WASHINGTON, 11 de noviembre de 2002 -- El Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, declaró ayer que el aumento de la producción agrícola no es suficiente para combatir el hambre en los países en desarrollo. Es necesario también crear nuevas oportunidades de empleo y abrir los mercados a los productos agrícolas.

Diouf se dirigió a los Ministros de Estado, directivos de organismos regionales de cooperación y expertos presentes en la Reunión de dos días sobre las Iniciativas regionales para la seguridad alimentaria y el desarrollo rural en América Latina y el Caribe, organizada conjuntamente por la FAO y el Banco Interamericano de Desarrollo, (BID).

"Hace seis años, en la Cumbre Mundial de la Alimentación acordamos erradicar el hambre de todos los países, con el objetivo inmediato de reducir a la mitad el número de personas desnutridas, no más tarde del año 2015", recordó Diouf. "Aún queda mucho camino por recorrer. Más de 840 millones de personas en el mundo padecen hambre", añadió.

Refiriéndose a América Latina y el Caribe, el Director General puntualizó que existen 211 millones de pobres en la región, 11 millones más que en 1990, de los cuales 89 millones viven en la extrema pobreza. "De ese total, 77 millones viven en zonas rurales, lo que significa un 64 por ciento de la población rural, y 54 millones son indigentes", indicó.

Diouf señaló que más de la mitad de la gente de la región que vive en el campo es pobre, y casi la mitad de ellos no puede satisfacer sus necesidades alimentarias básicas con sus ingresos.

Al destacar la seguridad alimentaria como prioridad fundamental, Diouf explicó que para elevar el nivel de vida de los habitantes de la región es necesario mejorar la producción de alimentos, garantizar el acceso equitativo de todos los ciudadanos a esos alimentos y resolver la cuestión del acceso a los mercados.

El Director General de la FAO destacó que el objetivo central de esta reunión, de dos días de duración, es considerar iniciativas subregionales para la seguridad alimentaria y de desarrollo rural en América Latina y el Caribe, así como promover el desarrollo técnico y financiero de los mismos.

"El comercio de productos agrícolas y un sistema de intercambio multilateral regulado por acuerdos son algunos de los instrumentos esenciales para promover el desarrollo agrícola y rural, la seguridad alimentaria y el combate al hambre y la pobreza", afirmó Diouf.