Tecnología energetíca y ambiental Medio ambiente

Marzo 1996

Los Animales de Trabajo y sus Múltiples Aportes al Desarrollo Agrícola y Rural

preparado por J.C. Chirgwin
Oficial de Producción Animal
División de Producción y Sanidad Animal de la FAO

Introducción

La trayectoria histórica de la humanidad está ligada a una continua lucha de sus diversas comunidades por asegurar un nivel adecuado de alimentación para sus miembros. El advenimiento de prácticas culturales agrícolas permitieron durante la prehistoria reducir el resultado aleatorio de las actividades de la caza y la recolección de alimentos silvestres. Esta innovación tecnológica permitió iniciar una vida sedentaria que evolucionó hacia el establecimiento primero de villorrios y luego de ciudades.

En este período los animales domésticos jugaron un rol muy importante en la producción agrícola y la evolución de la economía rural. Esta etapa permitió también una nueva división del trabajo, en la cual ciertos sectores de la población ya no participan directamente en labores de producción de alimentos, y pueden asegurar su sustento trabajando como artesanos o comerciantes.

En los años 1700 la humanidad entra en una nueva etapa al desarrollar tecnologías que le permiten utilizar en forma masiva los depósitos de energía fósil. Se inicia así la fabricación en gran escala de máquinas y los pueblos que desarrollan una base industrial adquieren un creciente poderío económico, militar y político. En los últimos 300 años las actividades agrícolas tradicionales comienzan a perder terreno progresivamente, lo cual es mucho mas drástico en los países industrializados; pero este fenómeno, aunque limitado a una menor escala, también ocurre en el resto del mundo.

Aparecen nuevas tecnologías agrícolas que emplean una creciente cantidad de insumos industriales, adoptan una mecanización motorizada y emplean nuevas variedades vegetales y razas animales progresivamente más especializadas. Bajo buen manejo técnico-comercial las nuevas actividades agrícolas mejoran significativamente el nivel de producción de estas operaciones pero se reduce su demanda por mano de obra; hay una tendencia sostenida de migración a los centros urbanos; el sector agrícola entra en una creciente dependencia de estos centros en cuanto al aporte en insumos, en servicios y en la demanda de sus productos; y, además, se constata une enorme aumento en el consumo de energía fósil y de la degradación ambiental.

Los índices de producción mundial de alimentos para las últimas décadas muestran que a pesar del fuerte crecimiento demográfico, la disponibilidad promedio per caput ha mejorado levemente. Sin embargo, la distribución de estos alimentos en las diversas regiones del mundo y dentro de sus diversos países es muy desigual. Es por ello que enormes sectores de la población de muchas regiones todavía sufren por la escasez de alimentos.

Desde los años 1970 el ritmo de expansión de las actividades productivas, a escala mundial, ha comenzado a ser cuestionado en cuanto a su sostenibilidad. En la década de los 1990 los efectos sobre el medio ambiente de las actividades industriales, de la pesca, de la explotación forestal y de la agricultura comercial moderna subrayan los daños enormes que ahora se agregan a los problemas tradicionales de sobrepastoreo, erosión y salinidad.

La emisión de substancias nocivas, el cúmulo a niveles tóxicos de productos de la industria agroquímica, la pérdida de fuentes de biodiversidad genética, la emigración rural, las tierras agrícolas sub-utilizadas o abandonadas, el crecimiento descontrolado de los centros urbanos, etc. son las nuevas facetas de los grandes problemas del futuro.

El gran desafío actual de la humanidad es encontrar el justo equilibrio para lograr el sustento de una población mundial que continúa creciendo. Algunas estimaciones predicen que durante el próximo siglo la población mundial finalmente se estabilizará, pero habiendo alcanzado los 12 o 15 mil millones de habitantes. El tipo de agricultura necesaria para lograr alimentarla deberá combinar un acceso generalizado, y equitativo, a los medios de producción, junto con una política muy severa que impida el derroche de recursos no renovables y que permita el control de los daños provocados por la contaminación ambiental.

Las diversas fuentes de energía

La fuente principal de energía, dentro del ambiente rural de los países en vías de desarrollo, continua siendo el trabajo manual que contribuye con mas del 70% de los requerimientos totales. Los animales de trabajo (AT) aportan 23% del total y las máquinas motorizadas solamente 6%.

La contribución de los animales de trabajo al cultivo de las tierras sigue siendo muy significativo. Se estima que de aproximadamente 480 millones de hectáreas en los países en vías de desarrollo, el 52% son cultivadas con animales de trabajo. En los países industrializados en cambio, de 640 millones de hectáreas cultivadas solamente 11% son cultivadas con animales.

Los cambios en el aportes de las diversas fuentes de energía utilizada en la agricultura indican que el aporte de los animales de trabajo, a fines de siglo, disminuirá en todas las regiones del mundo. Sin embargo se trata de una disminución en términos relativos - no en términos absolutos - ya que se estima que en importantes regiones la cantidad de animales de trabajo aumentara levemente.

Ciertas estimaciones para la situación a fin de siglo indican que en Asia los animales de trabajo contribuirán 25% de los requerimientos en energía en comparación con 4% aportada por las máquinas motorizadas. Para América Latina la cifras serían: 14% para los animales de trabajo y 28% para las máquinas.

Una de las ventajas mas evidentes del empleo de máquinas motorizadas es su potencia, su rapidez de trabajo y la comodidad en su control (sin necesidad de vigilancia y cuidados durante el tiempo de reposo). Es así que para laborar una hectárea se requieren: 400 horas de trabajo manual, contra solamente 65 horas si se utilizan animales de trabajo y únicamente 4 horas se dispone de un tractor de 50 caballos de fuerza.

La evolución socio-económica internacional de las ultimas décadas ha introducido, una creciente y sostenida utilización de productos de la industria en el trabajo agrícola. Tractores y otras máquinas motorizadas han desplazado progresivamente el uso tradicional de los animales de trabajo. Cifras obtenidas en un estudio realizado en la India indican un drástico cambio, en el lapso de los 30 últimos anos, en las fuentes principales de energía en zona rural. En 1961 la fuente principal la representaba los animales de trabajo quienes aportaban mas del 70% del requerimiento total, mientras que el trabajo manual figuraba en segundo puesto con 23%. En 1991 el puesto de fuente principal lo tenían los motores eléctricos, con 31% del total, seguido por la contribución de los animales de trabajo con 25% y en tercer lugar los tractores con 20%.

La necesidad de intensificar el trabajo agrícola esta fuertemente asociado a un mayor consumo de energía, como también a una diversificación que introduce el empleo de nuevas fuentes de energía. Esta tendencia no debe ocultar la necesidad imperiosa de mantener un equilibrio racional en el uso de las diversas fuentes, optimizando opciones de complementaridad entre ellas.

Los animales de trabajo

Es importante hacer resaltar la capacidad de los animales domésticos para efectuar múltiples aportes en las actividades agrícolas y al quehacer rural. Sus aportes mas destacados son: proveer alimentos, efectuar trabajo, aportar fibras /cueros /pieles, y producir abono orgánico. Con un manejo racional la alimentación de estos animales puede asegurarse, en gran parte con recursos generados en la unidad productiva, aun en pequeños predios; esto no excluye que los animales puedan recibir un complemento nutritivo con alimentos disponibles localmente pero producidos fuera del predio.

Los animales de trabajo pueden asistir a la familia campesina en diversas tareas, como ser: preparar y cultivar la tierra, en tareas de carga y transporte, y en la propulsión de máquinas estacionarias. El uso de estos animales permite acelerar el trabajo y liberar a la familia campesina de tener que aportar diariamente un esfuerzo personal, permitiéndole así atender otras actividades productivas. El incremento multiplicador aportado al introducir el uso de animales de trabajo en las actividades agrícolas y de transporte es muy significativo.

Sin embargo, la introducción del uso de estos animales en lugares sin tradición en su crianza y manipulación ha presentado enorme problemas para promover su adopción. En ciertas regiones de Africa la mayoría de los pequeños agricultores solamente disponen del trabajo manual para cultivar la tierra.

En dichas condiciones, para tener éxito en la introducción del uso de animales, hay que insistir que ellos sean incorporados en todas las faenas agrícolas y en todas las actividades productivas a lo largo del ano. De esta manera la mayor superficie de tierra arada podrá también ser deshierbada y cultivada en forma conveniente. Además, el pequeño campesino comprenderá que debe cuidar bien, y en forma permanente, estos animales que le aportan cotidianamente una enorme ayuda.

Otras limitantes a los esfuerzos de promoción del uso de animales de trabajo, a nivel de pequeños agricultores, es la escasez de tierra de labranza como también el acceso a tierras de pastoreo. Esto limita la capacidad del campesino para poder alimentar y mantener sus animales permanentemente en buen estado físico; esta es la condición esencial para que puedan trabajar adecuadamente.

La adquisición de buenos aperos y de equipos necesarios para utilizar eficazmente los animales de trabajo, es otro problema que frecuentemente deben resolver los pequeños campesinos. A esto debe ahora agregarse la ausencia en muchos lugares de artesanos que puedan manufacturar estos elementos, atender su mantenimiento y poder repararlos en forma oportuna.

Diversos esfuerzos han sido realizados en diferentes países para facilitar la adopción del empleo racional de los animales de trabajo. Algunos de los aspectos que contribuyen eficazmente a cumplir con esta finalidad son:

Aunque el empleo de animales de trabajo se ajusta mas fácilmente al uso racional de ellos a nivel de pequeños campesinos, también pueden incluirse ventajosamente en actividades productivas de empresas que efectúan operaciones en gran escala. Entre otros ejemplos se pueden destacar los siguientes:

1. La participación en operaciones forestales de madereo y traslado de troncos para facilitar la recolección y el transporte de grandes piezas. Empleo tradicional en Asia de elefantes, de caballos en Europa, de bueyes en Latinoamérica.

2. La recolección de la cosecha en plantaciones de palma cocotera empleando bovinos en Camerún, Africa Occidental.

3. Empleo planificado y sostenido de bueyes de trabajo, en las complejas y prologadas faenas de la zafra azucarera de grandes ingenios como Central La Romana, República Dominicana, y quese realizan a la par con operaciones altamente mecanizadas. El tiro animal continúa transportando un tercio de la zafra del cañaveral al ferrocarril.

Algunos de los factores de éxito en el buen empleo de animales de trabajo en estas grandes empresas son los siguientes:

Conclusiones

1. A nivel mundial es el esfuerzo humano y el de los animales de trabajo, que continúa siendo la fuente principal de energía productiva, en lo que se refiere a la producción de alimentos y al transporte en zonas rurales.

2. El sector agrícola de todos los países depende ahora fuertemente de los centros urbanos y de la industria local o extranjera. Su desarrollo sostenible ha sido frecuentemente hipotecado en función de los intereses inmediatos generados por los centros urbanos.

3. Es preciso destacar la reducción progresiva, en términos porcentuales, del uso de animales de trabajo. Esto se explica en parte, porque el rendimiento generado por el animal es incapaz de competir con la cantidad de trabajo que pueden realizar máquinas de gran potencia, las cuales en muy breve período de tiempo pueden concluir faenas muy pesadas y de gran volumen. Para obtener estos resultados hay que recurrir al uso de fuentes no renovables de energía (petróleo).

4. El uso racional de animales de trabajo es un elemento capital para mejorar la productividad de la empresa agrícola mixta, especialmente en pequeñas fincas. Esto es muy significativo ya que, a nivel mundial, el conjunto de productores agrícolas con predios menores a 10 hectáreas probablemente cultivan la mitad de las tierras agrícolas del mundo.

5. La promoción del empleo de animales de trabajo debe ir en consonancia con otros esfuerzos por aumentar la productividad agrícola. Tanto el animal como la máquina motorizada deben intervenir en estos esfuerzos, y cada uno efectuando sus aportes específicos bajo condiciones donde se desempeñan ventajosamente.

6. Los sistemas de explotación comercial intensiva de los recursos naturales - sistema predominante en los países altamente industrializados - permiten alcanzar rendimientos muy elevados y realizar operaciones a gran escala y con gran rapidez. Para alcanzar tales resultados es necesario "importar" a estas empresas enormes cantidades de insumos fabricados o generados con fuerte consumo de energía no renovable (petróleo).

7. No hay pruebas de que los mencionados sistemas intensivos sean los más eficientes en cuanto a la utilización y conversión de la energía.

8. Existe en cambio una creciente documentación sobre los efectos negativos que son provocados por la agricultura industrializada, y se pueden destacar los siguientes:

9. Sin embargo, hay alternativas tecnológicas que permiten promover el desarrollo agrícola sin provocar los daños derivados de un agricultura industrializada. Existen sistemas agropecuarios semi-intensivos, basados en una buena integración del uso de recursos locales (cultivos, animales, árboles, peces, etc) cuya adopción va progresando en todas las regiones. Estos sistemas tratan de optimizar el uso de plantas y animales que poseen fines productivos múltiples. El nivel de productividad y el grado de sostenibilidad de tales sistemas es altamente compatible con el nivel de recursos y la necesidades inmediatas de la mayoría de los países en vías de desarrollo. Estos sistemas, con sus mejores credenciales de sostenibilidad, ofrecen un gran potencial de expansión en los futuros planes de desarrollo agropecuario.



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