
Marzo 1996
Todos los principales cultivos alimentarios, los cultivos básicos sembrados y consumidos por la inmensa mayoría de la población del mundo, tienen sus orígenes en las zonas tropicales y subtropicales de Asia, Africa y América Latina. A lo largo de los años, los agricultores han seleccionado y domesticado todos los principales cultivos alimentarios de los que hoy depende la humanidad. El trigo y la cebada tuvieron su origen en el Cercano Oriente, por ejemplo; la soja y el arroz provinieron de China; el sorgo, el ñame y el café de Africa; las papas y los tomates de los Andes de América del Sur, y el maíz de América del Sur y Central.
La diversidad fitogenética sigue concentrándose principalmente en regiones conocidas como "centros de diversidad", y se halla localizada en el mundo en desarrollo. Los agricultores de esas zonas, que todavía practican la agricultura tradicional, cultivan variedades locales conocidas como "razas originales" que han sido seleccionadas a lo largo de muchas generaciones. Las especies estrechamente emparentadas que sobreviven en la flora silvestre se conocen como "parientes silvestres" de los cultivos. Juntos, esas razas y sus parientes silvestres son los depositarios más ricos de diversidad genética agrícola.
La interdependencia en materia de recursos fitogenéticos queda claramente ilustrada en el caso de la subregión, ya que la mayoría de los principales rubros de la producción y exportación de productos agrícolas está ocupada por especies exóticas tales como el café, el banano, la caña de azúcar y el arroz.
En el caso de los cultivos comercialmente difundidos en el mundo como el maíz, la papa, el tomate, el tabaco, entre otros, poco se ha utilizado la variabilidad existente en los recursos fitogenéticos en la producción de cultivares mejorados.
Más allá de las colecciones de germoplasma conservadas en los SNIA, en centros del CGIAR y en otras instituciones, es de capital importancia la conservación de cultivares autóctonos que tradicionalmente han realizado los campesinos y los indígenas. Este tipo de conservación se hace en mayor proporción en los países andinos para maíz, papa y otros tubérculos. Lamentablemente, la mayor parte de esta actividad ocurre en áreas marginadas económicamente, dentro de sistemas de producción de subsistencia y con limitada y desfavorable conexión con el mercado.
Los campesinos conservan principalmente variedades nativas (landraces) adaptadas al medio (resistentes a plagas, enfermedades, sequía, heladas) para reducir el riesgo de pérdida total de un cultivo y garantizar su propia seguridad alimentaria. Otros incentivos para conservar materiales in situ son las características organolépticas propias de ciertos materiales (como sabor, olor, color, textura) que los hacen atractivos para uso en la culinaria tradicional.
Un fenómeno común en la región es la emigración de la población, principalmente jóvenes, del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades de empleo e ingresos. Esto tiene importantes implicaciones tanto en el mantenimiento de la identidad cultural como en los hábitos de consumo y la preferencia por la culinaria tradicional, particularmente en la segunda generación de estas poblaciones emigrantes.
La diversidad genética en la agricultura permite a los cultivos y animales adaptarse a los diferentes ambientes y condiciones de crecimiento. La capacidad de una determinada variedad de resistir la sequía o la inundación, medrar en suelos pobres o ricos, resistir a una de las tantas plagas de insectos o enfermedades, dar mayores rendimientos proteínicos, o producir un alimento que sepa mejor son rasgos que se transmiten naturalmente a través de sus genes. Este material genético constituye la materia prima que utilizan los obtentores de plantas y animales para producir nuevas variedades y razas. Sin esa diversidad, perderíamos la capacidad de adaptarnos a necesidades y condiciones siempre cambiantes. No se podría conseguir entonces una agricultura sostenible en muchos de los diferentes ambientes de producción de alimentos del mundo.
Las políticas de liberalización y apertura de los mercados, en curso en todos los países de América del Sur, acelerarán a mediano plazo el fenómeno de despoblación del campo, particularmente de las áreas con recursos naturales menos favorables y de difícil acceso a los mercados, donde actualmente ocurre la mayor actividad de conservación in situ de cultivares tradicionales.
Este proceso se exacerbará con la demanda de mano de obra proveniente de áreas agrícolas más favorables y cercanas al mercado, y de otros sectores no agrarios (industria y servicios). Así, existe el riesgo de perder variabilidad en estos cultivos por la disminución de la conservación in situ por los campesinos, ya sea porque reemplacen los cultivares tradicionales por otros mejorados en areas más fértiles y con mayor infraestructura, o por las presiones socioeconómicas propias del nuevo modelo económico, que posiblemente inducirán la despoblación de estas áreas donde hoy se conserva in situ.
En cuanto a las especies forestales, el trabajo de conservación y manejo de recursos genéticos en la región es prácticamente inexistente, o apenas se inicia. Esto plantea el riesgo de pérdida de ecotipos, particularmente en áreas donde la extracción forestal ha sido y sigue siendo masiva. Debe también diferenciarse la situación de los bosques templados homogéneos donde actualmente se realiza una reforestación significativa principalmente con especies exóticas, donde el riesgo está asociado a la sustitución de las especies y ecotipos nativos por otros introducidos. En el caso de los bosques tropicales heterogéneos, los principales riesgos son la deforestación para la producción agropecuaria y la extracción indiscriminada sin manejo sostenible.
Estos dos sistemas no se excluyen mutuamente: distintos sistemas de conservación pueden complementarse entre sí y servir de garantía contra las deficiencias de un método cualquiera. Con la salvedad del pequeño número de variedades y razas que se emplean comúnmente, particularmente en el mundo desarrollado, la experiencia demuestra que la diversidad es sólo segura cuando se emplea una variedad de estrategias de conservación. Los bancos de genes ofrecen el medio principal para almacenar material fitogenético.
En condiciones ideales, los bancos de genes proporcionan un almacenamiento a largo plazo pero no indefinido. Tanto las semillas como los tejidos empeoran con el tiempo, y hay que cultivar periódicamente las plantas con objeto de generar semillas y tejidos recientes para un almacenamiento continuado. Por desgracia, incluso el banco de genes más sofisticado no puede dar siempre una seguridad suficiente. Siguen malográndose grandes colecciones de plasma germinal debido a deficiencias técnicas y dificultades financieras o a desastres naturales. Las averías eléctricas, una documentación y evaluación insuficientes, o el no regenerar las plantas puede dar lugar a pérdidas masivas de colecciones almacenadas. Los terremotos, las inundaciones, los desórdenes sociales y políticos también pueden poner en riesgo bancos de genes.
El mayor inconveniente de los bancos de genes ex situ consiste en que las plantas, una vez almacenadas, se sacan del proceso evolutivo que experimentan en la naturaleza. De ahí que, aunque los bancos de genes seguirán siendo de importancia vital para la conservación, los sistemas complementarios, incluidos los métodos in situ, asumirán probablemente una mayor importancia en el futuro.
Existen diferencias sustanciales entre países particularmente en inversión pública y enfoques institucionales para tratar el tema de recursos fitogenéticos. Por un lado tenemos el caso de los países con importante inversión en instalaciones y capacidades en recursos fitogenéticos, como Brasil, Argentina y Chile, donde el trabajo se ha centralizado primordialmente en el respectivo INIA. Por otro lado, países como Venezuela, Ecuador y Perú, con inversiones intermedias en instalaciones y capacidades para trabajar en el tema, han seguido enfoques diferentes, siendo Ecuador el que centraliza su esfuerzo en una institución, el INIAP.
Venezuela, por su parte, divide las responsabilidades mayores entre el CENIAP de FONAIAP y el Centro Nacional de Conservación de Recursos Genéticos del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales Renovables, mientras que Perú, siguiendo un enfoque de amplia descentralización, comparte las responsabilidades entre el INIA, la Universidad Nacional Agraria de La Molina, el INRENA y un gran número de universidades de diferentes regiones del país.
En Colombia, las actividades y responsabilidades sobre el tema de recursos fitogenéticos son también dispersas institucionalmente siendo el ICA y el CORPOICA los que lideran actividades de conservación y manejo ex situ. El Sistema Nacional de Areas Protegidas del recientemente creado Ministerio del Medio Ambiente ejecuta las actividades de conservación in situ con la participación privada de ONGs y de la Red Nacional de Reservas de la Sociedad Civil.
En Bolivia existen inversiones en el manejo y utilización de los recursos fitogenéticos en programas aislados del IBTA en papa y quinua, y de la Estación Pairumani de la Fundación Patiño en maíz y otros cultivos. El recientemente creado Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente se apresta para liderar las actividades de conservación en parques y reservas forestales. En Uruguay, la Facultad de Agronomía y el INIA (incluyendo sus predecesores) tienen una importante tradición en el manejo y utilización de los recursos fitogenéticos, mientras que en Paraguay el Ministerio de Ganadería y Cría es responsable de las actividades de utilización de recursos fitogenéticos, haciendo mayormente uso de cultivares comerciales desarrollados en otros países.
Guyana también cuenta con programas de largo aliento en mejoramiento de arroz y caña de azúcar en el NARI/MOA y en Guysuco. La Guyana Forestry Commission ha desarrollado recientemente un código para la extracción y el manejo de especies forestales. Surinam tiene una importante tradición en el manejo y utilización de los recursos fitogenéticos de arroz desde 1951. Sin embargo, ante los limitados recursos económicos que el país dedica a la investigación, el tema de los recursos fitogenéticos es de baja prioridad.
| País | Ley de Sanidad Agropecuaria Cuarentena | Ley de Semillas | Ley de Derechos de Obtentores | Ley de Bioseguridad | Ley de Acceso a los Recursos Fitogenético | Ley de Protección del Medio Ambiente |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Argentina | ? | X (1973) | X (1973) | - | - | X++ |
| Bolivia | ? | X** | X (1974)*** | X+ | X+ | X |
| Brasil | X (1961) | X (1977) | X* | - | - | - |
| Chile | X | X (1977) | X | - | - | - |
| Colombia | X | X (1994)*** | X+ | X+ | X | |
| Ecuador | ? | X* | X (1994)*** | X+ | X+ | - |
| Guyana | X | X* | - | - | - | - |
| Paraguay | ? | X (1994) | - | - | - | - |
| Perú | X | X (1980) | X (1994)*** | X+ | X+ | X++ |
| Surinam | X (1965) | - | - | - | - | - |
| Uruguay | X | X 1981) | X (1985) | - | - | - |
| Venezuela | X | X (1968)** | X (1994)*** | X+ | X+ | + |
| País | MERCOSUR | Acuerdo de Cartagena | Tratado de Cooperación Amazónica | Parlamento Amazónico |
|---|---|---|---|---|
| Argentina | X | - | - | - |
| Bolivia | X | X | X | |
| Brasil | X | - | X | X |
| Colombia | - | X | X | X |
| Chile | - | - | - | - |
| Ecuador | - | X | X | X |
| Guyana | - | - | X | X |
| Paraguay | X | - | - | - |
| Perú | - | X | X | X |
| Surinam | - | - | X | X |
| Uruguay | X | - | - | - |
| Venezula | - | X | X | X |
| País | SELA | ALADI | IICA |
|---|---|---|---|
| Argentina | X | X | X |
| Bolivia | X | X | X |
| Brasil | X | X | X |
| Colombia | X | X | X |
| Chile | X | X | X |
| Ecuador | X | X | |
| Guyana | X | X | |
| Paraguay | X | X | X |
| Perú | X | X | X |
| Surinam | X | X | |
| Uruguay | X | X | X |
| Venezula | X | X |
| País | CDB* | CIRF1 | CIRF2 | GATT | UPOV |
|---|---|---|---|---|---|
| Argentina | X | X | X | ? | X |
| Bolivia | X | X | X | ? | - |
| Brasil | X | X | X | ? | - |
| Colombia | X | X | X | ? | X* |
| Chile | X | X | X | ? | X* |
| Ecuador | X | X | X | ? | - |
| Guyana | X | X | X | ? | - |
| Paraguay | X | X | X | ? | - |
| Perú | X | X | X | ? | - |
| Surinam | - | - | - | ? | - |
| Uruguay | X | X | X | ? | X |
| Venezula | X | X | X | ? | - |