Febrero de 2001 en el Océano Índico, cerca de Goa -- Una embarcación sospechosa es detenida por una veloz patrulla marina, dirigida por un avión. Un helicóptero vigila por si la embarcación perseguida trata de escapar. Los oficiales indios están preparados para realizar una inspección de la carga. Van a arrestar a la tripulación y a confiscar la embarcación si fuera necesario.

Pero esta vez no hará falta. La embarcación perseguida forma parte de un ejercicio de demostración realizado entre la guardia costera de la India y oficiales de pesca que llevan a cabo un seminario de vigilancia y supervisión de las pesquerías, organizado a través de un proyecto de la FAO.

El proyecto, titulado Gestión para la pesca responsable, incluye fortalecer los sistemas de vigilancia y supervisión de las pesquerías en todo el mundo, a fin de reducir la pesca ilegal, sin reglamentar y sin documentar, que no sólo perjudica las poblaciones de peces sino que va en contra de los medios de sustento de las comunidades pobres de pescadores, y en ocasiones pone a los pescadores legítimos en gran peligro. El proyecto forma parte del Programa FishCode de la FAO, orientado a llevar a la práctica el Código de Conducta para la Pesca Responsable, adoptado en 1995 por la Conferencia de la FAO, órgano rector de la Organización. Uno de los problemas que contempla el Código es la pesca ilegal, sin documentar y sin reglamentar.

"Las prácticas abusivas de pesca acaparan el 30% de la captura en algunas pesquerías importantes, y en algunas pesquerías de alta mar pueden pasar sin documentarse proporciones todavía mayores de la pesca -afirma Eric Reynolds, Coordinador del Programa FishCode en la FAO-. Dada la plena explotación de la mayor parte de las principales reservas marinas de peces, es imposible no tomarlo en cuenta".

No sólo piratería

Las actividades pesqueras de que se trata abarcan más que la piratería y la pesca clandestina, explica Reynolds. Una embarcación puede declarar una captura inferior a la realmente obtenida, o superar la cuota que tenga permitida, o utilizar una red de tamaño no autorizado. O puede no acatar de plano la ley. "Una embarcación que esté pescando lejos de su territorio nacional puede estar violando los reglamentos de su país en cuanto a la declaración de la captura, la seguridad de la tripulación y muchas otras cosas -afirma-. Pero si pesca con la bandera de otro país, puede incluso no estar violando las leyes, en teoría, porque ese país podría no tener esos reglamentos. O quizá tenga menos servicios de inspección y no tenga servicio de marina. Puede hasta ser un país sin litorales".

La pesca clandestina es la principal actividad ilegal. Una embarcación que esté pescando lejos de su puerto base puede extender líneas con miles de anzuelos para pescar atún, una de las especies más perjudicadas por la pesca clandestina. O un barco extranjero podría pescar con palangre, vecino a la costa de un país que carece de aviones de vigilancia. Un proyecto llevado a cabo por la Comisión Subregional de Pesca para África Occidental indentificó que, en el periodo comprendido entre 1995 y 1998, una media del 16% de las embarcaciones que pescaban en aguas de la jurisdicción subregional lo hacían de manera ilegal. Esto significó un pérdida anual de cerca de 170 millones de dólares para sus países miembros. De acuerdo con la Comision, la pesca ilegal es un problema serio y persistente en la zona.

Los pescadores clandestinos son peligrosos. Pueden ir armados. Y a menudo pescan sin luz, atropellando a los pescadores locales.

Pero al final el robo de pescados es lo que hace daño a más personas. Los pescadores clandestinos a menudo trabajan con buques industriales, lo que les permite capturas muy voluminosas. Mientras tanto, el pescado se vende en los supermercados de los países ricos a consumidores que no se dan cuenta de que están comprando alimentos robados a los pobres de regiones como África Occidental, donde el pescado esla fuente másfrecuente de proteínas.

¿Cómo combatirlo?

Una forma de oponerse es aplicar el Código de Conducta. Con financiación del Gobierno de Noruega, la FAO elaboró seminarios, cursos de capacitación y asesoría jurídica para vigilancia y supervisión. El primer seminario, para Asia Sudoriental, se llevó a cabo en Malasia, en 1998.

"En esa región, la pesca en alta mar produce de tres a cuatro millones de toneladas al año -explica el experto de la FAO en planificación pesquera George Everett, asesor para las actividades de vigilancia y supervisión-. Pero si bien Malasia tiene patrullas marinas capaces de llegar a los límites exteriores de la jurisdicción nacional en apenas tres o cuatro horas, otros países carecen de equipo, y el personal no tiene el apoyo político y los grandes comerciantes pesqueros los intimidan".

Puede ser difícil reproducir las buenas medidas de control en el exterior por las diferencias administrativas entre países. En Indonesia, la marina otorga las licencias a las embarcaciones pesqueras, pero en Tailandia, lo hacen los capitanes de puerto. Y las leyes de Tailandia, elaboradas para la pesca interna, son de 1947. El proyecto de la FAO está ayudando al Gobierno a modernizarlas. También asesora a los países en materia de técnicas de navegación y de inspección. "Pero a veces sentimos estar apenas rascando la superficie", afirma Everett.

Muchos países tienen dificultad para vigilar sus aguas nacionales, ya no se diga las áreas más amplias de sus zonas económicas exclusivas, que se extienden hasta 200 millas en alta mar. Donde hay los medios, de todas formas puede ser complicado aplicar las leyes. En abril de 2001 las autoridades de Australia descubrieron el 'South Tommy' pescando en aguas nacionales, cerca del Antártico, capturando ilegalmente bacalao de profundidad, especie muy valiosa pero explotada en exceso. Persiguieron a esa embarcación durante 4 100 kilómetros antes de detenerla cerca del Cabo de Buena Esperanza. Era un negocio multinacional: la embarcación estaba registrada en Togo, el capitán era europeo, y los australianos finalmente la abordaron con ayuda de la marina sudafricana.

La FAO seguirá ayudando a combatir la pesca ilegal, sin documentar y sin reglamentar a través del Programa FishCode, gracias a las actividades en curso del proyecto de Gestión para la pesca responsable y a otro proyecto que se está llevando a cabo con financiación de los Estados Unidos. Estoy debería ayudar a proteger a las comunidades de bajos ingresos de todo el mundo que no sólo pierden grandes volúmenes de pescado, sino cuyos pescadores están expuestos a peligros todas las noches. Los pescadores clandestinos no sólo le roban alimentos a los pobres, a veces también los matan.

5 de abril de 2002