Roma, 15 abril 2002 - La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) retienen que la agricultura y el sector agroindustrial siguen estando insuficientemente financiados en Europa Central y Oriental y en la Comunidad de Estados Independientes (CEI)*. Esta ha sido la conclusión de una reciente reunión, en Budapest, de los administradores de las más importantes instituciones financieras internacionales, agencias de desarrollo y bancas privadas que operan en esa región como la BERD, el Grupo del Banco Mundial, la Comisión Europea, la OCDE, el Banco Europeo de Inversiones, el Crédit Agricole, el Rabobank y el Raiffeissen Bank.

Durante más de 10 diez años, la FAO y la BERD han aunado esfuerzos para ayudar a millones de personas cuyo medio de vida es la agricultura en Europa Central y Oriental y Comunidad de Estados Independientes (CEI). Ambas instituciones han movilizado fondos y puesto a disposición conocimientos técnicos para favorecer la inversión en el sector agroindustrial en la región con 35 proyectos que van desde el fomento del almacenaje de trigo en la Federación Rusa hasta la creación de mercados al por mayor en Polonia.

Esas actividades conjuntas reflejan sólo parcialmente el compromiso de las dos instituciones para fomentar la inversión agrícola en la zona. Desde su creación en 1991, el BERD ha invertido más de 2.200 millones de dólares (2.500 millones de euros) en más de 150 proyectos del sector agrícola industrial en la región, destinados sobre todo a empresas agroindustriales privadas.

Durante el mismo período, la FAO ha elaborada, con otras instituciones financieras internacionales, sobre todo el Banco Mundial, proyectos de desarrollo agrícola por un valor de 1.600 millones de dólares.

El foro de Budapest, presidido por David Hexter, Vicepresidente Adjunto del BERD, se convocó en primer lugar para promover la coordinación entre las instituciones financieras más importantes del mundo en el ámbito de la financiación agrícola. Ha sido además un precursor de relieve de la Cumbre Mundial sobre Alimentación: cinco años después, prevista del 10 al 13 de junio de 2002 en Roma.

Además de su aportación fundamental al PIB, la agricultura representa una fuente de empleo de primer orden en Europa Central y Oriental y CEI, mientras las perspectivas en otros sectores emergen con dificultad. Polonia es un buen ejemplo, ya que su fuerza de trabajo agrícola representa todavía el 22 por ciento de la fuerza total de trabajo, mientras la aportación de la agricultura al PIB alcanza sólo el 5%.

"Los participantes en el foro han reconocido que la importancia de la inversión agrícola en la región es múltiple: tiene fuertes implicaciones sociales en términos de reducción de la pobreza rural pero además puede ser un motor poderoso de crecimiento agrícola", dice Emmanuel Hidier, economista de la FAO.

David Forbes Watt, Director del Centro de Inversiones de la FAO, subraya que " a pesar de que la agricultura se percibe generalmente como algo arriesgado, la inversión cuidadosa en este sector puede ser satisfactoria desde el punto de vista financiero, como demuestran los resultados de la cartera del sector agroindustrial de nuestros socios del BERD". Forbes Watt recordó además que la FAO, el BERD y otras instituciones multilaterales seguirán promoviendo la inversión agrícola en sus ámbitos de acción, basándose al mismo tiempo en las experiencias de los demás.

"Las cifras de la inversión extranjera directa y de ayuda oficial al desarrollo muestran que hay cabida para todos aquellos que quieran jugar un papel más activo: organizaciones de ayuda centradas en la elaboración de opciones políticas y de inversión pública más eficaces, instituciones financieras como el BERD que facilita las inversiones privadas y los mismos inversores privados", agrega Forbes Watt.

"La experiencia del BERD en la financiación del sector agroindustrial es muy vasta. La inyección de fondos del Banco en las compañías agroindustriales privadas de la zona ha tenido una repercusión muy positiva en los ingresos de un buen número de agricultores. Sólo en Ucrania nuestras inversiones en el sector de las grasas comestibles han garantizado mercados seguros para un tercio de la producción de semillas de girasol del país. Sin embargo, creemos que los resultados de nuestras inversiones en el sector agroindustrial pueden mejorar más aún si trabajamos en contacto más estrecho con otros sujetos financieros que hayan desarrollado capacidades en áreas complementarias como el crédito rural, la inversión pública o la promoción de opciones políticas más eficaces, para mencionar sólo unos pocos", afirma Hans Christian Jacobsen, Director del equipo del sector agroindustrial del BERD.

Los participantes en el foro de Budapest han decidido por unanimidad reforzar los intercambios de información y experiencias entre sus instituciones mediante la creación de una red informal de profesionales que operan en la financiación de la agricultura y el sector agroindustrial de la región. La FAO será el principal punto de referencia de esta red.

Según el BERD, el total del flujo anual de la inversión extranjera directa (IED) en los 27 países en los que opera es bajo. Entre 1995 y 1999 alcanzó por término medio los 2.100 millones de dólares, la mitad de la destinada solamente a China (4.100 millones de dólares). Si el 70 por ciento de la cantidad va a parar a cuatro países: República Checa, Hungría, Polonia y Federación Rusa, el sector agrícola recibirá un porcentaje muy reducido.

Por lo que se refiere a la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) de la agricultura, el flujo anual es aún más limitado: entre 1995 y 1999 se remontó a 600 millones de dólares para toda la región, menos de un dólar y medio per cápita por año. De esta cifra forman parte las subvenciones de tipo bilateral y multilateral, así como los préstamos de los bancos para el desarrollo.

El BERD se creó en 1991 para facilitar la transición hacia economías de mercado y para promover las iniciativas privadas y empresariales en los países de Europa Central y Oriental y de la CEI.

El Centro de Inversiones de la FAO se estableció en 1964 con el objetivo de ayudar a los gobiernos de los países de la FAO y a los bancos para el desarrollo a elaborar proyectos de inversión agrícola.

(*) Forman parte de Europa Central y Oriental: los Balcanes (Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Macedonia, Rumania, Serbia y Montenegro y Eslovenia), los Estados Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y Europa Central (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia). Forman parte de la CEI: Armenia, Azerbaiyan, Belarús, Georgia, Kazakistán, Kirguistán, Moldova, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán.