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15 de mayo de 2003, Roma En el África
subsahariana no es fácil ser agricultor pese a la abundancia
de recursos naturales. La sequía, las inundaciones y otros
desastres causan estragos de ordinario, a la vez que la pobreza
crónica, problemas sociales, políticas ineficaces
y conflictos civiles también pueden contribuir a la escasez
de alimentos y a una extendida malnutrición.
Pero en los últimos 10 años el VIH/SIDA ha planteado
otro problema en esta parte del mundo, donde los alimentos y los
medios de subsistencia de hasta un 80 por ciento de la población
dependen de la pequeña agricultura. Conforme esta enfermedad
sigue matando a millones de personas, dejando a innumerables más
demasiado enfermos, demasiado jóvenes o demasiado pobres
para labrar las tierras y alimentarse, el sur del África
está atravesando otra crisis diferente, que a su vez está
propiciando la propagación del virus. Este es el mensaje
de un nuevo documental de media hora de duración, titulado
Siembra de semillas del hambre, producido por la FAO en colaboración
con el Consorcio Televisivo para el Medio Ambiente (TVE), empresa
de cine independiente con sede en Londres, que transmite BBC World
esta semana.
La cinta ilustra la forma en que la crisis afecta directamente a
millones de personas que viven con la enfermedad, muchas de las
cuales son jornaleros agrícolas, como Barnabus y Mary Chabala.
Como el VIH/SIDA suele producirse durante los años más
productivos entre los 15 y los 49 años-, muchas tierras
del sur de África hoy están ociosas. En consecuencia,
familias como las de los Chabala no sólo están perdiendo
alimentos y cultivos comerciales, sino también valiosos recursos,
como el ganado y los aperos. Tuvimos que vender todo lo que
tenemos para comprar alimentos y pagar nuestros gastos médicos,
explica Mary.
Desgraciadamente los servicios de salud en esta parte del mundo
no están satisfaciendo las necesidades de las víctimas
de la epidemia. En estas condiciones, la clave es una buena nutrición.
Cuando las personas están malnutridas no tienen fuerza
para resistir las infecciones y el SIDA se desarrolla mucho más
pronto, explica Karel Callens, Oficial de Nutrición
de la FAO que trabaja en esa región y proporcionó
ayuda técnica para la elaboración del documental.
El VIH/SIDA tal vez no se cure con una buena alimentación,
pero ésta sí puede prolongar la vida de las personas
y permitir que sea productiva.
La alimentación ayuda a prevenir
La muerte de una persona de SIDA suele aumentar las dificultades
de la familia a menudo, en particular para las mujeres y los niños.
En algunas comunidades, por ejemplo, las mujeres pueden perder el
derecho a las tierras y a otros bienes al morir sus maridos. Como
la producción de alimentos con frecuencia incumbe a las mujeres,
esas costumbres pueden afectar a toda la familia. Los miembros de
la familia pueden mudarse, en busca de alimentos o de trabajo, lo
que incrementa la posibilidad de que contraigan el VIH, y lo lleven
de vuelta a casa. Para otros, el comercio sexual puede ser la única
opción para sobrevivir.
En la cinta, Mercy, de 19 años de edad, aparece en una transitada
autopista, tratando de ayudar a mantener con la prostitución
a sus dos hermanos menores. En una buena noche atiende a 10 o más
hombres, y si le pagan bien, no utiliza condón. Lo
que necesito es dinero, afirma Mercy desafiante.
En el sur de África está difundiéndose la conciencia
sobre el VIH/SIDA, pero como lo ilustran los comentarios de Mercy,
el sexo seguro no va con el estómago vacío. Las
personas que tienen un acceso adecuado a los alimentos no se encuentran
en la situación extrema de tener que vender sus cuerpos para
comer, explica Marcela Villarreal, Jefa del Servicio de Población
y Desarrollo de la FAO y coordinadora de la Organización
de las cuestiones relacionadas con el VIH/SIDA. La seguridad
alimentaria misma puede ser un medio de prevención.
Lo anterior coloca a la agricultura en la posición de poder
mitigar algunos de los efectos de la epidemia de SIDA. Un paso importante
son las políticas que les garantizan a las mujeres igualdad
en el acceso a las tierras, financiación y enseñanza.
Pero la FAO también está ayudando a llevar medidas
más inmediatas a la región, como las prácticas
que reducen el coeficiente de mano de obra, como sería producir
cultivos que necesitan menos labranza, y la agricultura de conservación,
método de bajo costo que protege contra la degradación
de las tierras mediante la utilización de menos agua y fertilizantes.
[Haga clic aquí
para informarse de más actividades de campo de la FAO.]
¿Y el futuro?
La película presenta algunas iniciativas basadas en la comunidad
surgidas a partir de la crisis: organizaciones como Kubatsirana,
grupo de apoyo de voluntarios que trabaja en Mozambique para contribuir
a prestar atención a domicilio, proporcionar alimentos e
información sobre el VIH a las personas que más lo
necesitan.
Pero el impresionante número de niños que han quedado
huérfanos a causa de la epidemia de SIDA actualmente
hay 11 millones de estos niños sólo en el África
subsahariana demuestra que queda mucho por hacer. ¿Qué
se puede hacer cuando nunca se ha recibido atención, amor
o afecto durante la infancia porque tus padres han muerto cuando
eras demasiado pequeño?, pregunta Stephen Lewis, Enviado
Especial de las Naciones Unidas para las cuestiones relacionadas
con el VIH/SIDA en África. Dentro de 15 o 20 años,
sólo Dios sabe qué efectos desestabilizadores tendrán
estos niños en la sociedad.
Por este motivo muchas personas piensan que la verdadera crisis
del sur de África todavía está por llegar,
mientras estos huérfanos luchan por crecer. Sole, de 14 años
de edad, es uno de los más afortunados: como sus padres murieron
de SIDA hace tres años, vive con sus tres hermanos más
pequeños en una choza de un sólo espacio, y Kubatsirana
le proporciona ayuda alimentaria. Pero como tantos otros huérfanos,
los padres de Sole murieron antes de poder transmitirles a sus hijos
generaciones de conocimientos agrícolas sobre las variedades
de cultivos y el uso de los aperos. Sin esos conocimientos, Sole
y sus dos hermanos y hermana no pueden producir sus propios alimentos,
ni obtener los ingresos necesarios para comprarlos, y sus perspectivas
son todavía más sombrías.
Llamada de alerta al mundo
África tal vez cargue hoy el peso de la crisis actual de
VIH/SIDA, porque en ese continente vive más del 75 por ciento
de los 42 millones de personas que se calcula que padecen esta enfermedad,
pero las tendencias del resto del mundo son igual de alarmantes.
En la India, por ejemplo, se prevé que habrá 25 millones
de personas con VIH a fines del decenio, mientras que el aumento
de las tasas de infección está disparándose
en otras partes de Asia, el Caribe y Europa Oriental.
Esperamos que este documental despierte al mundo dice
William D. Clay, Jefe del Servicio de Programas de Nutrición-.
Si bien se requiere acelerar la lucha contra la crisis en el sur
de África, otros países también requieren de
medidas dinámicas antes de que las tasas de infección
alcancen proporciones de epidemia. Ninguna parte del mundo esta
inmune de esta enfermedad, y la FAO insta a todos los sectores
de salud, agricultura y social a colaborar para mitigar las
repercusiones del VIH/SIDA e impedir su transmisión.
Persona de contacto:
Erwin Northoff
Oficial de Comunicación, FAO
erwin.northoff@fao.org
(+39) 06 570 53105
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