LÜDERITZ, Namibia, 13 de
noviembre -- Cuando Namibia se independizó, hace apenas
12 años, este puerto pesquero creado en pleno
desierto era un pueblo fantasma. Hoy es un próspero
centro de 25 000 personas, con
suficientes oportunidades de empleo para que numerosos namibios
puedan trabajar en los establecimientos de elaboración del
pescado y en la flota pesquera.
La
creación del sector pesquero namibio es un éxito por excelencia.
Hoy se considera un modelo de gestión rigurosa de uno de los
caladeros más ricos del mundo, todavía en recuperación de la
pesca excesiva de los años 70 y 80. Pero también es una decisión
del gobierno para asegurar la distribución de las primas entre
el mayor número posible de ciudadanos: desde los aldeanos
analfabetos, los ejecutivos de nivel medio, el nuevo grupo de
inspectores de pesca y los oficiales de vigilancia, hasta los
empresarios y funcionarios civiles.
Catorce mil nuevos empleos
La prueba -14 000 nuevos empleos y
354 millones de dólares EE.UU. contribuyeron a los
ingresos por exportaciones en 2000- significa mucho para este
pequeño país africano de 1,7 millones de habitantes.
También significa mucho para las familias de los empleados
namibios, cuyas remesas mantienen a aldeas enteras del norte del
país, densamente poblado.
La FAO colaboró
con Namibia en cada paso del trayecto proporcionando un
consultor especial para el ministro de Pesca y Recursos
Marítimos, quien dirige un ministerio inexistente antes de la
independencia, en 1990. La colaboración de este consultor es
polivalente: estructuración del ministerio, redacción de la
descripción de puestos directivos, ejecución del plan maestro de
pesca, redacción de leyes y seguimiento del cumplimiento de las
obligaciones pesqueras internacionales por parte del país.
"Se escogió la FAO por su
fiabilidad, competencia y neutralidad -afirma el Dr. Abraham
Iyambo, ministro de Pesca-. Hubiéramos podido recurrir a algún
gran país pesquero [para buscar un consultor], pero los países
cambian de gobierno, son menos fiables. La Organización de las
Naciones Unidas es permanente".
Crear una industria de la nada
Poco después de la independencia, con apoyo
de Noruega, el gobierno creó un plan maestro para el sector
pesquero, que abarcaba la creación de una industria nacional
pesquera y de transformación del pescado. Trataba asuntos tan
precisos como la gestión sostenible de la población pesquera;
las preferencias en materia de empleos y propiedad comercial de
los namibios, en particular de la población autóctona;
seguimiento y supervisión modernos; capacidad de investigación y
un perfil mundial de Namibia como país pesquero de vanguardia.
"Ya llevamos 10 años de
actividades y puedo decir que lo previsto en el plan maestro,
nuestra biblia, se ha realizado -afirma Paul Nichols, actual
consultor cuyo salario paga el organismo noruego NORAD-. El gran
éxito de la FAO consistió en asegurar que el plan se llevara a
cabo".
Les Clark, asesor del
ministro durante los años 90, elogia la dedicación del gobierno
a la planificación a largo plazo. "Si alguien tenía
motivos para buscar ganancias a corto plazo de sus reservas
pesqueras después de la independencia, era Namibia -explica-.
Salía de un largo periodo de guerra, su industria estaba muy
subdesarrollada, el desempleo era superior al 40 por ciento y
había una enorme inequidad en la sociedad. Sin embargo,
escogieron el camino largo de restablecimiento de la población
pesquera".
El Dr. Iyambo, doctor
en ciencias marinas por la Universidad de Surrey, del Reino
Unido, afirma que el gobierno acató rigurosamente el plan porque
"es importante para los inversores. ¿Está seguro su
dinero? No le quieres decir a la gente que hoy hay una política
y mañana contar que ya cambió".
Se utilizaron incentivos fiscales para incrementar la
participación namibia en el sector pesquero. "Cuantos
más extranjeros sean contratados , más se gastará en honorarios
".Si bien los namibios no son marineros, hoy
7 530 de ellos trabajan en las embarcaciones pesqueras,
el 65 por ciento del total de la tripulación, mientras
que otros 5 000 namibios trabajan en tierra
firme en los establecimientos de elaboración del pescado.
Fuerte apoyo a la reglamentación
por parte de la empresa
Aunque en
los últimos 20 años en muchos sectores estaba de moda la
eliminación de reglamentos en todo el mundo, por ejemplo en los
sectores del transporte y la energia, las empresas pesqueras de
Namibia han apoyado una industria rigurosamente reglamentada, y
están dispuestos a pagarlo.
"Nos
conviene un sistema seguro de reglamentación -explica Appie
Louw, director ejecutivo de Marco Fishing (Pty) Ltd., empresa de
pesca con base en Lüderitz, que cuenta con nueve embarcaciones y
400 empleados. En algunos países la pesca no está
debidamente reglamentada. Si una persona tiene permiso de pescar
100 toneladas, pesca 300. Aquí no está
permitido".
"El 90 por
ciento de las veces las embarcaciones zarpan sin inspectores.
Hay que pagar sus salarios, lo que no nos gusta, pero mantiene
la honradez de todos. Si alguien es deshonesto no se puede
competir con él".
La empresa
pesquera más grande de Namibia es NovaNam Ltd., cuya
participación del 51 por ciento pertenece a instituciones
financieras de Namibia, a inversionistas privados del país y al
personal de la empresa, y tiene actividades en Lüderitz y Walvis
Bay, el único otro puerto pesquero del país. Integrante del
grupo Pescanova, importante empresa de productos pesqueros y de
mariscos de España, NovaNam, gran establecimiento de Lüderitz
situado frente al mar, tiene 1 950 empleados y
una capacidad de elaboración de 100 toneladas diarias
de pescado, con 19 embarcaciones a su servicio.
"En el mundo hay otros buenos
caladeros, pero la gestión de recursos está aquí, en Namibia
-señala Miguel Angel Tordesillas, Director General Principal del
grupo NovaNam-. El gobierno introdujo un marco científico y
político pragmático e inteligente. Fuimos los primeros
inversores en regresar. Nuestra confianza se ha recompensado un
150 por ciento; seguimos invirtiendo y
creciendo".












