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El mejoramiento genético no es una novedad. Los seres
humanos siempre han cruzado a los mejores animales entre variedades
distintas y con características cuya combinación juzgaban
conveniente para la alimentación y la agricultura.
Tampoco es novedad que la biotecnología se utilice para
la reproducción, en el ámbito de la cría de
animales. La inseminación articificial existe desde hace
50 años. Tanto en los animales, como en los peces, y
aún en los cultivos, se utilizan formas de manipulación
genética que no suponen una modificación directa de
los genes.
"Un ejemplo es la transferencia de embriones de una oveja
excelente -explica Keith Hammond, oficial superior de zootecnia.
Se trata de una forma de manipulación genética y sin
duda de biotecnología. Hoy, el trasplante de embriones
es muy común, y sólo en 1998 se registraron 440 000 casos
en el ganado bovino.
Mejorar la productividad y reducir las enfermedades
Pero ahora la ingeniería genética se aproxima a la
zootecnia. Sus evidentes aplicaciones servirán para incrementar
la producción de leche, carne y huevos, y para mejorar la
resistencia a las enfermedades, así como el aprovechamiento
de los piensos y la tolerancia a los medios rigurosos, es decir,
aquellas cualidades que desde hace milenios buscan los agricultores
en sus animales.
No obstante, las primeras aplicaciones de la ingeniería
genética se harán probablemente en animales que no
producen alimentos. Por ejemplo, se está considerando la
introducción de un gen en las ovejas para que sus ubres segreguen
una proteína de la seda con la cual pueda elaborarse hilo
de telaraña, de gran delicadeza y enorme resistencia, útil
para fines tan nobles como las suturas quirúrgicas. Pronto,
la ingeniería genética también podrá
ser aplicada para modificar los órganos de los animales a
fin de trasplantarlos a los seres humanos. Además, a partir
de los animales podrían obtenerse compuestos necesarios para
las vacunas y otros tratamientos.
Desafíos muy particulares
Un obstáculo que dificulta la producción de animales
transgénicos, en comparación con la de los cultivos
alimentarios, es que sus ciclos reproductivos son mucho más
prolongados, lo cual retarda el proceso de investigación.
Es más, las pautas de los genes que los científicos
deben determinar y transferir son mucho más complejas que
las de las plantas. Los animales modificados genéticamente
tardarán mucho más en ser productivos que las plantas
o los peces.
Una consecuencia evidente de la modificación genética
es la cuestión ética ligada al trato de los animales.
La actividad pecuaria es una industria muy criticada debido al trato
que da a los animales, e intentos anteriores de producir animales
transgénicos han producido anomalías fisiológicas,
debilidad y mala salud y desempeño reproductivo.
A pesar de todo, las técnicas han mejorado y los animales
transgénicos probablemente no tendrán que padecer
más anomalías fisiológicas respecto a los demás
animales, ya que el control inherente a la ingeniería genética
tiene más capacidad de reducir la probabilidad de que las
crías de animales portadores de genes nocivos recesivos sufran
anomalías al nacer. Esto no tranquilizará a quienes
creen que los animales programados, sencillamente son
algo malo. Pero las técnicas genéticas no se asocian
necesariamente al sufrimiento de los animales.
La cuestión de la salud
La ingeniería genética entraña potenciales
beneficios para la salud animal, para producir vacunas y anticuerpos
y conferir resistencia ante las enfermedades. Aparte del sufrimiento
que las enfermedades producen a los animales, la enfermedad produce
ingentes daños económicos, especialmente en las comunidades
pobres que dependen mucho del ganado. Las consecuencias para la
seguridad alimentaria son enormes.
"En los últimos 15-20 años se han gastado 100 millones
de dólares EE UU tratando de controlar la peste
africana del cerdo -explica el virólogo de la FAO Peter Roeder-.
No se ha logrado. ¿Seguimos gastando o probamos nuevos métodos?"
Este experto divide las repercusiones de la biotecnología
moderna en la salud animal en tres categorías:
-
Diagnósticos, como la creación de instrumentales
moleculares para diagnosticar enfermedades de los animales.
Ahora ya es posible analizar las secuencias de los genes de
microbios y parásitos, lo cual permite hacer diagnósticos
rápidos y precisos para identificarlos. Los instrumentales
para diagnosticar estas enfermedades ya se utilizan mucho en
el terreno, y la FAO ha participado en gran medida en su creación.
-
Vacunas. Las vacunas recombinantes -aquellas que se crean mediante
manipulación genética- pueden resultar muy eficaces.
En Europa y los Estados Unidos ya se utiliza mucho, y con gran
éxito, una vacuna recombinante contra la rabia. Actualmente,
varios grupos de investigadores en los Estados Unidos, el Reino
Unido y Japón está trabajando en una vacuna recombinante
para la peste bovina, esa enfermedad mortal que desde hace tanto
tiempo devasta el ganado.
-
Epidemiología, el estudio de la propagación de
las enfermedades. Algunos organismos, como los virus, evolucionan
y se transforman muy rápidamente, al igual que su comportamiento
y su resistencia. A partir de la secuencia de los genes de un
organismo es posible entender cómo ese organismo ha evolucionado,
proceso denominado filogenética. Esto puede demostrar
cómo y en dónde ese organismo ha evolucionado,
este proceso es denominado filogenética. Esto puede demostrar
cómo está evolucionando un organismo y hacia dónde
va, lo cual contribuye a encontrar las vacunas adecuadas para
combatir a los virus que se transforman aceleradamente, tal
como el de la fiebre aftosa.
Ya es posible insertar marcadores genéticos en las vacunas,
a fin de que los trabajadores en el campo puedan distinguir entre
los animales enfermos, y los que simplemente fueron vacunados. Esto
significa que no habrá que sacrificar a los animales vacunados
por sospechar que sean portadores de la enfermedad. Y los marcadores
genéticos también están por adquirir gran importancia
para la vigilancia de la inocuidad de los alimentos. Por ejemplo,
pronto se podrá detectar si hay proteínas exóticas
en los alimentos, de manera rápida y económica.
La aplicación de la ingeniería genética para
modificar a los animales está destinada a ser polémica.
Los temas de la ética y el bienestar de los animales, en
particular, serán candentes y de doble filo.
Marzo de 2003
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