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¿Qué se obtiene de los árboles y los bosques?
Mucho, según un trabajo que la FAO presenta en el próximo
Congreso Forestal Mundial.
"Decenas de millones de personas viven de los bosques refiere
el documento-. Y la contribución de los recursos forestales
a sus medios de subsistencia es muy variada".
Lo más importante, las personas pobres del sector rural obtienen
de los bosques bienes importantes para su subsistencia, medicamentos,
madera para construcción y artículos para la casa,
así como hojas y raíces comestibles y fruta. Estos
productos también se pueden vender, junto con las artesanías
y productos de madera, lo que proporciona ingresos extras a las
familias y refuerza su seguridad alimentaria.
Estas actividades forestales aunque son de pequeña escala
son fundamentales para la población, dado que 2 100 millones
de personas en todo el mundo viven con menos de dos dólares
EE UU al día.
Además, otras actividades forestales de gran escala, como
la producción de madera, pueden proporcionar empleos tan
necesarios y elevar los ingresos, fortaleciendo así la seguridad
alimentaria indirectamente. En el documento de la FAO se afirma
que los países en desarrollo tienen en la nómina forestal
a más de 10 millones de personas, mientras que el sector
informal le suma a esa cifra entre 30 y 50 millones de empleos más.
Bosques: redes de protección para los pobres
La madera es con mucho el producto forestal de mayor valor casi
en todas partes, según revelan las estadísticas de
la FAO. En 1998 las exportaciones de madera en rollo, madera aserrada
y tableros de madera procedentes de los países en desarrollo
ascendieron a más de 10 000 millones de dólares
EE UU.
Sin embargo, si bien parte de la producción y transformación
de madera se lleva a cabo en pequeña escala y para el mercado
local, gran parte se realiza con gran intensidad de capital, tecnología
y especialización, por lo cual requiere una fuerte inversión
y acceso a vastos mercados. El cultivo de árboles para producir
madera también exige seguridad en la tenencia de la tierra;
pero los pobres del mundo a menudo no tienen tierras y su posesión
de la tierra que trabajan y donde viven no es oficial.
Esta situación ha comenzado a cambiar en los últimos
años. Gracias a la redistribución en curso de los
recursos forestales en los países pobres, señala la
FAO, una superficie cada vez mayor de bosques en esos países
hoy es propiedad o está reservada a las comunidades y grupos
autóctonos.
Con todo, en los países en desarrollo los pobladores de los
bosques siguen obteniendo el mayor beneficio de los productos forestales
no de madera, que pueden ser muy variados, para uso doméstico
y para la venta. Estos productos son: animales de caza, fruta, nueces,
hierbas medicinales, forrajes y materiales para techos. A diferencia
de la madera, se requiere poco capital para obtener estos productos.
Pero si bien satisfacen importantes necesidades domésticas
y pueden proporcionar un amortiguador importante en épocas
de penuria, los productos no de madera de los bosques pocas veces
pueden constituir una fuente única de ingresos.
Dadas estas realidades, dice la FAO, las actividades forestales
orientadas a reducir la pobreza no deberían realizarse aisladamente,
sino en coordinación con otros usos de las tierras y actividades
económicas, como la agricultura, el pastoreo y los sistemas
mixtos de agricultura y cultivo de árboles.
Otras medidas normativas también pueden ayudar a los países
a obtener más beneficios de sus zonas boscosas, con lo cual
reducir la pobreza e incrementar la seguridad alimentaria. El Departamento
de Montes de la FAO ha determinado una serie de estrategias para
lograrlo:
Centrar el sector en la población. La población
pobre de las zonas forestales debe tener mucho más peso en
las decisiones referentes a la utilización de los recursos
forestales, considera la FAO. En las zonas donde los bosques desempeñan
una función central en los medios de subsistencia, el objetivo
principal de la ordenación forestal debería ser la
satisfacción sostenible de sus necesidades.
Eliminar restricciones en la tenencia de la tierra y los reglamentos.
Se debería asignar una mayor responsabilidad sobre los territorios
forestales a las comunidades locales, afirma la FAO, y deberían
eliminarse los reglamentos discriminatorios en contra de los pequeños
propietarios y productores artesanales de los bosques.
Establecer igualdad de condiciones. Las políticas
del mercado forestal que subsidian u ofrecen acceso privilegiado
a los grandes productores y a la industria del sector también
deberían eliminarse, para establecer igualdad de condiciones
para la participación de los productores forestales locales
y artesanales.
Alentar la formación de alianzas entre las comunidades
y el sector privado. La asociación de estrecha colaboración
entre las comunidades locales y la empresa en la explotación
sostenible de los recursos forestales puede incrementar al máximo
los beneficios para todos los interesados.
Integrar la silvicultura en las estrategias nacionales y regionales
de desarrollo y lucha contra la pobreza. Los programas forestales
de lucha contra la pobreza no se deberían realizar aislados,
dice la Organización, sino que deberían de formar
parte de una estrategia general de desarrollo rural.
Septiembre de 2003
Contactos
George Kourous
Oficial de Comunicación, FAO
george.kourous@fao.org
+39 06 570 53168
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