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Financiamiento rural y servicios de comercialización

Las mujeres rurales, como productoras de alimentos, comerciantes, amas de casa, siguen jugando un papel importante en sus comunidades, así como en las economías nacionales. Uno de los obstáculos para que las mujeres rurales emprendan y expandan actividades generadoras de ingresos, es el limitado acceso al crédito y a otros servicios financieros - tales como ahorros y depósitos - los cuales podrían asegurar una intermediación financiera sostenible como también desalentar la dependencia de recursos externos.

La disponibilidad de los servicios financieros es de suma importancia, si se quiere mejorar la productividad agrícola de los pequeños campesinos, aumentar sus ingresos familiares y suministros alimentarios. Los pequeños agricultores necesitan de créditos a corto plazo para los gastos de mano de obra y la adquisición de insumos agrícolas, como semillas mejoradas, fertilizantes, insecticidas y herbicidas. También necesitan créditos a largo plazo para adquirir la tecnología apropiada, como herramientas y maquinarias que ahorran trabajo, o para establecer empresas a pequeña escala, como lecherías o criaderos de pollos. Sin embargo, en la mayoría de los países en desarrollo, las mujeres reciben sólo una mínima parte del crédito agrícola total, incluso en aquellos países donde desempeñan un papel predominante en la producción de alimentos.

La falta de acceso al crédito por parte de la mujer forma parte de un problema más global: la inadecuada disponibilidad de crédito para los pequeños campesinos. Sin embargo, cabe señalar que las mujeres se enfrentan con obstáculos específicos en la obtención del crédito. Este problema se ha ido agudizando en la medida en que las mujeres han ido responsabilizándose cada vez más de la conducción global de las granjas, sobre todo en los casos de migración masculina. Si bien conceder créditos a las mujeres es menos riesgoso que concederlos a los hombres (por lo general tiene tasas de restitución de crédito superiores), los bancos y otras instituciones formales de crédito son escépticos en hacerlo, ya que por lo general solicitan préstamos mínimos, y por otra parte porque las mujeres - en tales ocasiones - son clientes inexpertos, sin capacidad de cumplir los requisitos de garantía, como son los títulos de tierra o ganado. Otros factores que limitan a las mujeres en el acceso al crédito, además de la no participación general en proyectos de desarrollo, son que la mayor parte de los programas de capacitación están orientados hacia los hombres, y que los escasos conocimientos de la mujer sobre el crédito institucional - además del difuso analfabetismo - les impide llevar a cabo los trámites necesarios para obtenerlos. La limitada participación de las mujeres en asociaciones y cooperativas campesinas constituye otro obstáculo para el acceso al crédito, ya que su asociación a tales organizaciones les proporciona sea préstamos que información crediticia.

Para enfrentar el restringido acceso al crédito formal, las mujeres han tenido que depender fundamentalmente de los recursos informales de crédito a través de la familia, de amigos o de prestatarios tradicionales. Las asociaciones de ahorros y crédito alternativas (instituciones financieras tradicionales establecidas principalmente por mujeres y para mujeres como "tontines" en Africa Occidental; "arisan" en Indonesia; "panderos" o "juntas" en Perú), satisfacen tanto propósitos económicos como sociales. Las principales desventajas de estas instituciones de crédito informal son su poca seguridad, que tienen un capital limitado, y que a menudo operan con altos costos. Muchas de ellas no constituyen un lugar seguro para ahorrar como tampoco para obtener intereses sobre los ahorros. Por otra parte, la participación de las mujeres en estas instituciones no las introduce en el flujo principal del sistema financiero, perpetuando la marginación de sus actividades económicas. Como resultado, las empresas de las mujeres tienden a ser menos importantes, y se desarrollan más lentamente que las de los hombres; por lo general se desenvuelven en el hogar; pertenecen a sectores productivos tecnológicamente poco sofisticados y sobresaturados a nivel de mercado.

Otro factor que limita a las mujeres, para expandir el volumen de sus actividades generadoras de ingresos, es el limitado acceso a las facilidades y servicios de comercialización. Las mujeres, en todo el mundo, son sumamente activas como vendedoras ambulantes y comerciantes. En Africa Occidental las mujeres manejan entre el 60% y el 90% del comercio de los productos de granja que van directamente al consumidor, y lo mismo sucede en muchos países del Caribe y de la región Andina en América Latina. A pesar del papel predominante que las mujeres tienen en la comercialización, muy poco se ha hecho para asistirlas en estas actividades, ya sea con mejoras en el transporte que en los servicios comerciales. Incluso en países donde tradicionalmente las mujeres tienen un papel central en el comercio al mayoreo de ciertas mercancías, el analfabetismo o las restricciones para actuar como personas jurídicas independientes, les impiden cumplir con los requisitos que exigen las instituciones de servicio. Sólo en muy pocos casos, las mujeres han tenido acceso a la capacitación en mercadeo, contabilidad y administración.

Para superar estos obstáculos, las mujeres - además de los hombres - necesitan un mayor acceso a servicios financieros adecuados - tales como ahorros, depósitos y crédito - así como una mayor capacidad de negociación con organismos formales de financiamiento rural. Para llevar a cabo la formulación de políticas y la planificación en forma eficaz, es de suma importancia obtener mayores datos e información sobre las funciones que desarrollan, y los obstáculos que encuentran las mujeres en la comercialización.

Grupos y organizaciones rurales

Cooperativas y organizaciones campesinas

Las cooperativas agrícolas y organizaciones campesinas son útiles a sus miembros porque les permiten economías de escala para acceder a los servicios; también constituyen instrumentos institucionales para la integración del pequeño agricultor en la economía nacional, y facilitan el aumento del intercambio de bienes y servicios entre el sector tradicional y otros sectores de la economía. Además permiten a los socios beneficiarse de la transferencia de tecnología. Además, estas formas de organización pueden adaptarse a diversas actividades económicas y son particularmente adecuadas para ofrecer a los campesinos servicios de financiamiento, ya que a menudo operan a nivel de base entre personas conocidas.

Sin embargo, en muchos países, las mujeres tienen un limitado acceso a tales grupos y organizaciones. En los países donde no existen leyes que les prohiben asociarse a ellas, igualmente las mujeres quedan excluidas, ya que por lo general el ingreso se basa en el criterio de propiedad de la tierra o en el de "jefe de familia". Además en aquellos países donde el ingreso es abierto a todos, se ha visto que las mujeres no se benefician al mismo nivel que los hombres, ni participan equitativamente en la toma de decisiones ni en la orientación de políticas. La falta de servicios que reduzcan el trabajo doméstico y el tiempo dedicado al cuidado de los hijos, también son factores que contribuyen a la baja participación de las mujeres. En estas condiciones, las mujeres que deciden unirse a tales organizaciones, asumen también responsabilidades que les alarga la jornada de trabajo.

Sindicatos

La mayor ventaja que tienen los sindicatos es que su función de organizar a los trabajadores, negociar con las empresas las condiciones de empleo, y mediar entre los trabajadores y el Estado, ha sido bien establecida por el sistema institucional y jurídico que reglamenta el trabajo y el empleo a nivel nacional e internacional. Sin embargo, históricamente, la participación de las mujeres en los sindicatos ha sido escasa. A nivel internacional, los sindicatos han sido los principales defensores de los derechos de los trabajadores; pero a nivel nacional no han dado el debido tratamiento a las necesidades diferenciadas de las mujeres trabajadoras.

Temas como el cuidado de los niños, la violencia sexual, la falta de acceso al capital y la discriminación social de la mujer, en pocas ocasiones constituyen cuestiones relevantes para la mayoría de los sindicatos. Es más, las estrategias de los sindicatos tradicionales no resultan apropiadas para la mayoría de las mujeres trabajadoras, que están ocupadas en la agricultura y en actividades en el sector informal. Las estrategias de los sindicatos convencionales están dirigidas a los trabajadores del sector formal y de gran escala, donde las relaciones empleado-empresario son definidas y regulares; y donde los trabajadores están generalmente confinados en un único lugar de trabajo. En cambio, las mujeres trabajadoras se encuentran esparcidas en actividades a micro escala y de subsistencia, en el sector informal y en los servicios domésticos. Son siempre más las mujeres que trabajan bajo acuerdos casuales, temporales o flexibles; son empleadas autónomas o no tienen una clara relación de tipo empresario-empleado, ya que trabajan a domicilio bajo acuerdos de subcontrato.

Organizaciones de mujeres

En la ultima década, se ha incrementado notablemente el número de grupos de mujeres y de organizaciones, que promueven la participación de la mujer en el desarrollo agrícola. Estos grupos han jugado un papel importante en incrementar la visibilidad de las mujeres rurales a nivel local e internacional; representar y proteger los derechos juridícos y tradicionales de las mujeres (por ej.: acceso a la tierra o participación en el proceso de toma de decisiones a nivel de la comunidad); mejorar la capacidad de las mujeres de manejar sus propios ingresos; facilitar el acceso de las mujeres a los recursos y servicios agrícolas (por ej.: extensión, capacitación, insumos, crédito y tecnología, etc.); e, influenciar la formulación de políticas y la legislación a nivel nacional.

A pesar de que la creación de grupos independientes de mujeres no sea siempre una efectiva solución, ya que el desarrollo sostenible requiere un cambio social tanto de parte de las mujeres como de los hombres, las organizaciones mixtas son más propensas a dar prioridad a los temas que interesan a la parte dominante de los socios - quienes son casi siempre hombres - y a las actividades económicas de los mismos, las cuales tradicionalmente vienen consideradas de suma importancia para el futuro hogar. Las organizaciones mixtas generalmente han considerado los obstáculos y necesidades de las mujeres adicionales a los problemas generales de los trabajadores y de los pobres. Además, debido a que las mujeres tienen un nivel de educación más bajo, menor experiencia en asuntos públicos, y menor capacidad de comunicación que los hombres, tienden a ser socias pasivas de las organizaciones mixtas.

La toma de decisiones está normalmente en manos de los hombres, y al mismo tiempo éstos últimos se muestran escépticos en delegar tales responsabilidades a las mujeres. Además, las mujeres a menudo requieren de más formación y experiencia para aumentar la confianza en sí mismas y sus capacidades de liderazgo; las organizaciones mixtas generalmente no tienen el tiempo, o los recursos, para brindarles estas oportunidades. Con respecto a ésto, las organizaciones de mujeres pueden ser eficaces en proporcionar a la mujer el espacio donde construir sus capacidades organizativas y de negociación, establecer su espacio de poder y concentrar la atención en sus intereses más urgentes, los cuales en muchos casos son distintos a los de los hombres.

Investigación agrícola y desarrollo tecnológico

Las innovaciones tecnológicas pueden transformarse en oportunidades para estimular el potencial productivo de las mujeres, y para mejorar su calidad de vida y la de sus familias. En Burkina Faso, por ejemplo, la introducción de pequeños diques trajo otros mejoramientos para las mujeres, como la siembra de árboles frutales y de leña, y el abastecimiento de agua a nivel doméstico. Considerando y examinando las dinámicas de género dentro de cada una de las situaciones, se desarrolló el material de entrenamiento para acompañar la introducción de las nuevas tecnologías, incluyendo la formación técnica, la capacitación en organización, crédito, abastecimiento de insumos y comercialización. Esto permitió que la tecnología beneficiase a todos los miembros de la comunidad o del hogar de manera equitativa y sostenible.

La investigación agrícola llevada a cabo por organizaciones agrícolas internacionales, por los sistemas nacionales de investigación agrícola, y por los grupos especializados en productos de las universidades y de centros de investigación; así como la investigación conducida a nivel familiar y de finca, tiene como meta principal el beneficio de los campesinos. Las investigaciones diseñadas adecuadamente pueden tener buenos resultados en términos del mejoramiento de la disponibilidad de alimentos, y en el generar oportunidades de empleo; así como en la reducción de la degradación del medio ambiente y en el mejoramiento de la administración de los recursos.

Sin embargo, en el desarrollo de la tecnología agrícola se han ignorado las necesidades y prioridades de las mujeres, y sólo recientemente se ha mostrado interés por el medio ambiente. Si bien las mujeres rurales conocen y usan a fondo la tecnología tradicional, tienen poco acceso a la tecnología moderna, que podría beneficiarlas en sus actividades productivas y reproductivas. Esto se debe a la falta de participación de las mujeres en el establecimiento de prioridades en las investigaciones, o en el mejorar y divulgar tecnologías y conocimientos locales. Como resultado, las mujeres a menudo son sujetas a los efectos colaterales - no deliberados - de las tecnologías modernas, introducidas para beneficiar a otros; las cuales pueden tener un impacto devastador en el acceso de las mujeres a los recursos y a las actividades generadoras de ingresos, así como en lo que se refiere al control de su propio trabajo.

Se necesita una mayor sensibilización sobre las cuestiones género en la investigación científica y en el desarrollo tecnológico, no sólo para beneficiar a las mujeres sino también para sacar beneficio de sus conocimientos sobre cultivos y manejo de la biodiversidad. Se necesitan, todavía, fortalecer los programas de investigación sobre cultivos alimentarios y cría de animales, especialmente los cultivos locales tradicionales, avicultura y cría de pequeños rumiantes, que por lo regular están a cargo de las mujeres.

Son necesarias también la investigación y el desarrollo de tecnologías agrícolas para las actividades de postcosecha, muchas de las cuales son llevadas a cabo por las mujeres. Allí donde las pérdidas de postcosecha son elevadas, los campesinos a menudo deben hacer cultivos intensivos para obtener el mismo rendimiento, aumentando así la presión sobre el medio ambiente. El proveer a las mujeres rurales de la información y tecnologías necesarias para reducir las pérdidas de postcosecha, constituye un eficaz medio para incrementar las reservas alimentarias disponibles, reducir su tiempo y su carga de trabajo, y mitigar la presión sobre el medio ambiente.

Educación agrícola y extensión

La contribución de ambos, hombres y mujeres campesinos, es fundamental para el desarrollo agrícola. Por consiguiente, la práctica predominante de dirigir la extensión y los recursos de capacitación principalmente a los hombres obstaculiza el objetivo de un desarrollo agrícola eficaz, sostenible y equitativo. Una encuesta global realizada por la FAO en 1989 mostró que las mujeres recibían sólo el 5% de los servicios de extensión agrícolas a nivel mundial. Tal carencia de acceso a la información limita la capacidad de las mujeres de mantener el buen estado del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos.

Los servicios de extensión agrícola tienen muchas limitaciones para llegar a las mujeres rurales. En gran medida, las políticas de extensión, no identifican específicamente a las mujeres como parte integral de su clientela, lo cual a menudo se debe a conceptos erróneos y a prejuicios sobre los roles concretos e ideales de las mujeres. Las metodologías de capacitación pueden no ser adecuadas para trabajar con la mujer rural, y de este modo, a menudo no existe la comunicación multidireccional necesaria entre mujeres rurales, investigadores y funcionarios de capacitación, para asegurar el desarrollo y la transferencia adecuada de tecnologías. Por otra parte, los servicios de extensión concentran su atención en unos pocos campesinos con recursos medios, ignorando aquellos con menos recursos y a los que no tienen tierras, incluidas las mujeres. En algunos esfuerzos dirigidos a las mujeres rurales se han creado unidades especiales para las mujeres, pero éstas frecuentemente han sido separadas o no cuentan con suficiente experiencia o fondos para ejecutar los proyectos técnicos agrícolas y sus implicaciones técnicas.

Además, las mujeres enfrentan también barreras en el acceso a la educación agrícola terciaria (universidad y educación técnica), y de este modo están sub-representadas en las instituciones de investigación, extensión y capacitación. Al mismo tiempo, la falta de currículo y de programas de estudio que aborden la temática de género, ha implicado que los estudiantes de ambos sexos no tienen conciencia del aporte de las mujeres a la agricultura sostenible y al desarrollo rural. En muchos países en desarrollo, el bajo nivel de participación de las adolescentes y mujeres jóvenes en los programas rurales dirigidos a la juventud, sigue siendo un obstáculo para su acceso a los conocimientos y al desarrollo de capacidades relacionadas con el mejoramiento de prácticas agrícolas, así como en el entrenamiento sobre liderazgo y acción comunitaria.

Comunicación

La comunicación es una intervención deliberada para influenciar los cambios sociales y económicos. Una estrategia de desarrollo que usa un enfoque comunicativo puede traer a la luz aptitudes subyacentes y conocimientos ancestrales de mujeres y hombres, ayudarlos a modificar sus puntos de vista y a adueñarse de nuevos conocimientos y habilidades, y difundir nuevos mensajes sociales a un vasto público. El uso planificado de técnicas, actividades y medios de comunicación ofrece a las mujeres instrumentos poderosos para experimentar cambios y luego guiarlos. Un intenso intercambio de ideas entre todos los sectores de la sociedad puede llevar a un mayor compromiso, de las mujeres y los hombres, a una causa común. Esto constituye un requisito fundamental para lograr un desarrollo sostenible.

El desarrollo sostenible basado en los recursos humanos sólo puede desarrollar su potencial si la población rural está motivada e involucrada en él, y si la información y conocimientos son compartidos. Los métodos y medios de comunicación participativa ayudan a establecer un diálogo con la población rural e incrementar su participación en la toma de decisiones. Las estrategias de comunicación han mostrado ser eficaces en la resolución de conflictos y en la definición de metas comunes. En muchas sociedades, las mujeres hacen siempre mayor uso de las tecnologías de comunicación para llevar a la práctica sus expectativas de un modo de vida sostenible. Sin embargo, en la actualidad, los métodos y técnicas de comunicación no han sido suficientemente aplicados a temas de interés específico para la mujer rural. La comunicación puede jugar un papel central en apoyar su autoridad e incrementar su participación en la toma de decisiones. Al mismo tiempo, las estrategias de comunicación diseñadas apropiadamente, pueden promover el intercambio de información, conocimientos y habilidades, así como el aprender de los conocimientos de las mujeres.

Estrategias y acciones de la FAO

La FAO actuará como agente catalizador en la recopilación y difusión de datos e información sobre las funciones de la mujer en la producción y postproducción agrícola, y sobre los obstáculos que encuentra para obtener servicios de apoyo apropiados.

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