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Discurso del Director General de la FAO
en la ceremonia con ocasión del Día Mundial de la
Alimentación de 2004
Lema: "La biodiversidad al servicio de la seguridad alimentaria"
Roma, sede de la FAO, Sala de Plenarias, 15 de octubre
de 2004
Excelentísimo Señor Ferenc Màdl , Presidente de la República
de Hungría,
Excelentísimo Señor Paolo Scarpa Bonazza Buora, Subsecretario de
Estado, Ministerio de Políticas Agrícolas y Forestales de la República
Italiana,
Monseñor Renato Volante, Observador Permanente de la Santa Sede
ante la FAO,
Señor Edouard Saouma, ex Director General de la FAO,
Señor Mamadou Cissokho,
Excelencias, distinguidos huéspedes,
Señoras y señores:
Hoy, muchas personas en todo el mundo celebrarán el Día Mundial
de la Alimentación. Pero muchas otras, los 842 millones que carecen
de alimentos suficientes, no tienen nada que celebrar. El progreso
que se ha realizado en la lucha contra el hambre ha sido demasiado
lento, pero los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
y de la Cumbre del Milenio de reducir a la mitad el número de personas
que padecen hambre para el año 2015 aún puede alcanzarse. Nuestro
planeta abunda en riqueza y esta gran diversidad es esencial para
terminar con el hambre. Por esta razón hemos elegido "La biodiversidad
al servicio de la seguridad alimentaria" como lema para el Día Mundial
de la Alimentación de este año.
Al elegir este lema, se pretende no solo reconocer la importancia
de la biodiversidad para la seguridad alimentaria, sino también
dar un toque de alarma. La FAO calcula que aproximadamente tres
cuartas partes de la diversidad genética varietal de los cultivos
agrícolas se han perdido a lo largo del siglo pasado. Tan solo 12
cultivos y 14 especies animales proporcionan en la actualidad la
mayor parte de los alimentos del mundo. Esta erosión de la biodiversidad
agrícola compromete seriamente la seguridad alimentaria mundial.
Los recursos genéticos proporcionan la materia prima para desarrollar
nuevas variedades de cultivos y nuevas razas animales. La reducción
de los recursos genéticos entraña la reducción de las posibilidades
de crecimiento e innovación en la agricultura. No obstante, a medida
que la población mundial aumente, la producción agrícola deberá
cambiar y crecer para mantenerse al ritmo de la demanda.
Además, a medida que decae la biodiversidad agrícola, el suministro
de alimentos se hace más vulnerable. La agricultura pierde capacidad
para adaptarse a los cambios ambientales, como el calentamiento
del planeta o la aparición de nuevas plagas y enfermedades. Nadie
puede predecir el futuro. Nadie sabe qué rasgos de qué especies
pueden tener la clave para el gran avance de la agricultura del
mañana. Por esta razón, debemos preservar tanto como podamos la
biodiversidad agrícola del mundo.
Durante milenios los agricultores han seleccionado cuidadosamente
las plantas y los animales que están mejor adaptados a las necesidades
ambientales, culturales y alimentarias específicas de sus comunidades.
Al reconocer la importancia de la biodiversidad para la seguridad
alimentaria, debemos también rendir un tributo a los agricultores
y criadores de ganado del mundo. Gracias a su ingenio y habilidad,
el mundo puede disfrutar de esta riqueza de diversidad agrícola.
Estos agricultores y criadores de ganado tuvieron éxito porque tenían
acceso a una amplia variedad de semillas y razas. Desde que se empezó
a practicar, la agricultura se ha basado en el intercambio de materiales
genéticos, no en la exclusividad de uso. Todas las regiones del
mundo han contribuido a nuestra actual reserva de biodiversidad.
La cebada y el trigo proceden del Cercano Oriente, el arroz del
Asia sudoriental, la patata de los Andes, el mijo y el sorgo de
África y el maíz de América central. Por lo tanto, en cualquier
lugar del mundo la seguridad alimentaria depende de productos agrícolas
que, en gran medida, se originaron en otros lugares. Para lograr
la seguridad alimentaria mundial los recursos genéticos del mundo
deben también seguir estando disponibles para todos.
Los agricultores y criadores de ganado de hoy siguen siendo los
custodios de la biodiversidad agrícola. Aunque puedan ser pobres
y a menudo padecer hambre en los países en desarrollo, están realizando
una contribución esencial a la seguridad alimentaria protegiendo
y aumentando la reserva mundial de recursos genéticos. Puede que
tengan pocos activos, pero disponen de una riqueza de conocimientos
sobre las plantas y los animales locales, incluidas las plantas
medicinales, que son a menudo las únicas medicinas que pueden permitirse.
Muchas familias rurales de los países en desarrollo, especialmente
las que viven en zonas remotas, no encuentran una variedad suficiente
de alimentos nutritivos en sus mercados locales o sencillamente
son demasiado pobres como para adquirirlos. Por esta razón, han
de aprovechar al máximo las variedades de plantas y las razas de
animales autóctonas para su supervivencia.
Esta biodiversidad les permite obtener recursos incluso en tierras
marginales y alcanzar un nivel mínimo de producción de alimentos,
incluso en presencia de unas condiciones extremadamente desfavorables.
A este respecto, no debería olvidarse la función fundamental que
desempeñan las agricultoras. En gran parte del mundo en desarrollo,
la conservación y la utilización de los recursos fitogenéticos han
sido siempre y siguen siendo responsabilidad de las mujeres.
Es preciso considerar la conservación de la biodiversidad agrícola
del mundo como un esfuerzo común en el que deben participar los
agricultores, los fitomejoradores comerciales y la comunidad científica.
Por desgracia, en el pasado, las aportaciones de los agricultores
del mundo en desarrollo a la conservación de la biodiversidad agrícola
no han sido adecuadamente reconocidas. Cuando los recursos genéticos
del mundo en desarrollo se utilizaban para el mejoramiento comercial
de cultivos y razas animales en los países industrializados, los
países en desarrollo y sus agricultores no recibían beneficios financieros
por su aportación.
No obstante, hoy en día los derechos de estos agricultores se han
reconocido y articulado. El concepto de derechos del agricultor
se ha incorporado en el Tratado sobre los Recursos Fitogenéticos
para la Alimentación y la Agricultura, que entró en vigor el 29
de junio de este año. El Tratado es un instrumento internacional
vinculante que:
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vela por la conservación y utilización sostenible de la diversidad
genética agrícola mundial;
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garantiza que todos los agricultores y criadores de ganado
tengan acceso al material genético que necesitan; y
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asegura que los agricultores reciban una parte justa y equitativa
de los beneficios que se derivan de su trabajo.
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A pesar de la importancia de las variedades de cultivos locales
para la seguridad alimentaria en muchos países en desarrollo, la
tendencia a una mayor producción y un mayor beneficio ha creado
una dependencia de un número limitado de variedades y razas de elevado
rendimiento. Como resultado de ello, los sistemas tradicionales
de agricultura diversificada se han abandonado. En muchas comunidades,
ello ha conducido no solo a una pérdida de biodiversidad, sino también
a una pérdida de identidad cultural. La biodiversidad agrícola está
estrechamente vinculada a la diversidad cultural. Protegiendo una,
ayudamos a proteger la otra.
Los programas nacionales de investigación y los proyectos de desarrollo
deberían apoyar la diversidad de cultivos y plantas. En este sentido,
la FAO y el Instituto Internacional de Recursos Fitogenéticos están
movilizando donantes públicos y privados para crear un Fondo Mundial
para la Diversidad de Cultivos. Este fondo asistirá a los países
en desarrollo en el fortalecimiento de su capacidad para preservar
la biodiversidad agrícola y mantener unos amplios bancos de genes
donde los recursos genéticos puedan conservarse seguros para el
futuro.
Además de las plantas, la ganadería está realizando una contribución
cada vez más importante a la seguridad alimentaria y al desarrollo
rural. Sin embargo, la diversidad zoogenética se está también deteriorando
rápidamente. De las 6 300 razas animales conocidas, 1 350 están
en peligro de extinción o se han extinguido ya. La FAO está trabajando
actualmente en la publicación del primer Informe sobre la situación
de los recursos zoogenéticos mundiales. Los gobiernos que están
realizando aportaciones al informe han adquirido mayor conciencia
del valor de los recursos zoogenéticos. Muchos han comenzado a tomar
medidas para conservar y utilizar mejor sus razas indígenas de animales
de granja.
Los bosques están entre los depósitos más importantes de diversidad
biológica. Solo los bosques tropicales contienen alrededor de la
mitad de todas las especies conocidas de vertebrados, un 60 por
ciento de las especies vegetales y posiblemente un 90 por ciento
del total de las especies del mundo. Sin embargo, la cubierta forestal
del mundo sigue disminuyendo. La biodiversidad es esencial para
el sostenimiento de las comunidades forestales. Los bosques no son
simplemente fuentes de madera comercial. También proporcionan alimentos
para las familias y el ganado, así como energía para el sostenimiento
de la vida en forma de leña. Además, los productos derivados de
los árboles y arbustos, tales como aceites esenciales, gomas, resinas
y látex, así como medicinas y fármacos, contribuyen a una economía
local diversificada.
No obstante, a pesar del alto número de especies de árboles en uso,
menos de 500 se han estudiado sistemáticamente para comprender su
utilidad y potencial. La FAO está trabajando activamente con sus
Miembros en la evaluación del estado de la diversidad genética mundial
en los bosques del planeta y para hallar soluciones a las amenazas
que se ciernen sobre los bosques.
Los océanos, lagos y ríos del mundo rebosan de vida y esta biodiversidad
acuática también desempeña una función vital en la seguridad alimentaria
y en los medios de vida rurales. Sin embargo, esta biodiversidad
se está viendo amenazada por la pesca excesiva, las prácticas pesqueras
perjudiciales para el medio ambiente, la introducción de especies
exóticas y la destrucción del hábitat. El Código de Conducta de
la FAO para la Pesca Responsable establece los principios para la
conservación, la ordenación y la explotación responsable de los
recursos acuáticos vivos. Además, el Programa de identificación
y documentación de especies contribuye a mejorar los conocimientos
sobre la biodiversidad acuática y facilita instrumentos para una
identificación adecuada de las especies.
Conservar la biodiversidad significa comprender y proteger muchas
clases de hábitat y ecosistemas diferentes incluidos los que posibilitan
la actividad de incontables criaturas, a menudo invisibles. Insectos,
bacterias, microbios, hongos y otros muchos tipos de organismos,
trabajando juntos de formas complejas, son indispensables para que
los agricultores cultiven nuestros alimentos.
Un método tradicionalmente empleado por los agricultores para aumentar
la biodiversidad ha consistido en la aplicación de abono animal
en sus campos. Los animales proporcionan este fertilizante orgánico
gratuitamente. Unos sistemas agrícolas diversificados que combinen
el cultivo de cosechas y el manejo del ganado pueden por lo tanto
constituir un método eficiente para mantener sano y productivo el
medio local.
La polinización es otro aspecto de la producción de alimentos que
depende de la biodiversidad local. Las abejas y otros insectos,
así como las aves y los murciélagos, ayudan todos a polinizar los
cultivos de frutas y plantas, y aumentan significativamente sus
rendimientos. La FAO estima el valor total de la polinización proporcionada
por estos animales en más de 50 000 millones de dólares EE.UU. al
año. Para fomentar el uso de especies animales polinizadoras baratas
y eficaces, la FAO ha puesto en marcha la Iniciativa internacional
sobre polinizadores.
La protección de la biodiversidad puede respaldar también una lucha
contra las plagas respetuosa del medio ambiente. En la agricultura,
las plagas de insectos son inevitables. Pero, en la mayor parte
de los campos, las especies beneficiosas matan al 90 por ciento
de estas plagas. Durante años la FAO ha fomentado programas de lucha
integrada contra las plagas como una forma para reducir el uso de
plaguicidas químicos. En toda Asia, el cultivo del arroz se ha beneficiado
de estos programas. Los rendimientos han aumentado y el uso de plaguicidas
ha disminuido. En Indonesia, el control natural de las plagas ha
sustituido a más de 100 millones de dólares EE.UU. al año en plaguicidas
y los rendimientos del arroz han crecido casi un 20 por ciento.
El éxito de la lucha integrada contra las plagas no está limitado
a la producción arrocera en Asia. Durante los últimos 20 años, más
de 50 países han incorporado algunas formas de control natural de
las plagas en sus políticas agrícolas nacionales.
Los productores de alimentos no son los únicos que reconocen el
valor de la biodiversidad. Cada vez más, los consumidores piden
también una mayor variedad de productos. Hay muchos ejemplos de
productores de alimentos que recuperan cultivos amenazados u olvidados
en respuesta a la demanda de los consumidores. En el Asia meridional,
con el fin de satisfacer las demandas de los consumidores de una
mayor elección de variedades de arroz y, al mismo tiempo, mejorar
la resistencia de sus arrozales, las organizaciones populares de
agricultores han rescatado docenas de variedades tradicionales de
arroz y han desarrollado nuevas selecciones locales. La producción
de quinua, un cereal indígena de los Andes, nutritivo pero olvidado
por mucho tiempo, se ha recuperado gracias, en gran medida, a la
demanda de alimentos indígenas por parte de los consumidores. En
Europa, los consumidores están alimentando una recuperación del
cultivo de variedades locales tradicionales de frutas y hortalizas.
Claramente, hay muchas formas de hacer coincidir unos cultivos alimenticios
que ocupan un nicho biológico único con un segmento de mercado correspondiente.
Para aprovechar estas oportunidades, los países en desarrollo necesitarán
apoyo en la mejora de sus sistemas de elaboración y comercialización
de alimentos.
Hoy celebramos la enorme riqueza de la biodiversidad de nuestro
planeta y la promesa que encierra para eliminar el hambre en el
mundo. Aprovechar el poder de la biodiversidad puede realmente ayudar
a aumentar de forma considerable y sostenible la producción de alimentos,
Pero para ello se requiere el compromiso de todos. Al igual que
en la naturaleza, nuestra fuerza se basa en nuestra diversidad.
Gracias.
Regreso a la página de los discursos
de 2004
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