30 de diciembre de 2002, Roma/Addis Abeba -- Más de 11 millones de personas en Etiopía se enfrentan con una grave carestía de alimentos y con la amenaza del hambre ya que la prolongada ausencia de lluvias ha producido malas cosechas en muchas partes del país, afirman en un comunicado conjunto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

"La causa principal del declive de la producción de grano en 2002 ha sido una temporada de lluvias tardía, mal repartida y escasa", dice el informe. Además el rendimiento de los cultivos ha disminuido porque los campesinos no querían invertir en semillas enriquecidas y fertilizantes debido a la incertidumbre de las cosechas. La disminución de los precios del grano en 2001 ha contribuido por otra parte a empeorar la situación de la ya escasa cosecha de este año, sobre todo en el oeste de Etiopía donde se encontraba la mayor parte de los excedentes.

El informe de FAO/PMA, basado en los resultados de la misión conjunta de evaluación de las existencias alimentarias que a lo largo de cuatro semanas, entre noviembre y diciembre, visitó todas las regiones del país, indica que se produjo una fuerte subida del precio del grano en la segunda mitad de 2002, debido a las previsiones de una cosecha escasa. Para compensar los efectos negativos de esa fluctuación en los precios del grano -tanto para los campesinos como para los consumidores- haría falta, dice el informe, poner en marcha mecanismos que refuercen la estabilidad de los precios, como los servicios de almacenado y de comercialización de productos.

A pesar de que las repercusiones de la sequía han sido más fuertes en las tierras bajas, los efectos se han sentido también en las principales zonas productoras de cereales en Etiopía y la producción ha disminuido entre el 20 y el 30 por ciento. Las lluvias escasas en las zonas de pastoreo del este y el noroeste han reducido la disponibilidad de las aguas y los pastos. Según el informe, el aumento de las muertes entre el ganado ha provocado la temprana migración de los rebaños mientras que los precios en este sector han llegado a bajar hasta el 50 por ciento.

FAO y PMA calculan que la producción de cereales y legumbres rondará los 9,2 millones de toneladas, el 25 por ciento menos que la del año anterior. Por lo tanto Etiopía se verá obligada a importar 2,3 millones de toneladas de cereales en 2003. Con una previsión de importaciones comerciales de 328.000 toneladas el déficit sigue siendo de 1,8 millones de toneladas. Un déficit que deberá cubrirse merced a la ayuda alimentaria de emergencia y a las donaciones bilaterales.

El informe FAO/PMA concuerda con una evaluación sobre las necesidades de emergencia efectuada el pasado mes por el gobierno junto a una serie de organismos. Esta evaluación calculaba que las personas que necesitaban ayuda de emergencia eran 11,3 millones. El gobierno y las Naciones Unidas han lanzado un llamamiento conjunto para conseguir 1,4 millones de toneladas de ayuda alimentaria de emergencia.

En muchas tierras bajas y zonas de pastoreo de Etiopía, las personas cuentan con reservas de alimentos para apenas un mes o dos. Millones de agricultores de subsistencia y de pastores se enfrentarán de aquí a poco con una situación desesperada.



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