del Consejo Mundial de la Energía que se celebrará en Houston, Estados Unidos, en 1998.

Departamento de Coordinación de Políticas y Desarrollo Sostenible (DCPDS): colaboración en la preparación de documentación para el Comité de Fuentes de Energía Nuevas y Renovables y de Energía para el Desarrollo y para la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible.

Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD): colaboración en la preparación del documento Energía después de Rio: perspectivas y desafíos, que se publicará en 1997 y del cual se ha publicado un resumen ejecutivo en marzo de 1997.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): participación en la Cumbre Solar Mundial y su seguimiento.

Banco Africano de Desarrollo: estudio conjunto y publicación sobre Necesidades de Energía de la Agricultura de Africa.

Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): colaboración en el Programa de Trabajo del Grupo de Trabajo Latinoamericano y del Caribe sobre la Energía para el Desarrollo Rural Sostenible (GLAERS).

Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (CESPAP): colaboración para la aplicación del Programa sobre Energía y Medio Ambiente que forma parte del programa más amplio PACE-E.


Contactos

Gustavo Best
Coordinador de Energí
Tel.: 39-6-5225 5534
Correo electrónico: Gustavo.Best@fao.org

Miguel A. Trossero
Oficial Superior de Silvicultura
Tel.: 39-6-5225 4175
Correo electrónico: Miguel.Trossero@fao.org

Carlos Repetto
Secretaría de GLAERS
Uruguay
Tel.: 598-2-298516
Correo electrónico: glacler@adinet.com.ur

Wim Hulscher
Coordinador Regional de RWEDP
Bangkok, Tailandia
Correo electrónico: Wim.Hulscher@fao.field.org


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