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Septiembre 1996

El Enfoque Sistemico en la Extensión Agrícola Costarricense

por Prof. Hernan Mora Corrales
Universidad Nacional de Heredia, Costa Rica

Introducción

La extensión se inició en febrero de 1948, cuando surgió el Servicio Técnico Interamericano de Cooperación Agrícola (STICA), como producto de un convenio entre EE.UU y Costa Rica, cuyo propósito fue desarrollar y consolidar el Servicio de Extensión (SE). A partir de este inicio se hace una periodización de la historia de la extensión agrícola costarricense hasta la última propuesta metodológica del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG): INVEX (Investigación-Extensión) que representa un acercamiento sistémico en los trabajos agrarios.

Vision historica de la extensión agrícola

Desde su origen y posterior evolución, el SE experimentó cambios de tipo metodológico, organizacional, de políticas y de orientación, que han incidido sobre su desenvolvimiento. Los aspectos prácticos y la forma como se ha realizado la extensión, lo mismo que sus resultados, no obedecen exclusiva ni decisivamente a los actores inmediatos (extensionistas y agricultores), sino también a condicionantes externos a esa relación, los cuales podrían tener una significación mayor. En su proceso evolutivo, la Extensión Agrícola en Costa Rica presenta varias etapas que se pueden identificar claramente de acuerdo con factores de tipo político, social y económico, que están asociados con el desarrollo que ha tenido el país en la segunda mitad del siglo XX. De manera concreta, se postula que este servicio ha sufrido variantes en su filosofía, objetivos, metodologías y organización, como consecuencia de la adecuaciones establecidas ante las políticas económicas que redefinen la práctica estatal e institucional, así como la asignación del rol agropecuario en el desarrollo nacional.

Enfoques de extensión utilizados

El SE ha empleado dos sistemas de trabajo durante sus 45 años de existencia: el "Convencional" y el de "Capacitación y Visita".

El sistema  Convencional es una modificación del sistema que EE.UU. tenía en operación en los años 40, el que fue ajustado a las condiciones socioeconómicas del país. El periódo STICA (1948-1955) que fue el primer esfuerzo formal de establecimiento y consolidación del SE, se distingue por una alta eficiencia administrativa, abundante disposición de recursos financieros y adecuada flexibilidad para su aplicación, adecuado programa de capacitación al personal técnico en el país y fuera de él, rigurosos programas de selección y contratación de nuevo personal, y un buen sistema de supervisión. El impacto del SE en esta época fue significativo, ganando prestigio ante los agricultores y desde luego a nivel internacional, donde una serie de delegaciones de otros países visitaron Costa Rica para conocer sus logros.

La etapa comprendida entre 1956 y 1965, se inicia con el traspaso del SE de STICA al Ministerio de Agricultura e Industria. Se distingue por el contraste con el período anterior, porque el servicio adolece de recursos, baja su capacidad administrativa, paulatinamente se pierde la disciplina y la mística del personal ante los frecuentes frustaciones que sufre, se desvirtúa la supervisión y la capacitación en servicio casi es eliminada, a pesar de los esfuerzos de sus jerarcas para evitar su deterioro. Durante el período siguiente (1966-1970), el SE inició su proceso de descentralización técnica con la creación de 5 regiones administrativas, constituyéndose así los Centros Agropecuarios Regionales, los que estaban a cargo de un Director, quien dirigía y coordinaba las acciones en su región, dependiendo de la Dirección General de Extensión Agrícola. Esta circunstancia coincide con la creación de la Oficina de Planificación Sectorial (OPSA), del Consejo Agropecuario Nacional y del Sector Agropecuario. Al final de este período se negocia el primer empréstito con el Banco Interamericano de Desarrollo, dirigido a fortalecer el proceso de regionalización y por ende a los programas de Investigación y de Extensión Agrícola. El período 1970-1978, se caracterizó por la ejecución de recursos externos provenientes de préstamos del BID y del AID y el Fondo de Inversiones de Venezuela. En este lapso, con los recursos externos se construyó la infraestructura regional de los Centros Agrícolas Regionales, se reforzó la flotilla de vehículos, se capacitó el personal y se agilizó el proceso administrativo de la ejecución del presupuesto.

En el período 1978-1984, se implementó el sistema de Capacitación y Visita, con asesoría Israelí y apoyo financiero del Banco Mundial. Se caracterizó por una jerarquización muy fuerte del servicio que favoreció la supervisión y el control de las acciones con el agricultor, produjo mejoramiento de la eficiencia del mismo, se distinguió por el esfuerzo realizado en capacitación al personal en función de la disponibilidad de oferta tecnológica generada por la Investigación Agropecuaria. Las visitas bisemanales a los agricultores enlace, obligó a establecer los paquetes tecnológicos con tecnología no validada, esto provocó rechazo de parte de los agricultores, se insistió en el trabajo grupal, a pesar de que en la práctica la relación fue directa con el agricultor enlace. Se dio la estandarización de recomendaciones, lo que evidenció que la tecnología disponible no era adecuada para el cliente del SE.

En 1984, se inició la ejecución del Programa de Incremento de la Productividad Agrícola (PIPA), financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El objetivo de este programa fue dotar al Ministerio de Agricultura y Ganadería de una estructura más profesional, integrando los servicios que se prestaban en las regiones y descentralizando la toma de decisiones. Durante este período, el BID condiciona el financiamiento a la integración de la Investigación y la Extensión Agrícola, por lo que de esta manera se crea en 1985, la Dirección General de Investigación y Extensión Agrícola (DGIEA). La regionalización del Ministerio de Agricultura y Ganadería se inició a finales de la década de los sesenta e inicios de los setenta, con la desconcentración del Servicio de Extensión Agrícola, que había operado hasta ese momento bajo una estructura centralizada. El más importante cambio de organización se produjo a nivel de campo. La nueva estructura se basó alrededor de cinco Centros Agropecuarios Regionales (CAR), que cubrían las principales zonas ecológicas de importancia agropecuaria para Costa Rica. De conformidad con la Ley de Planificación Sectorial, el Ministro de Agricultura y Ganadería es el Rector del Sector Agropecuario. Así mismo, el Consejo Nacional Sectorial Agropecuario (CAN), que se constituye en el ente máximo emisor de políticas para el sector agropecuario, es dirigido por el Ministro Rector y en él tienen representación siete instituciones.

A partir de la experiencia generada por los diferentes ciclos vividos de la extensión agrícola, se gestó la propuesta metodológica INVEX que tiene aspectos centrales de la Teoría de Sistemas, que vamos a desarrollar.

Breve esboso de la teoria de sistemas

El análisis sistémico de la realidad agraria, aspecto del cual han carecido las diferentes metodologías aplicadas en el agro costarricense, tal y como lo evidenciamos en el análisis precedente, va a dejar una impronta en el enfoque INVEX. En consecuencia, señalaremos algunos elementos distintivos de la teoría de sistemas que estarán presentes en esa propuesta.

Si partimos del precepto de que un sistema es conceptualizado como un conjunto de elementos que tienen interrelaciones y que actúan hacia un mismo objetivo, el estudio de los sistemas agrarios apunta hacia el análisis de los vínculos existentes, de sus respectivos componentes y de su funcionamiento. Este análisis requiere de un enfoque histórico de los sistemas de producción que diluciden la evolución social, económica, tecnológica y cultural de las transformaciones humanas y espaciales del paisaje agrario. La historia en consecuencia se aborda como una práctica social en la que el hombre y la naturaleza se transforman, se desarrollan y se agreden, como producto de leyes económicas y de bases ideológicas concretas.

Lo anterior remite a un enfoque global que metodológicamente descompone la realidad en diferentes niveles, para luego estudiarla de manera interrelacionada y multidisciplinaria en donde el espíritu lógico y la rigurosidad científica coadyuvan a la configuración de síntesis interpretativas pertinentes. En este esfuerzo hay que ayudarse de conceptos que posibilitan la reconstrucción teórica de la realidad agraria: Sistema Agrario, Sistema de Producción, Sistema de Cultivo, Sistema de Ganadería y Sistema Forestal.

Por otro lado, los conceptos de coherencia interna y de racionalidad socieconómica de los sistemas de producción permiten comprender el funcionamiento y la lógica de las prácticas agrícolas y de las decisiones tomadas por las unidades de producción familiar. Este estudio de la realidad agraria implica la elaboración de una zonificación con base en problemáticas homogéneas, secundado por una tipología de los sistemas de producción y análisis detenidos de los itinerarios técnicos que expliquen los sistemas de cultivo. A partir de esto se elaboran programas de investigación, de extensión y de seguimiento, es decir, de propuestas de desarrollo regional con características integradoras y participativas.

Modelo de investigacion y extension en fincas (INVEX)

El marco conceptual de la metodología de Investigación y Extensión en Fincas (INVEX) parte de cinco principios básicos: investigación adaptativa, constitución de equipos de trabajo multidisciplinarios, enfoque de sistemas, enfoque participativo y trabajo con organizaciones y grupos de agricultores. En el contexto del INVEX, los servicios de investigación y extensión están concebidos como mecanismos tendientes a elevar la eficiencia en el aprovechamiento de los recursos productivos básicos: suelo, agua y bosques, de manera tal que la base natural sobre la cual se produce se mantenga en el mediano y largo plazo. Lo anterior se basa en uso de tecnología para el mejoramiento de la productividad de los sistemas de producción agropecuarios, garantizando el uso racional y conservación de los recursos. De igual manera, en la generación y adaptación de tecnologías apropiadas a las características de las unidades de producción y en la participación de los productores en las decisiones sobre el desarrollo de la investigación y la extensión agropecuaria.

El modelo de investigación-extensión plantea su operación "con, desde y para los pequeños productores". La clientela está constituida por grupos de pequeños productores que deben reunir las siguientes características: a) Capacidad para satisfacer parcial o totalmente las necesidades básicas de la familia con las producción agropecuaria desarrollada; b) Que tenga potencial para capitalizar a través del desarrollo de alternativas tecnológicas dentro de su explotación; c) Que por lo menos el 60% del ingreso familiar provenga de las actividades agropecuarias que desarrolla dentro de su explotación. Considerando la unidad de producción como un sistema físico-biológico y socioeconómico, la familia es el principal componente, razón por la cual la extensión agrícola incorpora a la mujer y a los jóvenes rurales.

La estrategia de trabajo

La labor de generación, transferencia y adopción de tecnología, independientemente del tiempo que toma y de su complejidad es concebida como un solo proceso, alcanzando así el fortalecimiento de los vínculos entre investigación y extensión. En cuanto a la investigación los elementos de la nueva estrategia son los siguientes: a) Acción descentralizada y regionalizad; b) Planificación de las actividades de acuerdo a las necesidades básicas de las unidades de producción familiar; c) Mecanismos institucionalizados de participación de los agricultores para la identificación, selección y ejecución de prioridades a investigar; d) Acción multi e interdisciplinaria para la investigación y extensión; e) Evaluación económica e impacto social de las alternativas tecnológicas generadas durante el proceso investigativo.

Metodología

El modelo INVEX parte del principio que la metodología debe ser un instrumento sencillo, eficaz y aplicable a la realidad nacional en materia de investigación y extensión. El método se sustenta en la investigación-acción-participación. El diseño metodológico comprende tres fases que se interrelacionan a lo largo de todo el proceso: diagnóstico, planificación-ejecución y evaluación del proceso. A continuación se detallan cada una de estas fases metodológicas.

Diagnóstico

En esta fase se identifica y delimita el área de influencia a considerar para seleccionar el grupo meta. Es una etapa crucial ya que el método se sustenta en el conocimiento exacto de las técnicas y prácticas utilizadas en las unidades de producción familiar, con el fin de dirigir acciones tendientes a mejorar sus sistemas productivos. La etapa se subdivide en cuatro sub-fases a saber:
  1. Caracterización socio-económica. En esta etapa se realizan tres acciones: recopilación de información secundaria disponible en el área (datos de población, distribución de la tierra, sistemas productivos predominantes, etc.); clasificación de la zona de acuerdo a características similares alrededor de los siguientes criterios: tamaño de finca, rubro productivo principal y características ambientales; verificación y complementación de la información clasificada, para lo cual se hace uso de informantes claves de la zona previamente seleccionados.

  2. Selección de área de trabajo Para la selección de áreas se consideran los siguientes criterios: concentración de pequeños productores, acceso y transitabilidad.

  3. Selección de Comunidad y Clientela Esta acción se realiza pra delimitar aún más el área de intervención. La selección se determina sobre la base de criterios pre-establecidos que condicionan la participación de la clientela. Se realiza un sondeo exploratorio en las comunidades preseleccionadas para verificar la información secundaria recopilada, para lo cual se identifican los informantes claves.

  4. Investigación agro-socio-económica participativa En este paso, el grupo seleccionado realiza su propia caracterización haciendo énfasis en los principales problemas tecnológicos y limitantes enfrentadas en sus sistemas productivos, recursos disponibles, acciones que han sido realizadas para atender esos problemas y alternativas de solución que visualizan. Este paso es estratégico para inducir el proceso participativo necesario que se requiere en la investigación y la extensión. Se debe generar el ambiente propicio para el trabajo grupal aprovechando y respetando los espacios democráticos de la comunidad en miras de potenciar el poder local. Durante esta sub-fase se desarollan cuatro acciones: informar-motivar al grupo meta seleccionado (técnica de reunión), identificar y jerarquizar la problemática y alternativas de solución (técnica de taller), caracterizar los sistemas productivos (entrevistas, taller y observación directa) y analizarlos desde el punto de vista de su rentabilidad económica; analizar y discutir con los productores la información sistematizada para verificar su correspondencia con los sistemas productivos reales.

Planificación-Ejecución

En esta segunda fase metodológica se considera la información arrojada por el diagnóstico para diseñar los sistemas de producción alternativos, elaborar un plan de trabajo y ejecutar las tareas.
  1. Diseño de Opciones Tecnológicas

    El diseño se sustenta en los sistemas reales de producción, incorporando a éstos las soluciones propuestas por los agricultores y respaldadas por los técnicos. Las soluciones deben ser congruentes con la disponibilidad de recursos y rentabilidad económica, sin sacrificar la seguridad alimentaria y los recursos naturales; no deben implicar cambios radicales del sistema de producción imperante. En el diseño, las modificaciones de los sistemas reales se van perfilando por etapas, conduciendo la investigación adaptativa hacia la búsqueda de tecnologías más apropiadas.

  2. Ejecución del Plan de Trabajo

  3. Evaluación Participativa del Proceso
    Se considera como un proceso integral y continuo para medir el impacto de las variantes introducidas al sistema de producción, así como para retroalimentar la toma de decisiones en cuanto a los ajustes necesarios al plan de trabajo. En la evaluación participan los diferentes grupos y personas vinculadas, ya sea directa o indirectamente, con el proceso que se está evaluando.

Algunas limitaciones

En el medio costarricense la extensión agrícola ha sido canalizada a través de un Estado Benefactor que impulsó un desarrollismo de naturaleza asistencial en donde los conceptos de modernización y diversificación agrícolas debieron promover el crecimiento económico. Esto se dio en un contexto de una débil planificación que se tradujo en formas organizativas descoordinadas entre las instituciones del Estado para enfrentar la problemática rural. Por otro lado, ha existido un curriculum en la formación de los ingenieros agrónomos caracterizado por criterios de fuerte base científico-tecnológica orientados a concepciones productivistas y de modernización a ultranza de la agricultura. Esto ha creado un contingente de agronómos con una escasa formación socioeconómica y una acriticidad teórico-metodológica que conduce a un trabajo muy intuitivo y que fundamentalmente aborda problemas específicos.

Lo anterior ha significado la formación de un extensionista que establece una comunicación persuasiva y de gran verticalidad que dificulta en la práctica la comprensión e importancia que tienen los sistemas de producción como conjunto complejo y dinámico en la economía rural. Asímismo, no ha existido una comunicación dialógica entre investigadores y extensionistas y mucho menos entre éstos y los agricultores. Este último ha sido considerado como receptores de información al que hay que "cambiarle sus conocimientos" para desarrollarle otras destrezas y aptitudes.

La propuesta INVEX enfrenta actualmente problemas de orden filosófico, ideológico y metodológico por el arraigo que tienen los enfoques tradicionales sobre los extensionistas e investigadores del MAG. Para ello esta institución está induciendo la formación de un nuevo perfil del extensionista y del investigador a partir de una capacitación intensiva de sus cuadros de campo que enfatiza el conocimiento de las ciencias sociales aplicadas a la realidad rural, una discusión epistemológica sobre la agricultura como ciencia y como alternativa y una visión sistémica del fenómeno agrario.

Cabe señalar que la Escuela de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional, conociendo esta problemática en la formación del agrónomo tradicional, ha desarrollado una estrategia metodológica y conceptual, curricularmente hablando, que trata de articular los aspectos socio- económicos con los agronómicos desde una perspectiva sistémica y con un alto grado de trabajo de campo al interior de las unidades de producción familiar. Actualmente un grupo importante de extensionistas e investigadores del Ministerio de Agricultura, del Instituto de Desarrollo Agrario y de otras entidades ligadas al desarrollo agrario están llevando a cabo estudios de maestría en extensión agrícola, con un enfoque innovador. Estos profesionales por su formación y cargos de mando que ocupan, podrían apoyar y profundizar los alcances de los trabajos sistématicos en el agro costarricense.



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