¿Cuánta comida se produce en el mundo? ¿Qué sucede con los precios mundiales de los productos alimenticios? ¿Qué países tienen el mayor número de personas hambrientas? ¿Habrá sequía en África austral este año? ¿Cuáles son las consecuencias para la seguridad alimentaria de la guerra civil, de la crisis económica o de otros desastres causados por el hombre? ¿Dónde es necesario enviar hoy ayuda alimentaria?

El Sistema Mundial de Información y Alerta sobre la Agricultura y la Alimentación (SMIA) ha dado respuesta a estas y a otras preguntas desde su creación en 1975. El objetivo de este sistema es proporcionar a los analistas y a los responsables de políticas la información más actualizada y exacta disponible sobre todos los aspectos relativos a la oferta y la demanda de alimentos. Para ello, publica boletines periódicos sobre la producción agrícola y los mercados de alimentos a nivel mundial, e informes sobre la situación regional y por países. Más de 100 gobiernos, numerosas organizaciones comerciales y grupos de investigación, cuatro organizaciones regionales y más de 60 organizaciones no gubernamentales (ONGs) utilizan el SMIA y colaboran con él.

El SMIA juega un papel fundamental advirtiendo de la inminencia de problemas alimentarios, valiéndose de diferentes instrumentos como equipos informáticos especializados y misiones de evaluación rápida. Dichos equipos informáticos permiten a los analistas mostrar imágenes de satélite de las nubes y de la cubierta de la vegetación, compararlas con imágenes de años precedentes y componer mapas con datos sobre geografía, población y agricultura. Esto permite localizar aquellas áreas en las que las condiciones de desarrollo de los cultivos son desfavorables. Asimismo, establece vínculos con una base de datos que contiene un acervo importantísimo de estadísticas sobre los cultivos a nivel global y nacional, datos sobre población y calendarios sobre los periodos de siembras y cosechas.

Respecto a las misiones de evaluación rápida la FAO, en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), envía equipos de expertos para evaluar las restricciones de alimentos en los países en los que se han producido situaciones de emergencia alimentaria. Examinando los cultivos y entrevistando a los agricultores, la FAO hace una estimación de los alimentos que es necesario importar mientras que el PMA determina la cantidad de ayuda alimentaria de emergencia que el país necesita, así como las necesidades logísticas. Desde principios de los 90, prácticamente se ha duplicado el número de misiones de evaluación rápida, superando las 30 misiones por año, mostrando en consecuencia que el número de desastres también se ha disparado.

"La disponibilidad de un sistema de alerta eficaz no garantiza el éxito de las intervenciones posteriores", reconoce el Director General de la FAO, Jacques Diouf. "No siempre se moviliza un volumen suficiente de recursos, o bien éstos llegan demasiado tarde para salvar vidas en peligro. Las guerras y las contiendas civiles obstaculizan con frecuencia las operaciones logísticas hasta tal punto que las operaciones de socorro no consiguen llegar a los más necesitados. Sin embargo, la información objetiva y la alerta siguen desempeñando una función decisiva para asegurar que se adopten medidas oportunas y apropiadas para evitar el sufrimiento".

Un componente fundamental del sistema es el de unas comunicaciones rápidas y eficaces. El SMIA distribuye sus informaciones a través de su página web y de tres publicaciones principales a lo largo del año: Perspectivas alimentarias, Cosechas y escaseces alimentarias y Situación del suministro de alimentos y perspectivas de los cultivos en el África Subsahariana. También se preparan numerosos informes y alertas especiales de envío rápido.