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BEIJING, 22 abril 2002.- La
repercusión negativa de la piscicultura sobre al ambiente, la
preocupación de los consumidores por la inocuidad de los
alimentos y las barreras comerciales para los productos
derivados de la acuicultura de los países en desarrollo, fueron
algunos de los temas centrales de la primera sesión del
Sub-comité sobre Acuicultura de la FAO, celebrada en Beijing del
18 al 22 de abril. "La
acuicultura desempeña un papel crucial en el desarrollo rural y
en la lucha contra el hambre pero como cualquier otro sector
plantea también problemas", recordó Rohana Subasinghe,
Secretario del Subcomité sobre Acuicultura y punto focal de la
FAO en el encuentro. "Durante la reunión se han puesto
sobre el tapete los problemas y lo que es más importante, ha
habido un sinfín de sugerencias sobre cómo promocionar la
acuicultura. Algo muy constructivo y prometedor para el
futuro", agregó. En cuanto a la
implementación de los procedimientos relativos a la acuicultura
del Código de Conducta de Pesca Responsable*, 100 delegados en
representación de gobiernos, organizaciones
intergubernamentales, organismos de las Naciones Unidas y de
organizaciones internacionales no gubernamentales, reconocieron
que un ambiente saludable y la buena salud de los consumidores
eran factores claves para desarrollar una industria de la
acuicultura sostenible. "Hemos
discutido del uso adecuado de las substancias químicas y de los
antibióticos en la piscicultura, así como de la necesidad de una
ordenación más eficaz de los recursos", afirmó
Subasinghe. "Muchos participantes han subrayado la
importancia de la calidad de los alimentos y de la inocuidad de
los productos". Durante la reunión se sugirió llevar a
cabo una serie de análisis de evaluación de los riesgos del
sector de la acuicultura, a nivel ambiental, social y económico,
para recopilar una información fiable destinada a las
operaciones en este ámbito. Si esa información estuviera
disponible, muchos gobiernos se animarían a promover la
acuicultura y se evitaría, al mismo tiempo, la difusión de
informaciones erróneas entre los consumidores.
Durante la reunión se afirmó que la acuicultura,
incluida la pesquería basada en el cultivo, representa un factor
fundamental para mitigar la pobreza y conseguir la seguridad
alimentaria. Los delegados subrayaron también la creciente
importancia del mercado internacional de productos derivados de
la acuicultura. En 1999, el valor de la producción de los
productos acuáticos (plantas incluidas), alcanzó los 53.500
millones de dólares y la aportación de la acuicultura a la
producción pesquera mundial representó un tercio del total. Ya
que se prevé que las existencias de pescado procedentes de
capturas marinas permanecerán constantes o incluso disminuirán,
la acuicultura jugará un papel fundamental a la hora de hacer
frente al previsto aumento de la demanda de pescado.
Varios delegados plantearon la cuestión de contar con
"un sistema de certificación de prácticas
adecuadas" para la producción procedente de acuicultura
que facilitaría la expansión del mercado mundial de esos
productos, y con toda probabilidad aumentaría la confianza de
los consumidores. Otros delegados retuvieron en cambio que un
sistema de ese tipo podría ser considerado como una barrera al
comercio y tener consecuencias negativas para el acceso de los
países en vías de desarrollo a los mercados extranjeros.
Numerosos delegados solicitaron que se armonizasen las normas de
importación y exportación en materia de calidad de los alimentos
para evitar los obstáculos no arancelarios y garantizar el libre
acceso a los mercados internacionales. Durante la reunión se
sugirió también que la FAO, como tercera parte imparcial,
estableciera las directrices para la elaboración de un
procedimiento de "certificación de prácticas
adecuadas" transparente y sin discriminaciones.
También se reafirmó que los países desarrollados deben facilitar
asistencia técnica a los países en vías de desarrollo para
ayudarles a adecuarse a las obligaciones en materia de
certificación de la inocuidad alimentaria.
Con un crecimiento anual del 11 por ciento desde 1984,
la acuicultura es el sector de producción alimentaria de más
rápido crecimiento en el mundo. El 90 por ciento de la
producción total de la acuicultura procede de los países en vías
de desarrollo, en particular de los países asiáticos.
"En África y América Latina, en cambio, el potencial
está muy lejos de su pleno desarrollo", recordó
Subasinghe. Pero tanto Subasinghe como el Subcomité destacaron
la necesidad urgente de construcción de capacidad, formación,
transferencia de tecnologías e intercambios de información.
"Es fundamental que los países desarrollados ayuden a
los que se encuentran en vías de desarrollo en este proceso,
pero hay también un vasto potencial para una cooperación Sur-Sur
entre aquellos países en vías de desarrollo que cuentan ya con
un sector de acuicultura que funciona bien y los que están a
punto de ponerlo en marcha", afirmó Subasinghe y
agregó: "La cooperación y la ayuda a todos los niveles
- tanto técnico como financiero- dentro de los países y entre
los mismos, a nivel bilateral y multilateral, son elementos
claves si queremos poner en práctica las sugerencias de esta
reunión y garantizar un desarrollo sostenible de la
acuicultura". El Subcomité sobre
Acuicultura se estableció durante la XXIV Reunión del Comité de
Pesca de la FAO (COFI) en 2001. Su objetivo es constituir un
foro neutral para la consulta y la discusión sobre acuicultura y
aconsejar al COFI en asuntos técnicos y políticos relacionados y
sobre la tarea llevada a cabo por la FAO en el sector de la
acuicultura. La próxima reunión del Subcomité se celebrará en
Noruega en agosto de 2003. *El
Código de Conducta de Pesca Responsable, entrado en vigor en
1995, fija los principios y normas internacionales de conducta
para las prácticas de pesca responsables con el objetivo de
garantizar la conservación efectiva, la ordeanación y el
desarrollo de los recursos acuáticos vivos, con el respeto
debido al ecosistema y al ambiente.
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