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FAO y UNESCO, en el marco del Foro
Mundial de Educación para Todos (EPT) (Dakar, 2000), la Cumbre
Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (2002)
y el Proyecto Regional de Educación para América Latina y el
Caribe (PREALC, 2002), así como de los Objetivos de la Cumbre
del Milenio (2000), han propuesto un paradigma para la
educación con relación al desarrollo rural: la de Educación de
la Población Rural (EPR). (www.unesco.cl y
www.fao.org/sd/erp/index_es.htm ). En el mundo aún la
población rural es muy significativa, millones de hombres y
mujeres viven en la mayor pobreza, falta de alimentos,
analfabetismo, condiciones precarias de salud. Lo rural
expresa las mayores desigualdades y por eso se constituye en
una obligación ética, política, democrática el avanzar hacia
una mayor equidad de oportunidades y asegurar condiciones de
vida, alimentación y educación para todos sin exclusión. Es
una propuesta de acción educativa que recoge los cambios que
se producen en las zonas y poblaciones rurales, en la
educación para sus habitantes y en el desarrollo rural.
Plantea los objetivos de superar la pobreza y terminar con la
insuficiencia alimentaria (el hambre), con el analfabetismo y
rezago educativo, con las iniquidades socio-económicas,
étnicas, culturales, de género que expresan desigualdad y se
potencian mutuamente. Ello con el objetivo de contribuir al
diseño de políticas en el mundo, para lo cual proponen un
Marco Estratégico Regional de EPR basados en los cinco focos
estratégicos del PREALC: contenidos y prácticas de la
educación para construir sentidos; docentes y fortalecimiento
de su protagonismo en el cambio educativo; cultura de las
escuelas para convertirlas en comunidades de aprendizaje;
gestión y flexibilización de los sistemas educativos;
responsabilidad social por la educación. La educación para la
población rural no se define sólo con relación a los sistemas
formales educacionales, sino para todos y todas, bajo
cualquier modalidad; es un proceso crítico para superar la
pobreza y las desigualdades, para fortalecer la democracia: su
correlación positiva con el aumento del Producto Nacional
Bruto y de la productividad es innegable, tiene un efecto
multiplicador significativo, es un canal de movilidad social,
por ello la necesidad de centrar en la educación desafíos
principales para el desarrollo rural, lo que obliga a
establecer estrategias integradas e integradoras desde
diversas disciplinas e instituciones y a pensar las políticas
desde y con las personas del universo rural.
Se realizó en Santiago el Seminario “Educación de la
Población Rural (EPR) en América Latina: Alimentación y
Educación Para Todos” (FAO; OREALC/UNESCO; IIPE; Cooperación
Italiana; IICA. Santiago, Julio, 2004), para discutir esta
propuesta y generar una serie de recomendaciones a los
Ministerios de Agricultura, Ministerios de Educación,
Organizaciones No gubernamentales y Universidades, con
participación de representantes gubernamentales de 17 países
del continente, de FAO, UNESCO, IICA, IIPE, Cooperación
Italiana. De Chile participaron, por el Gobierno,
representantes de la Coordinación del Nivel de Básica del
Ministerio de Educación y de la Dirección de Aguas del MOP;
por la Sociedad Civil, profesionales del CIDE-REDUC, asesores
de la Confederación de Pescadores Artesanales-CONAPACH y un
académico del Depto. de Educación de la Universidad de La
Frontera.
Se realizaron Estados del Arte de la Educación Rural de
varios países, entre ellos Chile, como base para las
reflexiones. Se presentó una síntesis de todos los estudios
(se encuentran disponibles en la página Web de UNESCO), FAO y
UNESCO presentaron el marco de EPR que fue discutida y
complementada con diversas proposiciones de políticas,
perspectivas y acciones. Algunos representantes de gobiernos
asumieron compromisos en el marco de sus políticas de
desarrollo agrícola o educacional. Hubo sugerencias de ONGs y
Universidades para sumar a las organizaciones sociales, no
gubernamentales y académicas a los esfuerzos mundiales por
implementar este Programa internacional contra el hambre y la
falta de oportunidades educativas.
Entre varias dimensiones recogemos como particularmente
significativo el reconocimiento a la diversidad, complejidad y
multiculturalidad de la realidad rural, desde el punto de
vista de sus cambios y efectos que se están generando producto
de la Globalización, la influencia de los medios de
comunicación, la crisis ambiental, la creciente reivindicación
y movilización político-cultural indígena, los avances
democráticos. El mundo rural no puede ser mirado sólo desde
una perspectiva agraria, incluso para muchos, campesinista o
indigenista, sino debe ser asumida como un territorio en
complejas relaciones con el mercado y las ciudades, con
cosmovisiones y lenguas diversas, con áreas de expansión
capitalista y de resistencia social, con hombres y mujeres,
niños, jóvenes y adultos que viven, conviven, sobreviven y se
reproducen en territorios de bio-diversidad muy distintos,
trabajando de la agricultura, la pesca, el trabajo asalariado
permanente o temporal, en la artesanía, el pequeño comercio,
el turismo, los servicios. Donde la desigualdad y la pobreza
constituyen una expresión específica y diferenciada de los
modos capitalistas neoliberales en que se establecen las
relaciones sociales de dominación, subordinación,
autoritarismo, etnocentrismo, discriminación; pero también
donde se generan posibilidades de organización humana de
cooperación, comunidad, resistencia cultural, social y
política. La Educación se realiza en el Desarrollo, donde las
personas constituyen el sujeto activo que otorga sentidos a
los diversos sistemas y procesos educacionales, para Todos,
sin exclusión alguna, por ello debe ser resignificada,
reconstruida, a partir de lo que los diversos pobladores
rurales reivindican, necesitan y contribuyen a la sociedad.
Plantea la discusión entre la Educación Intercultural Bilingüe
(EIB) en contextos interculturales indígenas-no indígenas y la
Educación Rural orientada desde la tensión urbano-rural por
sus sentidos diferentes, sin embargo, desde la perspectiva de
la EPR, ese es un falso dilema pues en las zonas rurales hay
partes de los pueblos indígenas que comparten dos dimensiones:
su carácter étnico y de pueblo originario, con la vida e
inserción en territorios rurales; esto obliga a los estados a
considerar políticas y programas que atiendan estas dos
dimensiones en el caso rural. Se requiere integrar políticas y
programas públicos diseñados bajo una nueva forma de gestión
territorial orientada al desarrollo desde lo local a lo
regional y nacional, trabajado en sociedad con la Sociedad
Civil: ONGs, Universidades, organizaciones sociales (de 1er.,
2°y 3er. Grado).
La EPR debe ser conocida y discutida pues abre espacios de
renovación pedagógica, del desarrollo rural y de una nueva
inserción y nuevos aportes de la diversa población rural en el
desarrollo nacional.
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