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Declaración del Director General en la Ceremonia en el
Día Mundial de la Alimentación
Tema: "El agua, fuente de seguridad alimentaria"
Roma, 16 de octubre de 2002
Excmo. Sr. Hugo Chávez Frías, Presidente de la
República Bolivariana de Venezuela,
Excelencias,
Señoras y señores:
Deseo agradecerles su presencia aquí para conmemorar el 22º
Día Mundial de la Alimentación. Me honra particularmente
el hecho de que S. E. el Presidente Chávez haya podido aceptar
mi invitación y se encuentre con nosotros hoy.
Excelencias,
Señoras y señores:
En el Día Mundial de la Alimentación se conmemora
la fundación de la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación en Quebec (Canadá)
el 16 de octubre de 1945, cuando el mundo se enfrentaba al espectro
del hambre y la muerte por inanición al final de la segunda
guerra mundial. La FAO tiene una tarea muy especial y concreta:
conseguir liberar del hambre a toda la humanidad.
El derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos
se afirma en el primer párrafo de la Declaración de
Roma, aprobada por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
de 1996. Este derecho fue confirmado durante la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación: cinco años después, celebrada
en Roma hace cuatro meses.
Las estadísticas indican que hoy en día hay menos
personas subnutridas que hace algunos años. No obstante,
aunque se han hecho progresos y se han logrado algunos éxitos
notables en diversos países y comunidades, sigue quedando
mucho por hacer. Ayer mismo la FAO publicó nueva información,
en su informe anual sobre El estado de la inseguridad alimentaria
en el mundo, que muestra que el número de personas subnutridas
en los países en desarrollo se ha reducido tan sólo
en 2,5 millones de personas al año desde el período
de referencia adoptado en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
de 1996, es decir, de 1990 a 1992. Si todo sigue así, la
reducción total del número de personas hambrientas
en el mundo para el año 2015 ascenderá a menos del
10 por ciento. Esa proporción está a años
luz de la reducción del 50 por ciento que acordaron
los dirigentes de los 186 países y de la Comunidad Europea
que se reunieron en Roma en la Cumbre de 1996.
El tema del Día Mundial de la Alimentación de este
año es "El agua, fuente de seguridad alimentaria".
El agua es esencial para conseguir una producción sostenible
de alimentos que permita satisfacer las necesidades de una población
cada vez mayor, en la actualidad y en el futuro. Una ordenación
cuidadosa del agua será crucial para producir los alimentos
que todos nosotros necesitamos a fin de llevar vidas productivas
y sanas.
Excelencias,
Señoras y señores:
Nuestro planeta tiene sed. Tiene sed porque está hambriento:
hace falta mil veces más agua para alimentar a la humanidad
que para saciar su sed.
¿Dónde encontraremos y cómo administraremos
esta enorme cantidad de agua, que aumenta inexorablemente a medida
que crece la población? Esta es la preocupación que
anima el Día Mundial de la Alimentación de este año.
El agua es uno de los problemas fundamentales en relación
con el desarrollo sostenible, y su ordenación racional y
equitativa es crucial para la supervivencia humana. Esta fue una
de las conclusiones principales a las que se llegó en la
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Johannesburgo
el verano pasado. La cuestión se examinará en mayor
profundidad en el tercer Foro Mundial del Agua, que se celebrará
en Japón el año que viene.
Por lo tanto, resulta apropiado que el Día Mundial de la
Alimentación de este año destaque la función
del agua para la seguridad alimentaria. Sin agua, no se pueden producir
alimentos. De hecho, el sector agrícola consume el 70 por
ciento del suministro de agua del planeta. En un mundo en el que
el volumen de agua disponible por persona está disminuyendo,
debemos apostar por una ordenación adecuada de los recursos
hídricos a fin de lograr un incremento suficiente de la producción
de alimentos, con vistas a reducir el hambre y la malnutrición
y alimentar a una población que se prevé que alcanzará
los 8 000 millones de personas en el plazo de 30 años.
La escasez de agua amenaza a las regiones de los países en
desarrollo donde se practica una agricultura extensiva y hace temer
que se produzcan crisis alimentarias. En la actualidad, hay 20 países
que no disponen de agua suficiente para producir los alimentos que
necesita su población. En algunos casos, la sobreexplotación
de los recursos hídricos pone en peligro la producción
agrícola futura, mientras que en otros su infraexplotación
frena el desarrollo.
Los pobres representan la mitad de la población mundial.
Un tercio de los pobres vive en países afectados por una
grave escasez de agua y que no están en condiciones de superarla
debido a que carecen de las tecnologías y los recursos financieros
necesarios. Y muchos de estos países tampoco están
en condiciones de hacer frente a sus facturas de importación
de alimentos.
La combinación de los dramáticos efectos de la pobreza,
la creciente demanda de alimentos y la insuficiente disponibilidad
de agua, por consiguiente, constituye un grave obstáculo
para la seguridad alimentaria mundial y el acceso universal al agua
potable. Mil millones de personas carecen de agua potable y la mayor
parte de ellas están también hambrientas. Viven en
zonas rurales y la agricultura es su principal fuente de ingresos.
¿Cómo podemos garantizar la disponibilidad de agua
y la seguridad alimentaria y proteger al mismo tiempo el medio ambiente?
Este es un importante desafío. Debemos producir más
utilizando menos agua, a fin de no agotarla y dejar la parte necesaria
para los usos domésticos e industriales.
Actualmente más de una tercera parte de la producción
mundial de alimentos procede de las zonas de regadío, que
representan el 16 por ciento de la tierra cultivable del planeta.
La agricultura de regadío es como mínimo el doble
de productiva que la agricultura de secano, y durante los próximos
30 años cerca del 70 por ciento de la producción
adicional de alimentos en los países en desarrollo debería
proceder de tierras de regadío.
Resulta urgente evitar prácticas de riego inadecuadas que
han producido a menudo una disminución del suministro de
agua, la degradación de las tierras y la propagación
de enfermedades. Con demasiada frecuencia se extrae más agua
de la que puede, en el mejor de los casos, reponerse. Además,
se pierde demasiada agua a lo largo de los canales, a causa de escapes,
fugas, filtraciones o la evaporación. En muchos planes de
riego la productividad es menor de lo que sería posible debido
a un drenaje inapropiado, al anegamiento y a la acumulación
de sales en el suelo.
Por lo tanto, tenemos que promover la adopción de variedades
de alto rendimiento y prácticas de cultivo mejoradas. Asimismo
es esencial evaluar cuidadosamente los recursos nacionales de suelos
y aguas, introducir tecnologías apropiadas y de bajo costo,
fomentar la ordenación integrada de las cuencas hidrográficas,
reducir la deforestación aguas arriba que genera inundaciones
y erosión y aumentar considerablemente la inversión
en la infraestructura de regulación de las aguas. Por último,
el aprovechamiento del agua será sostenible únicamente
si se realiza de manera socialmente equitativa.
La batalla del agua sólo se ganará con la participación
activa de los pequeños agricultores, hombres y mujeres, con
capacitación adecuada y comprometidos a aplicar las prácticas
nuevas y más eficientes.
Nuevas políticas sobre el agua, así como nuevas instituciones
y leyes al respecto, facilitarán la ordenación integrada
de las cuencas fluviales y de los recursos hídricos por todos
los interesados directos, en un clima de transparencia, responsabilidad
y justicia social.
La cooperación de todos los asociados para el desarrollo,
de los sectores público y privado, y de organizaciones sin
ánimo de lucro en los planos nacional e internacional será
indispensable para resolver los conflictos de intereses, movilizar
recursos financieros sustanciales y crear las condiciones apropiadas
para una distribución más justa de los alimentos y
del agua.
Los países de África, el Cercano Oriente y Asia meridional
que ya se enfrentan a una grave escasez de agua experimentarán
un rápido empeoramiento de su situación a menos que
se fortalezca la solidaridad entre las regiones donde abunda el
agua y las regiones donde escasea. Esta solidaridad es precisa a
fin de evitar la proliferación y el agravamiento de las tensiones
en relación con el agua.
Excelencias,
Señoras y señores
:
Las cumbres celebradas recientemente han dado un notable impulso
a la movilización de una opinión pública mejor
informada. Los medios de comunicación de muchos países
han mejorado su comprensión y sus análisis de las
cuestiones, con el resultado de que la calidad de la información
ha aumentado. En todos los países, las organizaciones de
la sociedad civil, y especialmente las organizaciones de agricultores,
están mejorando su organización y su competencia.
Un número creciente de agricultores participa activamente
en la búsqueda de una agricultura sostenible.
Hoy, mientras celebramos el Día Mundial de la Alimentación
en Roma, miles de hombres y mujeres se hallan reunidos en todos
los rincones del globo con objeto de promover el derecho de todos
los pobres a tener acceso a alimentos suficientes y a agua potable,
así como a vivir en un medio ambiente protegido.
Estos hombres y mujeres demandan una Alianza Internacional contra
el Hambre enraizada en los distintos países pero que trascienda
los intereses locales en aras de la consecución de una aldea
global mejor y más humana.
Les doy las gracias por su amable atención.
Regreso a la página de los discursos de 2002
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