2 de diciembre de 2002, Roma,-- La situación alimentaria de un gran número de personas desplazadas en Angola sigue siendo fuente de grave preocupación.

El acuerdo de alto el fuego firmado por el gobierno y las fuerzas de UNITA en abril de este año trajo la paz a Angola, un país devastado por casi tres décadas de conflicto. Los angoleños están regresando en masa a sus lugares de origen.

El número de personas que necesitan con urgencia ayuda alimentaria ha pasado de 1,9 millones a 1,42 millones, según una evaluación conjunta de la misión FAO/Programa Mundial de Alimentos (PMA) que visitó Angola el pasado mes de mayo. Se calcula que unos 4,35 millones de personas, de las que dos millones se encuentran en condiciones de gran vulnerabilidad, estarán expuestas a graves emergencias durante el año próximo.

Las tasas de malnutrición han descendido en los últimos meses gracias al mayor acceso a los alimentos de la población más necesitada. Pero la inseguridad alimentaria sigue siendo muy alta y buena parte de las regiones a las que regresan refugiados y desplazados internos carecen de los servicios sanitarios básicos.

Las operaciones de socorro y el comercio interno se ven obstaculizados por las consecuencias de la guerra en la infraestructura angoleña. Las carreteras se encuentran en pésimas condiciones, los puentes destruidos, y los campos minados impiden la creación de rutas alternativas y hacen imposible que los agricultores trabajen sus tierras.

Las fuertes lluvias han transformado las carreteras en ríos y el acceso a zonas como el norte de la provincia de Huambo está cortado. Las personas tienen enormes dificultades para llegar a los mercados locales.

Proyectos de emergencia agrícola

Para el año 2003, la FAO ha lanzado un llamamiento para ayudar con 12,7 millones de dólares a las personas más necesitadas, para que puedan reanudar sus actividades agrícolas. La organización prevé proseguir con la distribución de las semillas de calidad y de aperos de labranza, que se necesitan con carácter urgente.

"Las semillas de buena calidad no están disponibles en el país, por eso hemos individuado un grupo de campesinos expertos en nueve provincias y hemos reforzado su capacidad para producir semillas de calidad. Compramos parte de su producción y la distribuimos entre otros campesinos necesitados", explica Fernanda Guerrieri, Jefa del Servicio de Operaciones de Emergencia de la FAO.

Proyectos de tenencia de tierras, que Italia está financiando actualmente, destinados a facilitar el regreso y la reintegración de los campesinos a sus lugares de origen son también muy importantes en el proceso de reconstrucción emprendido por la FAO y sus colaboradores. También forman parte de las actividades de emergencia de la FAO los proyectos relativos a la producción de semillas de calidad, cría de animales, pesca en pequeña escala y asignación de tierras a los desplazados internos que vuelven a sus hogares.

Durante el presente año, la FAO distribuyó semillas y aperos de labranza en todo el país, incluidas algunas de las zonas más remotas de Angola, gracias al aporte financiero de Estados Unidos y Japón.

La ayuda de emergencia llegó a los campesinos justo a tiempo para la temporada de siembra de septiembre/octubre. En conjunto, más de 300.000 familias recibieron aperos, semillas hortícolas y semillas de cultivos alimentarios, como maíz, judías y sorgo.



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