Hoy es un día especial en el pueblecito de Calala, en el altiplano boliviano. Sobre todo para un grupo de mujeres que ha puesto sus esperanzas en un proyecto TeleFood de la FAO. A partir de hoy, sus cosechas estarán más seguras y el tiempo que emplearán en moler el grano necesario para alimentar a su familia será mucho menor.

Todo ello gracias a un proyecto financiado por la Campaña TeleFood de la FAO, una iniciativa que tiene como finalidad sensibilizar a la opinión pública y movilizar recursos para la lucha contra el hambre en el mundo.

El ingeniero de la FAO, Yeric Peric, es el encargado de transportar hasta estos rincones estas simples pero esenciales tecnologías que, sin duda, mejorarán la seguridad alimentaria de esta aldea. Y, como no podía ser menos, es recibido con grandes honores, o sea, con una taza de chicha, una bebida local a base de maíz fermentado.

"Estamos muy contentas", reconoce Norma Llanos de Ruiz, la más joven del grupo que ejerce de portavoz en español, traduciendo los agradecimientos en quechua de sus compañeras. "Con el silo podemos preservar nuestra cosecha y el molino nos facilitará mucho el trabajo", reconoce. Sin el molino, cada mujer emplearía entre dos o tres horas cada día moliendo trigo y maíz en una muela manual hasta conseguir la porción de harina necesaria para asegurar la comida de sus familias. "Ahora, con el molino, tardaremos apenas 15 minutos en moler los granos que nos hacen falta", explica Norma.

La producción de silos y de muelas para el grano ha sido posible gracias a la Campaña TeleFood de la FAO. En los últimos ocho meses, se han construido y distribuido 600 silos y 20 moledoras de trigo en todo el departamento de Potosí.

Tradicionalmente en estas comunidades, el grano se guarda en un desván sobre el fogón en la cocina, donde el humo ayuda a mantenerlo fuera del alcance de las plagas de insectos y animales. Pero este sistema no es muy efectivo pues, de hecho, gran parte de las cosechas se echan a perder por culpa de las ratas y otros animales. Con el silo se conserva de un 20 a un 40 por ciento más de las cosechas de cereales. Con los 600 nuevos silos en Potosí, se conseguirán conservar unos 36 480 kilos más, que hasta ahora se perdían. O dicho de otra manera: entre 500 y 600 familias del departamento mejorarán su seguridad alimentaria y tendrán cosechas con cereales más limpios y sanos.

Aquí, en Calala, sólo hay un silo comunal con una capacidad de unos 250 kilos. Cada mujer ha traído hoy veinte kilos de maíz aproximadamente. Antes de ponerlo en el nuevo silo, lo pesan y lo registran en el libro de cuentas del grupo. "Es impresionante ver el impacto que tecnologías simples como estas pueden tener en la vida diaria de estas personas", dice el Sr. Peric, responsable de un proyecto de post-cultivo de la FAO y de dos proyectos TeleFood en el departamento de Potosí. "En aquellas aldeas donde las familias tienen silos individuales la seguridad alimentaria de la gente ha mejorado sustancialmente, los niveles nutricionales son mejores y en consecuencia la tasa de enfermedad, sobre todo entre los niños, ha descendido".

Es hora de partir hacia las otras aldeas, pero todavía falta algo muy importante: la bendición de los nuevos instrumentos para que formen parte integrante de la comunidad. Como muestra de agradecimiento, el Sr. Peric recibe el honor de regar con una jarra de chicha los nuevos instrumentos. Ahora sí, cada uno a su trabajo.