La FAO, organismo de las Naciones Unidas responsable de fortalecer la agricultura, mejorar la nutrición y combatir el hambre, tiene una larga trayectoria de actividad para el desarrollo sostenible en las zonas montañosas.

Se encargó a la Organización supervisar la ejecución del capítulo 13, sobre las montañas, del Programa 21, que es el plan para el desarrollo sostenible, producto de la Cumbre de las Naciones Unidas para la Tierra, de 1992. Y cuando se designó 2002 Año Internacional de las Montañas, se asignó a la FAO la dirección de las actividades correspondientes.

En fecha más reciente se ha indicado que la Organización es el lugar más lógico para instalar la Secretaría de la Alianza para las Montañas, actividad colectiva en la que participan 40 países, 15 organizaciones intergubernamentales y 38 otros participantes diversos, para reunir recursos, difundir conocimientos y coordinar actividades relacionadas con el desarrollo y la conservación en las zonas de montañas.

El pasado mes de octubre, durante la primera reunión mundial de la Alianza, celebrada en Merano, Italia, los delegados suscribieron este plan. Italia y Suiza ya están aportando apoyo económico a la FAO para financiar la estructura provisional, mientras se establece formalmente la Secretaría.

"Con esta función, la FAO proporcionará un apoyo decisivo, particularmente en el ámbito de la información y las comunicaciones, para garantizar la satisfacción de las necesidades de los miembros de la Alianza y que ésta pueda cumplir su compromiso de ser un mecanismo más eficaz de colaboración para la acción en las zonas montañosas", afirma Douglas McGuire, Jefe del Grupo de las Montañas, de la FAO. "Desempeñaremos una función clave en la realización de las iniciativas de la Alianza relacionadas con cuestiones y sectores específicos, y también seremos un intermediario neutral en la determinación de los recursos y la competencia técnica, y en la canalización de las peticiones de asistencia a los lugares adecuados".

Además de estas actividades, la FAO realiza su labor ordinaria en el ámbito de las montañas en diversos frentes, que incluye:

• proyectos de cooperación técnica que ofrecen financiación y asesoramiento de expertos en las zonas montañosas, de Bolivia al Kazajstán. El Programa Especial de la FAO para la Seguridad Alimentaria también apoya a países montañosos de bajos ingresos y con déficit de alimentos;

• profundizar el conocimiento de los ecosistemas montañosos, y de las necesidades de las comunidades que viven en ellos y que a menudo son vulnerables, a través de la investigación, estudios e instrumentos, como los sistemas de la FAO de cartografía e información de la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad;

• dirigir diversas actividades internacionales orientadas a establecer mecanismos de cooperación para promover el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza en las zonas montañosas del mundo;

• elaborar directrices técnicas y materiales formativos sobre cuestiones como la ordenación de cuencas hidrográficas, que se puedan utilizar para aplicar prácticas de desarrollo sostenible en las tierras altas;

• hacer estudios a profundidad de las leyes, políticas y estrategias relacionadas con las montañas, para ayudar a los países a evitar errores y ejecutar iniciativas acertadas para las montañas.

diciembre de 2003


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