Protección Social

Protección social y nutrición

Los datos fácticos indican que las medidas de protección social, como las transferencias en efectivo, tienen una repercusión positiva en la lucha contra el hambre y la desnutrición. De hecho, los beneficiarios de la protección social suelen aumentar el número de comidas diarias, diversificar sus dietas, reducir los mecanismos negativos que afectan a la nutrición y la salud en tiempos de crisis, tales como la reducción de ingesta de alimentos entre los niños, o sacarles de la escuela para que ayuden en actividades que generen ingresos para la familia.

Sin embargo, deben incluirse intervenciones de protección social sensibles a la nutrición en un plan de desarrollo general para garantizar una repercusión sostenible. Es necesario vincular los programas de protección social con las intervenciones generales en los sectores sociales y económicos.

La Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), identifica la protección social como uno de los elementos clave para erradicar el hambre y la desnutrición y ofrece recomendaciones sobre la necesidad de aprovechar las políticas y programas de protección social para una acción coordinada de lucha contra la compleja naturaleza de la desnutrición.

Con el fin de fortalecer los vínculos de los ODS1 y ODS2, la FAO:

  • aboga por programas de protección social sensibles a la nutrición que incluyan objetivos de nutrición específicos, lleguen a la población más vulnerables en materia de nutrición, fortalezcan los sistemas alimentarios y promuevan dietas más saludables mediante la diversidad dietética;
  • ayuda a los Gobiernos a fortalecer la capacidad de diseñar, implementar y supervisar la protección social sensible a la nutrición;
  • está desarrollando, junto con sus socios, una herramienta de seguridad alimentaria y nutrición, cuyo objetivo es ayudar a los Gobiernos a evaluar el modo óptimo de aprovechar la protección social para mejorar la seguridad alimentaria y los resultados nutricionales a escala de los países y facilitar la identificación de brechas y áreas de mejora;
  • da apoyo a las intervenciones en materia de alimentación y nutrición escolares vinculándolas a los mercados locales y apoyando dietas adaptadas a cada lugar para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición.