La posibilidad de que ejerzan efectos negativos en el medio ambiente

  • Los genes pueden llegar a lugares imprevistos: cuando los genes se "fugan", pueden transferirse a otros organismos de la misma especie y aún de especies distintas. Los genes introducidos en los organismos genéticamente modificados (OGM) no son una excepción, y la interacción puede ocurrir en el ámbito de los genes, las células, las plantas y el ecosistema. Por ejemplo, si los genes resistentes a los herbicidas llegaran a transferirse a la maleza, esto constituiría un grave problema. Hasta ahora, la investigación no ha llegado a producir conclusiones definitivas al respecto. Los científicos tienen opiniones diversas y con frecuencia su oposición es acerba. Pero existe un consenso científico, según el cual, una vez que estos organismos se difundan libremente, será imposible recuperar los genes o secuencias extrañas de ADN fugadas, cuya inocuidad siga sujeta a debate científico.

  • Los genes pueden sufrir mutaciones que provoquen efectos perniciosos: aún no se sabe si la inserción artificial de genes podría desestabilizar a los organismos, producir mutaciones, o hacer que el gen transferido no logre mantenerse estable en la planta en el curso de las generaciones. Todavía no existen conclusiones definitivas sobre este tema.

  • Los genes «dormidos» podrían activarse accidentalmente y los genes activos podrían dejar de expresarse: los organismos contienen genes que se activan en determinadas circunstancias, por ejemplo, al sufrir el ataque de agentes patógenos o en condiciones ambientales difíciles. Cuando se introduce un gen nuevo, también se introduce un gen "promotor" para activarlo, el cual podría activar un gen "dormido" en circunstancias no deseadas. Esto atañe en especial a los organismos que viven muchos años, como los árboles. A veces la expresión de los genes se "acalla" a causa de una interacción desconocida con el gen introducido.

  • Interacción con poblaciones silvestres y locales: Los OGM podrían competir o cruzarse con las especies no modificadas, por ejemplo en el caso de los peces de cría. Los cultivos genéticamente modificados podrían representar un problema para la biodiversidad agrícola, especialmente si se producen en los centros de origen de estos cultivos. Además, los cultivos genéticamente modificados podrían competir y llegar a sustituir a las variedades tradicionales y a los parientes silvestres que han evolucionado para adaptarse a las presiones ambientales. Por ejemplo, gracias a las variedades de patatas de América Latina fue posible poner remedio a la catastrófica plaga de la patata que asoló Irlanda en el decenio de 1840. Hoy estas variedades de plantas contribuyen a incrementar la tolerancia al clima y la resistencia contra las enfermedades. Si las variedades agrícolas genéticamente modificadas llegaran a sustituirlas, podrían perderse iremediablemente, pero este argumento también vale para las variedades mejoradas producidas con métodos convencionales.

  • Impacto sobre las aves, los insectos y la biota del suelo: otro problema importante sería la probabilidad de riesgos para las especies naturales que no son objeto de modificación genética mediante la biotecnología moderna, tales como las aves silvestres, los insectos polinizadores y los microorganismos del suelo. Nadie sabe a ciencia cierta qué repercusiones puede producir la corriente horizontal del polen genéticamente modificado en el aparato digestivo de las abejas, ni las secuencias genéticas nuevas de las plantas en los hongos y en las bacterias del herbario y el suelo. Además, se teme que la difusión de cultivos genéticamente modificados pueda producir resistencia en las poblaciones de insectos expuestas a esos cultivos. Se recomienda sembrar zonas de "refugio" con variedades susceptibles a los insectos, para atenuar el peligro de que éstos se vuelvan resistentes a causa de la difusión de cultivos que contienen OGM de Bt.

Posibles efectos negativos en la salud humana

  • Transferencia de genes alergénicos: estos genes podrían transmitirse accidentalmente a otras especies y producir reacciones peligrosas en las personas alérgicas. Por ejemplo, un gen alergénico de la nuez del Brasil se transfirió a una variedad transgénica de soya. Sin embargo, la presencia del gen fue descubierta durante una fase de experimentación y la soya no salió al mercado.

  • Presencia de organismos genéticamente modificados en la cadena alimentaria: los productos genéticamente modificados ya se han manifestado en la cadena alimentaria. Por ejemplo, la variedad de maíz GM Starlink, destinada a la elaboración de forrajes, se utilizó accidentalmente en productos para el consumo humano. Si bien no se demostró que el maíz Starlink fuera peligroso para las personas, sería necesario aplicar estrictas medidas de control industrial para evitar situaciones similares en el futuro.

  • Transferencia de resistencia a los antibióticos: los genes que proporcionan resistencia a los antibióticos se introducen en los OGM en calidad de "marcadores" para indicar que la transferencia genética tuvo lugar. Sin embargo, existe la preocupación de que estos "genes marcadores" puedan volverse resistentes a los antibióticos. Este método ha sido modificado recientemente a fin de utilizar genes marcadores que no hagan incurrir en riesgos para la salud o el medio ambiente.

Potenciales efectos socioeconómicos

  • Agricultores y campesinos podrían perder el acceso al material vegetal: el sector privado predomina en la investigación biotecnológica del sector agrícola y existe la preocupación de que unas cuantas empresas dominen este mercado, provocando consecuencias negativas para los campesinos y pequeños agricultores en todo el mundo. Los campesinos tendrán que pagar la adquisición de semillas a las empresas que detentan patentes de ciertos procedimientos de modificación genética específicos, no obstante esas variedades comerciales de cultivos fueran obtenidas a partir de material genético originario de los campos mismos de los agricultores. Hay quienes sostienen que el acuerdo de la Organización Mundial del Comercio sobre Aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC) fomenta esta situación, si bien el acuerdo permita proteger las prácticas campesinas tradicionales. Además, el nuevo Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura reconoce las contribuciones que los campesinos han aportado a la conservación y utilización de los recursos fitogenéticos en el curso del tiempo y para las generaciones futuras. El Tratado establece un marco internacional para reglamentar el acceso a los recursos fitogenéticos, así como un mecanismo para la distribución de los beneficios derivados de su utilización.

  • Los derechos de propiedad intelectual podrían demorar la investigación: la propiedad privada de los productos y los procesos biotecnológicos podría impedir a los investigadores del sector público acceder a ese conocimiento, provocando así repercusiones negativas, mucho mayores en los países en desarrollo, en donde prácticamente no existen iniciativas privadas de investigación. Además, la mayor parte de estos países no protegen a sus productos y métodos biotecnológicos mediante patentes. Dado que las patentes tienen alcance nacional, el ingreso de los productos biotecnológicos amparados por derechos de propiedad intelectual podría ser impedido en aquellos mercados externos en donde rige la protección a través de patentes.

  • Repercusiones de las tecnologías «Terminator»: aunque este tipo de tecnología sigue en proceso de elaboración y aún no se ha comercializado, si esto llegara a ocurrir, su utilización impediría al cultivo en cuestión reproducirse a partir de su propia semilla al año siguiente, lo cual significa que los campesinos no podrían guardar semillas para sembrarlas durante la siguiente estación. Algunos observadores consideran que esta tecnología también denominada sistema de protección tecnológica, podría tener la ventaja de impedir el cruzamiento externo de semillas genéticamente modificadas.

Marzo de 2003