Rep Hing es capaz de cocinar el pescado de 24 maneras diferentes. Frito, en salazón, a la parrilla, al vapor y fermentado. Por suerte, a ella y a los 25 miembros su familia les gusta el pescado. Lo comen casi todos los días. Es fácil, no tienen más que pescarlo en el criadero de su casa en la provincia de Siem Reap, al norte de Camboya.

Hace dos años, la Sra. Hing participó en un curso de capacitación en acuicultura de la FAO. "Aprendimos cómo construir y reparar una piscina de pescado, cómo criarlo en nuestros campos de arroz y cómo producir su alimento", dice la Sra. Hing, quien hoy tiene dos piscinas con cinco clases diferentes de pescado. "Criar pescado no es difícil y es muy bueno para nuestra familia", dice. "Comemos mejor y hasta conseguimos ganar dinero".

Desde 1999, la FAO ha capacitado a más de 800 granjeros en la gestión de criaderos familiares de pescado en Siem Reap. El objetivo es contribuir a la seguridad alimentaria y a la generación de ingresos en la zona, y reducir al mismo tiempo la migración de campesinos hacia el Lago de Tonle Sap, donde el exceso de pesca es ya un serio problema. La capacitación forma parte de un proyecto de la FAO de gestión participativa de los recursos naturales en la región de Tonle Sap.

La acuicultura es un importante aliado en la lucha contra la pobreza. Contribuye a la seguridad alimentaria y al bienestar social en países como Camboya. Aproximadamente, el 90 por ciento de la producción global procede de países en desarrollo y una gran parte de esta producción es el fruto del trabajo de pequeños productores como la Sra. Hing.

"La acuicultura juega un papel crucial en el desarrollo rural", dice Rohana Subasinghe, experto de la FAO en recursos pesqueros. "Es una riquísima fuente de alimentos a bajo costo que sirve también para compensar a los pequeños agricultores de los periodos de malas cosechas. Además, crea empleo y aumenta el nivel de vida de las pequeñas comunidades rurales".

La acuicultura supone casi un tercio del total de las capturas pesqueras. Hoy día, el pescado representa un 15,9 por ciento del total del aporte de proteínas animales en el mundo, un porcentaje mayor que el de cualquier otro producto animal. El pescado es parte integrante de la dieta diaria de asiáticos y africanos, y en menor medida también de los habitantes de otras regiones del mundo. En Filipinas, por ejemplo, más del 50 por ciento de las proteínas animales ingeridas per cápita proceden del pescado.

La Sra Hing, quien también cultiva arroz, melones, coco, banana, mango y caña de azúcar, está pensando en construir una nueva piscina para aumentar su producción. En concreto, le interesa la venta de los alevines. "Mis vecinos están viendo cómo la cría de pescado ha mejorado nuestras vidas y quieren seguir nuestro ejemplo. Yo ya les he vendido muchos alevines pero estoy segura de que puedo vender muchos más", asegura la Sra. Hing.