ROMA, 4 de noviembre de 2002 -- La
revisión del Código internacional de conducta sobre la
distribución y el uso de los plaguicidas podría reducir
significativamente los riesgos que plantean las substancias
agroquímicas en los países en desarrollo, afirma hoy la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) en un comunicado publicado tras la adopción
de dicho Código revisado por parte del Consejo de la FAO.
"El uso de plaguicidas seguirá
siendo un factor clave en la producción agraria. Sin embargo, la
distribución inadecuada y el empleo de plaguicidas y compuestos
de elevada toxicidad, especialmente en los países en desarrollo,
está causando problemas para la salud y el ambiente",
dice Gero Vaagt, experto de la FAO en gestión de plaguicidas.
"El nuevo Código refleja más
claramente que nunca la responsabilidad de los gobiernos, de la
industria química y alimentaria, de los comerciantes, de los
propios usuarios de plaguicidas, de las organizaciones
internacionales y de los grupos interesados en la reducción de
los riesgos ambientales y sanitarios asociados con los
plaguicidas. El código fomenta la gestión integrada de las
plagas y los sistemas naturales de control de las
mismas".
El Código es la norma
aceptada a nivel mundial para la gestión de plagas, dice la FAO.
"Si todas las partes involucradas lo aplicasen, se
salvarían muchas vidas, se evitarían muchos daños al medio
ambiente y la producción agrícola sería más
sostenible", subraya Vaagt.
"El Código voluntario de la FAO ha
concienciado a la opinión pública de los peligros de los
plaguicidas desde su adopción en 1985. La mayor parte de los
países cuenta ahora con leyes o reglamentos relacionados con la
distribución y el empleo de plaguicidas. Sin embargo, ahora se
necesita su entrada en vigor".
"La adopción del nuevo Código no ha sido
fácil", agrega Vaagt. "Las diversas
interpretaciones de los países acerca de la protección de los
productos reflejan los conflictos de intereses entre las
grandes multinacionales y las pequeñas compañías que elaboran
principalmente productos genéricos. Esto ha retrasado de un año
la adopción del Código".
En muchos
países en desarrollo, el empleo de plaguicidas sigue
representando un grave riesgo. La Organización Mundial de la
Salud (OMS) estima que cada año se producen 25 millones de casos
de envenenamiento a causa de plaguicidas y alrededor de 20.000
muertes involuntarias, sobre todo en los países en desarrollo.
Los efectos a largo plazo de la exposición habitual a los
plaguicidas provocan a menudo enfermedades crónicas como el
cáncer, así como trastornos neurológicos y del aparato
reproductor.
Si bien más el 80 por ciento
de los plaguicidas se emplea en los países desarrollados, el 99
por ciento de todos los casos de envenenamiento tienen lugar en
las naciones en desarrollo donde hay deficiencias en los
sistemas de regulación, de sanidad y de educación, reconoce la
FAO.
En buena parte de los países más
pobres las substancias agroquímicas se utilizan o se almacenan
sin tener en cuenta las normas más elementales de seguridad. Los
productos altamente tóxicos son fácilmente asequibles mientras
que las ropas de protección son, con frecuencia, demasiado caras
para los campesinos pobres o es imposible ponérselas allí donde
el medio ambiente es caluroso y húmedo.
El
Código de la FAO fija las normas para los gobiernos, las
industrias de plaguicidas, alimentarias y de equipamiento, los
comerciantes, los grupos de defensa del ambiente y los
consumidores, los sindicatos del comercio y las organizaciones
internacionales y refuerza la vigilancia y el cumplimiento de
esas normas.
El cumplimiento del Código es
obligatorio para los miembros de Crop Life International, la
asociación internacional de fabricantes de plaguicidas. Los
gobiernos, la industria de plaguicidas y las organizaciones
internacionales reconocen voluntariamente el código. Varios
gobiernos han incorporado el Código total oparcialmente en su
legislación nacional sobre plaguicidas.
El
Código revisado promueve las prácticas que minimizan los
potenciales riesgos sanitarios y ambientales ligados a los
plaguicidas y abarca el ciclo vital de estas substancias desde
su elaboración, reglamentación, producción, gestión, empaquetado
y etiquetado hasta su distribución, aplicación, uso y control y
eliminación.
El Código revisado solicita a
las industrias que "suministren sólo plaguicidas de
calidad adecuada y que presten atención especial a la elección
de las fórmulas de plaguicidas y su presentación, empaquetado y
etiquetado para reducir los peligros para los usuarios y
minimizar las repercusiones negativas en el medio
ambiente".
Los fabricantes
deberían retirar los plaguicidas que representen un riesgo
inaceptable para las personas, los animales o el medio ambiente,
dice el Código. Por desgracia, continúa la producción y
exportación de plaguicidas baratos pero muy tóxicos, como los
organofostatos y los carbamatos.
El Código
fomenta las estrategias de Gestión Integrada de Plagas (MIP) que
reducen la dependencia de los plaguicidas promoviendo, en
cambio, el crecimiento de cultivos inocuos y el sistema de
sistemas naturales de control de plagas. "La
experiencia de los numerosos proyectos de la FAO demuestra que
este enfoque ofrece la oportunidad de reducir drásticamente el
uso de plaguicidas y de aumentar los rendimientos",
subraya Vaagt.
El Código de la FAO insta a
los países a impedir la acumulación de plaguicidas caducos y de
depósitos de plaguicidas usados. La industria de plaguicidas
debería colaborar en la eliminación de los desechos de material
plaguicida de manera no nociva para el medio ambiente. Según los
cálculos de la FAO, más de 500.000 toneladas de plaguicidas
obsoletos, prohibidos o caducados, se acumulan en casi todos los
países en vías de desarrollo y en transición, suponiendo una
grave amenaza para la salud de millones de personas y para el
medio ambiente.
"Además de salvar
vidas, aplicar el Código significa evitar los residuos tóxicos;
se ahorrarían así millones de dólares destinados ahora a las
operaciones de limpieza, que podrían emplearse en la
preparación, investigación y aplicación de medidas de control de
plagas beneficiosas para el ambiente", concluye Vaagt.










