Tecnología energetíca y ambiental Medio ambiente

Noviembre 1999

Informe preliminar

Impacto de Sistemas Solares Fotovoltaicos en el Desarrollo Rural: Estudio de la FAO para la Electrificación Rural en el Siglo XXI

preparado por Gustavo Best, Coordinador Principal de Energía
Bart van Campen, Oficial de Energía para el Desarrollo Rural
Daniele Guidi, Consultor, Energía Renovable
Servicio del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de la FAO
Preparada para presentación en la XVII Conferencia Latinoamericana de Electrificación Rural, Recife, Brasil 7-11 Noviembre 1999
Introducción | Resumen y cuestionario | Informe preliminar

1. Introducción

1.1. Antecedentes y justificación

En los decenios de 1970 y 1980 se adelantó mucho en la ampliación de la electrificación rural en todo el mundo, pero a fines de la década de 1980 la mayoría de los países en desarrollo, sobre todo en América Latina y el Caribe, afrontaron crisis económicas que volvieron prohibitivo mantener el modelo vigente del sector eléctrico. La investigación para evaluar los proyectos de electrificación rural en general ha mostrado repercusiones menores y costos más elevados de lo previsto al iniciarse esos proyectos.

La mayoría de los países latinoamericanos y del Caribe pusieron en marcha programas de reforma del sector eléctrico mediante medidas de liberalización y privatización. En las nuevas estructuras que están surgiendo se siguen poniendo en marcha proyectos de electrificación, pero con más atención a su viabilidad económica. En la búsqueda de una electrificación rural lo más económica posible, las tecnologías energéticas descentralizadas se están considerando cada vez más como alternativa a la extensión de la red. Estas tecnologías tienen nuevas ventajas, pero también algunas limitaciones, especialmente en el campo de las aplicaciones de alto consumo.

Los sistemas solares fotovoltaicos (FV) en particular han mostrado sus posibilidades en el ámbito de la electrificación rural descentralizada, tanto en los aspectos técnicos así como en los aspectos organizativas, económicas y financieras. Los sistemas FV actualmente se están incorporando en grandes programas de electrificación rural de distintas partes del mundo (Argentina, la India, México, Sudáfrica, los Estados Unidos, Zimbabwe). En general, la tecnología fotovoltaica está llegando a su madurez comercial y se espera que las inversiones recientes de las empresas manufactureras en nueva capacidad de producción creen las condiciones para ulteriores reducciones de los precios y una mayor competitividad. Los programas y estudios están ocupándose de las cuestiones relacionadas con el desarrollo del mercado en gran escala en las zonas rurales: crédito accesibles, infraestructura local para instalación y mantenimiento, así como mecanismos para una elaboración de políticas favorables. Si bien se han llevado a cabo numerosos estudios sobre estos aspectos, lo que se ha estudiado mucho menos son las repercusiones mismas de la difusión de la tecnología fotovoltaica en el desarrollo rural; y el potencial y las limitaciones de los sistemas FV, especialmente en lo que atañe a las actividades productivas.

El concepto del impacto de energía en el desarrollo rural ha sido discutido ampliamente en el contexto de America Latina en el marco del Grupo Lationamericano de Trabajo sobre Energización para un Desarrollo Rural Sostenible (GLAERS)[1]. En este marco se concibe la Energización Rural como "un proceso contínuo y ordenado de uso de la energía para atender los requerimientos de las actividades domésticas, de transporte, servicios y productivas, que posibiliten un mejoramiento de las condiciones de vida y de la calidad y cantidad de los productos generados, compatible todo ello con la necesidad de preservación productiva del ambiente rural."

En consecuencia, la energización debe ser considerada como un componente estratégico de un marco más amplio de acciones de desarrollo integral, destacando que se considera a la dimensión energética como una condición necesaria pero no suficiente para lograr dicho desarrollo.

1.2. Estudio de la FAO sobre el impacto de sistemas FV en el desarrollo rural

Por este motivo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) emprendió un estudio para evaluar las repercusiones de los sistemas fotovoltaicos en el desarrollo rural, para analizar tanto el alcance como la intensidad de esos efectos (por ejemplo, en el desarrollo agrícola, social o de la industria rural), determinar a los principales beneficiarios de los mismos y contribuir a mejorar esas repercusiones.

Aceptada la importancia de los programas fotovoltaicos para llevar la electricidad a los hogares como objetivo respetable en sí mismo, este estudio se propone ir más allá y tratar de medir o describir las repercusiones de los sistemas fotovoltaicos en el desarrollo social y económico de las comunidades de las zonas rurales. Uno de los temas importantes del estudio consiste, entonces, en determinar las oportunidades de que los sistemas fotovoltaicos produzcan ingresos y empleo, y proporcionen servicios a la comunidad, como agua potable, centros de salud, etc., capaces de repercutir significativamente en el bienestar económico y social de comunidades enteras.

Es de importancia primordial, efectivamente, determinar los elementos críticos de la contribución de la electrificación fotovoltaica al desarrollo rural, para apoyar la elaboración de programas de este tipo de energía con más posibilidades de repercutir considerable y sosteniblemente en el desarrollo rural y de obtener un mayor compromiso financiero y político para los proyectos de energía fotovoltaica, pero conocer al mismo tiempo las limitaciones de este tipo de electrificación y evitar crear falsas expectativas.

Este estudio se propone ser el primer paso de un proceso en el que la FAO buscará la colaboración de otras instituciones y de los principales participantes del ámbito de la electrificación rural, con el fin de:

a) investigar más a fondo la relación entre la energía rural y el desarrollo rural; y

b) determinar formas de llevar a la práctica las aplicaciones más prometedoras de la energía fotovoltaica.

La FAO es consciente de que hay diversos programas institucionales de fomento de la energía fotovoltaica y de electrificación rural y, en vez de crear un nuevo programa, se propondría dinamizar el desarrollo ulterior de las actividades ya existentes en una dirección capaz de ofrecer el máximo nivel de eficacia en el apoyo al crecimiento del bienestar social y económico en las aldeas remotas que quedan fuera del alcance de los sistemas de suministro de electricidad. Para la FAO los nexos con la seguridad alimentaria y la agricultura sostenible serían elementos importantes de estas actividades.

2. Tendencias y experiencia en la electrificación rural

2. 1. La electrificación rural en América Latina y el Caribe

En el decenio de 1970 y a principios de los años 80, período caracterizado por un elevado crecimiento económico, los países de América Latina y el Caribe experimentaropn un alto crecimiento de la demanda de electricidad, de la penetración del servicio y la capacidad de generación. Con un importante apoyo de los gobiernos de los países y de organizaciones internacionales, las empresas estatales de electricidad iniciaron grandes proyectos de electrificación rural.

Para ilustrar algunos de esos adelantos, entre 1970 y 1990[2]:

En general la electrificación rural tenía como propósito estimular el desarrollo socioeconómico de la población y las zonas desfavorecidas. Shramm (1993) revisó numerosos programas y extrajo los siguientes objetivos principales:

  1. dinamizar el desarrollo agrícola, industrial y comercial, incluyendo bombas para riego;

  2. sustituir otras fuentes de energía más costosas, como el kerosene para iluminación, el diesel para los motores, las bombas de riego y los generadores;

  3. mejorar la calidad de la vida (mejor iluminación, aparatos electrodomésticos como planchas, que ahorran tiempo sobre todo a las mujeres);

  4. mejorar el nivel de vida de la población rural pobre;

  5. disminuir la migración de las zonas rurales a las urbanas;

  6. mejorar la seguridad, la estabilidad política y corregir desequilibrios regionales;

  7. corregir el sesgo urbano o rural;

  8. reducir la deforestación sustituyendo la leña o el carbón.

De conformidad con los objetivos recién mencionados las tarifas de la electricidad estaban subsidiadas para suministrar la electricidad a los sectores más pobres de la población. Las diferentes fuentes proporcionan datos diversos, pero concuerdan en que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe tenían tarifas de consumo residencial que no cubrían los costos marginales de producción, ni siquiera en las zonas urbanas. Como las tarifas en general eran geográficamente uniformes, los elevados costos de conexión y suministro de los proyectos de electrificación rural solían ejercer una gran presión en los recursos financieros de las compañías de energía electrica.

En el decenio de 1980 la mayoría de los países de la región sufrieron crisis económicas, caracterizadas por una elevada inflación, tasas de interés al alza y crisis monetarias. Las empresas de energía eléctrica afrontaron costos cada vez mayores debido al incremento constante de los costos del servicio de la deuda y de mantenimiento; y con ingresos en disminución permanente debido a las bajas tarifas y a un crecimiento de la demanda de electricidad inferior a lo previsto[3]. Esto desató un proceso en el que la falta de capital para invertir y dar mantenimiento a las instalaciones produjo un servicio en constante deterioro[4] con repercusiones negativas para las actividades económicas dependientes de la electricidad.

Además, la evaluación de numerosos grandes programas de electrificación[5] mostró repercusiones muy inferiores a lo previsto. En general esos estudios concluyeron que la electrificación rural por sí misma no acarrea el desarrollo. La electricidad puede contribuir al crecimiento económico si se introduce en las circunstancias correctas y en conjunción con muchas otras fuentes e insumos (infraestructura, crésito), y sólo si los mercados están dispuestos a absorber el incremento de la producción en las zonas rurales. También se descubrió que los costos de la electrificación rural - con su población dispersa - a menudo eran mucho mayores de lo previsto, tanto los de suministro como los de instalación[6], mientras que las previsiones del crecimiento de la demanda de electricidad de los proyectos de electrificación rural a menudo eran demasiado optimistas.

Por último, se reconoció que en la mayoría de los casos la electrificación rural no contribuía a disminuir la brecha entre ricos y pobres, es más, exacerbaba las diferencias porque, no obstante los subsidios, a menudo sólo los hogares más ricos podían permitirse pagar la electricidad y los electrodomésticos. Esta orientación equivocada de los subsidios puso e duda la justificación de las grandes inversiones en electrificación rural.

Las reformas

El mal desempeño del sector eléctrico, en relación con la crisis económica de los años 80, y la tendencia internacional a la desreglamentación, la competencia y la privatización, incitaron a la mayoría de los gobiernos de la región a considerar la reforma del sector eléctrico de conformidad con las siguientes líneas:

Los programas de reformas suelen abordar las fallas de las estructuras institucionales vigentes para cumplir los objetivos mencionados, mediante la definición de la función del Estado en el sector; la separación de la elaboración de políticas y la reglamentación; y la introducción de la competencia y el capital privado para asegurar un funcionamiento eficiente. En comparación con otras regiones, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe han avanzado considerablemente en este proceso de desreglamentación y privatización del sector eléctrico.

Tras el proceso de reforma la electrificación rural sigue siendo un importante objetivo de muchos gobiernos como instrumento para el desarrollo y por su elevado valor político. Con todo, tras la reforma esos objetivos tienen que cumplirse en un marco económico y financiero más rígido. Uno de los resultados del proceso de reforma es que se da mayor atención a las tecnologías descentralizadas como opción de menor costo para la electrificación rural de las zonas apartadas. La reducción de los costos y el avance tecnológico de los dos últimos decenios en materia de tecnologías energéticas descentralizada, sin duda ha incrementado el interés en éstas. Los intereses ambientales también han contribuido a promover y financiar estas tecnologías renovables.

2.2. Dinámica de la electrificación rural con sistemas fotovoltaicos

Desde el inicio, la energía fotovoltaica y otros sistemas de energía renovable se han considerado opciones a la extensión de la red eléctrica, ya que su carácter reducido y modular los hace particularmente adecuados para los sectores de la población que viven dispersos y en lugares apartados y cuya demanda de electricidad es poca. Los sistemas fotovoltaicos han más que todo demostrado sus posibilidades como Sistemas Solares Domésticos (SSD), pero poco a poco se van presentando otras opciones capaces de repercutir más en el desarrollo rural.

La evolución de la tecnología fotovoltaica para llevar electricidad al ámbito rural puede describirse a grandes rasgos a partir de tres etapas: desde las primeras actividades de demostración de los años 70, a los nuevos planteamientos de difusión (especialmente) de los Sistemas Solares Domésticos (SSD) en los años 80, y por último el inicio de una fase de comercialización en gran escala en los años 90.

Años 70: proyectos de demostración

En los años 70 las aplicaciones rurales de los sistemas de energía fotovoltaica en general eran de tamaño mediano, independientes y se utilizaban para bombear agua y para los centros de la comunidad. Las actividades iniciales para llevar electricidad al ámbito rural introdujeron los generadores de diesel, con un interés cada vez mayor y más experimentación con los sistemas eólicos y solares.

Por su carácter demostrativo, esos sistemas fotovoltaicos a menudo tenían un enfoque técnico y los proyectos con frecuencia fracasaban por la introducción de "herramienta sin programas", es decir, por no tomar en cuenta la necesidad de impartir capacitación técnica local, prestar servicios locales de mantenimiento; y proporcionar programas de instrucción y sensibilización para los usuarios[7]. Además, la mayor parte de los proyectos experimentales de demostración se realizaron con donaciones para no imponerle una carga a los beneficiarios, lo que impidió a éstos sentirse propietarios de esos sistemas y, por ende, hacerse responsables de ellos. En la experiencia inicial de electrificación descentralizada con generadores de diesel hubo fallas similares. Estos generadores tenían los problemas adicionales impuestos por el gran consumo de combustibles y el mantenimiento.

Las omisiones y la experiencia de la elaboración de los proyectos se documentaron ampliamente[8], lo que proporcionó una base para otras iniciativas posteriores de electrificación rural fotovoltaica.

Años 80: difusión de SSD a través de organizaciones de base

A mediados de los años 80 se experimentaron nuevos planteamientos para introducir los sistemas solares en forma comercial y sostenible. Esto fue posible -en parte- gracias a una considerable disminución de los costos de producción. Algunas ONG y organizaciones de base, como la Enersol/Adesol de la República Dominicana, propusieron un nuevo planteamiento de la electrificación rural a partir del análisis de la demanda y de los gastos energéticos actuales de las familias rurales. Se observó que las zonas rurales a menudo presentan una demanda de energía muy dispersa de pequeños volúmenes (sobre todo para iluminación y equipo audiovisual), y que la gente tiende a satisfacer esa necesidad de energía con fuentes tradicionales de electricidad costosas y de poca calidad (velas, linternas, lámparas de kerosene, baterías de automóvil). Se introdujeron pequeños sistemas fotovoltaicos capaces de suministrar una cantidad reducida de energía para consumo familiar, sobre todo para iluminación, televisión y radio: los denominados Sistemas Solares Domésticos (SSD).

Este planteamiento comprendió la capacitación a técnicos, a empresarios locales y a los usuarios; y se realizaron las primeras pruebas de sistemas FV con crédito o alquilados para bajar la barrera de los costos iniciales de capital de los sistemas solares.

Años 90: lecciones aprendidas y su aplicación en la difusión en gran escala

A finales de los años 80 las organizaciones internacionales y nacionales y los donantes comenzaron a aprovechar la experiencia del sector FV; y hacia mediados de los años 90 se pusieron en marcha diversas iniciativas para grandes programas de comercialización y programas patrocinados y subsidiados por el Estado. También algunos programas experimentales iniciados a principios del decenio de 1990 se reelaboraron y volvieron a financiarse en gran escala.

Las principales lecciones de estas experiencias de los años 70 y 80 puede resumirse de la siguiente manera:

  1. elaboración de proyectos a partir de una evaluación participativa de las necesidades de energía y de sus gastos energéticos actuales;

  2. establecimiento de mecanismos de crédito rural;

  3. establecimiento de infraestructura de distribución, instalación, mantenimiento y reparación;

  4. capacitación a técnicos y a microempresas solares; y a los usuarios.

Con esta experiencia presente, los proyectos de sistemas domésticos de energía solar se multiplicaron velozmente -el Banco Mundial calcula que en 1996 había más de 400 000 de estos sistemas instalados en el mundo[9] - y se han reproducido en muchos países. Además del sector no lucrativo, el sector privado en algunos casos ha conducido con éxito este proceso de comercialización. En Kenya, por ejemplo, actualmente operan por lo menos 15 distribuidores de sistemas fotovoltaicos y más de 100 agentes, con un total de cerca de 25 000 SSD. Y en Indonesia el mercado de los SSD en forma parecida.

Además, en algunos casos el sector público inició los programas de sistemas domésticos de energía solar, y se llevaron a cabo con subsidios y cierta participación del sector privado. En México, por ejemplo, a fines del decenio de 1980 se puso en marcha uno de los primeros grandes programas subsidiado por el gobierno y la Compañía Federal de Electricidad (CFE) como plan de electrificación rural del "menor costo", el llamado programa Pronasol. Dondequiera que la opción fotovoltaica para proporcionar el servicio básico pudiera introducirse de manera más económica que la ampliación de la red eléctrica y si lo aceptaban las comunidades rurales, la CFE realizaba licitaciones para los proveedores de servicios fotovoltaicos para instalar y dar mantenimiento a los SSD. Los usuarios pagarían una cuota mensual fija por este servicio. Entre 1991 y 1994, más de 5 MW de sistemas FV se instalaron en más de 10 000 hogares rurales, y a fines de 1998 ya se habían instalado más de 40 000 SSD[10]. Actualmente se están poniendo en marcha programas parecidos en Argentina, China, la India, Marruecos y Sudáfrica, con grados diversos de participación del sector privado.

En el decenio de 1990 se creó un nuevo producto básico para los consumidores más pobres: la linterna solar portátil. Aunque todavía se informa de problemas técnicos, sobre todo en el manejo de las baterías, estas pequeñas unidades han penetrado mucho el mercado. Según los cálculos de las ventas correspondientes a 1996, se habían vendido más de 110 000 unidades en el mundo, lo que sumaba más de 0.6 MW de energía instalada y lo convertía en uno de los mercados de energía fotovoltaica de crecimiento más acelerado. Las estaciones de carga para baterías solares son otro interesante sistema fotovoltaico que se desarrolló en el decenio de 1990 para atender la demanda escasa de energía rural de bajo costo.

2.3. El nuevo desafío de sistemas FV para el ámbito rural: más allá de la bombilla

En los últimos decenios se ha hecho mucho énfasis en los sistemas domésticos de energía solar y en los buenos resultados de su difusión en las zonas rurales. Pero no obstante todo el éxito, una y otra vez se presentan los mismos obstáculos (altos costos de inversión, falta de crédito accesible, falta de infraestructura y políticas desfavorables en materia de energía). Se introducen lentamente los adelantos, pero actualmente casi todos los programas fotovoltaicos siguen requiriendo considerables subsidios. En muchos casos los subsidios y los programas de donaciones para los sistemas fotovoltaicos tienen el efecto secundario negativo de distorsionar el desarrollo de una infraestructura comercial -por ejemplo a través de las importaciones directas- aunque ahora se están probando enfoques nuevos en los programas que toman específicamente esto en consideración.

El apoyo a programas fotovoltaicos -como a otros programas de electrificación rural- a menudo se justifica por las repercusiones de esos sistemas en la vida de la población rural pobre. En realidad, se conocen muy poco los efectos de esos sistemas y se teme que no siempre lleguen al grupo destinatario. Si se han investigado poco las repercusiones de los sistemas domésticos de energía solar, se ha dado (todavía) menos atención a la creación de otros mercados de energía rural capaces de producir efectos sociales (por ejemplo a través de clínicas de salud y escuelas) o económicos (mediante actividades que generen ingresos).

Con el adelanto constante en materia de precios, tecnología y organización del sector de electricidad fotovoltaica se vuelven posibles más planteamientos y aplicaciones innovadores que están en experimentación. Así como se aprendió en los años 80 de los sistemas domésticos de energía solar, hoy se puede aprovechar la experiencia de los programas innovadores que dan buenos resultados para reproducirlos en mayor escala. Sería pertinente, por ejemplo, investigar en qué medida los sistemas fotovoltaicos pueden repercutir en la generación rural de ingresos, capaces de contribuir a pagar esos sistemas y a incrementar el interés de los bancos o de otras instituciones de crédito en proporcionar préstamos a la población rural para comprarlos.

Si los resultados demuestran que es un buen momento para crear sistemas solares con otra utilidad aparte de llevar luz a los hogares y hacer funcionar sus aparatos audiovisuales, podría formularse un nuevo paradigma de apoyo a la "empresa solar", y surgirían conceptos para formar la base de una nueva fase de electrificación solar fotovoltaica que vaya "más allá de la bombilla". El estudio de la FAO se propone contribuir en este ámbito mediante la evaluación de las repercusiones de las cargas reducidas de electricidad solar en la generación de ingresos y en el bienestar social en las áreas rurales.

3. Descripción y método del estudio

A partir de las prometedoras posibilidades de los sistemas fotovoltaicos, y la observación de una falta de datos e información sobre las repercusioes y el funcionamiento de sistemas FV en las áreas rurales, la FAO decidió realizar su estudio sobre "El impacto de los sistemas solares fotovoltaicos en el desarrollo rural".

Se formularon los siguientes objetivos específicos, teniendo presente que el objetivo principal del estudio de la FAO es ponderar las repercusiones de los sistemas fotovoltaicos en el desarrollo rural y contribuir a mejorarlas:

  1. hacer una revisión general de los sistemas y proyectos de energía fotovoltaica en las zonas rurales, de sus principales aplicaciones y de sus repercusiones en el desarrollo rural;

  2. hacer un inventario de los proyectos y sistemas fotovoltaicos que repercutan en forma significativa en el desarrollo rural, especialmente en la generación de ingresos;

  3. establecer una colaboración con otras entidades y organizaciones interesadas en incrementar las repercusiones de la electrificación fotovoltaica en el desarrollo rural;

  4. extraer conclusiones de las posibilidades y limitaciones de los proyectos y sistemas de electricidad fotovoltaica y de sus efectos en el desarrollo rural;

  5. aprovechar la experiencia de los proyectos estudiados para sacar el máximo partido a las repercusiones positivas de los proyectos y sistemas fotovoltaicos en el desarrollo rural;

  6. publicar y discutir los resultados de la investigación con diferentes participantes activos en este dominio (gobiernos, distribuidores, ONG, organizaciones internacionales, etc.).

Con todo, se ha percibido que para evaluar las repercusiones de los proyectos de electrificación fotovoltaica hace falta realizar estudios de campo de profundidad, inclusive un análisis de los datos técnicos y socioeconómicos y de la opinión y experiencia de los usuarios; de preferencia a partir de una selección representativa de proyectos FV. Sería imposible hacer una selección sin una revisión general de esos proyectos. Por lo tanto, se decidió elaborar primero una fase previa a partir de un cuestionario, con objetivos más limitados:

  1. determinar los principales ámbitos de repercusión de los sistemas de electricidad fotovoltaica instalados en el mundo, sus posibilidades, sus limitaciones y la experiencia (general) que aprovechar de ellos;

  2. hacer un inventario de los proyectos de energía fotovoltaica y de sus aplicaciones que tengan las repercusiones más importantes para el desarrollo rural, centrado especialmente en las actividades que generan ingresos.

Los elementos principales del cuestionario son:

  1. ámbito de repercusión

  2. beneficiarios de los sistemas fotovoltaicos y sus repercusiones

  3. inventario de usos de los sistemas fotovoltaicos, en especial para producir ingresos;

  4. detalles de las repercusiones económicas y sociales (cuantificación)

  5. organización y financiamiento.

El cuestionario se remitió a personas claves involucrados en proyectos FV y en empresas comerciales FV para consultar su opinión y experiencia sobre de las repercusiones de los sistemas FV en el desarrollo rural. Por lo tanto, el cuestionario no "mide" las repercusiones mismas, sino una interpretación de ellas. Esto debería presentar con claridad los ámbitos en que repercuten los sistemas FV y servir de base para determinar el proseguimiento de la investigación (véase el capítulo 5).

Aparte del cuestionario, se ha comenzado a investigar el material existente, las investigaciones y las publicaciones sobre proyectos interesantes de electricidad fotovoltaica, así como los estudios que ya sobre sus repercusiones de electrificación rural, con el fin de complementar con fuentes secundarias esta fase de elaboración de un inventario.

4. Resultados preliminares

Como todavía está en marcha esta investigación, es demasiado pronto para sacar conclusiones, pero el análisis preliminar de los cuestionarios y del material secundario indica:

1. la parte mayor de los proyectos son Sistemas Solares Domésticas (SSD) de energía solar destinados a proporcionar iluminación y utilizar aparatos de radio y televisión. Casi todos los casos informan que esos sistemas se utilizan de noche para trabajar y estudiar, pero no hay suficiente información para sacar conclusiones de sus repercusiones en cuanto a obtención de ingresos.

Una evaluación elaborada por el Banco Mundial[12] sobre proyectos de electricidad fotovoltaica en cuatro países llegó a la conclusión de que las principales repercusiones de los SSD se dan en las condiciones de vida de las mujeres y los niños, al brindarles más tiempo para sus labores domésticas, escolares y para el esparcimiento; y proporcionan en general más flexibilidad en su opción entre diversión y trabajo. No hubo datos definitivos de las repercusiones en la generación rural de ingresos.

Un estudio patrocinado por el Organismo Danés de Desarrollo Internacional (DANIDA) realizado en Nepal[13] registró efectos positivos de los SSD solar por mejorar la salud y la higiene y ahorrar tiempo en las labores domésticas. Estos efectos a menudo no se registran económicamente debido a que el trabajo doméstico cotidiano de las mujeres no es de índole monetaria, pero pueden ser importantes y habría que encontrar cómo ponderarlos.

2. Una cantidad considerable de proyectos informan de aplicaciones productivas:

Los ejemplos de ENERSOL/ADESOL de la República Dominicana, Génesis en Guatemala y Grameen Shakti en la India demuestran que los sistemas fotovoltaicos pequeños a crédito pueden ayudar a la población rural, incluso en algunos de los sectores rurales más pobres, a crear oportunidades comerciales, si van acompañados de un apoyo[14] a la micro-empresa (crédito, apoyo técnico y administrativo). En el caso de Grameen Shakti, la mayor parte de los préstamos se conceden a mujeres empresarias porque han demostrado ser más responsables, y se registra entre ellas un 98% de recuperación de los préstamos. Entre los beneficios registrados están: horarios de trabajo más amplios, horarios de venta y actividad de los talleres más prolongados, mayores ingresos en las microempresas, que incluyen producción de canastos, reparaciones eléctricas, talleres de carpintería, sastrería, elaboración de redes de pesca, e instalación y servicio a sistemas fotovoltaicos. Estos son algunos casos en los que se cuenta con datos desglosados sobre la generación de ingresos.

3. Los proyectos de energía fotovoltaica para servicios sociales y para la comunidad comprenden sobre todo la utilización de este tipo de electricidad para centros de salud, escuelas y telecomunicaciones. Más de una tercera parte de los proyectos indican repercusiones de esos sistemas en las actividades productivas, como elaboración de productos artesanales y sastrería. Otros efectos son niveles sanitarios más altos, liberación de tiempo sobre todo para las mujeres, instrucción y elaboración de tareas escolares en la noche y una mejor información y comunicación.

En muchos países se han aplicado sistemas innovadores para proporcionar a las comunidades rurales energía fotovoltaica para los servicios sociales y la comunidad. En Colombia, los sistemas fotovoltaicos para las clínicas rurales de salud se han combinado con una estación para cargar las baterías por un precio que cubre con creces los costos, lo que ayuda a la comunidad a financiar el sistema de la clínica.

En la India y en Sudáfrica las iniciativas aplican el concepto de suministro de energía rural integral al combinar el financiamiento, la instalación y el servicio a los sistemas fotovoltaicos con la distribución de GPL para cocinar. En Sudáfrica existen diferentes "paquetes" para las diversas necesidades y niveles de ingresos, a partir de una amplia investigación[15].

Otra tendencia que está presentándose es la utilización de sistemas mixtos, por ejemplo, energía eólica o de diesel para hacer funcionar mini-redes o maquinas de alto consumo eléctrico, donde los equipos de diesel se pueden considerar fuente de energía de respaldo más económica para los sistemas fotovoltaicos que las baterías para cargas altas.

5. Hacia donde vamos

Actualmente el estudio de la FAO está inventariando los proyectos de energía fotovoltaica y sus ámbitos de utilización y repercusiones, y en tanto determina qué otra información hace falta.

Los primeros resultados obtenidos de los materiales recopilados, cuestionarios a los que se ha respondido y entrevistas realizadas, ofrecen la impresión de que los sistemas de energía fotovoltaica ya no sólo mejoran la "calidad de vida" sino que además pueden repercutir en la economía doméstica y de los pueblos. Otros ejemplos revelan que, si bien la energía fotovoltaica sigue teniendo un alcance de aplicaciones muy limitado, al combinarla con otras tecnologías se puede satisfacer la demanda de electricidad de las zonas rurales a partir de la pregunta básica:

¿Cómo satisfacer la variedad de necesidades de energía de la población de una zona determinada o de cierto período de tiempo con la mayor eficiencia y el menor costo?

En muchos casos una combinación de opciones de suministro eléctrico, por ejemplo, energía solar para iluminación y refrigeración de alta calidad; kerosene y velas para iluminación común; leña, carbón, kerosene y GPL para cocinar y calefacción; energía solar, eólica y diesel para bombear agua, etc., bien puede satisfacer las demandas básicas a costos más bajos que la extensión de la red.

Ha de insistirse en que los resultados descritos en el capítulo 4 son preliminares y no necesariamente representativos. Todavía falta recibir numerosos cuestionarios y proyectos que analizar. Hasta el momento han respondido muy pocos proyectos de energía fotovoltaica de África. Además la mayor parte de los cuestionarios recibidos proceden de "proyectos" en el sentido de proyectos de desarrollo patrocinados por ONG, gobiernos y organizaciones internacionales; aunque gran parte de la distribución de energía fotovoltaica (sobre todo de los Sistemas Solares Domésticos) se realiza a partir de ventas comerciales. Estas deficiencias se atenderán en la parte restante de esta fase de elaboración del inventario, que continuará hasta fines de 1999.

Otra limitación, que habrá de atenderse en la siguiente fase, es la falta de datos cuantitativos más desglosados sobre repercusiones, pese a los esfuerzos realizados para encontrar este tipo de información. Parece verificarse la hipótesis de que existe poca información de esta clase.

Al reconocer proyectos y aplicaciones interesantes con repercusiones significativas y sostenibles en el desarrollo rural, el propósito consiste en determinar las aplicaciones que se podrían reproducir y en qué condiciones. ¿Qué relación hay entre costos y beneficios? ¿Los beneficios pueden medirse monetariamente o de otra forma más cualitativa? Algunas aplicaciones innovadoras de la energía fotovoltaica pueden resultar interesantes, pero podría no ser posible reproducirlas o no ser sostenibles (todavía), aunque de todas formas merecen investigarse más. Aparte de las aplicaciones innovadoras de la energía fotovoltaica, se determinan programas capaces de lograr la máxima difusión y repercusiones de los sistemas fotovoltaicos, a través del crédito, programas acompañantes, planteamientos integrales de energía, etc. Todo esto exige más investigación detallada.

Seguimiento: hacia adelante

Tras la fase del inventario debería contarse con una imagen más clara de los ámbitos que necesiten más investigación, lo que debería incorporarse en:

  1. una evaluación profunda de los efectos de algunos de los proyectos identificados que más repercutan en el desarrollo rural (sobre todo en las actividades que generen ingresos), inclusive evaluaciones sobre el terreno;

  2. una discusión entre los participantes interesados de todo el mundo en la organización de los proyectos FV y el desarrollo rural, sobre como mejorar el mejorar el impacto en el desarrollo rural; y en su consiguiente aplicación. Según el interés que suscite, la discusión podría realizarse en reuniones, mesas redondas, conferencias (electrónicas), grupos de discusión, etc.

En este proceso de seguimiento la FAO busca activamente cooperación y alianzas con otros participantes interesados del campo de la electrificación fotovoltaica rural. Hasta el momento la respuesta ha mostrado un agudo interés en colaborar en este proceso de producción de mejor información sobre los efectos y el desempeño de los sistemas de energía fotovoltaica en el terreno, como base para la acción futura.


Notas

1. El grupo GLAERS se formó en 1989 con apoyo de la FAO y tiene su Secretaría Permanente en conjunto con la Conferencia Latinoamericana de Electrificación Rural (CLER) en Uruguay.

2. World Bank, 1996; y World Bank 1995

3. En América Latina y el Caribe, el crecimiento anual de la demanda de electricidad disminuyó del 9,8% de 1975-1980 a 5,7% correspondiente a 1980-1985; y 4,6% en 1985-1990.

4. En 1980 sólo tres países de la región presentaron una pérdida total del sistema (% de generación neta) superior a 20%; en 1992 ya eran nueve esos países.

5. Fluitman, 1983; Pearce y Webb, 1987; Desai, 1988; Foley, 1990; Munasinghe, 1990; Ramani, 1992; Schramm 1993.

6. En esos períodos los costos de las instalaciones rurales variaban entre 230 y 1800 dólares EE.UU. (Cabraal, 1996).

7. Barozzi,Guidi, 1993

8. entre otros Amado, Blamont, 1992

9. Cabraal et al., 1996

10. Wouters et.al., 1997

11. Respecto a los sistemas fotovoltaicos de electricidad doméstica.

12. ASTAE, 1994

13. Karki, 1999

14. Parecidos a los programas de usos productivos de la electrificación rural "convencional".

15. EDRC, 1996



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