La misión del Departamento de Pesca de la FAO es la de facilitar y asegurar el desarrollo sostenible y la utilización a largo plazo de la pesca y la acuicultura mundiales.

La FAO ha liderado el establecimiento de un Código de Conducta para la Pesca Responsable. Este Código fija principios y normas internacionales de comportamiento para prácticas responsables dirigidas a asegurar la efectiva conservación, la gestión y el desarrollo de los recursos acuáticos vivos, con el debido respeto por el ecosistema y la biodiversidad. El Código reconoce la importancia nutricional, económica, social, medioambiental y cultural de la pesca, así como el interés de todas las partes interesadas en el sector pesquero. El Código toma en cuenta las características biológicas de los recursos pesqueros y el ambiente en el que se encuentran así como el interés de los consumidores y otros usuarios.

La FAO tiene más de 66 proyectos en marcha en el área de pesca, que incluyen no sólo los proyectos específicos de captura sino también proyectos multidisciplinarios en los que la pesca supone un componente importante, a todos los niveles: nacional, regional, interregional y global.

La producción mundial de pescado, marisco y otros animales acuáticos aumentó de 117 millones de toneladas en 1998 a 125 millones de toneladas en 1999. La captura de pescado subió hasta 92,3 millones de toneladas. Si bien esta cifra representa un aumento del 7 por ciento comparado con las cifras de 1998, está todavía 1,4 millones de toneladas por debajo de los niveles del record alcanzado entre 1996 y 1997. Los resultados de la acuicultura aumentaron en 2 millones de toneladas hasta alcanzar los 32,9 millones de toneladas en 1999.

Entre el 47 y el 50 por ciento de los principales bancos pesqueros están plenamente explotados, con pocas posibilidades de crecimiento. Entre el 15 y el 18 por ciento está sobreexplotado, mientras que el 10 por ciento de los bancos pesqueros se han agotado o se están regenerando.

Un porcentaje estimado del 25 al 27 por ciento de las reservas de pescado están infraexplotadas o moderadamente explotadas y representan una potencial fuente de expansión de las capturas totales.

El pescado tiene unos valores nutricionales excelentes, proporcionando proteínas de alta calidad y una amplia gama de vitaminas y minerales: vitamina A y D, fósforo, magnesio, selenio y yodo, en el caso de la pesca marina. Su proteína se digiere fácilmente y complementa favorablemente la dieta proteínica que aportan los cereales y verduras, consumidos en gran cantidad en los países en desarrollo. Se estima que entre el 15 y el 20 por ciento de todas las proteínas animales provienen de los animales acuáticos.

La pesca artesanal pierde una cantidad considerable de sus capturas antes de que puedan ser consumidas. En los países en desarrollo, las altas temperaturas echan a perder el pescado cuando aún no ha llegado a puerto, al descargarlo, mientras se almacena o se procesa, en el camino al mercado y, por último, mientras se vende en los puestos.

La pesca y las industrias derivadas son el medio de vida para unos 140 millones de personas en el mundo. Fundamental para los más pobres, la pesca contribuye significativamente a la seguridad alimentaria mundial y supone más de 50 mil millones de dólares EE.UU. en el comercio internacional.