ROMA/KABUL, 18 de noviembre
de 2002 -- Más de medio millón de personas, en casi todo
el territorio afgano, están recibiendo en estos días 3.700
toneladas de semillas de trigo y 7.000 toneladas de
fertilizantes, distribuidas por la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Las familias campesinas, gravemente afectadas por la
guerra y por tres años de sequía, son las destinatarias de las
semillas. Según informa la FAO, la distribución corre a cargo de
26 organizaciones no gubernamentales nacionales e
internacionales.
Todas las semillas se han
comprado a productores nacionales que participan en el Programa
de Multiplicación de Semillas de la FAO. La organización
contrató el año pasado a varios miles de agricultores para la
multiplicación de semillas de trigo de alta calidad, aptas para
la agricultura de riego y de secano.
"Comprando las semillas directamente de los
agricultores se refuerza la producción nacional de semillas de
alta calidad y la adopción de nuevas variedades",
afirma Anne M. Bauer, Directora del Departamento de Operaciones
de Emergencia y Restablecimiento.
"Las semillas son de la mejor calidad
disponible en Afganistán. Las semillas enriquecidas han sido
seleccionadas para adaptarse a las características del país, por
ello no necesitan grandes cantidades de fertilizantes ni de
plaguicidas. La mayor parte de los agricultores afganos conoce
las variedades enriquecidas, que son además más resistentes a
las enfermedades".
80.000
familias reciben semillas y fertilizantes
Alrededor de 80.000 familias de campesinos sin
recursos para comprar nuevos insumos han recibido maletines de
semillas y fertilizantes.
"Este material no
resolverá todos sus problemas pero supone una contribución
importante para ayudarles a reanudar la producción de alimentos
con variedades de alto rendimiento. Será un primer paso para que
produzcan alimentos para el consumo propio o para vender en el
mercado. Así podrán romper el círculo vicioso de la pobreza y el
endeudamiento", asegura Bauer.
La
FAO calcula que el cultivo de las semillas distribuidas rendirá
unas 120.000 toneladas de trigo. Los beneficiarios tendrán que
pagar el material que se les ha entregado en metálico o en
especie (trigo). Las comunidades destinarán este reembolso a
proyectos de desarrollo.
El proyecto de
emergencia, de un costo total de 4,5 millones de dólares, ha
sido financiado por Alemania, Italia, Kuwait, Noruega, Suiza y
el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas.
"Hay que recordar, sin embargo, que con esta
distribución de semillas se cubre sólo una parte muy pequeña de
las necesidades reales. En total, la exigencia de semillas de
calidad en Afganistán se cifra en unas 250.000 toneladas por
temporada. Este año la producción ronda las 15.000 toneladas. El
sector afgano de producción de semillas puede producir una
cantidad mucho más grande", añade Bauer.
"Si queremos ayudar a los agricultores a
salir de la pobreza y a producir más alimentos tenemos que
potenciar la ayuda que les prestamos, ampliar el programa de
multiplicación de semillas y mejorar su comercialización y
manufactura. Hoy en día la comercialización de las semillas es
prácticamente inexistente. Nuestro objetivo es conseguir que la
multiplicación de semillas sea sostenible y preparar la
transición hacia la privatización y la comercialización más
efectiva. Para cubrir todos estos sectores es necesaria la ayuda
de los donantes", concluye Bauer.









