ROMA, 19 de noviembre de 2002 -- Un país en el que el 73 por ciento de la población está subnutrida, hay 2,2 millones de personas desplazadas, 1,9 millones de niños sufren de malnutrición aguda, y agrava toda esta situación la infraestructura que está en ruinas y la interrupción de las líneas de suministro agrícola. Esta es la República Democrática del Congo.

"Al observar la situación y las necesidades, la ayuda internacional debería estar llegando en abundancia -afirma Fernanda Guerrieri, Jefe del Servicio de Operaciones de Emergencia de la FAO-. Pero no es así, pese a haberse alcanzado un frágil acuerdo de paz a principios de 2002". De los 24,7 millones de dólares EE.UU. pedidos por la FAO a través del llamamiento interinstitucional unificado de las Naciones Unidas de 2002, sólo llegó menos de una cuarta parte (el 23 por ciento).

"Es lo que se llama "efecto CNN" -añade Guerrieri-. El conflicto en la región de los Grandes Lagos ha durado tanto que la prensa ya no tiene interés. Y la falta de interés de la prensa equivale a limitación de los donativos. La República Democrática del Congo es una emergencia olvidada".

A pesar de la falta de fondos se ha logrado mucho. La FAO se concentró en escoger y ayudar a las comunidades más afectadas por la malnutrición grave. La FAO:
  • proporcionó aperos y semillas a 500 000 familias para cultivar hortalizas y otros productos alimentarios;
  • distribuyó redes y artes de pesca a 20 000 familias de pescadores;
  • proporcionó capacitación en nutrición a familias con niños malnutridos en los centros de nutrición;
  • estableció actividades de producción de semillas de calidad en comunidades de zonas estables, y
  • puso en marcha la reconstrucción de carreteras de acceso para permitir el transporte de productos agrícolas de las zonas de producción a las ciudades y facilitar el comercio.


Al haber mejorado las condiciones de la seguridad ya es posible llegar a los grupos y a las zonas que habían sido inaccesibles durante años. "Aunque se iniciara otra crisis y no fuera posible llegar a esas personas otra vez, por lo menos ya les hemos proporcionado nuevos aperos y semillas para que puedan adaptarse por un tiempo", explica Guerrieri.

La República Democrática del Congo cuenta con una sociedad civil muy fuerte, y la participación de cientos de organizaciones no gubernamentales locales es decisiva para todas las actividades de los proyectos, desde la distribución de semillas y aperos hasta la reparación de carreteras y puentes. "No hubiéramos podido hacer tantas cosas con los fondos limitados que había sin la participación de las organizaciones populares", afirma Guerrieri.

Los fondos para las actividades correspondientes a 2002 procedían fundamentalmente de la Comisión Europea y de los gobiernos de Bélgica, Japón y Suecia. En conjunto, se donaron 5,7 millones de dólares EE.UU. en respuesta al llamamiento unificado de 2002. "Pero imagínense cuánto hubiera podido hacerse y a cuántas personas más se hubiera podido ayudar si hubiéramos recibido el total de la cantidad solicitada", comenta Guerrieri.

La República Democrática del Congo también está incluida en el llamamiento interinstitucional unificado de 2003. El componente agrícola, cuya responsabilidad compete a la FAO, asciende a 12,3 millones de dólares EE.UU. Hace énfasis en la distribución de aperos agrícolas y artes de pesca, en el apoyo a familias con niños en los centros de nutrición, en la producción y distribución de semillas de buena calidad, en la cría de animales pequeños, en la rehabilitación de carreteras de acceso y de la acuicultura y en la coordinación de las operaciones de emergencia del sector agrícola.