24 de noviembre de 2003 -- Una variedad de palma de aceite tolerante a las temperaturas bajas y muy productiva, que promueve la FAO en el occidente de Kenya, podría traducirse en un beneficio para los pequeños campesinos y la industria por igual, al incrementar los ingresos y mejorar la alimentación, reducir las importaciones de aceite y contribuir a diversificar los cultivos, algo tan necesario para los productores locales de azúcar.

Hasta iniciarse el proyecto de la FAO, a principios de 1993, en los climas africanos más fríos la única variedad de palma de aceite que se producía era la denominada dura, que produce una fruta con poca pulpa y, por lo tanto, no permite obtener mucho aceite.

Los agrónomos de la FAO observaron primero que la variedad de la palma dura resistía las temperaturas frías de las tierras altas de Tanzanía y el Camerún, y reconociendo este potencial trasladaron el material a Costa Rica, donde se produjeron híbridos con variedades de la palma, que es muy productiva. Las variedades obtenidas se llevaron de nuevo a los países del África oriental, entre ellos a Kenya, para probarlos sobre el terreno.

Los resultados fueron estimulantes. Pasados cuatro años, las palmas de Kenya habían dado fruto, incluso con poco mantenimiento. Ahora están produciendo plántulas híbridas algunos invernaderos de las comunidades del occidente de Kenya y la Mumias Sugar Company, principal productora local de azúcar.

El clima del occidente de Kenya es adecuado para el cultivo de híbridos de la palma de aceite resistentes al frío, que podrían resultar mejores que la variedad producida en Malasia, principal productor mundial de aceite de palma, informa Peter Griffee, oficial superior (cultivos industriales) de la FAO y uno de los principales técnicos del proyecto.

"Por lo general llueve por la tarde y durante el día brilla el sol –dice Griffee–, de modo que si bien llueve como en Malasia, hay más horas de sol, lo que es esencial para la formación del aceite".

Productiva y ecológica

La palma de aceite (Elaeis guineensis) es una de las especies más grandes de palmeras y produce más aceite por hectárea que cualquier otro cultivo del que se extraiga aceite. La palma de aceite es el segundo cultivo mundial de aceite vegetal, después de la soya, con una producción anual de racimos de fruta fresca que asciende a casi 100 millones de toneladas al año.

La variedad híbrida tiene un gran potencial. Produce fruta a los tres años, y las palmeras maduran a los seis años, si reciben buena atención. Las palmas maduras producen unas 20 toneladas de fruta fresca por hectárea al año, equivalentes a 4 toneladas de aceite. La vida productiva de estas palmeras es de unos 25 años.

El cultivo de palmeras de aceite también produce beneficios ecológicos.

"La palma de aceite es ecológica –indica Griffee–. No compite con la vegetación autóctona ni con los cultivos alimentarios en el occidente de Kenya. No se necesita roturar el suelo anualmente, por lo cual hay menos erosión y compactación del suelo".

Una vez obtenido el aceite, la fruta puede utilizarse como rastrojo para ayudar a conservar la humedad del suelo, enriquecer su contenido de nutrientes e incrementar su materia orgánica.

Además de estabilizar el suelo, estos árboles propician una gran diversidad de vida silvestre.

De la importación a la producción local

Actualmente la producción interna de Kenya de aceite comestible satisface cerca de una tercera parte de la demanda anual del país, que asciende a unas 380 000 toneladas. El resto se cubre con importaciones, con un costo anual de unos 140 millones de dólares EE UU al año, con lo cual el aceite comestible es la segunda importación más importante del país, después del petróleo.

La palmera híbrida es una oportunidad tanto para los pequeños productores como para la industria, de contribuir a reducir el déficit de aceite comestible del país y proporcionar a la vez a las comunidades locales otra fuente de ingresos, en una región donde la mitad de la población rural vive en la pobreza.

El aceite puede extraerse manualmente con facilidad, o con extractores sencillos, y utilizarse crudo en el hogar, no sólo en la elaboración de platillos sabrosos, sino también para hacer jabón.

Y el aceite de palma podría resolver la falta cada vez mayor de cultivos comerciales. Kenya concentra cada vez más su actividad en la producción agrícola industrial, según lo demuestran la inversión extranjera y las ventas en sectores relativamente nuevos, como las flores cortadas, algunas hortalizas, cultivos para la industria farmacéutica y otros. Hay mucho interés en la diversificación para producir otros cultivos comerciales con potencial económico. La palma de aceite cumple este requisito.

La Mumias Sugar Company, uno de los asociados de la FAO en el proyecto de Kenya, está haciendo planes para establecer una plantación de palma de aceite de 500 hectáreas. La empresa tiene 60 000 campesinos productores, casi todos pequeños propietarios y muchos de ellos participantes en las escuelas de campo de la FAO para agricultores.

"Este proyecto afectará mucho a esos pequeños productores –explica Griffee–. Si siguen bajando los precios del azúcar, la empresa tendría que deshacerse de unos 20 000 productores, a menos que se diversifiquen".

Sana opción

Los beneficios de la palma de aceite no sólo son económicos. El elevado contenido de grasas no saturadas que contiene el aceite rojo de la palma combate los niveles de LDL, el llamado "colesterol malo", y mantiene los niveles de HDL, o "colesterol bueno".

Además es una excelente fuente de vitaminas A y E, complemento alimenticio muy necesario en la región. A los niños del Hospital Alupe de Kenya se les está dando cucharadas de aceite rojo de palma en vez de píldoras de vitamina A, y el Ministerio de Salud está considerando la distribución de aceite como complemento alimentario en toda la región.

Otra ventaja: el aceite rojo de palma dura más que otros aceites comestibles por su elevado contenido de antioxidantes, que lo hacen especialmente resistente a ponerse rancio.

Una de las principales cadenas de supermercados de Kenya importa aceite rojo crudo de palma del África Occidental para venderlo como complemento dietético. Con el aumento de la producción local, los minoristas podrán recurrir a productos locales.

Cultivar el gusto


Dado que el aceite de palma no es muy conocido en la cocina keniana, se está promoviendo entre el público. El proyecto va a mandar a una nutricionista de la región de Ghana a tomar un curso de cocina y nutrición, sobre los beneficios y aplicaciones del aceite rojo de palma. La nutricionista redactará un libro de cocina a partir de este curso, para el occidente de Kenya, adecuado al gusto y los ingredientes locales.

Saludable y más inocuo

A la fecha se han plantado unos 10 000 palmas, y para cuando termine el proyecto de la FAO, el próximo agosto, se prevé que se habrán sembrado otros 5 000. La iniciativa proseguirá bajo la dirección del Instituto Keniano de Investigación Agrícola y el Gobierno.

La FAO está preparando un manual ilustrado y fácil de usar para los agricultores, que señala lo que se debe de hacer y lo que se debe evitar en el cultivo de la palma de aceite. El manual contiene información sobre las herramientas necesarias, cómo seleccionar el sitio adecuado para plantar y los problemas comunes y cómo evitarlos. El manual se traducirá por lo menos a uno de los idiomas locales y se utilizará en las escuelas de campo de la FAO para agricultores.

Para ayudar a las familias de la región a capitalizar otras oportunidades del mercado, el proyecto ha capacitado grupos de mujeres para hacer jabón para venderlo o utilizarlo, con aceite de palma de baja calidad y otros ingredientes locales.

Griffee señala que diez palmeras por familia bastan para el consumo familiar de aceite y un pequeño excedente para la venta local de aceite o jabón.

"Las palmas de aceite no van a enriquecer a la gente, pero pueden contribuir a su salud y estabilidad económica", afirma.


Persona de contacto:
Teresa Buerkle
Oficial de Comunicación, FAO
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